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domingo, diciembre 16, 2007

Shhh… es secreto.

A qué no adivinan quiénes vienen el próximo fin de semana, se quedan Navidad y Año y Nuevo y me van a iluminar las fiestas… por fin por fin por fin voy a volver a pasar estas fechas con ellos, después de 3 años de ausencia.

¿De quiénes hablo?

:-D ¡Estoy tan contenta!

Y como si eso fuera poco, a finales de enero tengo otra visita emocionante y divertida.

¡Ehhhh!

domingo, octubre 28, 2007

Domingo de Herodes


Starbucks me gusta. Es un buen lugar para sentarse horas y horas con un café, el ordenador o un libro. Nadie te trae la cuenta como forma disimulada de echarte, ni se te mira mal si gastas poco y te quedas mucho. Pero: tiene un gran pero. Los domingos por la tarde parece la sala de fiestas Tricolín. Para quienes no sabe de la referencia, explico: Tricolín era una sala de fiestas que quedaba en Moravia (San José, Costa Rica) en la que se hacían actividades para niños, fiestas de fin de curso, cumpleaños, etc. Así, hoy vimos desfilar a tantos chiquitos malcriados que mi amor por los peques se vio en peligro de extinción.

El problema, en realidad, no son los chiquitos si no los papás. Es evidente que los llevan ahí porque así pueden hacerse los locos mientras los enanos corren, gritan, se asoman a las pantallas ajenas… es como el campo de juegos donde ellos de paso pueden saborear un café.

Pero hay cosas que no perdono. Ejemplo: dos carajitas de unos diez años hablando a un volumen altísimo, actuando como si tuvieran tres años, tirando una bola por ahí (incluyendo a Fernando que pasó cerca… bola para él) y riéndose de sus estupideces a un volumen demasiado alto para ser natural. Una chica –creo que era italiana porque la verdad que para entonces ya había puesto mi música a todo volumen y los auriculares poco dejaban oír- se hartó y se acercó a pedirles que bajaran el volumen. La madre de las criaturitas se limitó a decirles “se los estoy diciendo”. Una de ellas, herida en su ego de soy-el-centro-del-mundo-a-ver-si-te-enteras empezó a burlarse de la chica que fue a callarlas. Entre remedar como hablaba y decir “es más fea que la novia de Frankestein” se solazó un rato. La madre no le dijo nada.

Aunque la comparación sea -digamos- grosera, me acordé de un programa que me gusta mucho, que se llama “Dog whisperer” o algo así, lo dan en la Cuatro. El tipo –domador de perros, básicamente- explica que si el perro se da cuenta de que puede mandar, lo hace: se autodenomina jefe de la manada y a partir de ahí los límites los pone él, no el dueño.

A veces me da la impresión de que algunos papás, hartos del trajín de tener hijos, los dejan ser jefes de manada. Luego se quejan de que hacen lo que les da la gana… Hablo sin conocimiento de causa, lo admito, pero creo que el que haya pequeños encantadores (alguna vez he terminado enseñándole fotos de la computadora a algún enano en Starbucks, o jugando con otro...) prueba que hay papás que no hacen bien su trabajo.

No digo que haya que castrar a nadie, ni tenerlos bajo régimen militar, pero un mínimo de normas de conducta no les vendría mal a muchos… Los niños inteligentes y bien criados suelen saber cómo comportarse en cada ocasión, aunque a veces se les vaya la pinza y se porten mal. Eso es normal, pero cuando esa conducta errática es la común... algo no funciona.

Y sobre todo, me guardo en el disco duro la siguiente orden “no irás a Starbucks un domingo en la tarde nunca más”. Es casi tan anticonceptivo como el supermercado el sábado en la tarde…

Ilustración de Iskra (photostock)

domingo, septiembre 23, 2007

Marceau has left the building


Yo, desde que era muy pulguita, tenía una afición por imitar. Hacía personajes variados, desde el entonces presidente de Costa Rica (Luis Alberto Monge… queridos… compatriotas) y personajes de la tele hasta las bailarinas del carnaval de Río (tiene gracia pensar en una cachetona negrita de cuatro años, con sus calzones de vuelitos metido entre las nalgas, moviéndose según ella como si bailara en una comparsa). Esto era con mis papás, pero más aún con mi hermana.

