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domingo, mayo 04, 2008

Angélica Liddell en el Lliure


Acabo de salir de ver “El año de Ricardo”, de Angélica Liddell en el Teatre Lliure. Impactada, pensando, acelerada. Al menos doce personas se levantaron y se fueron, una de ellas se paseó cual pasarela con el dedo medio bien alto, donde todos pudiéramos verlo.

Yo, como siempre, mantengo que el arte complaciente no cumple su función. Soy una idealista, seguramente, pero si eso que vemos/leemos/escuchamos no logra calar, no veo el sentido de su existencia. Puede enojarte, hacerte reír, invitarte a reflexionar, lo que sea... pero ALGO. Al menos ese es el ideal, al que muchas veces no llego, naturalmente, pero al que aspiro.

Pero también hay un asunto de “responsabilidad” como público. La Liddell, en el medio teatral, es conocida por sus arranques, sus ideas extremas, su eterna controversia y provocación. ¿Qué esperaban ver los que se fueron? Yo no me meto a una película de Lars Von Trier si tengo ganas de comedias románticas, como tampoco voy a ver “La novia de mi mejor amigo” en busca de respuestas trascendentales.

Las reacciones al salir de la sala fueron de las más diversas, desde los que encontramos que es absolutamente consecuente y ya eso valida su trabajo, hasta las asqueados, diciendo enfáticamente que aquello fue una estafa. Para mí, incluso esos que se salieron y esos que se disgustaron, le hicieron un gran favor a la dramaturga/actriz: demostrar que el teatro que nos queda, el que impacta y nos llevamos a casa, es el que –de alguna manera –logra herir las susceptibilidades.

Chapeau.

jueves, mayo 01, 2008

Los peques...


Camino por la cafetería del Institut. Un pequeñajo, de un añito y poco me mira con sus grandes ojos azules. Sonríe. Le devuelvo la sonrisa y sigo buscando a mi amiga con la mirada. Me detengo. Cuando vuelvo a poner atención al pitufillo de antes, me lo encuentro a mis pies. Literalmente. Se ha quedado parado frente a mí, sus zapatos milimétricos tocando la punta de mis botas. Mira hacia arriba, como contemplando la diferencia de estatura entre los dos. Lo saludo. “Hola maco, com estàs?”. Me vuelve a sonreír, sin moverse. “Y què fas tu per aquí?”, le pregunto. No se intimida, no huye, me enfrenta, en silencio. Su abuelito, de cerca, lo invita a saludarme de vuelta. Se queda callado, pero sigue mirándome. Cuando me tengo que ir le digo “Adéu” y me alejo. Desde varios metros más allá giro la cabeza, los ojitos azules y la sonrisa siguen ahí.

Camino hacia el metro.
Se oyen gritos desesperados por un buen rato. Antes de llegar a la esquina descubro la causa. Una chiquita, unos cinco años, llora con angustia. Su papá intenta sujetarla, pero ella se retuerce con furia entre sus brazos. Finalmente la pone en el suelo, y espera paciente a que pase la rabieta. En medio de los sollozos y la angustia de su papá, logro descifrar lo que dice. “No me quiero ir a casaaaaa, aaaaaaayyyyy, que nooooo”.

Camino por la calle, antes de llegar a casa. Escucho a una madre repitiendo “Jesuscito, Jesuscitooo”. Miro alrededor. Un pequeño, este de dos o tres años, viene corriendo hacia mí. Me mira, se ríe y continúa la carrera. La madre intenta amarrar al perro lo más rápido posible para ir en busca de su Jesuscito. No se ha dado cuenta del detalle curioso. Jesuscito va con su mini penecín al aire. No se ha bajado los pantalones, simplemente se lo sacó por encima de la pretina del pantalón. Miro una vez más antes de entrar al edificio. Aventajando a su madre, que aún no ha podido darle caza, orina en la pata de un banco. Sigue riendo.

