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miércoles, diciembre 28, 2011

Va de libros... el 2011

Entonces yo creía que había sido un año puerco porque leí poco... más que el 2010, pero mucho menos que en el 2009. Y si me comparo con el vikingo se me cae el afro al suelo, porque este tío se ha pasado más de 50 novelas este año (de las cuales unas 15 son de más de 900 páginas... y encima está por debajo de los 70 y pico del año pasado). Entonces me puse a hacer el balance literario del 2011 y me di cuenta de que no habré leído tantísimo, pero fue un año en el que disfruté de la lectura, incluso me enfadé con libros que me parecen un atentado (el peor encima es premio literario, PLOP).





He aquí los libros que leí en el 2011, clasificados por estrictísimo orden de gusto personal*:


LOS BUENISISISÍMOS

Freedom, de Jonathan Franzen**
The help, de Kathryn Stockett (la crítica la haré pronto)
Kafka en la orilla, de Haruki Murakami

LOS MUY BUENOS

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami
Juntos nada más, de Anna Gavalda
Los ojos del dragón, de Stephen King (crítica pendiente, me acabo de dar cuenta de que no la hice)
A fraction of the whole, de Steve Toltz

LOS BUENOS

Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero
Un día, de David Nicholls
The slap, de Christos Tsiolkas
No hay silencio que no termine, de Ingrid Betancourt (no ficción)

LOS NI FÚ NI FA

Lo mejor que le puede pasar a un croissant, de Pablo Tusset**
Marcelo en el mundo real, de Francisco Stork
The particular sadness of lemon cake, de Aimee Bender
Cuando Dios era un conejo, de Sarah Winman
Let the great world spin, de Colum McCann

LOS MALOS

El contenido del silencio, de Lucía Etxebarria
Asesinos sin rostro, de Henning Mankell

EL PEOR
Tan cerca del aire, de Gustavo Martín Garzo


LOS QUE NO PUDE ACABAR:

Puro fuego, de Joyce Carol Oates (en realidad creo que lo intenté leer en un momento de dispersión extrema, le daré otra oportunidad porque pintaba muy bien y, ahora que lo recuerdo, no sé por qué no seguí leyéndolo)
El consuelo, de Anna Gavalda (demasiado dilatado todo, no tiene una dirección clara, no ha expectativa alguna, el protagonista me valía un pepinazo)

*quedan fuera de la lista las obras de teatro y libros teóricos
** sospecho que estos dos los leí en el 2010, pero como no me consta, los incluyo en la lista del 2011

Acabo de terminar de leer Misery, de Stephen King y empezaré el 2012 con uno de mis autores favoritos: Haruki Murakami y su 1Q84 (Libro 1 y 2). La próxima semana haré una lista de mis favoritos de todos los tiempos, a ver qué les parece!

miércoles, diciembre 14, 2011

VA DE LITERATURA: La insólita amargura del pastel de limón

Lo que digo yo:

¿A qué sabe la tristeza? ¿El dolor? ¿La alegría? parece que preguntas como estas son las que llevaron a la autora, Aimee Bender a escribir la novela. ¿De qué va? Pues de Rose, que cumple nueve años y su mamá le prepara un pastel de limón. Al probarlo casi cae de espaldas, porque sabe mal... no mal porque los ingredientes estén mal, sino mal porque sabe a lo que siente su madre. Rose se da cuenta de que ha "adquirido" la capacidad de degustar los sentimientos de quien cocina, esos que la propia persona no sabe que tiene.

A mí me daría miedito que me pase una cosa así... Hay gente de la que, con sólo verle la cara, no probaría ni un vaso de agua. :-O Imaginen entonces el horror: sería como entrar a McDonald's, comerse una hamburguesa y que te sepa a injusticia social, imperialismo y vacas aburridas... ah no, son los sentimientos del cocinero.

Cuestión que entonces Rose nos cuenta su vida a partir de aquel momento de una manera dulce, triste, entrañable y dura... todo a la vez. Me gustó esta novela, es fresca, está escrita con sentido del humor y con sensibilidad. Rose acaba siendo un personaje al que entiendes y quieres, el resto de su familia es peculiar y el planteamiento en general bastante interesante.