Cada noche tenía que darle función. Cuando mi mamá nos mandaba a dormir yo me subía en la cama, cantaba el jingle del “programa” (se llamaba Chistes de mal gusto) y hacía sketches para ella. Mi hermana siempre fue el mejor público, de hecho entre nosotras tenemos la broma de que ella, de lejos y con sólo mover la mano, me provoca cosquillas… y que yo, con sólo decir “caca” la puedo hacer reír.

Eventualmente, estos “numeritos” infantiles trascendieron la habitación de las hermanas Duncan y pasaron a la familia entera. En este caso, hacía sobre todo mimo (o lo que yo entendía por mimo con ocho o nueve años) con mi primo Andrés. Recuerdo como nuestros grandes cuadros el inflarlo como si fuera un globo, asomarnos por un invisible muro o tirar de una cuerda… nos la pasábamos genial haciendo estas cosas en cada fecha especial. Es más, se volvió una tradición que hiciéramos algo "teatral" en el día de la madre, del padre, navidad, el día del niño.

Cuando entré a estudiar Artes Dramáticas tuve seis cursos de expresión corporal. Confieso que siempre me dieron pereza, pero también confieso que el curso de mimo me divirtió mucho. Descubrí las posibilidades que tiene (aunque también tengo que decir que no soy muy hábil) y aún más cuando conocí a Shannon, una profe de mimo con la que coincidimos varios en un taller de Commedia dell’Arte en Venecia. Verla jugar con sus manos era un placer.

Shannon estudió con Marcel Marceau. El hombre que redefinió el mimo como una expresión importante dentro del teatro… de hecho se estudian sus ejercicios, sus ideas y probablemente ningún mimo profesional se atrevería a negar que, en esa área, Marceau era el maestro. Se murió, como cualquier ser humano… estará en el “más allá” divirtiendo a otros más, pero calladito, como siempre.

jueves, julio 05, 2007

¡Otra loca como Denise!


Mi prima M (esa que es como mi hermanita) ha anunciado que quiere estudiar teatro ahora que acaba el cole. Ha cundido el pánico… ¡otra como la loca de Denise! La verdad sí me siento parcialmente responsable de que sea eso lo que quiere, ha crecido muy cerca de mi hermana y de mí, somos sus modelos en muchas cosas. Pero también me entra la rabia cuando oigo a mi tía decirle que se va a morir de hambre. Es lo que se cree, en general, y se repite, aunque a veces no sea verdad.

Yo estudié periodismo porque mis papás no veían viable que me dedicara al teatro nada más, ellos también pensaban que me iba a “morir de hambre”. Entiendo, de verdad, porque mi papá es escritor, tiene casi veinte libros publicados y jamás ha vivido de eso…Resulta que acabé por creerles, me largué de la escuela de teatro y trabajé como periodista unos años. Así, con 22 años era una amargada que sufría por tener que escribir sobre el teatro en vez de hacer teatro. Tomé la determinación que me cambió la vida para bien… dejé mi trabajo-estable-sueldo decente-inicio-de-carrera-periodística y regresé a la escuela de teatro. No voy a hablar de las cosas malas de ese lugar, pero siento que tuve la dicha de poder quedarme con lo bueno.

Desde que decidí dedicarme a lo que me gusta y hasta llegar a España, jamás me faltó trabajo. Tenía suficiente para no morirme de hambre, incluso para comprarme ropa de vez en cuando, salir por ahí con los amigos y ¡ponerle gasolina al denisemóvil! Cierto que nunca me dio para ahorrar, o para hacer un viaje a Turquía, pero morirme de hambre… ¡pues no! Si mis amigos tienen vidas más “estables” es porque las han elegido, yo he sido más velero y sí, asusta no tener nada cuando una se enrumba a los 30… ¡pero tengo mucho, aunque no sea tangible como una casa o un coche! Como decimos en Ticolandia, nadie me quita lo baila’o.