Los chiquitos son curiosos. Mucho. Talvez cuando tenga alguno acabaré de entender su lógica. O no.


Foto: John Slater

lunes, abril 14, 2008

Sabiduría cotidiana

“Si el papel no funciona correctamente,
la ruta del papel de la impresora puede requerir limpieza”.



Gran verdad. Basta cambiar “el papel” por “los planes” e “impresora” por vida.


“Si los planes no funcionan
correctamente,
la ruta de los planes de vida
pueden requerir limpieza”.


Sabiduría de lunes por la mañana, jeje, patrocinada por EPSON Photo Quality Ink Jet Paper.

viernes, febrero 29, 2008

Simply Irresistible

Al volver hoy a la casa, me pasó la cosa más surrealista de mi vida.

Voy por la calle, paro en el semáforo. Llevo música puesta, a todo volumen, voy con cara de cansancio y de ¡quiero llegar a casa yaaa!

Un chico de treinta y tantos se me acerca, viene corriendo desde su coche que dejó incluso con la puerta abierta. He aquí lo que me dice:

CHICO: Perdona, sé que te parecerá una locura, pero iba a aparcar mi coche y te he visto, y no he podido aguantarme, tenía que venir a preguntarte si me aceptas que te invite a tomar un café.

Yo me echo a reír. No me lo puedo creer, jajaja, es que la gente no hace esas cosas por la calle. Como me río y no puedo parar, vuelve a hablar.

CHICO: de verdad, perdona, es que no pude evitarlo.

Dejo de reírme, el pobre se puede pensar que es de él, pero es de la situación.

YO: Pues, muchas gracias pero no te lo puedo aceptar.

CHICO: Hoy no... ¿pero otro día?

YO: Es que estoy casada, no me parece muy correcto y no creo que a mi esposo le haga gracia.

CHICO: Vale, jejej, pues perdona ¿eh? y gracias.

El ligador divertido se va sonriendo, le creo que no es algo que haga todos los días.

Yo también me voy sonriendo... llego y le cuento a Fernando, me parece muy gracioso. Y estos infladores instantáneos de ego son buenísimos tras una semana feroz. Que se quite Beyoncé, a ella en la calle seguro que nadie la para, jijijiji. Oh sí, oh sí, soy irresistible, jajajaja.



martes, febrero 26, 2008

Post muuuy profundo

Domingo, 7 de la tarde.

El estereotipo girado al revés.

Fernando plancha ropa, viendo Grey’s Anatomy.

Yo leo, gafas de pasta y demás. Estudio, hago tareas… de vez en cuando miro el reloj porque S viene a buscar unas fotocopias.

Bueno, también le echo un ojo a mis espectaculares lentejas, que se medio hacen solas en la cocina.

A veces no es así, soy yo la ama de casa. Sobre todo si se trata de cocinar, me la paso genial entre ollas.

Incluso puedo limpiar sin fruncir el ceño.

Diría que hasta lavar ropa me parece poca cosa, si me toca lo asumo y ya está.

¿Plancha? ¿Y ezo qué é?

No.

Me niego.

Si voy saliendo muy arrugada hay dos opciones: me hago la loca y me consuelo pensando que ¡ya se estirará! o me cambio. A veces mi señor marido se apiada y me plancha él, aunque diría que sólo un 1% de mi ropa lo necesita.

Me compro la ropa así, aposta, para que nadie tenga que apiadarse de mí.

Antes era mi madre la que se apiadaba.

Orgullosamente declaro que apenas si sé cómo va una plancha.

Es un aparatejo feo. No me gusta nada de nada. Por mí que se extinguieran.

Nunca NUNCA NUNCA plancho ropa. Bueno, sólo si Fernando está enfermo accedo a romper mi código de ética.

Lo puse en letra pequeña debajo de la firma cuando me casé.

Yo no plancho.

Y punto.


ps. y estoy así de profunda porque es más de la una de la madrugada, y no tengo sueño...

miércoles, febrero 13, 2008

¡Una sorpresita!



