viernes, septiembre 14, 2007

Estruendo y furia

Sumergirse en la ola, en el vacío, en el perímetro que separa un cuerpo del otro.

Abandonar la resistencia y saludar con ímpetu a los caracoles amarrados a sus conchas.

Sumergirse tan solo por probar, para sentir los arañazos de los corales y dejar que la arena se cuele entre los poros.

Dar vueltas, caóticas, fascinantes, entre el estruendo y la furia, dejando que el paladar se acostumbre al miedo. Retozar con el miedo hasta hacerlo propio, lleno, palpitante, tan asquerosamente corrosivo que se vuelva tierno.

Sumergirse y permanecer inmerso, un segundo, dos, tres, hasta que el alma amenace con dejar el edificio. Hacerle la corte al mar con frases hechas que suenan a nuevas, hasta que no pueda resistir el impulso y baile al unísono, bailar con el mar, no contra él.

Y después… saber cuando salir a flote, lo que ahoga no es la ola, es quedarse demasiado tiempo extasiado y querer emerger cuando el agua empieza a llenar los pulmones.


Querida… pocas veces habrás sacado una foto tan clara en significados.

jueves, septiembre 13, 2007

Malditos piropeadores...



Voy caminando por la calle y un tipo, a unos cinco pasos de mí, empieza a decirme idioteces. Me hago la que no oigo y termino esperando a su lado a que cambie el semáforo peatonal. Cuando estoy a dos palmos suyos no es capaz de decir nada… pero en cuanto empiezo a caminar y vuelve a tener distancia protectora, empieza de nuevo.

Me volteo, le pregunto si me conoce, como los dos sabemos que no, le digo que no me salude, que no me hable y que aprenda a respetar a las mujeres. Medio se acobarda, medio no, hay varias personas cerca pero ninguna se da por enterada… podría hacerme cualquier cosa y es evidente que nadie quiere meterse en camisa de once varas. Finalmente el tipo se aleja… mientras tanto yo pienso “tenía que ser latinoamericano” y me reprendo a mí misma por pensarlo, pero es que ya tengo mucha experiencia en el campo. Me vengo a la casa con el hígado pateado, a punto del vómito, con la vena de la sien derecha amenazando con explotarme.

Cerca de mi piso hay un par de sitios de reunión de tipos latinoamericanos que siempre tienen alguna vulgaridad que decir cuando pasan chicas al frente. Siempre, pero siempre… jamás he pasado por ahí sola, en horario de mucha gente, sin recibir algún “ptsss, adiooos, uuuy, mamacitaaa”. No importa si he subido de peso, o he bajado, si voy en minifalda o con falda por los tobillos. Y las mujeres, en su mayoría, lucen los michelines sin pudor, medio tallados y medio salidos de sus blusas despampanantes con escotes de miedo, mientras hablan a gritos.

No estoy exagerando, eso es exactamente lo que pasa.

No todos somos así, es verdad, de hecho tiendo a creer que son una minoría y que es más fuerte ese estilo en ciertos países (no digo cuales porque no quiero ofender, pero jamás he sido acosada por -digamos- un chileno), pero desgraciadamente estos son los que más llaman la atención. No justifico la xenofobia, ni la discriminación ¡pero a veces entiendo de dónde sale!

Si salgo a la calle en Costa Rica y lo que veo por doquier –por llamativos que resultarían- son españoles borrachos, seguro que llegaré eventualmente a creer que son generalmente así.

Por desgracia: metonimia inevitable, la parte adquiere el valor del todo.

lunes, septiembre 10, 2007

Diccionario básico para la búsqueda de piso

A veces el lenguaje nos juega malas pasadas, todo por no conocer el significado real de algunas palabras. Con el fin de reducir los malos entendidos a la hora de buscar piso, apartamento o casa dónde vivir, he aquí una guía rápida con algunas de las palabras que he aprendido últimamente.


A.
Agente inmobiliario: pobre pardillo igual que uno que se dedica a sonreír a extraños, venderles aire pero hacerlo pasar por oro y –encima- a lo mejor no tener ni piso propio.

