
martes, octubre 18, 2011
Cuando Dios era un conejo, de Sarah Winman

miércoles, diciembre 31, 2008
Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro
Lo que digo yo:
De lo mejor que he leído este año. De lo mejor que he leído en general, y mira que algo leo. Ishiguro cuenta la historia de unos chicos, recluídos en un colegio sólo para ellos. Las relaciones, el crecimiento, sus sueños, sus frustraciones.
Cada personaje tiene cara, voz, personalidad. Lo sabrías distinguir, no podrías confundirlo. Amas a algunos, detestas a otros, quisieras cambiarlos. Te hacen padecer, reír, incluso soltar alguna lagrimita o, como mínimo, te encoge el corazón pensar en sus congojas. Es un libro intenso, rico, de esos que acabas y quisieras no haber acabado, de los que cuesta reemplazar. Es este tipo de relación la que valoro en la novela, cuando pondrías las manos en el fuego por los personajes, porque llegas a creer que son reales aunque tengas claro que son ficción. Finalmente la trama es impecable. No digo nada más, pero queda clarísima la maestría narrativa de Ishiguro.
De cabeza a mi lista de favoritos.
Lo que dice la contraportada:
Como me pasa a menudo, me niego a ponerlo… porque es estúpido que te adelanten cualquier detalle, hay que leerla.
martes, octubre 28, 2008
Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll
Ed. Cátedra
392 págs.
Lo que digo yo:
Hay pocas cosas que pueda yo decir sobre Alicia en el País de las Maravillas. No porque no tenga opiniones sobre este clásico de la literatura, si no porque parece que es de los más populares y gustados en el mundo mundial. Siendo así, como me pasa con algunos otros textos, me quedo con la duda de si tengo “permiso” de no convertirme en una fan más.
Me explico: el libro es fantástico, lleno de humor del más cruel, con pasajes divertidos, inverosímiles, tristes, desconcertantes… de esos que no te imaginas leyéndole a ningún niño pequeño, pero imprescindible. Es decir, maravilloso. Pero… ¿es mi opinión o una adaptación de mi posible opinión?
Cuando me enfrento a un libro tan famoso, tan leído y tan querido, tengo la impresión de que me cuesta ser objetiva. Bueno, un poquito más objetiva, que ya sé que es imposible serlo totalmente. Así que me quedo con el regustillo amargo de no poder saber qué habría pensando de Alicia sin expectativas ni información previa.
Lo que sí puedo decir es que el principio de “A través del espejo” me dio tanta pereza que no pude pasar de la primera página.
Lo que dice la contraportada:
En la puritana Inglaterra de la Reina Victoria era axiomático el requisito de que los cuentos infantiles tuvieran moraleja. Los de Alicia no la tenían y quizá por eso se gqnaron el favor del gran público. La cuestión principal que parece preocupar hoy en día acerca de este par de clásicos de la literatura infantil es saber si son o no en realidad cuentos para niños. Sea cual sea la respuesta, lo que está claro que diferencia a las dos Alicias de la inmensa mayoría de sus congéneres es que son cuentos que interesan también a las personas mayores.
domingo, agosto 31, 2008
Atonement de Ian McEwan

Una niña no tan niña nos adentra en un mundo particular, en la transformación de una familia entera por una travesura (en realidad es una maldad inocente, si es que existen). Me cautivó la construcción del personaje central, a cada página el autor la dibuja con más detalle, hasta que es un ser tridimensional. Sabemos sus pensamientos y sentimientos sin que nos los describan. Y, aún mejor, estás de su parte pero no puedes entenderla. La perdonas antes de tiempo, pero pasas todo el libro odiándola. Fascinante el efecto, de verdad. No hay malos ni buenos, hay personas.
Por el lado negativo, puede resultar largo y denso, sobre todo la segunda parte. Esa se me hizo eterna y quería acabarla lo antes posible. Así que me quedo con la duda de si el resto se me hizo entretenido porque ya conocía la historia, o si realmente lo es.
Lo que dice la contraportada:
En la gran casa de campo de la familia Tallis, la madre se ha encerrado en su habitación con migraña, y el señor Tallis, un importante funcionario, está, como casi siempre, en Londres. Briony, la hija menor, de trece años, desesperada por ser adulta y ya herida por la literatura, ha escrito una obra de teatro para agasajar a su hermano León, que ha terminado sus exámenes en la universidad y hoy vuelve a casa con un amigo. Cecilia, la mayor de los Tallis, también ha regresado hace unos días de Cambridge, donde no ha obtenido las altas notas que esperaba. Quien sí lo ha hecho, en cambio, es Robbie Turner, el brillante hijo de la criada de los Tallis y protegido de la familia, que paga sus estudios.
martes, julio 29, 2008
Lo mejor que le puede pasar a una agente literaria, de Debra Ginsberg