Llego a mi casa, cargando el cansancio de andar con muletas todo el día y…

Me parece que he visto un lindo sobrecito…
¡es cierto, es cierto, he visto un lindo sobrecito!


De Costa Rica. Interesante. Subo lo más rápido que mi pata mala me da, paso de ir al baño aunque tengo ganas de hacer pipí… es que primero lo primero.

Abro el sobre.

¡Una sorpresita!

El Monsieur Capitán Melcocha me envió un regalo genial. Un DVD con 7 conciertos de Les Luthiers… y una carta hermosa. Todo empezó con un post suyo que tenía un vídeo del grupo, que vi dos veces una mañana y me hizo irme con la sonrisa puesta. En la noche le puse el video a Fernan. Sabía que planeaba mandarme algo porque me pidió la dirección, pero no sabía el qué.



¡¡¡¡Qué emoción!!!!

Muchas gracias, Capitán, sos un sol de verano. Un abrazo enorme y un besote.

Ps. Dejo del video que vi en el blog del Capi, es largo pero merece la pena, jajajaja… es tan tontito, el humor que más me gusta, de juegos de palabras y demás.

lunes, julio 30, 2007

Contame tu fetiche ;-)

Cada quien tiene sus fetiches. Hay quien pagaría 600 dólares por un libro autografiado de Harry Potter (como acabo de ver en ebay), otros que corren a las tiendas a comprar la Barbie edición limitada y la mantienen en la caja, impoluta, hasta que pasan muchos años y se multiplica por veinte su precio inicial y claro, del otro lado, hay un/a amante de estas bichas dispuesto/a a gastarse sus ahorros.

Un primo de los primos de Fernando tiene en su casa una habitación repleta de juguetillos: figuras, muñecos, tarjetas, juegos… todo expuesto pero nada es realmente para jugar, se trata simplemente de su fetiche de hombre casado y con dos hijos (que por cierto deben sufrir porque no los dejan tocar nadita). El mundo de la fantasía y la ciencia ficción le obsesiona y fascina a un punto extremo. Calculo que con lo que él se ha gastado en muñecos, yo podría comprarme un coche. Exagero, seguramente, pero es impresionante.

Yo jamás he sido de gastarme pequeñas ni grandes fortunas en objetos de valor simbólico. Lo más cerca que llego es a tener colecciones una de tarjetas postales y la de mis pendientes/aretes, pero creo que el par de aretes más caro de los que tengo (que no haya sido un regalo) me habrá costado 10 euros ó 15. Y las tarjetas ni se diga, una “muy cara” puede costarme 1 euro.

Por otra parte, me llama la atención el valor que le damos a las cosas. Una firma puede valer miles, un objeto viejo pero cuidado de repente deja su estatus de “basura” y la tendencia es a volver a lo pasado. Para muestra, los discos de vinilo. Me encanta el sonido sucio de la aguja encima del disco, pero me niego a pagar 200 euros por un tocadiscos de estos, si hace menos de diez años seguro que tiramos uno a la basura porque ya nadie atendía desperfectos técnicos de "esos aparatos pasados de moda".

Me pregunto si es una cosa de personalidad… o de dinero. Es decir, si yo tuviera mucha mucha mucha pasta… ¿sería capaz de pagar bestialidades por cosas que me gustan? Y sobre todo ¿cuál sería mi fetiche?


ps. tengo que sacarle una foto a MIS aretes, mañana lo hago.

martes, mayo 29, 2007

Fauna y flora del 470.

Mi edificio es un cúmulo de rutinas y fauna extrañas


Un señor que no veo
(vive en el mismo edificio pero varios pisos más arriba) se asoma al balconcito y silba, no falla, es a las 10:15 am. Pero, después de eso hace sonidos rarísimos “aygh, aigh, piou, piugh, aygn, aygn”. Pensé que estaba como una cabra, pero cuando puse suficiente atención me di cuenta de que, cada día, un pajarito le responde. Supongo que también vendrá su ventana.