Aunque resuelve bien el final, creo que la autora tuvo un pelín de recelo de decir demasiado, entonces hay un aspecto de la trama que para mí no queda suficientemente explicado. Hasta aquí puedo leer.  Pero es un detalle importante porque es sobre el que construye el suspense, así que debería haber tenido más peso. Y la verdad que creo que podría haber sido una historia más extensa, con un argumento mucho más detallado. Tengo la sensación de que Bender tuvo una idea pero no tuvo paciencia de ver a dónde la podía llevar, como si ya tuviera cerrado cada capítulo. Entonces cuando la historia arranca de verdad la autora cierra el libro en dos manazos.

En todo caso, recomendada. Yo la leí en inglés (aunque el original es en francés): The particular sadness of lemon cake.



Lo que dice la contraportada:

The story focuses on Rose and how, starting in childhood, she develops the ability to taste feelings in the food people make (and also where produce originates). The food maker is not aware of the emotions themselves and it leaves Rose inhabiting a totally unique world ... but it is not all about her `special skill'. It is also a story about her environment - her mother and father's relationship; her relationship with them both; her brother Joseph and his needs; her friends; school life, and later on her working life - which are all undeniably affected by her skill.

miércoles, diciembre 07, 2011

VA DE LITERATURA: Un día de David Nicholls



Hace unos días me acabé la novela "Un día" de David Nicholls, que además se acaba de estrenar en versión cine en esta ciudad (bueno, quien dice se "acaba" dice hace tres meses...). He aquí lo que pienso:

Lo que digo yo:
La novela da exactamente lo que ofrece. Desde el primer momento sabemos que Em y Dex se hacen amigos tras el día de la graduación de la universidad y que pasarán años siendo parte de la vida del otro. Así, el planteamiento es sincero, directo, sencillo. Eso se agradece.

Los personajes son interesantes -los quieres y quieres matarlos por partes iguales-, las historias que cuentan están muy bien... memorable el momento del paseo a la playa en que ponen reglas. No digo más para quien quiera leerla.

Es una novela de lectura fácil y relajada. Podría ser una gran historia, pero se queda en una historia interesante que te hace padecer a ratos, disfrutar a ratos y que sabe estrujarte el corazón cuando toca, que tampoco es poca cosa. Como mínimo a mí me ha dejado con ganas de ver la película.

Lo que dice la contraportada:
Emma y Dexter se conocen la noche del 15 de julio de 1988, durante su fiesta de graduación en la Universidad. Tienen 20 años, acaban de licenciarse y el futuro parece ofrecerles todas las posibilidades que brinda el mundo a los jóvenes. El entendimiento entre los dos es inmediato, sin embargo, las diferencias entre ellos son numerosas. Aquel mismo verano, Dexter, de familia acomodada, se marcha a viajar y a recorrer Europa durante un año, mientras Emma debe quedarse en Edimburgo y buscarse un trabajo. A lo largo de veinte años veremos, cada 15 de julio, cómo ha evolucionado esta historia de amor, sus separaciones y altibajos, pero también sus reencuentros y alegrías.

Y para acabar... el links al tráiler de la película pero advierto que resumen prácticamente TODA la trama... http://www.youtube.com/watch?v=GU4qLmIXbOE

martes, octubre 18, 2011

Cuando Dios era un conejo, de Sarah Winman

Lo que digo yo:

Será la portada, la descripción o el título, pero tenía altas expectativas. Altas expectativas que no acabaron de cumplirse. El planteamiento es hermoso, los personajes tienen muchas posibilidades... y sin embargo, conforme pasaron las páginas, cada vez me entusiasmó menos la novela. No es mala, pero es fácilmente olvidable :p

lunes, octubre 17, 2011

Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero

Lo que digo yo:


Me es muy difícil hablar de esta novela por dos motivos... el primero es que había leído "Bella y oscura" y "Te trataré como a una reina" de Rosa Montero... y Lágrimas en la lluvia no tiene nada que ver con estas dos. El segundo es que desde hace unos años digo que no me gusta la ciencia ficción... y Lágrimas en la lluvia es ciencia ficción pura y dura.