Lo que digo yo:
Mi querida Gema me envió, hace poquito más de un mes Lo mejor que le puede pasar a una agente literaria. El por qué es sencillo, ella lo comentó en su blog y yo dejé escapar un travieso "yo lo quiero". Como ella es un dulce, me lo envió. Gracias, guapa.
Sobre el libro tengo que decir que es perfecto para el verano... suena extraño, pero me explico... como que cuando hace calor me cuesta más concentrarme, así que agradezco libros entretenidos, bien escritos y con una historia llamativa. Además de estas características, Lo mejor... cuenta los entresijos de las agencias literarias, que no sé cuánto tengan de verdad, pero como mínimo son historias muy divertidas.
Me recordó a El diablo viste de Prada en tanto cuenta la historia de una novata en un mundo apasionante, pero apabullante.
Lo que dice la contraportada:
Angel Robinson ama los libros con toda su alma, le encanta leer, adora todo lo relacionado con la literatura. Lleva trabajando en Blue Moon Books, una librería de una pequeña población de la Bahía de San Francisco, desde sus tiempos de estudiante universitaria. Por desgracia, el negocio tiene que echar el cierre y a Angel no le queda más remedio que buscarse otro empleo. Entonces tiene la gran suerte de entrar a trabajar como ayudante de Lucy Fiamma, una agente literaria de renombre internacional.
Pronto descubre que trabajar para Lucy no va a ser un camino de rosas. La agente tiene un ego tan arrollador como su éxito, y Angel tendrá que hacer malabarismos para satisfacer, por un lado, las exigencias de diva de su jefa y, por otro, los extraños caprichos de sus autores. Aun así, en poco tiempo se convierte en una figura imprescindible para la agencia y desarrolla un sexto sentido para detectar grandes proyectos y para tratar con los escritores que los conciben.
Lo que no sospecha es hasta dónde estará dispuesto a llegar uno de ellos para ver publicado su trabajo… ¿Quién es el autor del manuscrito misterioso que llega a la agencia? Angel deberá descubrirlo cuanto antes si no quiere poner en peligro su carrera…
miércoles, mayo 14, 2008
Historia de dos ciudades, de Charles Dickens

Como todo libro de Dickens es maniqueo, repetitivo y con una decena de finales dentro de la misma historia; pero al igual que otros libros del mismo autor, sus virtudes eclipsan con creces a sus defectos. De hecho, creo que en cierto modo, el gusto de Dickens por la exageración encaja a la perfección con el periodo histórico que retrata en la novela. Por muy extremistas que parezcan algunos personajes, como el de Madame Defarge, es muy probable que existiesen personas de carne y hueso muy similares a ella en la francia de la revolución. Quizás es eso lo que más me impactó del libro, que ciertas situaciones, que en cualquier otra historia podrían percibirse como grotescas, aquí se antojan absolutamente verosímiles.
Dickens es un maestro del lenguaje y lo deja patente una vez más en este libro, que está regado de frases dignas de enmarcar, empezando por el primer párrafo:
"It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was the season of light, it was the season of darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair, we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to heaven, we were all going direct the other way--in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only".
Pese a ser originariamente una novela por entregas, la trama está muy bien hilada. Los capitulos iniciales están llenos de detalles aparentemente intrascendentes que son usados mucho después en giros sorprendentes.
En fin, que no me sorprende su condición de clásico de la literatura.
viernes, mayo 09, 2008
Othello de William Shakespeare
Lo que digo yo

