No tengo nada nada de nada tengo una nada enorme como caldero de bruja, adentro siete enanos me dicen aquí no pasa nada, mas qué juntos están, y piando. Se comerían a una vaca antes de que los hierva y los sirva en tazas con asas. “Mejor no se coman a la vaca”, les digo, las vacas a veces dan dolor de panza. “Sigamos juntos y piando, como pollitos nacidos sin cabeza” piensan y luego no hacen nada, nada de nada.
Talvez dolor, talvez placer, de ese que se siente cuando otro sufre, no soy sado, no soy maso pero el dolor ajeno algunas veces me sabe a solomillo del más fino. No soy nada. Allí tampoco hay nada aunque se disfracen y sonrían: la la la la, cantemos como gregorianos: dos cuencos vacíos con ese tufillo rancio a la nada, a la nada que se pudre, se agusana y se llena de moho y nadie lava; luego apesta, la la la la.
Y después… ya eso podrías adivinarlo, queda la nada comiendo boronas, migajas, pedazos injustos de las historias ajenas, nos queda la nada, por eso duele, la nada duele cuando antes era el todo, como el cosmos me f r a c- t u - r é en diez mil por diez partículas que ahora nadan, sucumben a ser nada como el gato que se esconde debajo de la cama y ya no maulla ni ronronea porque le tiene miedo a los ratones. No queda nada, te lo dije mil veces, nada de nada….
Por eso no sé qué hacer con las manos, lo mejor sería no hacer nada, qué hacer si antes de cortármelas quiero decirte adiós, como desde un barco, este es mi barco y zarpo mañana, del Puerto de La Nada hasta La cumbre de La Nada. Nada, nada, no queda nada. Talvez el ovillo en que me convierto a veces o el escupitajo que quisiera dedicarte y nunca logró lanzar suficientemente lejos, pero eso está por verse.
Me canso de decir nada, pero no puedo decir nada más que nada. Lo digo y me ahogo, no me agito, me muero, es fácil leerlo pero no escribirlo: aQuí No hAy NaDa. Quiero ahogarme, ser funesta, y funesta quiero ser nada de nada, fúnebre suspiro que le di a tus palabras cuando se merecían un féretro invisible, donde pudieras meter tus vocales y tus consonantes, esas huecas _________ de nada con nada.
Que Dios te bendiga, nada de eso sirve ya. Que Dios te perdone, no creo que tenga ganas. Ni siquiera Dios tiene ganas de nada.
Talvez dolor, talvez placer, de ese que se siente cuando otro sufre, no soy sado, no soy maso pero el dolor ajeno algunas veces me sabe a solomillo del más fino. No soy nada. Allí tampoco hay nada aunque se disfracen y sonrían: la la la la, cantemos como gregorianos: dos cuencos vacíos con ese tufillo rancio a la nada, a la nada que se pudre, se agusana y se llena de moho y nadie lava; luego apesta, la la la la.
Y después… ya eso podrías adivinarlo, queda la nada comiendo boronas, migajas, pedazos injustos de las historias ajenas, nos queda la nada, por eso duele, la nada duele cuando antes era el todo, como el cosmos me f r a c- t u - r é en diez mil por diez partículas que ahora nadan, sucumben a ser nada como el gato que se esconde debajo de la cama y ya no maulla ni ronronea porque le tiene miedo a los ratones. No queda nada, te lo dije mil veces, nada de nada….
Por eso no sé qué hacer con las manos, lo mejor sería no hacer nada, qué hacer si antes de cortármelas quiero decirte adiós, como desde un barco, este es mi barco y zarpo mañana, del Puerto de La Nada hasta La cumbre de La Nada. Nada, nada, no queda nada. Talvez el ovillo en que me convierto a veces o el escupitajo que quisiera dedicarte y nunca logró lanzar suficientemente lejos, pero eso está por verse.
Me canso de decir nada, pero no puedo decir nada más que nada. Lo digo y me ahogo, no me agito, me muero, es fácil leerlo pero no escribirlo: aQuí No hAy NaDa. Quiero ahogarme, ser funesta, y funesta quiero ser nada de nada, fúnebre suspiro que le di a tus palabras cuando se merecían un féretro invisible, donde pudieras meter tus vocales y tus consonantes, esas huecas _________ de nada con nada.
Que Dios te bendiga, nada de eso sirve ya. Que Dios te perdone, no creo que tenga ganas. Ni siquiera Dios tiene ganas de nada.