martes, junio 26, 2012
1Q84 (Libro 3) de Haruki Murakami
Ya había acabado de leer el libro 1 y 2 de 1Q84. Como expliqué por acá, me dejó bastante fría. Pero como buena Tauro, cabezota e insistente, decidí que acabaría con el libro 3 también. Me ha costado como un mes empezarlo, lo ataqué dos semanas... luego otro mes parado. O sea que no es que me haya salvado el libro ni nada parecido. Mis problemas siguen siendo los mismos que con el 1 y 2, pero el más grande que tengo es que Murakami se pone romanticón y honestamente creo que ¡no le va ni un poquito!
En su defensa, sin embargo, tengo que decir varias cosas:
-A lo mejor es una cosa psicológica, pero como este sí cierra la historia, digamos que me pareció mejor que los otros dos. De hecho no entiendo por qué en España se venden por separado (bueno, entiendo que dos tapas duras son 45 euros, precio que no puedes cobrar por un solo libro), no tienen ningún sentido.
-Los personajes volvieron a caerme bien. No son entrañables, no me acaba de hacer padecer lo que pasen y sufran, pero al menos me caen bien.
En fin. Amo a Murakami pero con este libro -si fuéramos novios- le pediría un tiempo para pensar las cosas, jajaja.
jueves, marzo 29, 2012
1Q84, de Haruki Murakami (1 y 2)
miércoles, agosto 10, 2011
El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de HarukiMurakami

miércoles, enero 12, 2011
Kafka en la orilla, de Haruki Murakami
Lo que digo yo:
Me gusta Murakami, cojo sus libros con una confianza fuerte porque hasta ahora no me ha decepcionado. Hay algunos que me gustan más, otros menos, pero hay una calidad de base y un estilo muy suyo que es de agradecer.
Además, como figura me resulta un personaje curioso. Hace unos meses me leí un libro que se llama “The secret handbook” y que es una larga entrevista –dividida por temas- a varios autores, entre ellos Murakami. Juro que no sé si es un tema cultural, pero el tipo parecía fastidiado por las preguntas hasta el punto de responder “Sí” y “No”, cuando el libro evidentemente tenía un carácter más amplio de instrucción a escritores noveles. Gracias a este libro, me quedé con la impresión de que es un tipo raro, pero luego El Hubby se leyó “De qué hablo cuando hablo de correr” y descubrimos: 1. Que es un tipo muy centrado 2. Que es amigo de John Irving.
Llámenme fetichista, pero me gusta pensar que dos de mis autores favoritos son colegas. Me hace gracia.
En fin, que Kafka en la orilla no es el que más me ha gustado, pero casi. Y no pondría la mano en el fuego por Tokio blues encima de este, es simplemente que fue el primero que leí y me impactó. En todo caso está escrito de manera impecable y ¡gracias a la vida! con una traducción que respeta la prolijidad del autor. Personajes de esos que él sabe crear, simpáticos y raros y buenos y peligrosos y capaces de querer y de odiar y de aparecer y desaparecer. Enigmas vivientes.
Creo que Murakami es un autor que hay que probar, pero creo que este no es un buen libro para empezar, más bien diría que es una novela para los ya seguidores del autor japonés, aunque puede que esté menospreciando al lector medio. En todo caso yo, como seguidora, lo disfruté y saboreé muchísimo, su tempo, sus laberintos, sus juegos, los planteamientos que –como siempre- se cuestionan sobre lo real…
Lo mejor: La descripción del bosque, te entra una angustia inmensa; Nakata, personaje entrañable y misterioso, y la coña de ponerle a dos personajes Johnnie Walken y Colonel Sanders…
Lo que dice la contraportada:
Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.
Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia -en el sentido clásico-, sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido -en el sentido real-: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida.En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron en coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. A los sesenta años, pobre y solitario, abandona Tokio tras un oscuro incidente y emprende un viaje que le llevará a la biblioteca de Takamatsu.
lunes, diciembre 28, 2009
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
Lo que digo yo:
Bueno… me es muy difícil decidir qué pienso sobre esta novela de 900 páginas. Me gustó muchísimo, por un lado, porque tiene esos elementos de Murakami que ya esperas, pero por otro lado creo que es durillo entrar si no sabes a qué vas.
