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sábado, marzo 29, 2008

Estaciones de paso, Almudena Grandes


Tusquets
288 páginas


Lo que digo yo:

El libro está compuesto por cinco relatos: Demostración de la existencia de Dios, Tabaco y negro, El capitán de la fila india, Receta de verano, y Mozart, y Brahms, y Corelli. Ahora que los listé me queda muy claro cuáles funcionan y cuáles van renquitos.

El primero es divertido, pero me dio la impresión de ser un buen arranque que se quedó en eso nada más. Es como haber leído un argumento de una historia genial, pero en la que no te dan los detalles. A lo mejor esa era justamente la idea de la autora, que todo eso adicional fuera trabajo del lector.

Tabaco y Negro me resultó fácil de leer, bueno, como todos… es un libro que va, fluido y sin problemas. Lo que pasa es que la tauromaquia y yo no somos muy amigas y este va un poco de eso. También habla de relaciones humanas, de personas, de sueños… pero parte de una base que a mí ya no me atrae.

El tercero está bien. No tengo mucho más qué decir porque es del que menos me acuerdo.

Receta de verano es genial. Una chica que crece, una madre que sale de su capullo, un papá vegetal. Una receta de pudin de atún que va en crescendo y que se transforma con la protagonista. Es hermoso.

El último es divertido. También surge de un tema que podría no ser políticamente correcto… una panda de muchachillos que se van a Casa de Campo a ver prostitutas, sobre todo una colombiana llamada Fernanda que los trae de la nariz. Y su hermana, gorda y fea como el protagonista de la historia. Este me gustó por el detalle con que me parece que humaniza a todos los personajes. Al menos yo les vi, con lujo de detalles, podría decir hasta qué voz tienen y cómo caminan.

Está bien… sobre todo me dio muchas ganas de seguir leyendo a Almudena Grandes, ya veremos qué me deparan otros libros suyos más extensos.


Lo que dice la contraportada:

Tal vez las verdaderas experiencias emocionales, las que nunca se olvidan, sean las que se producen en la adolescencia, ese territorio quebradizo en el que uno se asoma por primera vez a la vida adulta. Estaciones de paso recoge cinco historias de adolescentes abocados a vivir circunstancias que les sobrepasan, pero que, sin sospecharlo, acabarán forjándoles como adultos. Son historias de determinación y coraje, de conflicto con el entorno familiar, pero también de amor, de educación sentimental y de formación de la conciencia.

Como el muchacho de «Demostración de la existencia de Dios», que mediante el relato ingenuo de un partido de fútbol narra su tragedia. O la joven que en «Tabaco y negro» se siente heredera de un don y de un oficio legendarios. O Carlos, que evoca en «El capitán de la fila india» las vacaciones que vieron nacer su compromiso político. O Maite, que en «Receta de verano» cocina su confusión interior mientras cuida de un padre inválido. O Tomás, que en «Mozart, y Brahms, y Corelli» consigue seducir a una mujer tan bella que era pura música.

En Estaciones de paso, Almudena Grandes ofrece una galería inolvidable de jóvenes, aturdidos y desorientados, pero empeñados en salir adelante, magistralmente retratados aquí a partir de pretextos tan dispares como el fútbol, los toros, la política, la cocina o la música...

lunes, marzo 24, 2008

Hasta que te encuentre, John Irving

Tusquets Editores
1024 páginas


Lo que digo yo:


Hay autores de los que no debería ni hablar, porque sé que tengo una predisposición a amarlos. Como la Nothomb, como John Irving, como Saramago. Me cuesta ser objetiva, les perdono muchas cosas. Pero aceptado el defecto, se trata de disfrutarlos.

Creo que es el libro más largo que me he leído en la vida. Bueno, El Quijote es probable que sea más largo, pero ese lo leí por obligación y no por gusto.

En fin. Esta vez, en Hasta que te encuentre, Irving divide la historia en tres partes, que son tres momentos de la vida del protagonista, Jack Burns. La magia está en varios juegos que hace. El primero es ponerte la historia desde la perspectiva del niño. Luego te cuenta, un poco más “objetivamente” lo que sigue cronológicamente, para luego mezclar el presente con una visita a aquello que el personaje ya pasó en la primera parte.

