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jueves, enero 19, 2012

Don Quejica Whiney

Interrumpimos nuestra programación habitual para seguir con el análisis de la fauna que se encuentra uno por ahí. Hoy le toca al Señor Whiney whiney, también conocido como don Quejica. Don Quejica Whiney sabe hacer una cosa muy bien... demostrar que su vida es una basura. Si le dan un trabajo nuevo, Don Quejica Whiney encuentra que el salario no es tan bueno. Si le suben el salario le parece que el horario es horroroso. Si le cambian el horario se desubica porque ya se había acostumbrado. Si se apunta al gimnasio con las horas libres, se queja porque no abren antes por la mañana. Si abren antes por la mañana, le parece mal porque hay mucha gente...
CASO PRÁCTICO
Me cuesta hablar de Don Quejica Whiney y el caso real porque es muuuy difícil de disfrazar, si Don Quejica Whiney lee esto sabrá que hablo de él. Pero vamos a intentarlo mezclando a tres Quejicas distintos que he tenido la ocasión de tratar:
Conocí a Don Quejica Whiney cuando pesaba 200 kg, estaba a punto de divorciarse y estaba desempleado. Yo pensaba -ilusa de mí- que realmente era normal que se quejara. Pero entonces empezó la transformación: Don Quejica Whiney consiguió bajar el peso (quejándose del hambre, de la dieta, del nutricionista, del precio de las verduras), encontró a la chica de sus sueños (pero aquello fue muy malo porque él ya estaba hecho a la idea de vivir solo y su piso es muy chico para dos personas, y con la crisis no es momento de gastarse un duro en comprar otro piso) y el dueño de la empresa punta de su sector lo buscó personalmente para ofrecerle el puesto de gerente general (pero media hora de viaje cada día, uf, es un rollo).
Para colmar el vaso, Don Quejica Whiney descubre que tenía un tío millonario que le dejado una casa en la playa... pero Don Quejica Whiney odia el sol y la arena.
Tuve una relación cercana con Don Quejica Whiney hasta que me di cuenta de que no había manera de verlo satisfecho. Y la gente así te drena. Goodbye Don Quejica Whiney.

domingo, febrero 03, 2008

Gente incómoda: El pretencioso / La pretenciosa

Dime de qué alardeas y te diré de qué careces. Ese es el lema.

Alguna vez lo he sido, lo reconozco. Sé que en algún momento de mi vida traté de parecer madura, o inteligente, o leída, o lo que fuera. Hasta que me di cuenta de que era absurdo e innecesario, porque esa careta es fácil de destapar. Y eso que sí soy, se ve -lo bueno y lo malo-, no tengo que demostrarlo.

Pretenciosos hay de todos los tipos: la que asegura que come muchas harinas, golosinas y demás y está flaca como un palo… pretende ser tan especial que la comida no le hace efecto. Está el que habla de sus pertenencias como si su vida dependiera de ello, sus temas favoritos son los coches, los móviles y otros aparatejos similares. Cuando habla del tema no cuenta detalles interesantes de por qué le gusta tal o cual cosa, más bien se trata de dejar claro que tiene gusto selecto y caro. Está el que dice ser fanático de algo, pero si escarbas un poco es evidente que sabe lo básico y poco le interesa ahondar.

Están los supuestos activistas sociales. Esos que dicen que la vida debería ser así o asá y luego sus actos –en privado, por supuesto- contradicen su pretendida ideología. Que si el consumismo bla bla y luego van y gastan. Que si el machismo y luego siguen esquemas de vida trágicamente patéticos. Ay pero por favor.

Entiendo que cada uno tiene su contradicciones, pero hay límites entre ser una persona poco consecuente en algunos temas -como lo somos todos los seres humanos- y tener directamente dos caras.

Pero el que más me patea el hígado es el pretencioso intelectual.

Por ejemplo: Fulanito habla día y noche de los ochenta mil libros que lee, incluso asegura que se lee mínimo dos por semana. A partir de eso, suele entablar conversaciones supuestamente profundas y doctas sobre los temas. Cita autores cada dos frases, nada es suyo, todo es “como dijo_________”; relaciona todo con aquel libro maravilloso que se leyó. Pero sus libros leídos son siempre de primera línea, jamás admitiría que se ha leído un best seller, o que un libro supuestamente ligero le agrada.

Aclaro, en todo caso, que yo trato de escoger un poquito lo que leo, pero no me limito a eso. Y creo que hay best sellers que lo son por su calidad, no por el marketing. También es cierto que nunca me verán con una novela de Nora Roberts o Corín Tellado. Pero no es porque crea que mi cerebro involucionará, simplemente no lo leo porque no me entretiene… me aburre mucho, como tampoco me entretuvo Herman Hesse y volvió al estante sin mayor problema. Adiós Lobo Estepario, ya lo intentaremos en otro momento… o no.