Tiene, como yo esperaba, estos hechos “raros” que se encadenan entre sí (un poco porque la trama convence, un poco por mano evidente del autor). También están los personajes curiosos, de los que sabemos poco… de hecho conocemos su presente y nos da algunas pistas del pasado, pero nunca llega a ser un relato en detalle (y no sería por falta de espacio, digo yo). Y el enigma que o no se resuelve o bien deja de ser lo importante.
Las historias del presente del protagonista me interesaron mucho, mientras que las del teniente Mayima y similares pues no sé… me sobraron un poquito. Sobre lo que no me gustó… pues la extensión, creo que Murakami se regodea en detalles y vericuetos de la historia que no aportan nada. Y no me gustó el final, no sé lo que esperaba pero seguro que no eso.
Creo que vale la pena leerlo si ya eres ‘Murakamiero’, si no… puede que empezar con otros que sean menos “agresivos” para entrar en su mundo.
Lo que dice la contraportada:
Desde una arboleda cercana llegaba el chirrido regular de un pájaro, un ric-ric, como si estuviera dándole cuerda a algún mecanismo. Nosotros hablábamos de él como del pájaro-que-da-cuerda…» Haruki Murakami es uno de los novelistas japoneses contemporáneos con mayor prestigio en su país. Pero hablar aquí de literatura japonesa sugiere siempre un mundo exótico, ajeno por completo al nuestro. Sin embargo, Murakami no sólo está considerado ya en Occidente un autor de culto, sino que su extensa obra narrativa ha roto fronteras y la crítica mundial lo sitúa entre Mishima y Pynchon. Era, pues, imprescindible darle a conocer definitivamente también en nuestra lengua. Tooru Okada, un joven japonés que acaba de dejar voluntariamente su trabajo en un bufete de abogados, recibe un buen día la llamada anónima de una mujer. A partir de ese momento la vida de Tooru, que había transcurrido por los cauces de la más absoluta normalidad, empieza a sufrir una extraña transformación. A su alrededor van apareciendo personajes cada vez más extraños, y la realidad, o lo real, va degradándose hasta convertirse en algo fantasmagórico. La percepción del mundo se vuelve mágica, los sueños son realidad y, poco a poco, Tooru Okada deberá resolver los conflictos que, sin sospecharlo siquiera, ha arrastrado a lo largo de toda su vida. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo pinta una galería de personajes tan sorprendentes como profundamente reales. El mundo cotidiano del Japón moderno se nos aparece de pronto como algo extrañamente familiar.
miércoles, diciembre 31, 2008
After Dark de Haruki Murakami
Lo que digo yo:
Murakami me gusta. He leído tres novelas suyas, no más, pero creo que tiene elementos que lo hacen de mis favoritos. Ante todo, sabe coger una situación, sea la que sea, y transformarla en algo interesante.
Este es el caso de After Dark. Desde las 12 medianoche y hasta las 7 pasadas de la mañana, el autor nos mete en el mundillo que debería estar dormido, pero que no lo está. Personajes particulares, no porque tengan características extrañas, si no porque lo principal en la novela es entender sus sentimientos. Al final, hasta del más desagradable acabas entendiendo sus motivos. Habla de una forma poética de los miedos, de las relaciones, de estar en la vida y no estar, de todo lo que metafóricamente se oculta en la noche.
Es un libro mágico. Lo disfruté de principio a fin.
Lo que dice la contraportada:
Cerca ya de medianoche, Mari, sentada sola a la mesa de un restaurante, se toma un café, fuma y lee. Un joven la interrumpe: es Takahashi, un músico al que ha visto una única vez, en una cita de su hermana Eri, modelo profesional. Ésta, mientras tanto, duerme en su habitación, sumida en un sueño profundo, "demasiado perfecto, demasiado puro". Mari ha perdido el último tren de vuelta a casa y piensa pasarse la noche leyendo en el restaurante; Takahashi se va a ensayar con su grupo, pero promete regresar antes del alba. Mari sufre una segunda interrupción: Kaoru, la encargada de un "hotel por horas", solicita su ayuda. Mari habla chino y una prostituta de esa nacionalidad ha sido brutalmente agredida por un cliente. Dan las doce. En la habitación donde Eri sigue sumida en una dulce inconsciencia, el televisor cobra vida y poco a poco empieza a distinguirse en la pantalla una imagen turbadora: una amplia sala amueblada con una única silla en la que está sentado un hombre vestido de negro. Lo más inquietante es que el televisor no está enchufado...