Los del piso de arriba mueven los muebles, bueno, los arrastran… me pone de un mal humor increíble, porque casi siempre me despiertan con ese rastrillar chirriante. Tengo mucha curiosidad de por qué cada mañana deben cambiar la posición del sofá. ¡No lo entiendo!

Una vecina no identificada que tiene una vida sexual bastante saludable. Me alegro por ella, pero es un poco demasiado expresiva… la pobre suena como un perrito cachorro que le están tirando de la cola (“¿la pobre?” ¡Ja!). Me sorprende su capacidad de hacer tonos agudos, sobre todo con el volumen en que los hace.

El tipo del ático está muy muy muy tostado. A veces se enfiesta en las gradas, solo con su perro y espera que pase alguien. Según el humor que tiene hay dos opciones: ofrece “maría” y compañía (verso sin esfuerzo) o arma broncas. Sé de momentos en que hace las dos cosas ¿?, aunque últimamente ha encontrado un sitio más cómodo dónde enfiestarse: mi piso. Mis compañeras, que son la epítome de la delicadeza (sobre todo una, que es la princesita noruega por excelencia), son amiguísimas de él… droga gratis, claro. No tengo ningún problema con que se drogue, lo que no me gusta es que tiene cara de loco y es bastante agresivo cuando se le cruzan los cables. Yo, como desconfiada profesional que soy, puse un llavín nuevo en mi habitación.

Seguro que yo, que me creo tan normal, también entro en las personas raras que otros listan… y bueno, algo de eso hay. Como tengo “mi habitación” en otro piso pero vivo con Fernando, de vez en cuando se me verá salir del piso 1, atravesar el pasillo, abrir la puerta del piso 3 y volver menos de un minuto después con cualquier cosa en la mano (una bandeja de pollo congelado, un libro, un par de zapatos). A veces lo hago en pijama.

Y para acabar: la portera. Me encanta la figura de "portero" de este país. Suele ser una persona conversona y simpática pero irremediablemente chismosa. La nuestra "A" se sabe vida y obras de todos los del edificio... con decir que antes de que me viniera a vivir aquí -cuando estuve de visita la 1era vez- ya se sabía mi nombre. ¿Cuál será su secreto? ¿Es que desde el patio de luz común oye todo, o que la gente se lo cuenta todo? En cualquier caso, pienso que debe tener una cantidad de información en la cabeza que ya la debería fichar la Interpol.


Ilustraciones: The Design Unit y DAJ

viernes, diciembre 22, 2006

¡Feliz Navidad!

La Navidad catalana me parece de las cosas más divertidas del mundo. Tienen dos tradiciones bastante escatológicas con que celebran el 24 de diciembre, el cagatió y el caganer.

El cagatió es un tronquito, a veces le ponen cara y sombrero tipo Santa Claus, otras solo una mantita y se le canta una canción mientras se le pega con una vara... "cagatió, d'avellanas y turró, tan si cagues com si no, et donaré un cop de bastó, cagatió" (cagatió, avellanas y turrón, tanto si cagas como si no, te daré un golpe de bastón, cagatió). Cada persona canta, luego mete la mano debajo de una manta que le cubre la parte trasera al tronco y así, descubre qué regalo ha cagado el tronco. Se supone que al que se porta mal, el cagatió le deja carbón, si fuimos buenitos, deja regalos.