Entonces vamos por partes. El que no se parezca a las otras novelas suyas que leí no es bueno ni malo. Es un dato objetivo. El que yo diga que no me gusta la ciencia ficción es mentira. Ja. No me gusta cierto tipo de ciencia ficción, pero cada vez le cojo más el tranquillo a los temas de futuro, espacio, tiempo y esas cosas.


A todo esto, la novela me gustó. La protagonista me cayó bien, la imaginé y la invitaría a tomar café un día, si me la encontrara por la calle... es una tipa interesante. Por el lado negativo, creo que tiene detalles que hasta una no amante de la ciencia ficción como yo nota, detalles de descuido o desfase o no sé... de repente cosas que chirrían en el contexto de la novela, que desentonan con el conjunto. Pero es porque quiero ponerme puñetera, porque leerla me dio ganas de leer más a Rosa Montero, y creo que eso ya es una buena señal.


Tengo por ahí Instrucciones para salvar al mundo, que creo que me pondré pronto con ella.


The slap, de Christos Tsiolkas

Lo que digo yo:


Me gustó. Me sorprendió. Me mantuvo interesada. El autor hace un juego muy interesante, que es jugar descaradamente con tus prejuicios, identificaciones, filias y fobias. No sabes con quién ir y de eso, precisamente, va la novela.


Como mayor virtud diría que Tsiolkas consigue algo que considero complicado, que es justificar la coralidad en una novela. No se queda como un juego de estilo, sino que ayuda a conformar un universo propio, particular, formado por individuos ¡como todos! reprobables y adorables. No, no, perdón, más bien todos un poco detestables, pero  motivaciones, carne y vísceras y realidad.


Además, expone -sin remarcar innecesariamente- a una Australia multicultural pero deseosa de esconderlo, que se quiere menos "mezclada". Una Australia metaforizada por la familia de la historia, que también quiere esconder algunos trazos de su historia. Otra novela de familias locas, pero bien parida, dichosamente.


Como mayor defecto diría que desaprovecha el tema central... de hecho en la versión anglosajona que tengo, la premisa es que a partir de la bofetada a un niño se desarrolla la trama. Y es mentira, porque en realidad es simplemente una excusa. No es problema, en el fondo, pero para mí el detonante era tan poderoso que podría haber sido de más provecho a lo largo del libro.


Por lo demás, bien.

miércoles, agosto 10, 2011

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de HarukiMurakami

Lo que digo yo:

No vamos a ocultar que me gusta Murakami. De hecho, el otro día preguntaba Celes que si una vez leído uno, ya es como si hubieses leído todos... tengo que decir que un poco sí y un poco no. Hay dos que efectivamente se parecen mucho (Kafka y Crónica del pájaro...) porque comparten imaginario, simbolismo, tono, atmósfera. Luego, para mí, está After Dark que es curioso en sí mismo y que tiene cierto aire a estas dos, pero que también se acerca a Tokio Blues Y luego están justamente Tokio Blues y Sputnik mi amor. No puedo seguir con la clasificación porque no he leído más. Bueno, acabo de terminar El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Y a este lo situaría también como una setita medianamente independiente.

Me gustó mucho. Lo único que le reprocho son los últimos dos o tres capítulos de una de las historias que cuenta (dos, paralelas) porque destiñan un cierto ñoñismo que no me esperaba en el autor.

Por lo demás, incluso diría que es un Murakami menos embelesado consigo mismo, y eso es muy agradable. Ahora, no es apto para amantes de Kafka y Crónica del pájaro porque aunque echa mano de sus dejes característicos, no es exactamente lo que uno espera al abrir un libro del japonés.

En todo caso, me gusta mucho leer a Murakami porque vas a tiro hecho, me pasa como con John Irving, Lionel Shriver... esos autores que pueden apasionarte más o menos, pero que no te saldrán con algo que parece parido por otro.


