
Ya tengo pie derecho otra vez. Me quitaron la venda y me mandaron a caminar, despacito, pero sin muletas. Por fin, estaba harta de andar sin zapato y tener que poner el pie y la media en la calle... ¡qué ascooo!
Pero la visita al doctor de hoy me sembró una duda
enorme.
Quienes rondan por aquí hace rato se acordarán de
La Muy Gilipollas Estimable Doctora. Para quienes no, pueden leer
este post y
este, si tienen ganas y/o tiempo.
La cosa es esta… digamos que mi doctora de cabecera se llama la
Dra. Chachita, es la que me corresponde desde que me saqué el carné de salud de Barcelona, hace dos años.
He ido al médico unas cuatro o cinco veces en estos dos años y unas tres por urgencias. Esto es lo que ha pasado:
Voy al consultorio de la supuesta
Dra Chachita. Me atiende
La Doctora Gilipollas (que asumo que es la Dra Chachita), que me trata como un zapato, y a pesar de tener unos calambres rarísimos en el brazo, y no poder juntar dos dedos de la mano, me manda a casa con analgésicos y haciéndome cara de que me lo estoy inventando. Cuando vuelvo porque no se me quita el asunto, me manda una radiografía, aunque me advierte que "no tengo nada".
Voy a Urgencias un domingo porque tengo el brazo fatal. Me atiende otra doctora, me manda analgésicos, que me vaya a la casa y busque a mi dra de cabecera.
Vuelvo un par de días después... con el resultado de la radiografía. Me atiende OTRA doctora, esta amable aunque no demasiado. Esta me mandó un examen más pero el teléfono que me dieron para sacar la cita jamás funcionó. Se supone que tenía que ir una vez más, pero yo, como soy tan terca, paso de ir a ver a la Dra Chachita y cuando llega el verano se me quitan los males.
Declaro que odio a la
Dra Chachita.
Voy una vez más
(este diciembre) por una amigdalitis. Me atiende otra doctora, medianamente amable… me da ¡analgésicos! Y me manda a casa. Vuelvo a la semana, peor, y me atiende la
Doctora Gilipollas. Vaya suerte, pienso, llegar a urgencias y encontrarme a la
Dra Chachita. Esta vez me da un antibiótico, aunque me regaña porque tengo la campanilla muy larga y salivo mucho, lo que le dificulta verme las amígdalas
(claro, ella sabe que salivo adrede, por joderla).Pienso, por vez número ochenta, que tengo que cambiarme de médico de cabecera, porque la
Dra Chachita AKA
Doctora Gilipollas es eso: una imbécil. Como era de urgencias, también atendió a Fernando que tenía una faringitis (sí, en diciembre coleccionamos "itis", mi madre tuvo bronquitis para completar el cuadro) y salió bufando de la doctora tan imbécil que le tocó. "Claro" le digo yo, "es que es la
Dra Chachita, mi doctora, ¿verdad que es una bruja?".

Hoy voy a que me mire la pata coja la
Dra Chachita. Me preparo psicológicamente para salir desmoralizada, además de que decido que al salir de la consulta, aprovecharé para cambiar de médico de cabecera. Ayer me dijeron que tarda diez días y creo que es suficiente de aguantarle a la Dra Gilipollas. Decido incluso decir el por qué directamente. Me ensayo mi speech "es que la Dra Chachita trata a la gente como si fuera imbécil, como si fuera divertido venir al médico, bla bla bla" o algo similar. Casi entro en catarsis de pensarlo,
¡¡¡finalmente le voy a dar su merecido!!!Abre la puerta la supuesta
Dra Chachita… y
NO es la
Dra Gilipollas. Es una chica encantadora que me trata super bien. ¿? ¿Ein? Una chica a la que no he visto
NUNCA.
Vale, puede que la Dra Chachita esté de vacaciones y esta buena mujer ha venido a hacerle sus horas, pienso. Cuando acabo, bajo por el ascensor y ¡oh sorpresa! Va saliendo del otro ascensor la
Doctora Gilipollas.
¡O sea, que la
Doctora Gilipollas no es la
Dra Chachita! ¿Entonces, he tenido mala suerte crónica o qué carajos pasa?
Estoy por ir al médico la otra semana. Sólo por descubrir el misterio.
No entiendo nada.