Así, el problema no está en la escogencia literaria de Fulano, que me parece genial si todo aquello que dice es cierto, si no en sus motivos para leer los títulos que escoge: lo hace para quedar como una eminencia en el tema, por encima de los demás.

Por el contrario, amo la gente genuinamente interesada en lo que sea. Con inquietud sana, de esa que los hace moverse por su propio gusto, no porque nadie más vaya a quedar por debajo de su hombro. Me gustan los lectores ávidos que te cuentan sobre sus intereses porque los llevan casi en la sangreel último libro que leyeron porque los impactó, no porque quede bien. Así sea Ulises de James Joyce o la última edición de las tiras cómicas de Condorito.

viernes, febrero 01, 2008

Gente incómoda: el intimidador

Hace unos días, Fanma contó en su blog sobre un cliente molesto, de esos que acaban por intimidar sin mayor esfuerzo por su parte. Empiezo a hablar hoy, entonces, de gente que incomoda.


EL INTIMIDADOR

Ese que invita a agachar la mirada o quedarse muy calladita, gente a la que soy incapaz de llevarle la contraria. Dícese, en algunas ocasiones, de un cabrón (a) que sabe que sólo vencerá metiendo miedo, pero aún así suele salirse con la suya.

En mi defensa debo decir que he mejorado (serán los años) y que cada vez hay menos personas que logren ponerme en dicho estado.

Aún así, reconozco que mi mayor fuente de intimidación viene por cuatro vías:

La gente excesivamente guapa, ya de concurso, fuera de serie y que sabe que está que mata. Esto en chicas y chicos por igual.

La gente muy famosa. Contadas veces me he visto en ocasión de acercarme a un famoso de verdad, pero las pocas veces que me tocó, mientras trabajaba de periodista, me ponía en un estado de nervios que sólo lograba manejar con mucha concentración y actuando. Me acabo de acordar cuando conocí a Saramago (suena a que vino a cenar a mi casa, jajaja, cuando en realidad me dio la mano, hizo un comentario bonito sobre Costa Rica y me firmó un libro). El punto es que estaba bastante nerviosa, poco dije, sólo atiné a sonreír. También es cierto que ¿qué carajos iba a decirle? “¿cuándo sea grande quiero ser como usted?”. Mejor callada.

La gente increíblemente inteligente, o conocedora de un tema. Sobre todo si el tema me interesa a mí también, me siento pequeñititititita.

La gente con mucho poder. Según el caso puede ser desde alguien que me atienda en la oficina de Extranjería, el director de la carrera, el dueño del piso. Sobre todo si nos los conozco personalmente… nunca se sabe si usarán su posición jerárquica para ayudarte o para joderte. De estas tengo mil historias, pero la peor de todas fue una profesora que, cuando me atreví a llevarle la contraria en algo que yo tenía razón, usó su mejor táctica de terror, acoso y derribo, hasta que –muy a pesar mío- me rendí.

Si hacemos combinaciones ya la cosa deja de ser manejable, alguien famoso muy guapo: me muero. Alguien muy muy guapo e increíblemente inteligente: no puedo. Alguien inteligentísimo y famoso: me quedaría congelada. Alguien con poder, inteligente, guapo y famoso: la muerte en patines.

Ahora, sé que algunos de estos especimenes no hay motivos para temerles, o sentirse amenazado, pero tengo claro que más o menos así funciono.

Lo gracioso es que, no siendo ni guapa de concurso, ni increíblemente inteligente, ni famosa ni poderosa… intimido a mucha gente. Es probable que la gente que me tiene miedito sea porque tengo un carácter fuerte, o porque hablo como si me las supiera de todas: todas. Es curioso pensar que a cada cual nos crea esa sensación de indefensión algo diferente.

martes, octubre 23, 2007

Aquí (tampoco) hay quién viva...

Vecinos curiosos por todo lado.

En este caso, la chica de arriba... se pelea a gritos con el novio/esposo/lo que sea, para después reconciliarse frenéticamente. Es, al menos, gracioso escucharla diciendo cosas como "a tomar por c... tú y tus tonterías" y unas horas después ver el asunto desde otro arista gracias a sus gemiditos y palabras cariñosas. Lo que no sabe, o le da igual, es que su habitación da al patio común y se le oye como si estuviera en el salón del piso.

Ja.

Más de uno seguro que canceló el canal de culebrones y el porno... ¡si es que tenemos uno casero!

