jueves, enero 05, 2017

Cómo ser buenas amigas sin verse las caras


Me considero una persona bastante sociable, pero de pocos amigos cercanos (de esos a los que llamaría a las 3 am si tuviera un problema. O bueno, a los que les enviaría un whatsapp si no es de vida o muerte). Tengo la dicha de contar con gente muy bonita a la que quiero, alguna la veo con frecuencia pero la verdad es que maternidad ha recolocado algunas piezas, y me ha dejado algo menos acompañada que antes (eso es así, oiga). Y luego están dos grandes amigas... a las que casi nunca veo cara a cara.

Con ellas dos, la de rizos rubios y voz calma y con la tatuada zen master coincidimos en la universidad pero no pertenecíamos a la misma generación, e incluso no éramos necesariamente de círculos afines. Pasó la carrera, pasaron los años... y gracias a la denostada Facebook, que se supone que nos aleja y nos vende una quimera de amistad, he encontrado a dos personas que son esenciales para mí.

Parafraseando a Aristóteles, tenemos una amistad que es un alma que habita en tres cuerpos; un corazón que habita en tres almas.


¿Cómo lo hemos hecho?

Creo que la clave está en lo que explica un post de Tiny Budha: el compromiso. De manera natural cumplimos con estar en contacto con una, con la otra, las tres a la vez. Esto, dice el artículo, aunque sea breve hace que nos sintamos “felices y continuamente conectadas”. Hemos aprendido a poner en práctica el arte de escucharnos, de leernos... y con ello, a entendernos y acompañarnos. Las tres hemos vivido o vivimos a miles de kilómetros del sitio donde nacimos, hemos pasado vivencias similares, pero sobre todo creo que hemos aprendido a vernos como compañeras y compinches, como cómplices, como lo que debería ser una amiga: alguien que te riñe cuando toca, que nunca te juzga, que celebra los momentos buenos.

Miss Rizos y voz calma y Miss Tatuada zen master saben de mí cosas que no me atrevo a decir a casi nadie más. Entienden mis rollos, son sinceras pero con un amor y una paciencia y un buen rollo que dan ganas de comerlas a besos.

Gracias a ellas he pensado una lista de cosas que puedes hacer para tener amigas, de las buenas, aunque les veas las caras una o dos veces al año:

1. Practica el arte de conversar en diferido: y ten la paciencia necesaria para esperar la respuesta. No se valen los reclamos, a nadie le gusta que le pasen cuentas.

US National Archives annoyed frustrated waiting date


2. Aprende a esperar “tu turno”. Las conversaciones en diferido tienen una lógica distinta que en vivo... cuando estamos cara a cara podemos saltar de un tema a otro y no pasa nada. En este caso (y sobre todo si se habla de temas importantes) es mejor aparcar un tema si hay otro de mayor peso. Pongo un ejemplo: Persona A cuenta que se ha muerto su mascota de toda la vida. Antes de hablar de la clase de baile a la que te apuntaste, cerciórate de que has atendido a Persona A.

Quartz shut up the breakfast club molly ringwald be quiet


3. Vigila lo que escribes. La palabra escrita puede ser interpretada de muchas maneras. En caso de duda de cómo se “leerá” lo que dices: graba audios.

HULU ryan gosling tv land thinking think


4. Ten clara la frecuencia “normal” de contacto e intenta mantenerla. Si con alguien sueles hablar por whatsapp dos veces en semana, no te olvides de mandar aunque sea un gif tonto si pasan muchos días sin contacto. No es un “hey, hazme caso” sino un “I just called texted to say I love you”.

hello hey welcome robin williams wassup



Y finalmente:

5. Sé noña, cursi, excesiva. Total... no es en persona. Y como no lo es, esa amiga a la que quieres tanto no recibe un abrazo real, no te ve la cara de “te quiero te adoro te compro un loro” y necesita que el café semanal sea sustituido con afecto escrito, o grabado en audio o en video (una de mis grandes amigas me mandó hace unos días un video de ella contándome de su vida, lo amé). Dada la frialdad del medio cibernético, unos cuantos emoticones de corazones y besos algo calientan el corazón.
kiss kisses rhonj real housewives of new jersey teresa giudice



Su, Iva.