Lo que dice la contraportada:

Dos historias paralelas se desarrollan en escenarios de nombre evocador: una transcurre en el llamado «fin del mundo», una misteriosa ciudad amurallada; la otra, en un Tokio de un futuro quizá no muy lejano, un frío y despiadado país de las maravillas. En la primera, el narrador y protagonista, anónimo, se ve privado de su sombra, poco a poco también de sus recuerdos, e impelido a leer sueños entre unos habitantes de extrañas carencias anímicas y unicornios cuyo pelaje se torna dorado en invierno. En la segunda historia, el protagonista es un informático de gustos refinados que trabaja en una turbia institución gubernamental, enfrentada a otra organización no menos siniestra en una guerra por el control de la información; sus servicios son requeridos por un inquietante científico que juguetea con la manipulación de la conciencia y de la mente y vive aislado en la red de alcantarillado, una red poblada por los tinieblos, tenebrosas criaturas carnívoras.


Asesinos sin rostro, de Henning Mankell



Lo que digo yo:


Es un libro entretenido, fácil de leer. Básicamente me lo leí sin esfuerzo alguno en el bus, en dos trayectos diarios de 30 minutos. Poco más tengo que decir... no engancha, no aprovecha las oportunidades, no crea un suspense inaguantable. De hecho me sorprende muchísimo que haya sido el inicio de la famosa y tan vendida saga "Wallander", porque no tiene mucha chicha.


Como dato curioso, escuché este podcast del BBC World Book Club con el


autor y me llamó la atención que:


1. no tiene sentido del humor, o lo pierde cuando habla inglés


2. habló fatal de Stieg Larsson, y yo tengo la sensación de que debe ser porque, a pesar de sus muchas pero muchas novelas publicadas (y que sigue vivo), es probable que Larsson haya vendido más... con menos novelas y muertito.


En fin. Olvidable. Pero no me hagan caso que de novela policiaca no sé nadita.



Lo que dice la contraportada:


Kurt Wallander atraviesa uno de los momentos más sombríos de su vida personal (sus relaciones familiares son un desastre, está ganando peso, bebe mucho y duerme poco) cuando tiene que ponerse al frente de la investigación del asesinato de un apacible matrimonio de ancianos, en una granja de


Lenarp. El marido ha sido horriblemente torturado y la mujer muere estrangulada poco a poco, con el tiempo justo de pronunciar antes de morir la palabra 'extranjero'.

viernes, mayo 06, 2011

No hay silencio que no termine, de Ingrid Betancourt

Lo que digo yo:


Me leí más de 700 páginas en cinco días. Es la mejor manera de explicar mi experiencia con este libro. Además, me produjo una experiencia muy rara, porque sabía que todo lo que me estaban contando viene de una experiencia real, pero lo consumí como si fuera un thriller en toda regla. Por ejemplo, empieza contando un intento de fuga. Yo sé -porque vi su rescate- que NO se escapa en ese intento y, sin embargo, lo leo casi con la esperanza de que consiga salir. Pasa cada vez que intenta escaparse, cada vez vas corriendo a leer la siguiente página para ver qué pasó. Eso quiere decir que es una narradora potente.


Betancourt -evidentemente y se nota- se implica emocionalmente como narradora, pero también tiene la sangre fría de describir pasajes que casi son periodísticos y de ser, a la vez, muy cuidadosa con lo que dice. Encuentra un equilibrio que a mí me pareció atinado.


De ese raro embrujo de leerlo como si fuera ficción salí de golpe al final. Las últimas cinco o seis páginas me sembraron un peso enorme en el pecho, en el estómago... es como si consiguiera que estés atrapada con ella y cuando empieza el final, empiezas también a soltar. Terminé, cerré el libro y me quedé en shock, dolida con el mundo, sorprendida, triste pero esperanzada, dándole vueltas a veinte mil cosas. Así al menos diez minutos. Una especie de resaca desde hace dos días en los que no he podido empezar ningún libro, porque tengo la sensación de que tengo que desintoxicarme de tanta realidad para poder aceptar, de nuevo, la invención.


Acabo diciendo que, aún cuando se puede ver su carácter fuerte detrás de las letras, hay cosas que se entienden mejor tras leerla, como la demanda al estado colombiano. Puedo estar en desacuerdo, me puede parece desmedido... pero no he sufrido un secuestro como para afirmarlo y, cuando se conocen los detalles, es bastante más fácil de entender.