La portera es otro personaje. Aún no la he visto cotilleando ni nada de eso, pero cada mañana que bajo con la bici me vigila disimuladamente. Nótese que el dueño nos dio "permiso" de subir la bici pero en el contrato dice que está prohibido, así que la señora de que la que ni siquiera sé el nombre me mira, muy seria, mientras barre el portal. Cuando estoy a su altura y digo "buenos días" me contesta sin sonreír. Tampoco hace mala cara, directamente, pero es de estas personas secas y sin brillo.

Por lo demás, me encanta que la petit terraza dé a un patio de estos enormes donde se ven las partes traseras de las casas de toda la manzana. Aparte de los 18 gatitos que vienen si les haces pst pst y te miran con gatuno amor si les tiras comida, a veces en la noche me siento como una espía de la vida privada ajena, es que pienso que esa silueta que apaga la luz va en pijama directo a la cama, como si nadie la mirara.

lunes, octubre 15, 2007

Esquilo ¿Premio Planeta 2007?

Con todo respeto lo digo…Esquilo es famoso porque se conservaron obras de teatro de la Grecia Antigua sólo de tres dramaturgos. Sin competencia ¡qué fácil! Sería como haber mandado un libro al Premio Planeta 2007 y que se presente mi vecina y el del bar… ¡no tendrían con quién pactar el ganador!

Y qué poco de bla bla bla… pobres griegos, no puedo entender cómo alguien fue a ver Los Persas y siguió confiando en el gran Dionisio. Sería las dionisíacas previas, mucha fiesta, mucho movimiento, mucho vino, mucho trance. De otra forma no se entiende. Por Dios. Que se acabe ya la parte del programa de Esquilo, que le amarren como a su bienamado Prometeo... ¡algo!

Espero con ansias a Sófocles pero más aún a Eurípides, lo digo sin sarcasmo, estos dos me gustan. Claro que a la luz de lo que se publica por ahí, casi prefiero morirme de aburrimiento.


Ps. y hablando de Premios Planetarios... sin juzgar al ganador ni al finalista, eso me lo guardo para cuando lea los libros; pero los de Planeta dicen que fomentan la salida de nuevos y jóvenes escritores... jua jua jua. Millás y Boris Izaguirre ¿nuevos y/o jóvenes escritores? ¡¡¡AY PERO POR FAVOOOR!!!

domingo, septiembre 23, 2007

Marceau has left the building


Yo, desde que era muy pulguita, tenía una afición por imitar. Hacía personajes variados, desde el entonces presidente de Costa Rica (Luis Alberto Monge… queridos… compatriotas) y personajes de la tele hasta las bailarinas del carnaval de Río (tiene gracia pensar en una cachetona negrita de cuatro años, con sus calzones de vuelitos metido entre las nalgas, moviéndose según ella como si bailara en una comparsa). Esto era con mis papás, pero más aún con mi hermana.

Cada noche tenía que darle función. Cuando mi mamá nos mandaba a dormir yo me subía en la cama, cantaba el jingle del “programa” (se llamaba Chistes de mal gusto) y hacía sketches para ella. Mi hermana siempre fue el mejor público, de hecho entre nosotras tenemos la broma de que ella, de lejos y con sólo mover la mano, me provoca cosquillas… y que yo, con sólo decir “caca” la puedo hacer reír.

Eventualmente, estos “numeritos” infantiles trascendieron la habitación de las hermanas Duncan y pasaron a la familia entera. En este caso, hacía sobre todo mimo (o lo que yo entendía por mimo con ocho o nueve años) con mi primo Andrés. Recuerdo como nuestros grandes cuadros el inflarlo como si fuera un globo, asomarnos por un invisible muro o tirar de una cuerda… nos la pasábamos genial haciendo estas cosas en cada fecha especial. Es más, se volvió una tradición que hiciéramos algo "teatral" en el día de la madre, del padre, navidad, el día del niño.

Cuando entré a estudiar Artes Dramáticas tuve seis cursos de expresión corporal. Confieso que siempre me dieron pereza, pero también confieso que el curso de mimo me divirtió mucho. Descubrí las posibilidades que tiene (aunque también tengo que decir que no soy muy hábil) y aún más cuando conocí a Shannon, una profe de mimo con la que coincidimos varios en un taller de Commedia dell’Arte en Venecia. Verla jugar con sus manos era un placer.

Shannon estudió con Marcel Marceau. El hombre que redefinió el mimo como una expresión importante dentro del teatro… de hecho se estudian sus ejercicios, sus ideas y probablemente ningún mimo profesional se atrevería a negar que, en esa área, Marceau era el maestro. Se murió, como cualquier ser humano… estará en el “más allá” divirtiendo a otros más, pero calladito, como siempre.

viernes, junio 15, 2007

Pedos queditos has left the building

Este fin de semana se va del piso una de las compañeras del vikingo.