Amueblado: dícese de aquel piso en el cual los dueños han ido depositando todos sus trastos viejos, con el fin de cobrar más al arrendatario incauto, que no sabe si debería estar furioso por el timo o agradecido de vivir entre tanta reliquia.

Ascensor: del latín ascensor ascensoris. Bien bastante reciente, inexistente en algunos edificios de Barcelona… (pero seamos serios ¿un 5º piso SIN ascensor y la finca tiene entresuelo y principal?).

Ático: último piso de los edificios viejos, usualmente de pocos metros cuadrados y que se cobra a precio de suite presidencial en un Marriot.

Aval bancario: figura mediante la cual tu dinero, correspondiente a 4, 5 o 6 meses de alquiler, queda congelado por todo el plazo que estés en dicho piso, sean dos o tres o veinte años… por si algún pillo quiere escaparse sin pagar, o en su defecto, para que unos pocos puedan alquilar sitios decentes y otros muchos vivir compartiendo con la amiga Anacleta, su novio Juan Leoncio, la prima Chuchis, el perro Bolet y el gato Calçot.


B
Badalona: provincia de Barcelona a la que todavía resisto para irme a vivir, a pesar de ser más barata…

Balcón: esa cosita, algunas veces minúscula, que aumentará exponencialmente el precio del alquiler… más aún si es de cara a alguna calle interesante de la ciudad, y que usted probablemente jamás use más que para cuando llegan sus amigos fumadores.

Buen estado: piso hecho pedazos que sus dueños intentaran enmascarar con una capita de pintura o una mesa de comedor nueva, o que dirán que es "antiguo" por no decir "viejo, sucio, medio roto". Si se mira bien es posible que se vea el estado no tan bueno de detalles como la tubería, instalaciones eléctricas o ubicación.

Buena zona: piso caro o carísimo.

C
Calefacción: bien del orden del ascensor ascensoris, poco común y caro de pagar… con lo paradójico que eso pueda ser en un país con inviernos largos y fríos.

Coqueto: como me dijeron por ahí, quiere decir “diminuto”.

Correcto: dícese de algunas cocinas que se caen de viejas, inservibles e indeseables pero siguen funcionando. Ej: estado de la cocina: correcto.

E
Exterior: dícese de aquel piso que, dando a la calle, tiene mucha luz. Como es bien sabido, la luz se cobra aunque salga del sol y no del dueño. A más exterior, más euritos, sí señor.

Estudio: habitación mediana o grandecita (de unos 25 m2 o menos) que el dueño ambientó, pintó y llenó de muebles raros de diseño para cobrar por él más que por duplex en el Paseo de Gracia. Algunos no tienen cocina, pero eso los convierte en un sitio aún más alternativo. Wow, ¡18 m2 sin cocina por solo 550 euros, voy a morir de placer!

I
Interior: piso que puede entrar en cualquiera de las siguientes variantes: 1. sitio callado y con suficiente luz, pero sin vista a la calle. 2. sitio callado por tratarse de un zulo oscuro y gris del que saldrás para no deprimirte. 3. sitio cuyo pecado es dar al patio de vecinos… y con eso dije suficiente.

J

Junto a: metro, mar, buses, mercado… entiéndase junto a cualquier comodidad que hace subir su precio.

L
Loft: estudio pero en chic, con pedigrí.

M
M2: metros cuadrados, calculados según el ojo que mire… es increíble lo que cambian 40 m2 de un piso a otro, lo digo por experiencia propia, no es lo mismo 40 m2 cerca de la Sagrada Familia y sus picos gaudianos que en el Poble Nou (ahí se estiran un poco más). De ahí que sospecho que la “m” no debe ser de metros, si no de “mentirosos” :-P

N
Nuevo: piso que seguramente será muy bonito, muy pequeño y muy caro… o exactamente lo contrario, pero en este caso será impagable.

P
Paciencia: lo que le pido a Dios todos los días y a cada momento, lo que se necesita para no decidir vivir debajo de un puente –que es menos lioso-.