Lo que dice la contraportada:


No hay silencio que no termine. En 2002 Ingrid Betancourt, candidata a la presidencia de Colombia, fue secuestrada. No hay silencio que no termine es el relato de sus seis años y medio de cautiverio a manos de las FARC. Íntimo, terrible, intensamente personal, este testimonio de su propia aventura no se parece a ningún otro. He aquí un viaje al corazón de las emociones extremas, una meditación sobre la vida, sobre la condición del réprobo y sobre lo que significa ser humano.

viernes, abril 29, 2011

Tan cerca del aire, de Gustavo Martín Garzo

Lo que digo yo:


Hace media hora básicamente pensaba que no me había gustado mucho el libro. Hace cinco minutos NO lo soporto. La diferencia... que hace media hora no sabía que era Premio Torrevieja (el 2do con más pasta tras el Premio Planeta) y que su autor se ha metido en la buchaca un tercio de millón de euros. Ahora no lo aguanto.


A ver... la idea inicial, detonante y fundacional del libro es preciosa. Poética, dulce, mágica y todo lo que queramos. Pero ya está...


Me molesta:


1. que de una idea bonita se haya forzado una novela, el planteamiento daba para un cuento largo o una novela corta.


2. que esa necesidad de extender el texto termine haciendo cansino el tema de las garzas, que era bonito de entrada pero termina saturando. Uf.


3. que el autor piense que no entendemos a la primera... se pasa veinte páginas diciendo  de mil maneras pistas como (es un ejemplo cambiado) es peluda, de cuatro patas, da leche, hace mu, tiene pequeños cuernos, a veces manchas, se come la carne, se usa el cuero... para luego  decir "Fulanito se dio cuenta en aquel momento que aquel animal era... una vaca..." ¡¡¡como si fuera gran revelación!!! Yo personalmente pensé: ¿Fulanito es imbécil que no se había dado cuenta o el autor piensa que yo soy la imbécil?


4. la pobreza del lenguaje. Ya sé que no podemos inventar un idioma nuevo y que ¡quien seré yo para juzgar al señor Martín Garzo! y también tengo claro que hay frases que usamos cotidianamente, pero no puedo con construcciones y lugares comunes uno detrás del otro."Una lágrima le atravesó la mejilla", ese tipo de cosas... O sea, o buscamos una manera de decirlo que no suene a repetida o directamente soy partidiaria de "lloró".


5. el autor explica lo que debemos sentir. O sea, nos dice que Fulanito lloraba, como para conmovernos, pero la verdad es que a mí Fulanito no llegó a importarme un pepino... y tampoco me creo que llore cuando lo dice el autor. Y esto me lleva al:


     5.1 es que los personajes nunca llegan a serlo, no me los creí jamás... nunca pasaron de ser invenciones intermediadas por letras. No tienen sangre, ni piel... son mentira y de las malas.


     5.2 lo curioso es que la situación es inverosímil y me la creí, pero no a los personajes.


6. historias periféricas que parecen estar ahí para engordar el libro. No digo que la historia sobre el cerdito no sea bonita... ¿pero a cuento de qué viene? Lo mismo la del niño muerto... en fin, que se va por las ramas.


7. los diálogos... que en realidad son monólogo... y que no están bien. Punto.


8. pretende ser una especie de tratado sobre el amor, pero es pasteloso a más no poder... hasta el punto de que todo está tan masticado y expresado de una manera tan simplona, que las reflexiones me parecieron vacuas, sosas y cursis.


En fin, que para ser un libro "mágico" le falta poesía y profundidad. Y para ser una historieta le falta estructura y peripecias. Que un libro así sea publicado, vaya y pase... pero que valga un tercio de millón... me cocina el hígado. Ya, no nací ayer, sé que los premios van con trampa, pero una cosa es premiar a grandes como Pombo o Mendoza y otra a este señor, que me merece todo el respeto como persona pero no me gusta nada como creador literario. Y de eso era el premio...


Uf.


Qué a gusto me he quedado.


Y paso de poner lo que dice la contraportada que me enciendo otra vez...


viernes, abril 08, 2011

Juntos, nada más de Anna Gavalda

Lo que digo yo:


Mi querida María habló de este libro aquí. Y me entró la curiosidad, porque María lee mucho y porque solemos coincidir en gustos. Así que cuando vi el libro en la estantería de una amiga, no dudé en pedírselo prestado.


