
Una de mis amigas queridas de acá se fue un tiempo a otra ciudad, quería buscar trabajo y hacer cosas nuevas. No lo logró, regresó a su casa con ataques de pánico constantes, agorafobia, depresión… y tenía solo 20 años. No soy doctora y estoy segura de que habrá una explicación menos empírica, pero la combinación de expectativas, miedos y ritmo de vida me suenan como causas posibles. Es terrible, pero la única forma que ella tenía de regresar a su casa, sin que le machacaran su “error” por haberse ido, era enfermándose. "
Drógame, no aguanto esta vida".
¿Se enferma la mente en algunos casos como llamada de emergencia? ¿Por qué los países desarrollados tienen más casos de estos?
Desde que llegué a España he conocido más gente que sufre de enfermedades mentales, o que ha sido “diagnosticada” enferma en algún momento que en los 25 años anteriores. La mayoría no pasa de los 30 años. "
Alguien que me drogue, no soy la que debería ser". Puede ser que sean más abiertos para hablar del tema, puede ser que me haya topado con una infeliz casualidad… pero si no es casualidad o apertura ¿dónde está el secreto?

Supongo que no soy la única que en algún momento ha tenido crisis más o menos importantes en las que pedir ayuda es, ya no una opción, sino casi obligatorio. Muy bien, pero de ahí a dejarme etiquetar para siempre hay un camino muy largo. Yo no creo que el tener de vez en cuando un ataque de ansiedad sea anormal, pero cerca de un 2% de las mujeres españolas lo padecen como enfermedad (según un especial de elmundo.es).
Ahí se me eriza la piel. Estamos hablando de una sola de las decenas de enfermedades mentales. Y de miles de miles de euros en hacernos creer que la vida es mejor, en vez de ser invertidos en ayudarnos a tener una vida mejor.Y entonces se me ocurre una locurita. ¿Y si es la única vía que el cuerpo encuentra para resistir a una vida vacía/complicada/dolorosa? "
Algo que me haga olvidar, desear, vibrar, algo efectivo, directo a la vena".
Yo creo que son enfermedades asociadas con el desarrollo, o con el estilo de vida que se incita en estas sociedades. Al menos algunas, no hablo de las hereditarias, por ejemplo. Si es así, no creo que esta sea mi ciudad, al menos no permanentemente. Se vive muy rápido, se mide el tiempo, se respiran las expectativas. "
Quiero algo, doctor, algo que me haga sentir como si estuviera allá, no aquí, con abrazos generosos y sin preguntas". Creo que terminaré por preferir el ritmo latinoamericano, aunque este clima de primavera me guiñe un ojo, la ciudad me seduzca y mi vida aquí por ahora se deslice con cierta facilidad.

Imágenes: variantes de la original de Alberto Ruggieri