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martes, octubre 18, 2011

Cuando Dios era un conejo, de Sarah Winman

Lo que digo yo:

Será la portada, la descripción o el título, pero tenía altas expectativas. Altas expectativas que no acabaron de cumplirse. El planteamiento es hermoso, los personajes tienen muchas posibilidades... y sin embargo, conforme pasaron las páginas, cada vez me entusiasmó menos la novela. No es mala, pero es fácilmente olvidable :p

lunes, octubre 17, 2011

The slap, de Christos Tsiolkas

Lo que digo yo:


Me gustó. Me sorprendió. Me mantuvo interesada. El autor hace un juego muy interesante, que es jugar descaradamente con tus prejuicios, identificaciones, filias y fobias. No sabes con quién ir y de eso, precisamente, va la novela.


Como mayor virtud diría que Tsiolkas consigue algo que considero complicado, que es justificar la coralidad en una novela. No se queda como un juego de estilo, sino que ayuda a conformar un universo propio, particular, formado por individuos ¡como todos! reprobables y adorables. No, no, perdón, más bien todos un poco detestables, pero  motivaciones, carne y vísceras y realidad.


Además, expone -sin remarcar innecesariamente- a una Australia multicultural pero deseosa de esconderlo, que se quiere menos "mezclada". Una Australia metaforizada por la familia de la historia, que también quiere esconder algunos trazos de su historia. Otra novela de familias locas, pero bien parida, dichosamente.


Como mayor defecto diría que desaprovecha el tema central... de hecho en la versión anglosajona que tengo, la premisa es que a partir de la bofetada a un niño se desarrolla la trama. Y es mentira, porque en realidad es simplemente una excusa. No es problema, en el fondo, pero para mí el detonante era tan poderoso que podría haber sido de más provecho a lo largo del libro.


Por lo demás, bien.

viernes, abril 29, 2011

Tan cerca del aire, de Gustavo Martín Garzo

Lo que digo yo:


Hace media hora básicamente pensaba que no me había gustado mucho el libro. Hace cinco minutos NO lo soporto. La diferencia... que hace media hora no sabía que era Premio Torrevieja (el 2do con más pasta tras el Premio Planeta) y que su autor se ha metido en la buchaca un tercio de millón de euros. Ahora no lo aguanto.


A ver... la idea inicial, detonante y fundacional del libro es preciosa. Poética, dulce, mágica y todo lo que queramos. Pero ya está...


Me molesta:


1. que de una idea bonita se haya forzado una novela, el planteamiento daba para un cuento largo o una novela corta.


2. que esa necesidad de extender el texto termine haciendo cansino el tema de las garzas, que era bonito de entrada pero termina saturando. Uf.


3. que el autor piense que no entendemos a la primera... se pasa veinte páginas diciendo  de mil maneras pistas como (es un ejemplo cambiado) es peluda, de cuatro patas, da leche, hace mu, tiene pequeños cuernos, a veces manchas, se come la carne, se usa el cuero... para luego  decir "Fulanito se dio cuenta en aquel momento que aquel animal era... una vaca..." ¡¡¡como si fuera gran revelación!!! Yo personalmente pensé: ¿Fulanito es imbécil que no se había dado cuenta o el autor piensa que yo soy la imbécil?


4. la pobreza del lenguaje. Ya sé que no podemos inventar un idioma nuevo y que ¡quien seré yo para juzgar al señor Martín Garzo! y también tengo claro que hay frases que usamos cotidianamente, pero no puedo con construcciones y lugares comunes uno detrás del otro."Una lágrima le atravesó la mejilla", ese tipo de cosas... O sea, o buscamos una manera de decirlo que no suene a repetida o directamente soy partidiaria de "lloró".


5. el autor explica lo que debemos sentir. O sea, nos dice que Fulanito lloraba, como para conmovernos, pero la verdad es que a mí Fulanito no llegó a importarme un pepino... y tampoco me creo que llore cuando lo dice el autor. Y esto me lleva al:


     5.1 es que los personajes nunca llegan a serlo, no me los creí jamás... nunca pasaron de ser invenciones intermediadas por letras. No tienen sangre, ni piel... son mentira y de las malas.


     5.2 lo curioso es que la situación es inverosímil y me la creí, pero no a los personajes.


6. historias periféricas que parecen estar ahí para engordar el libro. No digo que la historia sobre el cerdito no sea bonita... ¿pero a cuento de qué viene? Lo mismo la del niño muerto... en fin, que se va por las ramas.