Es un libro hermoso. Muy tierno, lleno de pequeños momentos en que adoras a los personajes, todos entrañables. La trama es sencilla pero te mantiene interesada y a pesar de ser largo... lo leí en menos de cinco días.


Si tuviera que ponerle un defecto diría que la autora es muy buena con los personajes. Me explico: de vez en cuando podrían pasarles cosas negativas. Es como si acumularan mal karma antes del libro y Gavalda se pasara toda la novela intentando resarcirles el daño. De todas maneras es hermoso y lo disfruté muchísimo.


De la película ni hablar, no pienso verla ¡mucho menos con la Audrey Tatou de prota, es que no soporto a esta tipa! (Y sí, tampoco soporto Amelie...)


 


Lo que dice la contraportada:


Camille tiene 26 años, dibuja de maravilla, pero no tiene fuerza para hacerlo. Frágil y desorientada, malvive en una buhardilla y se esmera en desaparecer: apenas come, limpia oficinas de noche y su relación con el mundo es agonizante. Philibert, su vecino, vive en un apartamento enorme del que podría ser desalojado; es tartamudo, un caballero a la antigua que vende postales en un museo, y el casero de Franck. Cocinero de un gran restaurante, Franck es mujeriego y vulgar, lo cual irrita a la única persona que lo ha querido, su abuela Paulette, que a sus 83 años se deja morir en un asilo añorando su hogar y las visitas de su nieto. Cuatro supervivientes magullados por la vida, cuyo encuentro va a salvarlos de un naufragio anunciado. La relación que se establece entre estos perdedores de corazón puro es de una riqueza inaudita, tendrán que aprender a conocerse para lograr el milagro de la convivencia. Juntos, nada más es una historia viva, con un ritmo suspendido en el aire, llena de esos minúsculos dramas personales que seducen por su sencillez, su sinceridad y su inconmensurable humanidad. Anna Gavalda deja hablar a sus personajes, posee un agudo sentido de la observación de la fragilidad del ser humano, del delicado equilibrio entre la felicidad y la desesperanza, entre los sentimientos y las palabras para contarlos. Ha dado en el blanco con una novela divertida, que se lee de un tirón y que celebra la felicidad de estar con quien de verdad es importante. A punto de ser llevada al cine, Juntos, nada más ha hecho temblar durante meses las listas de los libros más vendidos de Francia.

Freedom, de Jonathan Franzen

Lo que digo yo:


Alrededor de la publicación de Freedom, el mundo literario parecía sacado de cualquier revista de prensa rosa. La razones son claras: Obama pidió  que le consiguieran una copia antes de que saliera oficialmente a la venta. Y estamos frente al autor que se atrevió a NO ir al programa de Oprah Winfrey al ser seleccionado como libro para el club de lectura. Esto pasó con Las Correcciones hace sus años, pero al ver la luz el nuevo libro, la cosa se puso interesante.


De hecho, la mitad de los comentarios sobre Freedom van de su "precio", de que se "vendió" a la industria y demás.. porque sí... esta vez fue a Oprah y aguantó la entrevista. Si la vemos con detenimiento, está claro que ha momentos en que no se le ve cómodo. Los más puristas, por decirlo de alguna manera, piensan que tenía que haberse mantenido al margen del ciclón mediático Oprah.


Sea como sea es un libro buenísimo, de un autor que cada vez me gusta más. Las Correcciones me sorprendió más que este, es verdad, pero yo veo una madurez narrativa y estructural en su manera de escribir. La familia que retrata ¡cómo no! es de esas que te dan escalofríos pero a la vez empatizas. Son detestables y adorables.


En esto Franzen es un maestro, nunca sabes quiénes son los buenos y quiénes los malos, les da aire y agua tanto como palos y pesares. No es condescendiente con sus personajes y cualquiera que haya intentando escribir alguna vez, sabe que esto es de las cosas más complicadas.


Buenísimo, sobre todo para los amantes de la mejor narrativa realista anglosajona, como yo.