Aparte de lo usual, que es que construye personajes con un toque bizarro, me gusta que siempre les da el beneficio de la duda. Te lleva con ellos a padecer lo que padecen, a sufrir lo que otros los hacen sufrir, pero al final –un poco como los propios personajes- les das el beneficio de la duda.

Irving se toma licencias que a mí me encantan… por ejemplo, en este libro mezcla realidad y ficción, te habla de Meryl Streep y de Tom Cruise como si fueran colegas de uno de los personajes y te lo crees, aunque toda esa parte me dio mucha risa, simplemente me pareció genial el guiño a eso que él se inventa mezclado con el imaginario colectivo alrededor de personajes mediáticos.

Todo esto mezclado a una forma de escribir que te lleva, con buen ritmo, entre los entresijos de la trama.

Hay quienes critican la repetición de temas y perversiones, pero si es cierto –como leí en algún sitio –que los autores escriben una sola novela toda su vida, Irving es un maestro en darle vueltas de tuerca a los mismos temas. Tanto que no te queda la sensación de estar leyendo lo mismo.

Tardé siglos en terminar, de hecho los libros largos me joden un poco porque no los puedo llevar en el metro (pesan mucho, y ya tengo con cuadernos y libros académicos), pero sus poco más de 1000 páginas valen la pena. Eso sí, hay que ser un poco Irvingiano, de otra forma entiendo que agobia un poco.

El fallo, me temo, es la traducción. Hay frases que es evidente que no están bien, cuestión que se corrobora cuando los traductores ponen letras de canciones en inglés y luego en castellano. Construcciones como “everybody must get stoned” (todos deberían colocarse-drogarse) son traducidas como “todos deberían ser apedreados. Ein? Así, me quedo con la duda de cuánto de Irving habré leído y cuánto se lo inventó quien tradujo. La ventaja es que venceré mi pereza y –fuera de lo que ya tengo en casa en castellano –leeré a Irving en versión original.

Lo mejor… te quedas con la pregunta ¿qué es la memoria? ¿cuánto de construcción personal hay en todo lo que recordamos? Y una que jamás llegaré a saber… ¿es verdad que la gente que se tatúa todo el cuerpo siente más frío que los demás?


Lo que dice la contraportada: Hasta que te encuentre, la undécima novela de John Irving, narra la historia del actor Jack Burns. Su madre, Alice, es una tatuadora de Toronto. Su padre, William Burns, un joven organista de Edimburgo adicto a los tatuajes. En 1969, con sólo cuatro años, Jack Burns acompaña a su madre en un viaje por los diferentes puertos del mar del Norte y del Báltico a la búsqueda del padre de Jack, que abandonó a Alice tras dejarla embarazada. Recorren sin resultado los ambientes más sórdidos de Copenhague, Amsterdam, Oslo, Helsinki y Estocolmo, y tienen que regresar a Canadá. Jack comienza allí su educación en un colegio donde es el único niño y donde se iniciará sexualmente con una chica mucho mayor que él; esta experiencia, y las que vivirá en diferentes internados de Nueva Inglaterra, conformarán de manera indeleble su carácter. Cuando convertido en actor, celebre la obtención de un Oscar en el año 2000, partirá de nuevo hacia Europa, esta vez solo, atraído por el inquietante misterio de su desconocido padre.

De marcados tintes autobiográficos, Hasta que te encuentre desarrolla con brillantez temas y situaciones que han atraído desde siempre a Irving, y que ahora aborda en toda su complejidad: la orfandad, la búsqueda del padre y la influencia del paso del tiempo en los personajes.

viernes, junio 15, 2007

Tokio Blues de Haruki Murakami

Lo que digo yo:
A pesar de que he tenido cien mil cosas que hacer, me leí el libro sin problemas, un poco más lento de lo que hubiera querido, talvez. Murakami tiene la maestría de contar una historia de amor que podría muy fácilmente caer en lo cursi, pero no lo hace (bueno, en un par de momentos sí, pero como yo soy cursi, me gustaron).

Lo mejor: me enamoré de sus personajes, es como si los conociera de toda la vida y pudiera ir a tomarme un café con ellos.

El autor es muy ágil en crear imágenes a pesar de que no abusa de la descripción y te lleva de la mano de los sentimientos de sus protagonistas.