7. los diálogos... que en realidad son monólogo... y que no están bien. Punto.


8. pretende ser una especie de tratado sobre el amor, pero es pasteloso a más no poder... hasta el punto de que todo está tan masticado y expresado de una manera tan simplona, que las reflexiones me parecieron vacuas, sosas y cursis.


En fin, que para ser un libro "mágico" le falta poesía y profundidad. Y para ser una historieta le falta estructura y peripecias. Que un libro así sea publicado, vaya y pase... pero que valga un tercio de millón... me cocina el hígado. Ya, no nací ayer, sé que los premios van con trampa, pero una cosa es premiar a grandes como Pombo o Mendoza y otra a este señor, que me merece todo el respeto como persona pero no me gusta nada como creador literario. Y de eso era el premio...


Uf.


Qué a gusto me he quedado.


Y paso de poner lo que dice la contraportada que me enciendo otra vez...


miércoles, abril 27, 2011

A fraction of the whole, de Steve Toltz

Lo que digo yo:


Empecé con muy buen pie esta novela, porque antes de la página 20 había encontrado un tesoro: un párrafo al mejor estilo El Aleph pero en moderno y australiano (mate!) que me emocionó. Literalmente. Caminando por la calle con los ojos vidriosos y el corazón a mil. Llegué a casa a leérselo a El Hubby, que le encanta cuando me pongo sentimental por libros y cuadros de Munch. (Creo que tiene un nombre cuando te pasa eso de sentirte abrumado o sobrepasado por el arte, pero ahora no lo recuerdo).


La novela es laaaarga laaaarga como pestañas de elefante. Hay momentos en que se percibe cierto ir y venir narrativo, de hecho a mí me dio la sensación de poca planificación por parte del autor. Pero es verdad que los pecados que comete Toltz se le perdonan por dos motivos: la novela como conjunto está muy bien... ¡y es su primera novela, nominada al Man Booker y al Guardian First Book!


Lo mejor: que tiene frases memorables, de esas que disfruto marcando con el primer bolígrafo que encuentro.


Lo peor: es demasiado larga. Las últimas 200 páginas son duras a pesar de que están bien escritas. En fin, que es ejercicio mental por su extensión.



Lo que dice la contraportada:


Finalista del Man Booker Prize 2008. Durante la mayor parte de su vida, Jasper Dean no ha sabido si compadecer, odiar, amar o asesinar a su paranoico y excepcional padre, Martin. Pero ahora que Martin ha muerto, Jasper puede reflexionar acerca del hombre que lo crió, y lo que descubre es que, pese a todas sus excentricidades, la suya fue una gran aventura. Finalista del prestigioso premio Man Booker, esta original novela nos conduce del páramo australiano al París bohemio, de las junglas de Tailandia a laberintos, psiquiátricos y guaridas de criminales, y de lo más alto del primer amor a lo más bajo de la ambición frustrada. El resultado es un alocado viaje del anonimato a la infamia, así como la historia conmovedora y memorable de un padre y un hijo cuya simetría espiritual trasciende sus abundantes desencuentros. Una divertidísima crítica del mundo moderno y el debut épico del vertiginoso talento de Steve Toltz.



*disponible fácilmente en inglés, castellano y catalán.

viernes, abril 08, 2011

Juntos, nada más de Anna Gavalda

Lo que digo yo:


Mi querida María habló de este libro aquí. Y me entró la curiosidad, porque María lee mucho y porque solemos coincidir en gustos. Así que cuando vi el libro en la estantería de una amiga, no dudé en pedírselo prestado.


Es un libro hermoso. Muy tierno, lleno de pequeños momentos en que adoras a los personajes, todos entrañables. La trama es sencilla pero te mantiene interesada y a pesar de ser largo... lo leí en menos de cinco días.


Si tuviera que ponerle un defecto diría que la autora es muy buena con los personajes. Me explico: de vez en cuando podrían pasarles cosas negativas. Es como si acumularan mal karma antes del libro y Gavalda se pasara toda la novela intentando resarcirles el daño. De todas maneras es hermoso y lo disfruté muchísimo.


De la película ni hablar, no pienso verla ¡mucho menos con la Audrey Tatou de prota, es que no soporto a esta tipa! (Y sí, tampoco soporto Amelie...)