R
Reformado: aquel piso que –antes de que caerse a pedazos –fue rescatado por el dueño. En algunos casos con buen resultado, en otros se trata de un simple maquillaje para hacer creer a los posibles arrendatarios que aquella mancha en la pared no es humedad disfrazada, si no pintura expresionista.

U
Un Ambiente: piso igualito al estudio pero definido con más arte. Olé.

V

Vivienda digna: el chiste del día. Jua jua jua jua.


Sigo sin descubrir que quiere decir “finca regia” o qué carajos es la cédula de habitabilidad –o algo así -, y creo que puedo afirmar sin miedos que esto de buscar piso es asqueroso.

He dicho.

Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver


Lo que digo yo: Soy, o al menos eso he creído siempre, muy maternal. Me gustan los bebés, los niños… disfruto con ellos y desde siempre me he visto a futuro con hijos. De ahí que me llamara mucho la atención el libro de Shriver, pero justamente por su confrontación con los tabúes y prejuicios sobre la maternidad, la familia, el amor.

El libro, narrado por medio de cartas de Eva a su esposo, cuenta la historia de una familia, liderada por Kevin, un carajillo insoportable con el que su madre no sabe qué hacer. A partir de esto, la autora es hábil en desgranar elementos muy sintomáticos de la sociedad estadounidense (y de otras probablemente también), del papel de la “madre perfecta” VRS la real.

Sin embargo, no se trata de eso solamente: de hecho el libro lo que deja es un amarguito en la boca por las incapacidades humanas (de amar, de comunicarse, de decir la verdad aunque sea políticamente incorrecta) y sus consecuencias. A veces es un relato cruel, duro, gráfico, sádico, sarcástico… vale mucho pero mucho la pena.

Sumando tiempos antes y después del viaje a Costa Rica, me lo leí en una semana… devoré sus 600 páginas casi sin respiro y desde la página 300 repetí “no quiero que se me acabe”, de esos libros que te dejan con una sensación de duelo cuando se llega a la última página.

Lo que dice la contraportada:
Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin.

Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad.

Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.

sábado, agosto 25, 2007

Resumen a grosso modo

El sábado 18 me desperté temprano, desayuné con mis papás y mis suegros… sin Fernan porque lo echamos de la casa desde el día anterior. Arreglé algunos detalles que habían quedado sin resolver y a la 1 p.m. fuimos donde la maquillista, estuvimos ahí hasta las 4 de la tarde. Al regresar a casa me peiné –realmente fue sencillísimo porque mis rizos son amigables –y me serví el primer whisky. Para cuando llegó Julia, como a las 4 y media, ya iba por el segundo.

Entre mi mamá y mi hermana me metieron en el vestido. Acabé el segundo whisky antes de ponerme el velo. Todo se volvió un poco loco, mis papás y hermana discutían detalles, andaban de un lado al otro mientras yo me mantuve tranquilísima… aunque no fue ron, el consejo de Fanma fue muy útil.



A las 6 menos cinco salimos de casa… siete minutos después entré en la iglesia, anduve la mitad del pasillo sola y mis papás me esperaron a medio camino. No podía parar de sonreír, confieso que un 10% eran nervios, pero el resto pura felicidad.



El sacerdote hizo una misa muy bonita y natural, sin discursos acartonados ni mucho menos. Como notas curiosas cuento que mi amiga Cata, la madrina, tuvo problemas serios para abrir el cofrecito con las arras, la pobre… incluso salieron volando algunas. Tras los votos, el mejor amigo de Fernan y padrino de bodas, Ben cantó “Here there and everywhere” de The Beatles.

Tras las fotos en la iglesia salimos rapidísimo para el sitio de la fiesta. Allí nos esperaban muchas sorpresas hermosas, canciones, un brindis lindísimo a cargo de mi padre. Luego empezó el fiestón. Bailamos, brincamos, tomamos tequilas…



Le hice una sorpresita a Fernan: un vídeo con fotos de él desde bebé hasta que nos conocimos y mi pobre esposo lloró un montón… calculo que habrá quedado al borde de la deshidratación porque ya había soltado la lagrimita en otros momentos.