Hay dos, una de ellas conocida como Saruman, Lassie o “Ding dong, the witch is home” o llanamente: La Bruja. Esta es la peor, alguna vez expliqué sus detalles desagradables. La otra, que es la que se va, la llamamos PQ por “Pedos Queditos. Esta expresión tan tica, o tan de mi casa -no sé- define a alguien que hace cosas desagradables o es mala con los demás, pero sutilmente. Como alguien que se tira un pedillo, pero sin hacer ruido… Ella es así, por lo bajini hace lo que sea por estar bien, aunque joda a los demás. Sin embargo, esta chica es menos tóxica que Lassie.

La entrada de PQ al piso fue bastante… singular. Cuando estaba por irse la persona que vivía aquí antes que ella, el vikingo tuvo la confiada idea de contarle a Lassie que yo me quería venir al piso. La muy bruja se fue corriendo a decirle a PQ que se pasara ella. Así, PQ llamó al primo del vikingo (que llevaba los apartamentos) y él se comprometió a dejarla pasarse a este piso. Cuando nosotros fuimos a hablar con él ya le había dado la palabra a PQ.

La solución que nos dio el primo del vikingo fue hablar con ellas. El vikingo les explicó la situación, nos queríamos casar por lo civil aquí y, entre otras cosas, a veces te hacen visitas de control (para asegurarse que no sea un matrimonio por conveniencia) y yo tenía que empadronarme en el mismo piso para evitar complicaciones. Pero además, era ilógico seguir con dos habitaciones en pisos separados porque yo pasaba todo el tiempo aquí.

PQ dijo que ella se iba a mi piso, sin problemas (la habitación que tengo es el doble de tamaño, más iluminada… no se compara) pero que Lassie tenía que decidir, porque era ella quien le había dicho que se pasara. al piso. La respuesta fue, en medio de temblores de furia, “me lo tengo que pensar”. Al día siguiente dijo que no, que a ella no le gustaba vivir con parejas. Plop. No lo puedo entender, la verdad, porque nosotros somos el par más civilizado del planeta. Discutimos poquísimo o nada y nunca con gritos ni malos modos. Somos decentitos. Pero además ella está aquí porque el vikingo la convenció en su momento de no devolverse a Noruega y le ayudó a conseguir trabajo –que todavía tiene, gana la re hostia y tiene incluso coche de empresa-.

La cosa es que este fin de semana se va PQ, pero no estoy tan eufórica como debería… bueno, se explica fácilmente: máximo en octubre tenemos que irnos de aquí porque venden el edificio. Eso nos complica la vida enormemente, porque el plan inicial era irnos a CR a principios del 2008, pero si nos toca alquilar un piso es difícil que nos lo den por menos de un año y yo no quiero esperar tanto rato. Pero octubre tampoco es buena fecha, demasiado precipitado para nuestro gusto.

Lástima, en otras circunstancias esta sería la mejor noticia del mundo, si no fuera por el factor venta, Lassie se iría del piso pronto.

Fotos: son fotogramas del Mago de Oz, de donde sale la canción de "Ding dong, the witch is dead", adaptada por unos servidores para que cumpla otras funciones. Lo peor es que la Bruja se parece a esta!!!!

martes, mayo 29, 2007

Fauna y flora del 470.

Mi edificio es un cúmulo de rutinas y fauna extrañas


Un señor que no veo
(vive en el mismo edificio pero varios pisos más arriba) se asoma al balconcito y silba, no falla, es a las 10:15 am. Pero, después de eso hace sonidos rarísimos “aygh, aigh, piou, piugh, aygn, aygn”. Pensé que estaba como una cabra, pero cuando puse suficiente atención me di cuenta de que, cada día, un pajarito le responde. Supongo que también vendrá su ventana.

Los del piso de arriba mueven los muebles, bueno, los arrastran… me pone de un mal humor increíble, porque casi siempre me despiertan con ese rastrillar chirriante. Tengo mucha curiosidad de por qué cada mañana deben cambiar la posición del sofá. ¡No lo entiendo!

Una vecina no identificada que tiene una vida sexual bastante saludable. Me alegro por ella, pero es un poco demasiado expresiva… la pobre suena como un perrito cachorro que le están tirando de la cola (“¿la pobre?” ¡Ja!). Me sorprende su capacidad de hacer tonos agudos, sobre todo con el volumen en que los hace.