Lo malo… que esperaba más. No sé más qué, pero más. Supongo que es lo que me pasa SIEMPRE con las recomendaciones, que tengo tantas expectativas que al final no me quedo completamente satisfecha. Pero el libro está bien.

Lo que dice la contraportada:
Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente mientras aterriza en un aeropuerto europeo una vieja canción de los Beatles, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta. Toru recuerda, con una mezcla de melancolía y desasosiego, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor -y único- amigo de la adolescencia, Kizuki.

El suicidio de éste les distancia durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Inician allí una relación íntima; sin embargo, la frágil salud mental de Naoko se resiente y la internan en un centro de reposo. Al poco, Toru se enamora de Midori, una joven activa y resuelta.

Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. La situación, para él, para los tres, se ha vuelto insostenible; ninguno parece capaz de alcanzar el delicado equilibrio entre las esperanzas juveniles y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.

lunes, abril 16, 2007

Una mujer difícil, John Irving

Lo que digo yo:
A riesgo de repetirme, tengo que decir una vez más cuánto me gusta John Irving. Es de los escritores más ágiles que he leído jamás, sabe contar las historias de manera amena, ingeniosa, cuidada. Te deja sacar tus propias conclusiones, hace con las reglas de la novela lo que quiere: y funciona.
Como si fuera poco, este libro está escrito con una maestría impresionante, la de un tipo que –muy en su línea –cuenta historias que normalmente los novelistas no se atreven a contar, porque suelen ser excesivamente dramáticas. Pero como él es un genio, mezcla el drama con lo cómico y lo patético y de ahí sale un cóctel maravilloso.
Me declaro fan absoluta y convertida al Johnirvingismo. Si no existe ya, me declaro entonces fundadora.

Lo que dice la contraportada (Ojo, no leer lo que sigue si no se quiere saber la trama COMPLETA)
Nacida para sustituir, en cierto modo, a sus dos hermanos muertos en un accidente, Ruth Cole vive una infancia especial cuando su madre, Marion, abandona el hogar tras una tórrida aventura con un jovencito. A sus treinta y seis años, Ruth se ha convertido en una escritora de éxito y, pese a sus personalidad compleja, cuatro años después no sólo se ha casado, sino que tiene un hijo, enviuda y, por si fuera poco, se enamora por primera vez.

viernes, marzo 02, 2007

La cuarta mano, John Irving


Lo que digo yo:

Irving tiene una habilidad impresionante, esa que cualquier novelista quisiera tener: contar cualquier cosa y hacerla creíble. Mete a sus personajes en líos y enredos espectaculares, los hace absolutamente detestables y –sin embargo –uno termina deseando que las cosas les salgan bien.

Ya me había leído “El mundo según Garp”, del mismo autor (es uno de mis libros favoritos, a pesar de que es bastante extraño) y me compré uno más que se llama “Una mujer difícil” que aún no he leído.

La cuarta mano” es, por decirlo de alguna forma, menos “juguetona” como novela que “El mundo según Garp”, menos irreverente. Pero esto no quita que esté muy bien escrita, con la fluidez que lo caracteriza (aún en la traducción), personajes de los que te enamoras por sus desviaciones y defectos y, sobre todo, un airecillo de rebeldía del propio autor.

Con esta novela confirmo que el estilo de Irving es de los que me gustan.


Lo que dice la contraportada:

Patrick Wallingford no tiene la culpa de ser irresistible para las mujeres. Aunque su pasividad vital y su desdibujada personalidad sean irritantes, aunque su escasa iniciativa sentimental y profesional sea un incordio, todas desean acostarse con él, y lo cierto es que no les cuesta mucho conseguirlo. Wallingford es periodista en un canal televisivo peligrosamente decantado hacia el sensacionalismo hasta que, en un tragicómico episodio laboral, pierde la mano izquierda y se convierte, de la noche a la mañana, en noticia mundial. Un cirujano le implantará la mano de un muerto en accidente. Pero ese cuerpo extraño, único miembro que ha sobrevivido de otro ser humano que amó, gozó y sufrió con inocente inconsciencia, se enseñoreará misteriosamente de Wallingford, quien, al recuperar el tacto, descubre con asombro aspectos inéditos de su vida emocional. Tal vez a ello no sea ajeno el extraño pacto con Doris Clausen, la joven y hermosa viuda del donante..
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