Es gracioso que aquellas obras, libros, películas que hemos visto o leído muchas veces, puedan seguir resultando interesantes. Es el caso de Othello, que debe ser la sexta vez que la leo. Me sigue gustando, talvez en la misma medida que tiene aspectos que me desagradan. En general, con Shakespeare, me pasa… entiendo que era hijo de su tiempo y no podía hablar de algo que le fuera ajeno, pero sus obras a veces me producen un regustillo a viejo. Interesante, pero viejo.
Los casos concretos de Othello son fáciles de explicar: 1. la trama está apoyada sobre las concepciones de diferenciación racial de la época. No como un recurso más, si no como uno de los ejes de todo cuanto pasa. Es interesante, pero molesto, no entender si el autor estaba de acuerdo o en contra de los prejuicios que retrata. Y 2. Exactamente lo mismo pasa con los personajes femeninos, sobre todo el de Desdémona, parece que Shakespeare tuvo una especie de epifanía sobre una hermosa chica inteligente, que luego desdibuja y deja un poco como la sumisa típica.
Del lado positivo, obviando la escritura, me fascina la construcción de Yago, tan aparentemente aleatoria, pero medida en cada palabra. Me gusta la idea de que es tan pero tan malo que tácitamente quiere hacerse daño incluso a sí mismo. No soporta la idea de la bondad/felicidad ajena y se lanza sobre los demás hasta dejarlos completamente destruidos.
Lo que dice la contraportada:
Desde el comienzo de la obra, ya sospechamos que ocurrirá lo inevitable. Atmósfera de inquietud constante, donde asistimos a la rápida consumación de la pasión de Othello y Desdémona. Es la tragedia de los grandes sentimientos, y ésta se acentúa con la victoria de la mezquindad. Las rígidas convenciones -Othello, es un noble moro- harán que este amor esté rodeado de muchos peligros. El límite entre el bien y el mal, las virtudes y los defectos, se anularán continuamente
martes, abril 29, 2008
El Rey Lear, de William Shakespeare

Lo que digo yo:
La ventaja de leer los grandes clásicos de Shakespeare es que hay un mínimo de calidad asegurada. Además, se convierte en algo así como el teatro griego en su época, ya sé de qué va. Para terminar, esta es la tercera o cuarta vez que leo la obra. Probablemente la que más atención le he puesto, y por tanto, la que más me ha impactado.
La vejez, el amor y sus demostraciones, la codicia, las relaciones humanas, la crueldad, la compasión, la lealtad… Shakespeare se deleitaba –evidentemente –en hacer un minucioso estudio humano y transformarlo en diversas tramas.
En esta obra, tres hermanas (muy estructura bastante mítica, de hecho) muestran su amor o falta de amor a su padre, lo que trae consecuencias trágicas. Una de ellas decide ser sincera… y qué caro le cuesta.
Lo que más me gusta de la obra es el bufón, el único que se permite decir exactamente lo que le da la gana, y sus palabras en principio no traen consecuencias. Esta idea de que el “loco” guía al sabio me fascina. Dice, disfrazadas sus palabras de boberías, las grandes verdades que el rey no quiere escuchar.
Lo que dice la contraportada: El rey de Inglaterra reparte en vida su reino entre sus hijas pero a la pequeña, Cordelia, la deshereda. Una vez que las hijas son reinas, su comportamiento para con su padre cambia drásticamente y se desentienden totalmente de él. Cordelia será al final la que demuestrará verdadero cariño por su padre.
martes, abril 08, 2008
Sobre la belleza, Zadie Smith
480 páginas