Recuerdo una conversación a principios del 2004 con mi papá. Yo le decía que no sabía qué estudiar, si un máster en teatro y cine o uno en periodismo o producción audiovisual. Su respuesta me la guardo para siempre, me dijo “desde que tenés 13 ó 14 años sabés lo que querés hacer con tu vida. Ya una vez te desviaste del camino por influencia de tus papás, no te desviés de nuevo por tu propia voluntad, hacé lo que querás hacer, no lo que creés que debés hacer”.

Y así, lo del premio –por poner un ejemplo- y mi felicidad, en todos los planos, se la debo a que decidí mi ruta. Hasta el tener a Fernando en mi vida se lo debo al teatro y a la decisión de dedicarme a esto y no a ser una honorable periodista. Entiendo las preocupaciones prácticas de mis tíos en cuanto a lo que Mariela quiere… pero que alguien entienda que más vale un esfuerzo adicional –si es que de verdad se ve en ocasión de “morirse de hambre” alguna vez y le toca trabajar de día en un Mc Donald’s–que la frustración.

Fotos: Art Montes de Oca y creo que Fernando (la de mi prima y moi)

miércoles, enero 10, 2007

Instinto de madre vale por tres

Me escribió mi madre. No es raro, me escribe mucho, pero hoy me hizo una pregunta enorme enorme. Me sentí como si tuviera una cámara y me estuviera observando, ese “¿Qué te pasa?” llegó en el segundo justo del día justo, como si pudiera adivinar mis pensamientos.

Bueno, los adivina, o le aterrizan en la cabeza… mi madre llega al colmo de, por ejemplo, contestarme preguntas sin que yo las articule. Tiene la intuición afinadísima, no sé cómo es tan certera.

Me encanta y me sorprende cuando mi mamá se huele –desde el otro lado del mar –las cosas que me pasan. No sé cómo lo hace: instinto materno y conocer a su hija, supongo; pero qué gustito más mullido y tibio sentirme abrazada por su compañía. Fui, por un instante, la recién nacida de siete meses de cuando nací: una cosita pequeña y frágil que ni siquiera llegaba a los 40 cm, que no podía regular la temperatura y que lloraba tan bajito que con costos se me oía, pero que siempre estuvo caliente, protegida, tranquila y segura en los brazos de su madre.

Foto: Nicki Pardo

miércoles, septiembre 20, 2006

Back to the Future

Después de 24 horas llegué. Ya en Amsterdam el cansancio me pudo, me quedé dormida en un sillón y cuando me desperté eran las 4:40; la hora de abordaje del vuelo era a las 4:40. Tendrían que haberme visto atravesando rauda y veloz los pasillos, con el corazón en la boca del susto de que me dejara el avión y la culpa por ser tan babosa y dormirme... menos mal que se atrasó el asunto y cuando llegué ni siquiera habían empezado a subirse.

Barcelona, igualita que siempre, me sonrió un poco y creo que también me sacó la lengua. Esta ciudad es hermosa, de verdad que sí. Ayer hice un breve tour de reconocimiento de algunos de mis lugares "fijos" y no pude evitar sonreír.

Sobre mi abuelita: está controlada, en un mes sabremos si puede seguir nada más con los medicamentos y una vida "ordenada" (ya la lleva, pero bueno, quién le discute a un cardiólogo sobre el sentido de la palabra "orden") o si tienen que operarla. Yo, ante todo, tengo mucha paz.

Fernando... más flaquito. Parece que estaba en dieta o a punta de sufrimiento porque tiene más de cinco kilos de menos... bueno, ahora que lo pienso han de ser transferibles y ¡¡¡me los pasó a mí!!! Ayer cumplimos un año juntos... uno chiquitito que espero ver multiplicado a la potencia "n" ¡Eeehhhhh!

Yo: con una gripe ahí intentando aguarme la fiesta, pero no la dejo. Lavando ropa y ordenando mi casa, esas dos acciones que en tres meses olvidé sin ningún sacrificio y que ahora me vuelven a la memoria por pura necesidad, jamás jamás jamás por gusto.