El tipo del ático está muy muy muy tostado. A veces se enfiesta en las gradas, solo con su perro y espera que pase alguien. Según el humor que tiene hay dos opciones: ofrece “maría” y compañía (verso sin esfuerzo) o arma broncas. Sé de momentos en que hace las dos cosas ¿?, aunque últimamente ha encontrado un sitio más cómodo dónde enfiestarse: mi piso. Mis compañeras, que son la epítome de la delicadeza (sobre todo una, que es la princesita noruega por excelencia), son amiguísimas de él… droga gratis, claro. No tengo ningún problema con que se drogue, lo que no me gusta es que tiene cara de loco y es bastante agresivo cuando se le cruzan los cables. Yo, como desconfiada profesional que soy, puse un llavín nuevo en mi habitación.

Seguro que yo, que me creo tan normal, también entro en las personas raras que otros listan… y bueno, algo de eso hay. Como tengo “mi habitación” en otro piso pero vivo con Fernando, de vez en cuando se me verá salir del piso 1, atravesar el pasillo, abrir la puerta del piso 3 y volver menos de un minuto después con cualquier cosa en la mano (una bandeja de pollo congelado, un libro, un par de zapatos). A veces lo hago en pijama.

Y para acabar: la portera. Me encanta la figura de "portero" de este país. Suele ser una persona conversona y simpática pero irremediablemente chismosa. La nuestra "A" se sabe vida y obras de todos los del edificio... con decir que antes de que me viniera a vivir aquí -cuando estuve de visita la 1era vez- ya se sabía mi nombre. ¿Cuál será su secreto? ¿Es que desde el patio de luz común oye todo, o que la gente se lo cuenta todo? En cualquier caso, pienso que debe tener una cantidad de información en la cabeza que ya la debería fichar la Interpol.


Ilustraciones: The Design Unit y DAJ

viernes, marzo 23, 2007

Hablando de corazonadas

Ayer hablé de Sara Astica, mi profe de teatro, que estaba agonizando.
Ayer murió, aunque me acabo de enterar.
A veces la casualidades son demasiado grandes, no sé qué pensar de mis famosas intuiciones.
Bueno, que descanse en paz, que se lo merece

jueves, marzo 22, 2007

Sara y la "brujita"



A veces tengo corazonadas que no sé explicarme. El año pasado, cuando fui a Costa Rica, aproveché para hacer visitas poco usuales. Una de ellas fue a mi profesora de teatro, Sara Astica –chilena de nacimiento y exiliada en Costa Rica-, fui con mi amiga "P" a su casa una tarde en la que el aguacero fue torrencial.

El domingo antes de verla se me cruzó un pensamiento en la mente, a pesar de que no tenía ningún indicio para tenerlo. Pensé que tenía que aprovechar la oportunidad, porque era probablemente la última que tendría de verla con vida. Lo seguí pensando cuando nos despedimos de ella, que agitaba la mano desde la entrada de su casa después de darnos pan con su mermelada de naranja casera, y sobre todo me lo confirmó que nos confesó que no quería hacer teatro nunca más, ella la más apasionada renunciaba a su profesión y oficio, porque desde que había muerto su esposo Marcelo Gaete, los escenarios le daban tristeza.

Unos meses después de que volví, mi amiga P me contó que le habían diagnosticado cáncer de pulmón. Dejó de fumar muy tarde, solo después de ver morir a su esposo por el mismo mal. Hace pocos días, P me dijo que se había ido a Chile con sus hijos y que está agonizando.

Me da mucha tristeza, pero más me asusta haberlo sentido antes de que pasara. Tengo una amiga que me llama “brujita”. Lo malo es que estas cosas me pasan de vez en cuando, y nunca sé si es paranoia o intuición.

En todo caso, desde aquí trato de pensar que puedo mandar buenas vibras a esa señora hermosa, que imagino reduciéndose a poquitos, pero feliz de hacerlo entre sus hijos y en su patria, tantos años después de verse obligada a salir.

jueves, febrero 01, 2007

Mandato tras la hiedra

Agazapado entre la mala hierba, cualquiera puede mandar.

Solo falta dejar que entre la hiedra se escondan suficientes cucarachas, luego metódicamente habrá que dejarlas salir, asustarlas con un golpe certero: digamos, una sierra que tala las ramas, hasta que los insectos se queden sin casa y, tras superar el miedo inicial, dejen la petrificación y ataquen. No falla, la fórmula resulta porque estás usando a un insecto para lograr que los demás se sientan, a su vez, como insectos. Así se manda. O se estila mandar, también habrá manos dóciles dirigiendo con frescura (pero son las menos).

Yo nunca, repito: nunca.

No quiero ser criadora de hiedras y bichos.

lunes, diciembre 11, 2006

Por fin se murió aquel.