Después siguió la fiesta, tiré el bouquet, Fernan la liga… más tequilas, más grupo tocando… realmente genial. Hasta los menos animados acabaron bailoteando, hasta el más serio se subió en la tarima a entonar alguna canción con el grupo.



A las 3 de la mañana, tras siete horas de fiesta, nos fuimos al hotel. Con los zapatos en la mano y los implementos del carnaval todavía puestos llegamos a tocar el timbre del sitio. Y hasta ahí puedo leer.

En todo caso, todos los comentarios sobre la boda han sido geniales… dicen por ahí que es de las bodas más bonitas que nadie haya visto y que el amor y el cariño se sentía correr. Yo lo sentí toda la noche, eso lo puedo asegurar, de ahí que en mi caso las lágrimas fueron muy tímidas, como le dije a una de mis tías: yo estaba tan pero tan feliz, realizada y extasiada que me sentía por encima de las lágrimas.



Me casaría con Fernan siete veces, simplemente porque se cumplió el cliché: el sábado fue la noche más feliz de mi vida. Y sé que ahora viene la mejor parte, compartir mi vida con él.


ps. apenas tenga todas las fotos haré una selección más grande... pueden ver algunas en deniseduncan.hi5.com. Besos.

viernes, agosto 24, 2007

Pronto... pronto...

Hace unas horas volví del paseo post-boda.
Tengo mucho que contar pero demasiado cansancio encima...
Prometo ponerme al día y chismear detalles muy prontito.
Antes, unas fotos. La del brindis es de Julia Ardón y las otras no lo sé!





Muchas gracias por los buenos deseos!

sábado, agosto 18, 2007

18 horas

Anteayer fuimos a la presentación matrimonial. Las testigos respondieron todo lo que les preguntaron, nosotros también… al parecer pasamos el test porque nos entregaron el acta matrimonial. De ese día, sin embargo, recuerdo el colerón: la amiga de Fernando que iba de testigo llegó sin su pasaporte. Casi me da algo cuando me lo dijo... de hecho creo que me porté como una fiera, pero sigo creyendo que se lo merecía. Incluso por lógica no logro entender que ande por un país extranjero sin identificación. Ella argumentó que "no sabía", pero yo se lo dije la noche anterior... Al final no nos hicieron problema, pero mi rabia fue épica.



Ayer fue la serenata en mi casa… querría haber invitado al triple de gente que invité, pero todos los invitados de Fernando tenían prioridad de asistencia. De todas maneras la pasé genial, lloré como una Magdalena porque Fernan me cantó canciones hermooosaaas. Lo acompañaron mi suegro y su mejor amigo, Ben. Terminé bailoteando y medio borrachilla, lo bueno es que logré dormir muchas horas.



Según yo, mi día hoy sería vaguear… ja. Pobre ilusa. No he parado ni un instante, es como si cada vez que creo que ya todo está listo sale algún otro imprevisto. Faltan un par de cosas que se supone resuelve mi hermana mañana temprano.


Me muevo entre la emoción, los nervios y la sensibilidad extrema. Parezco un surtidor de agua descompuesto. Esta mañana salí de casa en coche, iba a que me hicieran el manicure, me crucé con mi madre y le tiré un beso, le dije que la amo mucho y taaaráaan… lagrimitas asomándose. Espero no pasarme mañana, no quiero ser la novia de ojos rojos.



No sé a qué hora empezará mi día, espero que no muy temprano… sólo sé que a la 1 p.m. tenemos cita todas las chicas de la casa con la maquillista. A las 5:30 tengo que estar lista, porque a las 5 y 50 me toca estar en la entrada de la iglesia, escondidita mientras se organiza el cortejo nupcial. De ahí –cuando todos se giren a verme- desfilo sola la mitad de la iglesia y luego con mis papás. Para las 8 p.m. seré la señora casada y, espero, antes de las 12 de la medianoche habré tomado, comido y bailado hasta el agotamiento.





¡¡¡¡¡Qué eeeemocióooooooooon!!!!!
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