 


Lo que dice la contraportada:


Camille tiene 26 años, dibuja de maravilla, pero no tiene fuerza para hacerlo. Frágil y desorientada, malvive en una buhardilla y se esmera en desaparecer: apenas come, limpia oficinas de noche y su relación con el mundo es agonizante. Philibert, su vecino, vive en un apartamento enorme del que podría ser desalojado; es tartamudo, un caballero a la antigua que vende postales en un museo, y el casero de Franck. Cocinero de un gran restaurante, Franck es mujeriego y vulgar, lo cual irrita a la única persona que lo ha querido, su abuela Paulette, que a sus 83 años se deja morir en un asilo añorando su hogar y las visitas de su nieto. Cuatro supervivientes magullados por la vida, cuyo encuentro va a salvarlos de un naufragio anunciado. La relación que se establece entre estos perdedores de corazón puro es de una riqueza inaudita, tendrán que aprender a conocerse para lograr el milagro de la convivencia. Juntos, nada más es una historia viva, con un ritmo suspendido en el aire, llena de esos minúsculos dramas personales que seducen por su sencillez, su sinceridad y su inconmensurable humanidad. Anna Gavalda deja hablar a sus personajes, posee un agudo sentido de la observación de la fragilidad del ser humano, del delicado equilibrio entre la felicidad y la desesperanza, entre los sentimientos y las palabras para contarlos. Ha dado en el blanco con una novela divertida, que se lee de un tirón y que celebra la felicidad de estar con quien de verdad es importante. A punto de ser llevada al cine, Juntos, nada más ha hecho temblar durante meses las listas de los libros más vendidos de Francia.

viernes, enero 28, 2011

Let the great world spin, de Colum McCann

Lo que digo yo: 


No soy muy amante de los libros de cuentos disfrazados de novela.


Me explico... en realidad los libros de cuentos no me gustan nada. Me considero una buena lectora, pero como creo que le pasa a cualquier hija de vecina, al principio me suele costar engancharme a los libros. Encuentro que los lectores estamos haciendo un gran acto de amor al leer, entregamos tiempo a cambio de que nos entretengan y nos muestren una o dos cosas que no habíamos visto antes.  Entonces, siento que el escritor tiene la responsabilidad como mínimo de no engañar. Por otro lado, para mí los cuentos son -me perdonaréis la expresión- un coitus interruptus... cuando consigues ver una luz nueva, te la apagan... inviertes tiempo y energías en engancharte y cuando lo consigues, suelen acabarse.


Así que este libro -en principio- me parecía un poco libro de cuentos disfrazado de novela y una engañifa.


Las primeras 50 páginas, más o menos, te dan ganas de tirar el libro por la ventana. Es lento, tedioso, aburrido, los personajes te valen un reverendo pepinazo, casi te alegras de sus desgracias y desearías que les pasen muchas más, por repelentes y poco amables (de amarlos, no de gentiles). Pero por alguna razón extraña, sigues adelante. Hay un imán invisible. La segunda historia es de ovación de pie, así que sigues adelante porque ahora sí que ves a dónde va el autor. Luego hay otra que es curiosa pero no mata... pero sigues adelante. Y luego vuelve la genialidad. Y así sucesivamente: algunas de las historias son de premio, otras pffff... pero cuando te das cuenta has acabado. Y el muy cabrito del autor termina muy bien, como para que olvides los malos ratos.


Sea como sea, la escritura es impecable. Los personajes te importan más o menos, pero están bien delineados. Aprovecha el cliché pero huye de él, lo ilumina desde otro punto. Jo... es que me leo y me parece que me ha gustado más de lo que pensaba.


Si hay paciencia para aguantar un inicio infumable, el resto del libro es hermoso. ¡Hala, lo he dicho! De todas maneras, para mí que un par de personajes reclamaban a gritos su propia novela y el autor decidió no hacerles caso.


 


Lo que dice la contraportada:


New York, August 1974. A man is walking the sky. The city stands still in awe. Between the newly built Twin Towers the man is striding, twirling and showboating his way through the air. One hundred and ten stories below him, the lives of eight strangers spin towards each other Corrigan, a radical, passionate Irish monk working in the Bronx with a clutch of prostitutes; Claire, a delicate Upper East Side housewife reeling from the death of her son in Vietnam; her husband Solomon, a cynical judge turning over petty criminals in a downtown court; Lara, a young artist struggling with a spiralling drug addiction and a doomed marriage; Fernando, a thirteen-year-old photographer chasing underground graffiti; Gloria, solid and proud despite decades of hardship; Tillie, a courageous hooker who used to dream of a better life; and Jazzlyn, her beautiful, reckless daughter raised on promises that reach beyond the high rises of New York.

viernes, enero 08, 2010

Atmospheric disturbances, de Rivka Galchen

Lo que digo yo:


A veces un libro te ofrece la luna y luego te da una piedra. En una metáfora bastante acertada de El Hubby, es como que los últimos diez segundos del Carmina Burana fueran sustituidos por un “chin- pún” estrepitoso. O como que en una película como Kill Bill al final Kiddo se casara con Bill y fueran felices y comieran perdices.