Eri y Mari, Takahashi y Kaoru, la prostituta china y su maltratador, Tokio by nighty esas horas entre la medianoche y el alba en que todo se torna dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado... Murakami da una nueva vuelta de tuerca a su ya bien conocido universo: desde una distancia variable, como una cámara versátil, su mirada recorre escenarios habitados por personajes solitarios, reproduce encuentros accidentales que más parecen desencuentros, y capta una amenazadora pero difusa sensación de peligro que todo lo impregna, como la omnipresente música de fondo. Con After Dark -cuyo título proviene de la pieza de jazz "Five Spot After Dark", de Curtis Fuller- el autor vuelve a deslumbrarnos con su estilo conciso, su sutil sentido del humor, su habilidad para construir tramas cautivadoras y escalofriantes, y su maestría para dar cuenta del escurridizo espíritu de nuestro tiempo.
Sputnik, mi amor de Haruki Murakami
Lo que digo yo:
Como toda una guerrera, decidí leerme el libro en catalán. La razón… primero que estoy intentando escribir teatro en catalán, y para escribir es absolutamente necesario leer en el idioma. Pensé que sería mucho más complicado, pero la verdad que la dificultad del idioma me ayudó a ponerle el triple de atención.
Siendo así, puedo decir que es una novela interesante, muy bien construida. Lees y te dan ganas de seguir y seguir. Es una de las cosas que le pido a los libros, que te amarren y no te suelten hasta acabar. Si no, no vale la pena leer.
Los personajes, cosa usual en Murakami, son más profundos de lo que parece. Me gustó que al principio parece una historia casi adolescente, de una chica enamorada de una mujer casada, algunos años mayor, y un chico enamorado de la joven. Un triángulo que podría ser irrisorio si no fuera por la complejidad que luego el autor desarrolla.
Como punto flaco diría que el final… no sé… no puedo decir mucho sin quitarle gracia, pero digamos que la resolución se queda corta. Supongo que tiene que ver con las expectativas que te crea Murakami, y que de alguna forma no se ven satisfechas totalmente. De todas maneras no tiene desperdicio.
Lo que dice la contraportada:
Perdidos en la inmensa metrópoli de Tokio, tres personas se buscan desesperadamente intentando romper el eterno viaje circular de la soledad; un viaje parecido al del satélite ruso Sputnik, donde la perra Laika giraba alrededor de la Tierra y dirigía su atónita mirada hacia el espacio infinito. El narrador, un joven profesor de primaria, está enamorado de Sumire, a quien conoció en la universidad. Pero Sumire tiene una única obsesión: ser novelista; además se considera la última rebelde, viste como un muchacho, fuma como un carretero y rechaza toda convención moral. Un buen día, Sumire conoce a Myû en una boda, una mujer casada de mediana edad tan hermosa como enigmática, y se enamora apasionadamente de ella. Myû contrata a Sumire como secretaria y juntas emprenden un viaje de negocios por Europa que tendrá un enigmático final.
viernes, junio 15, 2007
Tokio Blues de Haruki Murakami

A pesar de que he tenido cien mil cosas que hacer, me leí el libro sin problemas, un poco más lento de lo que hubiera querido, talvez. Murakami tiene la maestría de contar una historia de amor que podría muy fácilmente caer en lo cursi, pero no lo hace (bueno, en un par de momentos sí, pero como yo soy cursi, me gustaron).
Lo mejor: me enamoré de sus personajes, es como si los conociera de toda la vida y pudiera ir a tomarme un café con ellos.
El autor es muy ágil en crear imágenes a pesar de que no abusa de la descripción y te lleva de la mano de los sentimientos de sus protagonistas.
Lo malo… que esperaba más. No sé más qué, pero más. Supongo que es lo que me pasa SIEMPRE con las recomendaciones, que tengo tantas expectativas que al final no me quedo completamente satisfecha. Pero el libro está bien.
Lo que dice la contraportada:
Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente mientras aterriza en un aeropuerto europeo una vieja canción de los Beatles, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta. Toru recuerda, con una mezcla de melancolía y desasosiego, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor -y único- amigo de la adolescencia, Kizuki.
El suicidio de éste les distancia durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Inician allí una relación íntima; sin embargo, la frágil salud mental de Naoko se resiente y la internan en un centro de reposo. Al poco, Toru se enamora de Midori, una joven activa y resuelta.
Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. La situación, para él, para los tres, se ha vuelto insostenible; ninguno parece capaz de alcanzar el delicado equilibrio entre las esperanzas juveniles y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.