Ayer, viendo la noticia de la muerte de Pinochet, me acordé de Sara Astica, excelente actriz y aún mejor ser humano. Fue mi profesora de voz, dicción y actuación durante varios años en la Universidad, luego quedó como buena consejera y cariñosa amiga. Ella, como tantos otros, fue víctima del despiadado sistema de terror del tipo aquel en el Chile de los setentas.

Llegó a Costa Rica en 1974, después de pasar casi dos semanas en una casa de torturas y nueve meses en la cárcel. De las torturas, como es natural, no le gusta hablar... pero uno adivina y entiende que la lista es amplia. En la cárcel pues se supone que la pasaban menos mal, es decir, al menos comían una vez al día y no cada tres días y las torturaban esporádicamente y no hasta doce veces en un día, como antes de estar ahí.

En cuanto logró salir de la cárcel se subió en un avión y se fueron exiliados para Costa Rica, ella, Marcelo Gaete ("Flaco" lo llamaba Sara, director y actor, murió el año pasado) y sus cinco hijos. Allá, contaba Marcelo entre risas, hicieron muchas travesuras: entre ellas comerse los patos de cierto parque en el centro de San José. Ellos lo cuentan ríendo, aunque la razón no fue bonita: no tenían nada para comer.

Pero su talento les abrió las puertas y sus amigos les dieron cobijo.

Espero que la noticia de la muerte de aquel le llegue a Sara como una gotita balsámica ahora que está un poco complicadilla de salud, que le dé un impulso para levantarse y hacer esa mermelada de naranja tan deliciosa que siempre nos daba en el comedor de su casa, que tenga tiempo y ganas de hacer de nuevo el Pío Nono que juró que hacía por primera vez hace unos meses, pero que le quedó como si fuera su receta estrella.



Ponete buena, Sara, por fin se murió aquel.



Me alegro de corazón, porque sí -es verdad- lo ideal sería que lo hubiesen condenado, pero como no iba a pasar un solo día en la cárcel y a mí lo que me importa es Sara, me alegro. Y mucho... sé que ella también, porque ambas creemos que Alguien, Algo, No Sé Qué lo hará pagar lo que hizo y multiplicado.


Descansá en paz, Flaco, por fin se murió.



Info adicional: Informe Nacional sobre la Tortura y Prisión Política (Chile)
Foto: memoriachile.cl (Sara y Marcelo, hace unos añitos :-) )

miércoles, noviembre 08, 2006

Gente y más gente

Me es urgente gritar que hay gente,
gente con dinero que vive como indigente:
indigentes de amor, masacrando el presente,
sicarios a sueldo matando valientes,
sacrificando cariño por una vida pudiente.

Gente y más gente, toda la gente,
gente que aplaude y se ríe ante la realidad indecente,
gente que piensa pero no es inteligente.

Gente que finge y juega, gente que miente,
con media palabra atascada entre dientes,
gente que saluda con aire paciente
y si te descuidas te tiran por la pendiente:
gente que busca el ataque, gente serpiente.

De esa que preferirías no conocer.

Gente, tanta gente,
mucha gente imprudente,
gente que ya no quiere ser decente,
gente invidente por su deseo, caliente.

Gente y más gente, mucha pero mucha gente,
gente que se divierte odiando a otra gente,
pisoteando flores de primavera reciente,
gente insolente, de bondad pendiente:
¡tanta gente de esa, más y más gente!

Que alguien le diga a toda esa gente
Que nos hemos cansado, que es suficiente,
que estamos hastiados de ser títeres vivientes
y vivir a sus pies, tan sucios, malolientes.

Que alguien venga, con su mano ardiente,
les corte las alas, los deje silentes:
¡Necesito gente que acalle a esta gente!
¿Hay alguien ahí afuera, queda otra gente?

jueves, noviembre 02, 2006

Vivo con Saruman! S.O.S

.
Hay gente mala en el mundo.

Prefiero a los malos malosos, con cara de osos, que sacan los dientes y gruñen sin pudor. Prefiero a Darth Vader, ya sabemos que es malo y no, por ejemplo, a Edward Norton en Primal Fear, que sería capaz de defenderlo con mis uñas pero es el peor de todos. Son, y por mucho, más agresivos que esos que sonríen, intentan ser amables, se portan como seres dóciles y dulces: hasta que tienen ocasión de asestarte un golpe, siempre por la espalda, siempre traicionero. Bueno, hay una excepción, los jinetes del Señor de los Anillos, claro, ya decía yo que me sonaba de algo la compañera de piso.