Pero vamos al principio. Durante 230 de las 240 páginas, la autora es genial. Le da vida a un personaje muy curioso, un psiquiatra que de repente padece el Síndrome de Capgras. Este síndrome, básicamente, hace que el paciente no pueda reconocer a una persona, normalmente muy cercana, y que esté convencido de que quien lo reemplaza es un impostor. Genial idea para empezar.


A partir de ahí, la autora tiene la maestría de llevarte –desde el punto de vista del protagonista, el afectado –por los caminos que sigue para intentar desentrañar el misterio. A pesar de que ves su punto de vista, en realidad entiendes que está fatal de la cabeza. Y sientes pena por quienes le rodean. Quieres que se ponga bien, o que la autora lo resuelva de una manera ágil, tan ágil como el propio planteamiento.


Y es una lástima, de verdad… porque ella misma echa a perder las 230 páginas anteriores. El final es tan absolutamente nefasto, abrupto y facilón que acabas pensando que el libro es malo. Y no lo es, pero eso, queriditos, nos muestra lo delicado de terminar una historia.


Una lástima que una joya haya terminado siendo una pelusilla.



Lo que dice la contraportada:


Imagine what it might be like to realize that the person you love is, in fact, not the person you love but a doppelgänger: or, what Leo Liebenstein coolly terms a "simulacrum" of his wife Rema at the outset of Atmospheric Disturbances. David Byrne's infamous cry that "this is not my beautiful wife" seems the most likely response, but Leo's reaction to this sea change takes unpredictable and dazzlingly plotted turns in the story that follows. Leo's journey to recover the "real" Rema is nothing short of byzantine; among its many mysteries is the delightfully inscrutable Dr. Tzvi Gal-Chen, a master meteorologist who in cleverly constructed flashback sequences takes up residence in the daily rhythms of Leo and Rema's marriage and becomes as much a focus of Leo's obsession as his wife's whereabouts. (Think Vertigo but directed by Charlie Kaufman.) Make no mistake: this is dizzying debut fiction, bursting at the spine with beautifully articulated ideas about love, yes, but also--and with maddening resonance--about the private wars love forces us to wage with ourselves. Be sure to keep a pen or pencil handy: it's impossible to resist underlining prose this good.

lunes, enero 04, 2010

La llamada de la naturaleza, de Jack London

Lo que digo yo:

Tras varios intentos de El Hubby, decidí darle una oportunidad a Jack London. Y es que tengo una confesión que hacer… los libros de autores nacidos antes de 1900 me dan no sé qué… sé que es prejuicio, pero soy un poco perezosa para los clásicos. A mí todo lo que esté fechado de los años 60 para acá me parece apetitoso. Lo demás me cuesta mucho más.

Creo que también tiene que ver con la poca especialización que parecían tener los traductores hace unas décadas… y este es el caso de este libro. Es un libro hermoso, en verdad que sí, pero si me lo leí fue porque El Hubby se lee cerca de 70-80 novelas al año y jamás me ha decepcionado con sus reomendaciones.

Cuestión que si hay que leerlo, mejor en idioma original. Y en su defecto, hay que huir a toda prisa de las de Alianza… es la 3era que leo y que te mueres del asco de cómo la han traducido (las otras dos Mrs. Dalloway y El Lobo Estepario).

En resumen, un libro precioso que casi muere asfixiado por unos traductores sin vergüenza.

Lo que dice la contraportada:

El protagonista de esta historia se llama Buck, pero no es una persona, es un perro, un cruce San Bernardo y pastor escocés propiedad de un rico juez californiano. En una finca espaciosa y soleada pasa sus días feliz y tranquilo hasta que lo raptan para utilizarlo como perro de tiro en el norte de Canadá. Así que pasa del sol y la buena vida, al frío y las penurias del trabajo duro. Tendrá que aprender rápido y recuperar instintos perdidos (la llamada de la naturaleza ancestral), si quiere sobrevivir.
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