Había oído hablar de Zadie Smith, más por su primer libro “Dientes Blancos” que por este, su tercera novela. La autora parte de un tema que podría ser escabroso: raza, visión de raza, confluencia de razas, pero no lo hace de la forma ni típica ni tópica.
A partir de la historia de dos familias, diferentes absolutamente, enfrascadas en el ambiente universitario, revisa muchos temas. Desde el concepto de belleza hasta el de fidelidad. Muestra una variedad de personajes que actúan movidos por sus impulsos, que muestran una cara y luego otra o que se izan como estandartes de lo correcto.
Lo que más me ha gustado, probablemente, es que tiene la facilidad de crear un mundo que imaginas al detalle, mide con regla milimétrica la descripción para no caer en el tedio (yo odio leer descripciones extensas) y te dibuja el mundo en el que se mueven estos personajes.
Al cabo de las casi 500 páginas te has hecho amiga y enemiga de cada uno de ellos, a algunos los entiendes, a otros no, pero sobre todo no me siento capaz de juzgarles. Este juego es interesante, cómo crear personajes que tienen razón, aunque se equivoquen constantemente.
El error, creo, es que a ratos se siente que hay subtramas poco desarrolladas que apetecería que lo estuviesen más, mientras que algunos personajes secundarios (y poco interesantes) toman un protagonismo que yo encuentro absurdo.
Una de las buenas citas: “Es un despilfarro de energía gratuito. Casi toda la crueldad del mundo es sólo energía fuera de lugar”
Lo que dice la contraportada:
La publicación de Dientes blancos el año 2000 supuso uno de los debuts literarios más sonados de los últimos tiempos. Con apenas veinticinco años, la escritora inglesa Zadie Smith asombró a la crítica y al público con una novela exuberante, intensa y envolvente. Sobre la belleza, su obra más reciente —ganadora del premio Orange 2006, finalista del Booker 2005 y durante varios meses uno de los libros más vendidos de Gran Bretaña—, corrobora sin duda que estamos ante una de las voces más destacadas de la narrativa contemporánea en lengua inglesa.
Con una mirada lúcida e irónica sobre el mundo en que vivimos y un talento fuera de serie para dar vida a personajes de carne y hueso, la autora ha recreado, en clave del siglo XXI, la incisiva mirada de E.M. Forster en Regreso a Howards End, una de sus novelas favoritas. Profesor universitario en una pequeña y próspera ciudad de Nueva Inglaterra, el británico Howard Belsey está pasando, a sus cincuenta y siete años, por uno de sus momentos vitales más bajos: su futuro académico parece definitivamente estancado y, en su casa, las cosas van de mal en peor. Tras treinta años de convivencia con Kiki, una hermosa activista afroamericana que ahora pesa ciento veinte kilos, un desliz amoroso amenaza con hundir su matrimonio. En cuanto a sus tres hijos, se encuentran absortos en sus propias vidas: el enamoradizo y sesudo Jerome, de veinte años, se ha convertido al cristianismo; la ingenua y ambiciosa Zora, de diecinueve, sigue los dictados de su precoz inteligencia, y el quinceañero Levi es un abanderado de la negritud. Y como si el panorama no fuera lo bastante complejo, el odiado Monty Kipps, especialista en Rembrandt como él y su adversario intelectual más acérrimo, ha sido invitado a formar parte del cuerpo académico de la universidad.
Así pues, todo está servido para que estalle una hilarante historia sobre las filias y fobias de la especie humana —desencuentros generacionales, amores contrariados y conflictos ideológicos incluidos—, en la que el bagaje intelectual y cultural parece reducirse meramente a un brillante y frágil escudo personal diseñado para protegernos del desamparo y mitigar el implacable paso del tiempo. La agilidad de los diálogos, el ritmo vertiginoso de la acción y el final sorprendente hacen de esta novela una obra única, absorbente y conmovedoramente humana.
miércoles, noviembre 28, 2007
Alta Fidelidad de Nick Hornby

Se trata de uno de esos libros que están bien, escritos bien, divertidos, fáciles de leer, cuentan una historia más o menos bien armada y producen cierta satisfacción, pero que el mundo no se detendría si no los leés. Visto así, podría arrepentirme por lo que gasté en él, no era barato y no quise esperar a ver si aparece en edición de bolsillo algún día, pero prefiero reforzar lo de “esos libros que están bien…”. He leído peores, de hecho no es malo, es entretenido, simplemente se suma al montón sin mucha pena ni gloria, desde mi punto de vista. En todo caso, si algún día en edición de bolsillo sale otro del mismo autor sí lo leería, eso si no hay mucho más disponible.
Lo que dice la contraportada
Rob Fleming está a punto de cumplir treinta y seis años y tiene una tienda de discos antiguos en el norte de Londres donde sólo vende vinilos. Su negocio, destinado a un público de serios coleccionistas de frivolidades, está siempre al borde de la bancarrota. Y Laura, su última novia, le ha dejado. ¿Será porque Rob parece empeñado en prolongar su adolescencia hasta la decrepitud o, como piensa él, porque su colección de discos y la de Laura eran incompatibles? Para consolarse, Rob se refugia en la compañía de Barry y Dick, sus cómplices en la tienda, y juntos hacen innumerables listas de los top del pop: las cinco mejores películas, los cinco mejores episodios de «Cheers»... Y también comienza a salir con Marie, una cantante americana. Pero de pronto reaparece Laura. Y aunque Rob creyera al principio que esa ruptura no estaba entre las más cruentas de su vida, muy pronto comenzará a hacerse preguntas arduas sobre la familia, la monogamia, el amor y la madurez. ¿Será que por fin va a descubrir que también hay vida, y música, después de la adolescencia?
jueves, noviembre 01, 2007
Complete plays, de Sarah Kane
Sin intentar hacer una masa donde hay particularidades diría que Blasted, Phaedra’s Love, Cleansed, Crave (traducido a veces como Ansia) y 4.48 Psychosis tienen como denominador común la crudeza. Es como si Beckett se hubiera quedado sin palabras –como lo hizo- y se hubiera convertido al teatro pánico, como si Artaud hubiera engendrado una hija despojada de toda esperanza en el mundo, en la gente, en ella misma. Y aún peor. A la Kane le encanta la sangre, lo brutal, el sexo como forma de violencia, la muerte, la tristeza, la desesperación. Pone en escena todo eso que a lo mejor no es habitual ver, pero que es un espejo de toda la roña escondida en la sociedad.
Aplaudo sus letras, la tipa no se dejó nada dentro, aunque estoy convencida que algunas de estas obras no verán jamás la luz del escenario… al menos en países como Costa Rica un sacerdote de rodillas frente a una bragueta abierta sería un serio problema. No sólo porque es evidente que puede herir susceptibilidades, si no porque a veces preferimos que nos mientan.
En cuanto al corto, llamado Skin, es cuestión de verlo:
Skin, 1era parte
Skin, 2da parte
lunes, septiembre 10, 2007
Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver

Lo que digo yo: Soy, o al menos eso he creído siempre, muy maternal. Me gustan los bebés, los niños… disfruto con ellos y desde siempre me he visto a futuro con hijos. De ahí que me llamara mucho la atención el libro de Shriver, pero justamente por su confrontación con los tabúes y prejuicios sobre la maternidad, la familia, el amor.
El libro, narrado por medio de cartas de Eva a su esposo, cuenta la historia de una familia, liderada por Kevin, un carajillo insoportable con el que su madre no sabe qué hacer. A partir de esto, la autora es hábil en desgranar elementos muy sintomáticos de la sociedad estadounidense (y de otras probablemente también), del papel de la “madre perfecta” VRS la real.
Sin embargo, no se trata de eso solamente: de hecho el libro lo que deja es un amarguito en la boca por las incapacidades humanas (de amar, de comunicarse, de decir la verdad aunque sea políticamente incorrecta) y sus consecuencias. A veces es un relato cruel, duro, gráfico, sádico, sarcástico… vale mucho pero mucho la pena.
Sumando tiempos antes y después del viaje a Costa Rica, me lo leí en una semana… devoré sus 600 páginas casi sin respiro y desde la página 300 repetí “no quiero que se me acabe”, de esos libros que te dejan con una sensación de duelo cuando se llega a la última página.
Lo que dice la contraportada:
Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin.
Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad.
Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.
viernes, julio 27, 2007
El curioso incidente del perro a medianoche, Mark Haddon

De una forma muy sutil, Mark Haddon logra meternos en la mente de Christopher, un chico de 15 años muy peculiar. A partir de la visión que él tiene del mundo, de los demás, de las relaciones humanas, me sentí identificada a ratos, a ratos asustada e inquieta. No porque sea una historia para meter miedo, si no porque a veces el desconocimiento de mundos, personas, circunstancias distintas nos hacen ciegos. Fue hermoso descubrir la belleza en ese mundo que no conozco, entender la genialidad desde otra perspectiva y disfrutar con el particular razonamiento del protagonista.
Se lee sin esfuerzo, es entretenido, tierno y gracioso.
Además, es un libro con dibujitos y gráficos, eso siempre es un plus.
Lo que dice la contraportada
El curioso incidente del perro a medianoche es una novela que no se parece a ninguna otra. Elogiada con entusiasmo por autores consagrados como Oliver Sacks e Ian McEwan, ha merecido la aprobación masiva de los lectores en todos los países donde se ha publicado, además de galardones como el Premio Whitbread y el Premio de la Commonwealth al Mejor Primer Libro. Su protagonista, Christopher Boone, es uno de los más originales que han surgido en el panorama de la narrativa internacional en los últimos años, y está destinado a convertirse en un héroe literario universal de la talla de Oliver Twist y Holden Caulfield.
A sus quince años, Christopher conoce las capitales de todos los países del mundo, puede explicar la teoría de la relatividad y recitar los números primos hasta el 7.507, pero le cuesta relacionarse con otros seres humanos. Le gustan las listas, los esquemas y la verdad, pero odia el amarillo, el marrón y el contacto físico. Si bien nunca ha ido solo más allá de la tienda de la esquina, la noche que el perro de una vecina aparece atravesado por un horcón, Christopher decide iniciar la búsqueda del culpable. Emulando a su admirado Sherlock Holmes —el modelo de detective obsesionado con el análisis de los hechos—, sus pesquisas lo llevarán a cuestionar el sentido común de los adultos que lo rodean y a desvelar algunos secretos familiares que pondrán patas arriba su ordenado y seguro mundo.