Os quiero.


Os adoro.






Os compro un loro.




sábado, diciembre 31, 2016

Bye bye, 2016

Este año empezó con rudeza de huracán. Llegué al 1 de enero con un bebé pequeño (al que no sabía aún "manejar"), una depresión post-parto marca diablo (que me costó meses, terapias y esfuerzos dejar atrás), con mis padres yéndose (tras un par de meses de acompañarnos y apoyarnos). Perdida, desesperanzada, con más pesares y dudas que ilusiones.

Ser madre me ha enseñado cosas duras, como que algunos amigos se alejan, sin motivo aparente ni explicaciones. De repente hay personas que pensabas que serían incondicionales, que serían el poste donde las amarras jamás se aflojarían, el ancla en el tsunami, hay personas -decía- que piensas que serán tu sitio de refugio y que dejan de estar ahí. Hice las paces con la idea (me costó mucho, lo confieso) aunque sentí muchas veces que en vez de corazón tenía un estropajo. No es que no les eche de menos, es que si están me alegro y si no, "apechugo" yo conmigo misma.

Cuando empezaba a levantar cabeza y el huracán amainó y pasó a tormenta tropical... murió mi suegro. Esto ha traído una larga cola de gestiones y emociones que seguimos intentando acomodar en algún sitio. Mi suegro y yo sintonizábamos mucho, a él le encantaba mi sentido de humor y a mí el suyo. Lo extraño y me duele ver cuánto se le extraña en su entorno cercano.

Cuando empezábamos a levantar cabeza se sucedieron otras cuantas muertes. Muertes cercanas, de las reales. De hecho entiendo que haya gente que se "queje" de la muerte de grandes iconos como Gene Wilder, o David Bowie, o Carrie Fisher o Leonard Cohen o Prince o Umberto Eco o Juan Gabriel o Mohamed Alí... pero claro, entendámonos: me es absolutamente indiferente que se muera una figura pública mundial si lo que me duele es el amigo de mis padres que era como mi tío.



Pero también ha sido un año bonito: tengo a mi señor marido, fiel y constante como pocos. Tengo a mis padres cercanos a pesar de la distancia, a mi hermana a un whatsapp de distancia y a un hijo divertido, grandote, que me llena de besos y me hace reír. Gracias a él he entendido un tipo de amor que no se parece a nada más. Aunque sone tópico y a mí me diera rabia que me lo dijeran antes de ser madre es así... hay una manera de amar que no se entiende, no se conoce, no se siente hasta que se tiene un hijo amado. Hay cosas que no se saben, que no se viven y que no se comprenden si no es por la responsabilidad de ser madre. Por él he aprendido a sonreír siempre que se puede y hago mi mejor esfuerzo por ser la mejor versión de mí misma posible. ¡Salud por mi familia!

Y si bien hubo amigos que desaparecieron, hay algunas otras personas maravillosas que se mantuvieron firmes, aguantando el peso de lo que antes estaba apoyado en varios pilotes, que me sostuvieron aún en la distancia, con amor profundo y generosidad absoluta. Y encontré algunas nuevas amistades, gente preciosa que me entiende desde este otro lugar en el que me encuentro. Brindo por eso y lo agradezco profundamente.

El 2016 fue el año en que me atreví a pedir teléfonos para ver si la simpatía cuajaba como amistad. Y fue el año en que empecé un posgrado al que voy sobreviviendo a pesar de jornadas de trabajo de 6 y 8 horas, un bebé y el intento de tener algo de "vida". Me encanta estudiar y he descubierto un campo que me apasiona. Bien por las aulas (en este caso virtuales), que siempre me retan y me llenan.

Y fue el año en que me he reencontrado con el teatro. He hecho las pases con los "gajes del oficio" que hacen que las cosas no siempre vayan como yo quisiera, me he dado cuenta de que tengo mucho que aprender aún y que siempre siempre siempre se puede agradecer lo bonito y dejar ir lo complicado. Y sobre todo he aprendido que por encima de la profesión está la vida, y por encima del ego está el amor y las sonrisas.