El segundo es el caganer (pronunciado "cagané"), que es una figura de un pastor que se pone en el portalito, usualmente en un rincón escondido (pero también los hacen en personajes famosos, en la feria del templo de la Sagrada Familia hay Príncipes Felipes, Letizias y Papas, como ahí en la foto, Eto's, Ronaldinhos, Zapateros, Rajoys... en fin). La tradición se supone que está cimentada por dos razones, la primera es que las heces fertilizan la tierra, pero también que con el caganer se deja claro que todos los seres humanos somos, al final, iguales. En todo caso tienen buen sentido del humor :-)

El miércoles en clases de catalán hicimos la ronda de cánticos para el cagatió, fue divertido aunque primero yo había hecho concierto de violín enfrente de toda la clase... es que la profesora cantó un villancico super bonito y tiene una voz demasiado dulce, me dio la llorona. Pero al menos estoy menos Grinch (me corté las uñas laaaargas laaaargas que me estaban saliendo y el verde de la piel me lo maquillo).

El fin de semana pasado repetimos tradición en casa de los tíos de Fernando, hicimos galleta de gengibre y mazapán, hice dos cerditos y un ratón, ¡soy una pro! Y este fin iremos de cena con su familia. Sigo con la espinita de que la Navidad sin tamales de Costa Rica y mi familia es sólo un conato, pero también agradezco por la compañía que me rodea, sería una ingrata si no lo hiciera.

Inhalo, exhalo, ¡todo va a estar bien! (de regalo previo una cosa genial: Saruman, la compañera de piso, se fue hace días... y su ayudante se fue hoy... gloooooooria, in excelsis...)


Feliz Navidad, un abrazo enorme para todos... y a darle a algún tronco por ahí, nunca se sabe.

martes, noviembre 21, 2006

“Los jóvenes de hoy en día no distinguen el mal del bien…”

.
El fin de semana fui con Fernando a ver a Les Luthiers. No me acuerdo cuándo fue la primera vez que los oí, pero desde siempre tenía estas ganas locas de verlos. Salí feliz después de reírme dos horas.

Según leí por ahí, estos cinco cómicos cantaban en el coro de su universidad… según la historia oficial uno de ellos tuvo la idea de hacer una opereta cómica, lo demás es historia. Pero una leyendilla urbana dice que eran un grupo de indisciplinados y terminaron por echarlos… aunque no sea verdad esto último, me divierte pensar en que a lo mejor su destino fue producto de un desatino. Como la Shakira, que cuenta que nunca la dejaron entrar en el coro por cantar “raro”, su antiguo profesor de música debe darse contra las paredes de vez en cuando por no haberle visto la estrella en la frente.

En fin, que la pasé genial, es impresionante lo que hacen, la gracia que tienen y sobre todo las voces tan flexibles después de años y años de andar en las mismas.

Dejo un clip, aunque no es mi favorito pero está graciosín.

domingo, octubre 29, 2006

Diálogo de besugos

Me subo al taxi, apurada y pensando en otras. Además es temprano, odio las mañanas. Además voy tarde. El taxista se pone conversón.

Taxista: ¿Eres cubana?
Denise: No señor, de Costa Rica.
Taxista: Ah, de Costa Rica.
Denise: Sí…sí…
Taxista: ¿Y llevas mucho tiempo aquí?
Denise: Un poco más de dos años.
Taxista: Con el novio…
Denise: Con el novio… sí…
Taxista: ¿Él también es de Puerto Rico?
Denise: Costa Rica. No, él no.
Taxista: ¿De dónde es?
Denise: De aquí, es español.
Taxista: Ah…(me ve por el retrovisor, sonríe) ¿y los trata bien la vida?
Denise: Sí (viendo por la ventana), vamos bien.
Taxista: No hay mucha gente de Puerto Rico aquí.
Denise: Costa Rica.
Taxista: Costa Rica.
Denise: Hay más gente de otros países, sí.
Taxista: ¿Es una isla?
Denise: No señor, esa es Puerto Rico.
Taxista: Ah, claro, es que me confundo, Costa Rica es la que está unida a Estados Unidos.
Denise: No. Puerto Rico.
Taxista: Je je. Necesito un baño de viaje para ubicarme, je je je.
Denise: Je- je.

Silencio de unos minutos.