La compañera de piso de Fernando es… ¿cómo decirlo sin que suene vulgar? Mjm… a ver… es… "mala persona". Mala, del segundo tipo, aunque tiene cara de mala (estoy convencida de que el interior de las personas termina por reseñarse en sus caras). No voy a contar las que ha hecho, o las que evidentemente quisiera hacer, pero resumo en que reúne todas las características indeseables de alguien con quien tenés que convivir.

¿Qué por qué no nos vamos? Cuando tenga trabajo, talvez. ¿Qué por qué no se va ella? Porque está convencida de que, como ella es más que los demás, se merece que los demás se muevan para que ella esté cómoda y no al contrario.

Como dato curioso. Tiene TRES años en España y NO habla español. Habla inglés, el que quiera que se acomode y el que no, que se joda. No saluda, mueve las cosas ajenas a su antojo y cuando se queda sin qué tocar, deja mensajes por toda la casa, dando órdenes pero matizándolas con un “please” (es que es taaan buena). Su novio, que da todavía más mala vibra, tampoco saluda ni responde saludos, camina con ese porte de “pobres diablos todos los demás, soy lo mejor” y si por casualidad le toca hablarte NUNCA NUNCA NUNCA te mirará a los ojos. Con estos dos juro que es como llevar el anillo al cuello y que cada vez que llegan vienen sobre jinetes…

Es como estar a tres pasos de Saruman con Lord Voldemort a su lado. Es la Señora de la Maldad y su aliado, el Señor de Los Malos Modos.


Talvez no debería darles ni siquiera este espacio en mi blog… pero en alguna parte me tengo que desahogar y decir que NO LA SOPORTO, es mala mala mala mala.

Aghhh.

Me queda hacer como los huevos aquellos del cartoon: “y no podrás dañaaaarme”.

Sigh...

domingo, octubre 29, 2006

Diálogo de besugos

Me subo al taxi, apurada y pensando en otras. Además es temprano, odio las mañanas. Además voy tarde. El taxista se pone conversón.

Taxista: ¿Eres cubana?
Denise: No señor, de Costa Rica.
Taxista: Ah, de Costa Rica.
Denise: Sí…sí…
Taxista: ¿Y llevas mucho tiempo aquí?
Denise: Un poco más de dos años.
Taxista: Con el novio…
Denise: Con el novio… sí…
Taxista: ¿Él también es de Puerto Rico?
Denise: Costa Rica. No, él no.
Taxista: ¿De dónde es?
Denise: De aquí, es español.
Taxista: Ah…(me ve por el retrovisor, sonríe) ¿y los trata bien la vida?
Denise: Sí (viendo por la ventana), vamos bien.
Taxista: No hay mucha gente de Puerto Rico aquí.
Denise: Costa Rica.
Taxista: Costa Rica.
Denise: Hay más gente de otros países, sí.
Taxista: ¿Es una isla?
Denise: No señor, esa es Puerto Rico.
Taxista: Ah, claro, es que me confundo, Costa Rica es la que está unida a Estados Unidos.
Denise: No. Puerto Rico.
Taxista: Je je. Necesito un baño de viaje para ubicarme, je je je.
Denise: Je- je.

Silencio de unos minutos.

Taxista: ¿Y tenéis hijos?
Denise: Noooooo.
Taxista: Con ese énfasis parece que nunca los vayáis a tener.
Denise: Todavía no…salen muy caros.
Taxista: Ah…pero compensan ¿eh? Sobre todo cuando están chicos, luego grandes siguen saliendo caros pero hacen menos gracia, je je.
Denise: Sí. Je-je.

Pausa de unos minutos.
Taxista: ¿Y hay mucha gente en Puerto Rico?
Denise: No, en COSTA RICA somos un poco más de 4 millones.
Taxista: ¿Y Costa Rica es un país?
Denise: Sí, sí es un país. (NO; no es un país, es un satélite del ex planeta, o sea, no existe...)
Taxista: ¿Ya eso es Norteamérica, no?
Denise: No señor, Centroamérica.
Taxista: Ah, Centroamérica.
Denise: Sí, está entre Nicaragua y Panamá.
Taxista: Je je je (evidentemente le estoy hablando en otro idioma) Panamá, je je je. Y la capital es…
Denise: (antes de que diga San Juan, se lo veo en la punta de la lengua) San José.

Silencio de unos minutos.

Taxista: No le fue muy bien a Costa Rica en el Mundial... (para UNA vez que la pega… bonito tema con que pegó).
Denise: Señor, por aquí está bien, déjeme aquí, muchas gracias.

Me bajo, me echo una risilla y me alejo. Seguro que esta semana salgo en algún programa de cámara escondida.

jueves, junio 29, 2006

And she remembered...