Así, aunque este año ha sido bastante cabrón conmigo, lo dejo ir con gracia y sin rencores. Es como una mala relación de pareja: te hace padecer, te cuesta aceptarla... pero te genera un alivio tremendo cuando se acaba. Y como he sido con mis relaciones de pareja acabadas, agradezco profundamente lo aprendido, el encuentro conmigo misma y olvido lo malo, porque en el fondo es lo menos importante en esta vida.

Puede que no haya pasado el aguacero, pero me conformo con saber que he encontrado un buen paraguas.










jueves, diciembre 22, 2016

Retomando

Tras muchos meses... muchos... de silencio en el blog, intentaré volver. Hace falta esto de tener un espacio de libertad escrita. Claro que con los cambios en mi vida de los últimos meses, la cosa a veces parece complicarse, pero el peor intento es el que no se hace.

De vuelta.

martes, marzo 29, 2016

Machismo de mierda

Me pasan un link de un segmento del programa "Buen Día" de Costa Rica. Los 28 minutos siguientes tengo escuchar una serie de aseveraciones machistas. Una tras otra.

He aquí mi derecho al berreo:


Según me dicen, esta semana el programa dedicará un rato a hablar seriamente de género, con un panel de expertos. Quedo a la espera, pero me alegra que hayan recapacitado y hagan un intento de mejorar el nivel de sus contenidos. Ojalá no sea anecdótico y se tomen más en serio la responsabilidad social que tienen.

miércoles, septiembre 09, 2015

Cómo sobrevivir a una ruptura con un amigo

De pequeña era de las que creía en los típicos slogans infantiles sobre la amistad. "Mejores amigas por siempre", "Siempre juntas", "Nunca cambies" y un largo etcétera que en resumen venía a decir lo mismo: los amigos son para siempre y lo ideal es que sea así.

Con los años, ya en la adolescencia, empiezas a notar que a veces esa máxima no se cumple, pero aún hay algo dentro que te empuja a creer que la amistad es más fuerte que las relaciones de pareja, por ejemplo. Tus amigas son las únicas que te entienden y saben consolarte. Tus amigos son los únicos incondicionales. Tus amistades son la red de apoyo fundamental, sin la cual no sabrías a quién recurrir.

Pasa el tiempo. Y eso cambia. En la Universidad descubrí que sí, los amigos son importantes, pero no son eternos. Me parece que la primera vez que oí esta frase fue en un programa gringo, decían que tienes un amigo mientras necesitas ese apoyo en tu vida, pero que una vez que ha cumplido su propósito (o uno el suyo en la vida de esa persona) suele desaparecer de tu vida y que hay que aprender a querer sin apegarse, a dejar ir a las personas.

Y eso no es sencillo. Bueno, vamos a ver, hay casos en los que el sentimiento predominante es el alivio (de hecho diría que 3 de las 4 amistades que han roto conmigo me han dejado eso, una sensación final de ligereza) pero eso no quita que no estamos preparados para lidiar con la ruptura de amistad. Supongo que el ideario colectivo nos ha "dicho" qué hacer cuando la ruptura es con una pareja, pero nadie te explica las sensaciones tras "dejarlo" con un amigo.


Diría que en los últimos cinco años habré dejado o me habrán dejado eso, una media docena de personas. Gente que era importante para mí, de esas que le hacen a una recordar sus épocas de pensar "Mejores amigas por siempre". Al igual que con las rupturas de pareja, lo que puedo decir asl respecto es que:

1. DUELE. Ya sea porque fue la otra persona la que te mandó a tomar el aire, o porque compartes memorias y vivencias con tu ex amiga. Habrá el típico repaso de los momentos vividos, de las cosas dichas, de las no dichas. Si tu ex amiga te soltó un discurso o dijo cosas hirientes, hay un paso adicional que es repasar en tu mente todas las cosas que podrías haberle respondido. EL LADO POSITIVO: habrá un día en que, como en las rupturas de pareja, te darás cuenta de cuánto has ganado al no tener esa persona cerca. O en todo caso asumirás que no ganas nada, pero que ya está, que no es grave y que habrá mucha más gente bonita en tu vida.