Taxista: ¿Y tenéis hijos?
Denise: Noooooo.
Taxista: Con ese énfasis parece que nunca los vayáis a tener.
Denise: Todavía no…salen muy caros.
Taxista: Ah…pero compensan ¿eh? Sobre todo cuando están chicos, luego grandes siguen saliendo caros pero hacen menos gracia, je je.
Denise: Sí. Je-je.

Pausa de unos minutos.
Taxista: ¿Y hay mucha gente en Puerto Rico?
Denise: No, en COSTA RICA somos un poco más de 4 millones.
Taxista: ¿Y Costa Rica es un país?
Denise: Sí, sí es un país. (NO; no es un país, es un satélite del ex planeta, o sea, no existe...)
Taxista: ¿Ya eso es Norteamérica, no?
Denise: No señor, Centroamérica.
Taxista: Ah, Centroamérica.
Denise: Sí, está entre Nicaragua y Panamá.
Taxista: Je je je (evidentemente le estoy hablando en otro idioma) Panamá, je je je. Y la capital es…
Denise: (antes de que diga San Juan, se lo veo en la punta de la lengua) San José.

Silencio de unos minutos.

Taxista: No le fue muy bien a Costa Rica en el Mundial... (para UNA vez que la pega… bonito tema con que pegó).
Denise: Señor, por aquí está bien, déjeme aquí, muchas gracias.

Me bajo, me echo una risilla y me alejo. Seguro que esta semana salgo en algún programa de cámara escondida.

viernes, enero 27, 2006

ANGSTutiate, que es gratis




Hace unos días me llegó una invitación muy original. Era para una fiesta de celebración de la angustia, "ANGST" en alemán.

Me encantó la idea, no pude ir porque la fiesta era en Costa Rica y me quedaba un poco lejos, pero se supone que la celebración era eso, agradecer al santo de la angustia que tienen los alemanes por darnos un poco de conflicto. No se trataba de pedir que no volviera, sino de aceptar su presencia por qué "¿qué seríamos sin angustia?".

Y es cierto, al menos yo vivo con veinte angst- ustias distintas. Solo les cuento algunas: ¿Y si nadie lee hoy mi blog? ¿Y si hoy hace mucho frío? ¿Y si he subido de peso? ¿Y si nunca logro mis metas? ¿Y si las logro y no me satisfacen? ¿Y si me devuelvo a CR? ¿Y si no me devuelvo? ¿Y si nunca termino la tesis? ¿Y si la termino y es una basurita?, ¿Y si me corto el pelo?...

A lo mejor, a la angustia hay que recibirla con una sonrisota, en vez de angst- iarse porque exista.

Humanos del mundo... ¡a angstiarse, que es gratis!

martes, enero 10, 2006

Donde está el perro bravo, sigue recto recto recto


Hay tantas cosas que damos por “normales” y lógicas, que recordar las otras resulta divertido.

Llegada a España me acostumbré poco a poco a que las calles tienen nombres y números. ¿Y eso qué tiene de raro? Pues que en Costa Rica nadie –y en serio es nadie- sabe el nombre de las calles, menos sus números.

¿Cómo damos las direcciones? Pues depende. Hasta hace unos años era muy común las del tipo “del abasteceder de doña María trescientas varas recto recto, ahí hay una casa con un perro enooorme, muy bravo, muy bravo, pues al frente hay un portón verde, la casa de a la par”. Para el centro de San José era un poco más “simple”, por ejemplo: “de la antigüa botica Solera, cuatrocientos metros al este”.

En el primer caso, si el perro se moría o amanecía de buen humor, te jodiste; en el segundo la famosa botica tiene tantos años de no existir, que sigue en el imaginario porque cuando te dan esa dirección, inevitablemente uno pregunta ¿Dónde carajos queda la antigüa botica Solera?, esto solo para que te respondan otra cosa parecida.

Aunque como sistema de ordenamiento es más fácil decir que vivo cerca de la Avenida Diagonal, o definitivamente es más fácil explicarle al taxista que me lleve al 276 de aquella calle, no deja de ser bonito pensar que como pueblo, los ticos somos menos pragmáticos, pero a lo mejor nos divertimos más.