Besos, abrazos, I'm back to the future!

viernes, junio 16, 2006

Volver (y no de Almodóvar)


Volver,

Con la mirada teñida de historias que nunca podré contarte
Cantar,

Estas sonatas nuevas que solo podrás jugar a adivinar
Sucumbir,

Al vibrante fuego de la mirada que recicla sentimientos sabidos,
Andar

Sobre los pasos que quise inventarme, escritos con lluvias del norte.
Volver, andar, cantar, sucumbir

Con la certeza y la incertidumbre al borde de un beso salvaje.



Este domingo en la madrugada, me voy a mi casa. Espero poder conectarme desde mi computadora pronto y poder hacer las correspondientes visitas, mientras tanto les dejo dos canciones que me gustan mucho para que animen el blog mientras regreso.

A los blogueros que tanto han amenazado con un café en tierra tica: que sepan que me lo tomo en serio ;-)

De las cantantes les cuento que son dos españolas, muy distintas en todos los sentidos posibles: Nawja Nimri y Concha Buika. La primera, además de cantar, es actriz (y buenísima). Salió hace años en una de mis películas favoritas: “Los Amantes del Círculo Polar” y hace poco en otra muy buena, “El Método”.

De Concha Buika sé poco, solo que me llama la atención porque es una mezcla en todos los sentidos, desde su físico hasta cómo canta.


Nawja Nimri - Dead for you

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Concha Buika - Jodida pero contenta

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Abrazos. Y como dice una amiga amada: Paz y bien.

sábado, abril 08, 2006

Mujer de formas sinuosas



Yo tenía como 7 años, mi hermana unos 10. Mi mamá nos llevó a un concierto en el Parque de Santo Domingo, Heredia (pueblito pintoresco de donde soy). Cantaba una mujer que más bien parecía que la hubieran tallado en un tronco por la particularidad de sus formas: era redonda, sin ser gorda, simplemente estaba llena de formas sinuosas. Hasta en la voz, llena de timbres particulares.

Mi hermana y yo quedamos hechizadas. Me imagino lo divertido de ver dos enanillas con cara de sorpresa, la boca abierta, bailando y cantando con Guadalupe Urbina.

Al terminar el concierto convencimos a mi mamá de que nos comprara el casete (oh tiempos aquellos, jiji) y que nos llevara a la parte de atrás del escenario a saludar a la cantante.

No recuerdo mucho, Guadalupe nos sonrió y nos dio un beso en la mejilla (o eso recuerdo, que para los efectos ES lo que pasó). Mi hermana y yo nos fuimos con doble trofeo: el beso de aquella que estaba encima del escenario y una cajita llena de sus canciones que cantamos obsesivamente por los meses siguientes.

En estos días un CD me recordó a la guanacasteca hermosa y poderosa que es, me alegro de haberme encontrado con su voz y sus ideas hace ya añitos y de hoy tener el chance de repasar con ella un poco de mi país.

Les dejo esta canción. Aguacero.


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Fotografía: María José Gutiérrez (de la página de Urbina)

lunes, marzo 20, 2006

De 3 mil a 3, y con espera


Yo quería tener 3 mil hijos e hijas, lo dije una vez como con 10 años. Cuando me explicaron la imposibilidad de tiempo, bajé a 300. Luego hice una tercera concesión por la explicación fisiológica y dije “10”. Ahora digo “2 ó 3”. Y algún día, ¿quién tiene prisa?

Me parece hermoso tenerlos, no por eso de sentirme mujer, que con respeto no estoy segura de que sea lo que lo defina, al menos yo me siento lo que soy todos los días y sin hijos; sino porque me gusta la idea de formar personas y de tener algo que sale de vos y que crece luego independiente. Y luego mis ideas románticas sobre el asunto que no voy a detallar…

Mi madre es una mujer joven, quiero decir, para tener dos hijas de casi 30 años. Tiene 50 años, ya se pensionó aunque sigue trabajando. Es divertida y cariñosa, lo cual contrasta con su cara de seria y su trato tan “correcto” con la gente. Pero con los chiquillos se derrite, y con las chiquillas, claro. Ahora tiene ganas de ser abuela… bueno, digo ahora como podría decir hace rato.