 


Lo que dice la contraportada:


"A lavishly entertaining account of a family at war with itself, and a brilliant dissection of the dissatisfactions and disappointments of contemporary American life... Compelling...Freedom, though frequently funny, is ultimately tender: its emotional currency is both the pain and the pleasure that that word implies . . . A rare pleasure, an irresistible invitation to binge-read . . . That it also grapples with a fundamental dilemma of modern middle-class America—namely: Is it really still OK to spend your life asserting your unalienable right to the pursuit of happiness, when the rest of the world is in such a state?—is what makes it something wonderful. If Freedom doesn’t qualify as a Great American Novel for our time, then I don’t know what would . . . The reason to celebrate him is not that he is doing something new but that he is doing something old, presumed dead—and doing it brilliantly. Freedom bids for a place alongside the great achievements of his predecessors, not his contemporaries; it belongs on the same shelf as John Updike’s Rabbit, Tom Wolfe’s The Bonfire of the Vanities, Philip Roth’s American Pastoral. It is the first Great American Novel of the post-Obama era." —Benjamin Secher, Daily Telegraph

"The ultimate way-we-live now novel" –Lev Grossman, Time

"Writing in prose that is at once visceral and lapidary, Mr. Franzen shows us how his characters strive to navigate a world of technological gadgetry and ever-shifting mores, how they struggle to balance the equation between their expectations of life and dull reality, their political ideals and mercenary personal urges. He proves himself as adept at adolescent comedy as he is at grown-up tragedy; as skilled at holding a mirror to the world his people inhabit day by dreary day as he is at limning their messy inner lives . . . Mr. Franzen has written his most deeply felt novel yet—a novel that turns out to be both a compelling biography of a dysfunctional family and an indelible portrait of our times." —Michiko Kakutani, The New York Times

"[Freedom is] a work of total genius: a reminder both of why everyone got so excited about Franzen in the first place and of the undeniable magic—even today, in our digital end-times—of the old-timey literary novel . . . Few modern novelists rival Franzen in that primal skill of creating life, of tricking us into believing that a text-generated set of neural patterns, a purely abstract mind-event, is in fact a tangible human being that we can love, pity, hate, admire, and possibly even run into someday at the grocery store. His characters are so densely rendered—their mental lives sketched right down to the smallest cognitive micrograins—that they manage to bust through the art-reality threshold: They hit us in the same place that our friends and neighbors and classmates and lovers do. This is what makes Franzen’s books such special event." —Sam Anderson, New York Magazine

"One of those rare books that starts well and then takes off . . . a joy to read . . . With its all-encompassing world, its flawed heroes and its redemptive ending, Freedom has the sweep of a modern Paradise Lost." Economist

"The Great American Novel." —Esquire

"Epic." —Vanity Fair

viernes, enero 28, 2011

Let the great world spin, de Colum McCann

Lo que digo yo: 


No soy muy amante de los libros de cuentos disfrazados de novela.


Me explico... en realidad los libros de cuentos no me gustan nada. Me considero una buena lectora, pero como creo que le pasa a cualquier hija de vecina, al principio me suele costar engancharme a los libros. Encuentro que los lectores estamos haciendo un gran acto de amor al leer, entregamos tiempo a cambio de que nos entretengan y nos muestren una o dos cosas que no habíamos visto antes.  Entonces, siento que el escritor tiene la responsabilidad como mínimo de no engañar. Por otro lado, para mí los cuentos son -me perdonaréis la expresión- un coitus interruptus... cuando consigues ver una luz nueva, te la apagan... inviertes tiempo y energías en engancharte y cuando lo consigues, suelen acabarse.


Así que este libro -en principio- me parecía un poco libro de cuentos disfrazado de novela y una engañifa.


Las primeras 50 páginas, más o menos, te dan ganas de tirar el libro por la ventana. Es lento, tedioso, aburrido, los personajes te valen un reverendo pepinazo, casi te alegras de sus desgracias y desearías que les pasen muchas más, por repelentes y poco amables (de amarlos, no de gentiles). Pero por alguna razón extraña, sigues adelante. Hay un imán invisible. La segunda historia es de ovación de pie, así que sigues adelante porque ahora sí que ves a dónde va el autor. Luego hay otra que es curiosa pero no mata... pero sigues adelante. Y luego vuelve la genialidad. Y así sucesivamente: algunas de las historias son de premio, otras pffff... pero cuando te das cuenta has acabado. Y el muy cabrito del autor termina muy bien, como para que olvides los malos ratos.