Así que les cuento donde vivo: en una calle paralela a esa grande, ancha, que atraviesa Barcelona. En el portal de al lado de ese donde arreglan coches y están los mecánicos esperando que pase alguien para soltar frases célebres. Sí, vivo al frente de un parquecito con bancas, donde hay siempre al menos quince palomas dando vueltas y está ese señor viejito tomando el sol en las mañanas...

lunes, diciembre 19, 2005

Esas cosas que me deja la noche


Ando soñando mucho, pero el de hace unos días fue alucinante:



SOÑÉ QUE MI ABUELITA TENÍA NOVIO... Y SU NOVIO ERA... GAEL GARCÍA BERNAL



Hay que ver qué buen gusto tiene. Y bueno, tener a Gael de abuelastro... en fin. Talvez debería cenar más ligero, cada día menos cuerda...

sábado, noviembre 26, 2005

Queridos Reyes Magos:


Baltazar, Melchor y Gaspar:

Siendo este el primer año que no le pido regalos a su colega, Santa Claus; ni al dueño de Todo, “el Niñito”, espero que sean espléndidos conmigo. No crean que soy una veleta de la época navideña, no es eso, solo estoy probando todos los sistemas para ver con cuál me quedo.

Nunca he entendido cómo hace Santa Claus si mi casa jamás ha tenido chimenea y él está bastante gordito como para pasar por una rendija. Tampoco sé cómo el niñito sale en pañales y recién nacido a dejar paquetes, en fin… no quiero adularlos pero ustedes tres suenan más confiables.

No sé cómo funciona esto, si tengo que decir eso de “me he portado bien” o no, en todo caso que sepan que no he hecho grandes maldades, si acaso las normalitas que hacemos todos.

En fin. Sin preámbulos. Aquí está mi lista, se las mando con tiempito por si algo es difícil de conseguir y por favor noten que no está en orden de importancia sino de ocurrencia:

1. Una bici, mejor si se da pedal sola, o es medio eléctrica, en fin, que si les viene mejor regalarme un auto…

2. Un mes de verano adelantado, digamos que en enero o febrero me queda bien

3.
Un trabajo, pero no cualquiera, uno que me guste, que no me exploten y que me paguen bien.

4.
Una guitarra. Ya sé que tuve una a los 12 y nunca lo tomé en serio, pero esta vez intentaré reinvindicarme.

5.
Un vale eterno por tarrinas de helado de dulce de leche de Häagen Dazs. Mejor si es helado mágico y no engorda.

6.
Una buena memoria, tanto para mi computadora como para mí, a lo mejor les hacen precio por llevar dos a la vez.

7.
Un aparato de teletransportación, acepto incluso que solo tenga opción de dos o tres destinos, tampoco espero nada sofisticado.

8.
Ah, para FERNANDO pido que se le quite la alergia a ver si algún día se lleva con gatos y perros. No pido nada más para él porque ya cuando se me ocurra se lo consigo yo.

9.
Una buena imaginación, sí, un poquito más grande de la que tengo ahora.

10.
Mucha paz y tranquilidad para todo el 2006, sé que la voy a necesitar.

No pido amor porque me llegó antes de las fiestas, muchas gracias. Ah, bueno, si queda algún buen amigo que no conozca y se me puede atravesar en el camino en Barcelona estaría genial.

Les mando la carta con el gato verde por lógica básica, si existe el gato verde, ustedes tres también. Espero no ofenderlos pero no quiero ser demasiado crédula, ya me ha pasado con los otros dos sistemas que a veces pido y luego no me llegan los encargos.

Por cierto, un último favor, no le cuenten al Niñito y a Santa Claus de mi carta, es que no quiero problemas… como no sé si he firmado contrato con alguno de los dos y nunca leo la letra pequeña…

Gracias.

Denise
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