2. HAY LUTO. Y se pasa por las etapas del duelo: de la negación (esta normalmente es la fase de "le envío mensajes y no me responde, no entiendo qué pasa") hasta la rabia ("¿quién se cree para hacerme esto?") hasta la negociación ("tal vez fui injusta y merece otra oportunidad"). EL LADO POSITIVO: son etapas y pasan. Pasan. Lo juro. Pasan.

3. VER A LA PERSONA ES RARO. De hecho será incómodo cada vez que la veas y no dejará de ser raro nunca aunque pasen los años. Hay una especie de reacción corporal que no podrás evitar y que hay que asumir... esa de cuando crees que le has visto en la calle y das un respingo. Y harás como todos los mortales: intentar comportarte "normal". EL LADO POSITIVO: Si tienes suerte, tu ex-amiga estará aún más incómoda y hará cosas más absurdas que tú. Las mejores que me han pasado: alguien que cruza la calle para evitarme, alguien que hace ver que le llega un mensaje al teléfono y se aleja rápidamente, alguien que me saluda con un beso como si no pasara nada -pero con un cierto aire de superioridad-.

4. LA RUPTURA TRAE COLA. Amigos que opinan o toman bandos. Cosas que no sabes si devolver o tirar a la basura. Regalos que te dio esa persona y que de repente te dan mal rollo. Actitudes pasivo agresivas o directamente agresivas en redes sociales. El mejor ejemplo es mi ex amiga PassivitaAgresssssiva que me insultó tras comentarle a una amiga en común, pero de una forma -según ella- disimulada. EL LADO POSITIVO: Puedes bloquear gente en las redes sociales y evitar el contacto si es nocivo. Para eso son las rupturas, para alejarse.

Sigo sin saber cómo se gestiona, la verdad es que las veces que me ha tocado he actuado de distinta manera... Y de hecho en estos momentos tengo la sensación de que hay alguien haciendo este proceso de "romper" conmigo sin que yo me dé cuenta del todo. Pienso que esa persona tampoco es del todo consciente. Ya no quepo en su vida, lo veo con claridad, le resulto más una complicación que una ganancia porque su situación personal y sentimental no es compatible con su antigüo estilo de vida. Y sí, jode y duele y parece injusto y da rabia y todo eso... pero intento llevarlo con elegancia. Con la que se puede porque es una situación compleja, hay muchos años de por medio y es alguien a quien quiero mucho. Pero intento pensar en algo que me dijo una profe la primera vez que me rompieron el corazón (tenía 17 años, lloraba en una banqueta en el pasillo de la facultad): Nadie que te haga llorar así te merece. 

Y bueno... es mentira.

Es una mentira de las gordas.


Pero algo reconforta.

sábado, marzo 07, 2015

5 tipos de amigos de los que hay que huir como de la peste

En la fauna de los amigos hay especies y subespecies. Cada uno de nosotros hemos pertenecido -muy probablemente- a alguno de los siguientes grupos. Pero como ningún mono se ve su propia cola, he aquí la lista de cinco tipos de amigos que pueden resultar -digamos- nocivos:

1. Amigos interesados. Te llaman cuando te necesitan. Pero una necesidad concreta, quiero decir. Tengo una amiga que se había pasado sin enviarme un mail, darme un like en FB o enviarme un emoticono por whatsapp desde el principio de los tiempos. Un día me escribe un mail. Le respondo. Al siguiente mail me pregunta si se puede quedar en mi casa dos semanas.

2. Amigos quejones/amigos con más cuentos que contar sobre sí mismos que Sherezade. Ambos tipos me resultan igual de molestos... el que llena su conversación de "ay de mí" como el que dice "yo" cada tres segundos. Tenía una amiga que sólo quedaba conmigo para hablarme de lo desgraciada que era su vida... dejé de frecuentarla cuando me di cuenta de que me drenaba la energía. Y tuve alguna vez un amigo que o tenía la vida más excitante del planeta o la lengua más larga del mundo, parecía el publicista de su vida.