Sea como sea, la escritura es impecable. Los personajes te importan más o menos, pero están bien delineados. Aprovecha el cliché pero huye de él, lo ilumina desde otro punto. Jo... es que me leo y me parece que me ha gustado más de lo que pensaba.


Si hay paciencia para aguantar un inicio infumable, el resto del libro es hermoso. ¡Hala, lo he dicho! De todas maneras, para mí que un par de personajes reclamaban a gritos su propia novela y el autor decidió no hacerles caso.


 


Lo que dice la contraportada:


New York, August 1974. A man is walking the sky. The city stands still in awe. Between the newly built Twin Towers the man is striding, twirling and showboating his way through the air. One hundred and ten stories below him, the lives of eight strangers spin towards each other Corrigan, a radical, passionate Irish monk working in the Bronx with a clutch of prostitutes; Claire, a delicate Upper East Side housewife reeling from the death of her son in Vietnam; her husband Solomon, a cynical judge turning over petty criminals in a downtown court; Lara, a young artist struggling with a spiralling drug addiction and a doomed marriage; Fernando, a thirteen-year-old photographer chasing underground graffiti; Gloria, solid and proud despite decades of hardship; Tillie, a courageous hooker who used to dream of a better life; and Jazzlyn, her beautiful, reckless daughter raised on promises that reach beyond the high rises of New York.

miércoles, enero 12, 2011

Kafka en la orilla, de Haruki Murakami

Lo que digo yo:


Me gusta Murakami, cojo sus libros con una confianza fuerte porque hasta ahora no me ha decepcionado. Hay algunos que me gustan más, otros menos, pero hay una calidad de base y un estilo muy suyo que es de agradecer.


Además, como figura me resulta un personaje curioso. Hace unos meses me leí un libro que se llama “The secret handbook” y que es una larga entrevista –dividida por temas- a varios autores, entre ellos Murakami. Juro que no sé si es un tema cultural, pero el tipo parecía fastidiado por las preguntas hasta el punto de responder “Sí” y “No”, cuando el libro evidentemente tenía un carácter más amplio de instrucción a escritores noveles. Gracias a este libro, me quedé con la impresión de que es un tipo raro, pero luego El Hubby se leyó “De qué hablo cuando hablo de correr” y descubrimos: 1. Que es un tipo muy centrado 2. Que es amigo de John Irving.


Llámenme fetichista, pero me gusta pensar que dos de mis autores favoritos son colegas. Me hace gracia.


En fin, que Kafka en la orilla no es el que más me ha gustado, pero casi. Y no pondría la mano en el fuego por Tokio blues encima de este, es simplemente que fue el primero que leí y me impactó. En todo caso está escrito de manera impecable y ¡gracias a la vida! con una traducción que respeta la prolijidad del autor. Personajes de esos que él sabe crear, simpáticos y raros y buenos y peligrosos y capaces de querer y de odiar y de aparecer y desaparecer. Enigmas vivientes.


Creo que Murakami es un autor que hay que probar, pero creo que este no es un buen libro para empezar, más bien diría que es una novela para los ya seguidores del autor japonés, aunque puede que esté menospreciando al lector medio. En todo caso yo, como seguidora, lo disfruté y saboreé muchísimo, su tempo, sus laberintos, sus juegos, los planteamientos que –como siempre- se cuestionan sobre lo real…


Lo mejor: La descripción del bosque, te entra una angustia inmensa; Nakata, personaje entrañable y misterioso, y la coña de ponerle a dos personajes Johnnie Walken y Colonel Sanders…


Lo que dice la contraportada:


Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.


Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia -en el sentido clásico-, sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido -en el sentido real-: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida.En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron en coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. A los sesenta años, pobre y solitario, abandona Tokio tras un oscuro incidente y emprende un viaje que le llevará a la biblioteca de Takamatsu.

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