CASO PRÁCTICO
Me cuesta hablar de Don Quejica Whiney y el caso real porque es muuuy difícil de disfrazar, si Don Quejica Whiney lee esto sabrá que hablo de él. Pero vamos a intentarlo mezclando a tres Quejicas distintos que he tenido la ocasión de tratar:
Conocí a Don Quejica Whiney cuando pesaba 200 kg, estaba a punto de divorciarse y estaba desempleado. Yo pensaba -ilusa de mí- que realmente era normal que se quejara. Pero entonces empezó la transformación: Don Quejica Whiney consiguió bajar el peso (quejándose del hambre, de la dieta, del nutricionista, del precio de las verduras), encontró a la chica de sus sueños (pero aquello fue muy malo porque él ya estaba hecho a la idea de vivir solo y su piso es muy chico para dos personas, y con la crisis no es momento de gastarse un duro en comprar otro piso) y el dueño de la empresa punta de su sector lo buscó personalmente para ofrecerle el puesto de gerente general (pero media hora de viaje cada día, uf, es un rollo).
Para colmar el vaso, Don Quejica Whiney descubre que tenía un tío millonario que le dejado una casa en la playa... pero Don Quejica Whiney odia el sol y la arena.
Tuve una relación cercana con Don Quejica Whiney hasta que me di cuenta de que no había manera de verlo satisfecho. Y la gente así te drena. Goodbye Don Quejica Whiney.