domingo, octubre 09, 2005

Mundo esquizo, o talvez simplemente es domingo...


El jueves viendo el telediario y esperando que empezara Operación Triunfo me puse a pensar en la esquizofrenia. ¿En qué? O más bien en las personalidades múltiples de la humanidad. Por un lado escucho el debate de si enterrar o no la momia de Lenin. Luego veo las imágenes de Centroamérica destrozada por las inundaciones, seguido por una nota de la valla de Melilla y las nuevas propuestas de más vallas que son nada más el intento de limar la punta del iceberg. Solo para terminar, como gran invento, muestran un pez robot. ¿Qué mundo es este?

No me excluyo, que conste, sufro por las noticias y luego paso del tema y me pongo a ver cantantes votados por el público. ¿Por qué tenemos esta ingrata costumbre de pasar de todo, de dejar de permitir que lo humano del mundo nos determine?

No digo que se trate de parar la vida para penar por los males humanos, pero sí que al menos la solución al problema de la inmigración masiva no fuera una valla más alta o más “ultrasónica”… sino pensar en lo que está detrás y qué estamos haciendo como humanidad para que alguien tenga esa necesidad de poner en riesgo su vida para cruzar una frontera. Ya no para encontrar la mina de oro, no, sino por conseguir un trabajo probablemente mal pagado, en condiciones infrahumanas y con la angustia constante por su condición de ilegal.

Ayer pasé de lo social entre comillas a lo social y específico. Paso a pensar en estas mismas cosas pero aplicadas a lo humano. Veo a mis amigos arrastrando marcas familiares, de amigos y menos amigos, de amores como los que todos conocemos y nos destrozan el alma. Los veo con dolor intentando reconstruirse como personas, no escoger el odio ni el resentimiento como opción, tratando de perdonar y perdonarse. Y pienso que también somos un poco disfuncionales en esto… no puedo entender eso que dice una peli de que “te maten con su amor”. El amor no debería tener capacidad de destrucción. Y desgraciadamente la tiene en muchos casos.

¿Para dónde vamos como humanidad si no podemos confiar unos en los otros para procurarnos un mundo medianamente decente? ¿Y para dónde vamos si no podemos descansar en lo que se suponen que nos aman? ¿Dónde está la medida de ser parte de la vida de los demás sin dejar que eso nos impida la propia felicidad y tranquilidad? Y ¿Cómo se curan las heridas ajenas?

Yo no lo sé y me gustaría tener la menor idea, pero se me escapa…

Mjm, los domingos nunca suelen ser mi día más optimisma…

1 comentario:

  1. woodsman2:13 a. m.

    No es fácil curar heridas ajenas. Diría que es casi imposible. La mejor forma de aportar nuestro granito de arena es poniendo un poco de alcohol para que no se infecten, escuchando y apoyando. Creo que las heridas solo puede curarlas el que las sufre.

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