El 3 de octubre del 2004, el día antes de irme a España, aguanté el tipo mientras me despedía de muchos amigos y algunos familiares. La primera ruptura para mi cara de póker fue despedirme de una chiquita hermosa de un poquito más de un año, hija de unos amigos, que había estado cuidando desde que tenía meses y ambas nos habíamos acostumbrado a la otra. Ella, incluso, no se dejaba ni siquiera alzar por nadie más que sus papás y yo. La verdad es que yo ni siquiera me lo tomaba como trabajo, disfrutaba y amaba los ratos con ella.

Le di un beso y me eché a llorar. No solo por la ausencia que se avecinaba, sino porque yo estaba convencida de que al volver, no tendría idea de quién soy. Yo no podía soportar la idea de que se olvidara de mí, porque con todo y que nunca he sido madre, era lo más cercano a una personita “mía”.

Hoy, año y nueve meses después de que me fui, la vi. Juro que estaba nerviosa, mi parte racional se encargó de recordarme que dejó de verme por más de la mitad de su vida. Sí, sus papás se encargaron de mantenerme presente, pero la memoria de un bebé es demasiado impredecible.

Me miró con curiosidad, luego me pidió que le leyera un cuento y en medio de las andanzas de Peter Pan y Campanita, se subió en la silla, me echó los brazos al cuello y me dio un beso. Luego no paró de darme besos y abrazos, de jugar, de contarme cosas, de hacerme cosquillas. Me llenó el día de sonrisas y, con eso, de paz.

No sé explicarlo racionalmente, no puedo demostrarlo, pero la tranquilidad y amor con que me recibió fue suficiente para darme cuenta de que sabe quién soy; algo en su corazón se lo dijo. Sí, señores, llámenme loca, pero estoy segura que C. sabe quién soy. She remembered.





“Petit et sweet;
tibia, iluminada: Nunca dejen que la roan las mentiras”
(set, 2004)







Fotografía: de "contracox"

sábado, marzo 25, 2006

Drogame, que no aguanto esta vida

Una de mis amigas queridas de acá se fue un tiempo a otra ciudad, quería buscar trabajo y hacer cosas nuevas. No lo logró, regresó a su casa con ataques de pánico constantes, agorafobia, depresión… y tenía solo 20 años. No soy doctora y estoy segura de que habrá una explicación menos empírica, pero la combinación de expectativas, miedos y ritmo de vida me suenan como causas posibles. Es terrible, pero la única forma que ella tenía de regresar a su casa, sin que le machacaran su “error” por haberse ido, era enfermándose. "Drógame, no aguanto esta vida".

¿Se enferma la mente en algunos casos como llamada de emergencia? ¿Por qué los países desarrollados tienen más casos de estos?

Desde que llegué a España he conocido más gente que sufre de enfermedades mentales, o que ha sido “diagnosticada” enferma en algún momento que en los 25 años anteriores. La mayoría no pasa de los 30 años. "Alguien que me drogue, no soy la que debería ser". Puede ser que sean más abiertos para hablar del tema, puede ser que me haya topado con una infeliz casualidad… pero si no es casualidad o apertura ¿dónde está el secreto?


Supongo que no soy la única que en algún momento ha tenido crisis más o menos importantes en las que pedir ayuda es, ya no una opción, sino casi obligatorio. Muy bien, pero de ahí a dejarme etiquetar para siempre hay un camino muy largo. Yo no creo que el tener de vez en cuando un ataque de ansiedad sea anormal, pero cerca de un 2% de las mujeres españolas lo padecen como enfermedad (según un especial de elmundo.es).

Ahí se me eriza la piel. Estamos hablando de una sola de las decenas de enfermedades mentales. Y de miles de miles de euros en hacernos creer que la vida es mejor, en vez de ser invertidos en ayudarnos a tener una vida mejor.Y entonces se me ocurre una locurita. ¿Y si es la única vía que el cuerpo encuentra para resistir a una vida vacía/complicada/dolorosa? "Algo que me haga olvidar, desear, vibrar, algo efectivo, directo a la vena".

Yo creo que son enfermedades asociadas con el desarrollo, o con el estilo de vida que se incita en estas sociedades. Al menos algunas, no hablo de las hereditarias, por ejemplo. Si es así, no creo que esta sea mi ciudad, al menos no permanentemente. Se vive muy rápido, se mide el tiempo, se respiran las expectativas. "Quiero algo, doctor, algo que me haga sentir como si estuviera allá, no aquí, con abrazos generosos y sin preguntas". Creo que terminaré por preferir el ritmo latinoamericano, aunque este clima de primavera me guiñe un ojo, la ciudad me seduzca y mi vida aquí por ahora se deslice con cierta facilidad.








Imágenes: variantes de la original de Alberto Ruggieri
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