La última vez que tocó el tema fue hace unos días. Me escribe y me cuenta que mi primo A, el hermano mayor de mi prima M (la que nos dice que mi hermana y yo escuchamos música para viejitos) va a ser papá. Ella está feliz, claro, de tener más sobrinos, aunque seamos tantos (nótese que rondamos el medio centenar); pero también le entra el gusanito de que sus hijas -injustamente- no se ponen en la tarea de hacerla abuela, porque mi primo es tres años menor que yo y seis menor que mi hermana.

Entonces pienso primero si hay un chip en las madres que se les dispara después de cierta edad, que las tortura si no dicen “mi nieto”, “mi nieta”; si se aprende a querer hijos y nietos o se siente, si realmente la maternidad es una opción o sigue siendo una imposición. Y claro, no me olvido del reloj que hace tic tic en el útero y del doctor aquel que dijo que es mejor tener -al menos el primero- antes de los 30.

Luego le prendo una velita a santa paciencia por mí y por mi madre, por ella para que recuerde que mi hermana y yo fuimos formadas pensando en mil cosas más “antes de…” y por mí para terminar de entender que tener padres medio pensionados es lo que tiene…


Ps. Julia Ardón (fotógrafa de CR) tiene una galería hermosa de mujeres esperando bebés, que la pueden ver en este link haciendo click AQUÍ
Imagen: Colección McMillan

lunes, febrero 20, 2006

¿Y si lo secuestro?

Hoy me duché pensando en el encuentro. Desayuné cualquier cosa, me estampé frente a la puerta en el aeropuerto, me sentía más pequeña de lo real, más frágil, más voluble.

Miré diez mil veces la pantalla donde decía “Llegadas” y cada vez que lo hacía, confrontaba la hora con mi reloj de pulsera.

Estaba tan pendiente que me distraje un momento. Creo que estaba viendo el teléfono una vez más, para ver si esa hora era la misma que la otra. No sé.

Entonces Fernando, sin conocerlo más que en fotos, me dijo “Denise, mira, mira”. Subí la mirada y ahí estaba, con una sonrisa de esas que conmueven.

Mi papá. Ese señor que admiro y quiero, y adoro y escucho. El señor de chocolate.

Después de 16 meses y un poco más, es demasiado tiempo para ese del que mi madre no cansa de decir que "no perdí patada", es decir, que no podemos ser más parecidos.

Lo abracé, claro, y luego me puse llorona, muy en mi estilo.

Lo bueno es que estaba tan contenta que me duró un par de segundos. También es verdad que solo lo tengo un par de días.

Pero hay que ver lo feliz que me hace.

Y lo que lo voy a extrañar… cabrona soledad adelantada.

Pero de eso hablaré cuando sea necesario.

También puedo secuestrarlo y pedir como rescate a mi mamá y a mi hermana… y ya que estamos que se traigan a mi prima M... sí, la de "música para viejos".

¿Funcionará?

lunes, enero 02, 2006

Me propongo...

Los propósitos de Año Nuevo siempre me parecen hermosas intenciones que casi nunca se transforman en actos. Por eso este año paso de ponerme metas concretas, me lanzo a lo abstracto que extrañanemente es más fácil cumplirlo.

Mis propósitos son, en orden de importancia:

1. Sentirme feliz. Intentar transformar las lágrimas en conocimiento y experiencia, desterrar los miedos y fundar en su lugar un poblado de esperanzas e impulsos.

2. No hacer infeliz a los demás... siempre y cuando no interrumpa el punto 1. Lanzaré cariño al que quiera recibir el ataque, comprensión a quién necesite un hombro, compañía al que prefiera un café compartido. Y soledad, muy respetada, para quien escoja sus horas a la distancia.

3. Agradecer. Por todo, por nada, por algunas cosas concretas que pedí y llegaron y todavía más por lo que no pedí y fue entregado sin condiciones.

Y espero, a cambio, que el año recién estrenado sea benevolente conmigo, que no me sacuda demasiado las bases, que me dé un poco de comprensión y mucha paz.

2006... a ver qué tal te portás....


PS. por cierto, las fiestas estuvieron bien. Me eché a la bolsa a la familia de FERNANDO que de todas formas son un amor, recibí muuuchos regalos (incluyendo una guitarra que me tiene un poco masacrados los dedos y una canción para mí ;-) ) y bueno, gané un poquito de peso por esa costumbre comelona de fin de año.
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