3. Amigos con excusas. Siempre hay motivos por los que no pueden quedar. Incluso son especialistas en convertir sus excusas en TUS excusas. Por ejemplo un día dices que no comes... yo qué sé... fresas. Entonces este amigo te manda mensajes del tipo: "estuve por llamarte el sábado, pero fuimos a comer fresas y como no te gustan". O pongamos un ejemplo más real: "es que como siempre estás ocupada". ¿Y cómo sabes que lo estoy tanto, alma de cántaro, si no me propones nunca de quedar?

4. Amigos que no se alegran por ti. Hace años tuve algún espécimen de estos, pero ya no. Pero los veo rondar a otros amigos. Incluso es una especie que sabe disfrazarse. Dicen: "me alegro por ti, ya quisiera yo que a mí me fuera tan fácil conseguir X". Toma pedazo de golpe disfrazado de felicitación. He oído algunas peores como "conseguiste X antes que yo... ¡no es justo!". Señores, señoras, para mí los amigos se miden justamente en la felicidad. "Repararle" la vida a alguien está bien, pero hay gente que sólo se siente bien si está por encima y mejor que lo demás y los éxitos ajenos como que le dan alergia.

5. Amigos pasotas. Hay que tener cuidado con esta categoría porque es en la que probablemente tendemos a caer todos con más frecuencia. Es el típico amigo que se acostumbra a que le prestes atención. Cuando pides que ponga un poco de su parte y deje de pasar de tu cara te dice "sí, es verdad, lo siento" y vuelve a pasar de tu cara. Es gente casi siempre muy bien intencionada, pero que hace rato te sacó de sus prioridades, al menos en términos prácticos. Es el que piensa (me incluyo, mea culpa) "debería llamar/quedar/escribir a Xxxxx" y pasan los meses... y no llama.

Y yo ya tengo unos años, así que de estos amigos... ¡huyo como de la peste!

miércoles, febrero 11, 2015

La vida sin facebook

Hace varios meses que vengo dándole vueltas... el facebook no sólo me consume mucho tiempo, sino que me genera sentimientos y emociones, algunas positivas -evidentemente- pero otras no tanto. Tengo demasiados contactos en la red social y hay una especie de "contaminación" energética de verles tanto, con tanto detalle, y tantas veces al día.

Así, de la mano de algunos especialistas de medicina alternativa, he decidido probar la desintoxicación por tres motivos: 1. todo es energía y tanta gente junta a veces nos desquicia y ni siquiera nos damos cuenta. 2. quiero recordar qué se siente vivir sin estar pendiente 24/7 de los demás y los demás de mí. 3. tengo ganas de tener amigos de los que -como mucho- usan el whatsapp, pero que saben que hay una persona de carne y hueso detrás de la pantalla.

Llevo apenas un par de días y me jode reconocer que lo echo de menos. Pero a la vez me parece terrible el darme cuenta de cuántas veces al día lo miro en automático... esto lo sé porque aún habiéndome dado de baja de la cuenta, voy al sitio web. El primer día habré ido a la página principal de facebook unas cinco-siete veces. El segundo creo que bajé a cuatro. Ayer tres. Esta mañana volví a caer, son las 9:20 am y la intenté mirarlo una vez. Todo esto sin contar las veces que me parece "raro" no ver la aplicación en el móvil.

Por el lado positivo tengo que decir que tengo tiempo. Ja. Es verdad. Tengo tiempo para cosas que también pueden ser banales, pero que me gustan: mirar alguna serie, leer, armar el puzzle que me he comprado. Duermo mejor y aunque no digo que sea consecuencia, la verdad es que duermo mejor.

Y sí, lo confieso, miro un poco más el twitter...

Mi objetivo es estar así un mes, se trata de una prueba y no de una decisión definitiva, porque en realidad me gusta facebook. O sea que veremos si aguanto y qué conclusiones saco de aquí a entonces.

Mientras tanto... ¡no existo en facebook, qué fuerte!


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