miércoles, abril 18, 2007

Sueños de novia neurótica VI

Hace meses no me pasaba… pero esta noche mi subconsciente se lució.

Yo llegaba a la iglesia y estaban varias mujeres con bolsas de tiendas, una de ellas tenía mi vestido de novia. Me dijo que me apurara, salí corriendo a un vestidor, me di cuenta de lo de siempre: no estaba maquillada, estaba super despeinada, mis zapatos eran un desastre. Igual me puse el vestido y cuando estaba en esas, se me ocurrió ver una hoja informativa sobre las bodas de ese día (al parecer habían otras siete u ocho) y decía “17/04 a las 11:35 am”.


Pánico, estupor, histeria.

Eran las 2 p.m. Había llegado tarde a mi boda. Para empeorar la cosa, al pie de página decía “Esta fecha y hora es obligatoria, en caso de perder su cita, no podrá pedir otra fecha antes del 29/09”. Saqué cuentas con los dedos, me entristecí… ¡yo quería casarme ese día! Pero entonces me acordé de que ni siquiera había mandado las invitaciones…

Me fui a mi casa (bueno, aparecí en mi casa cinematográficamente, aunque sin una buena elipsis) y mi mamá estaba cocinando mientras una amiga suya le contaba que se había vuelto evangélica y me intentaba soltar el rollo. Me iba a “mi cuarto” a recortar fotos de novias de revistas. Necesitaba bañarme y mi hermana no salía de la ducha, cuando le pedí que lo hiciera gritó “estúpida, déjeme en paaaz”. Mi mamá no le dijo nada, para entonces yo estaba muy cabreada. Llegué al baño finalmente, me miré en el espejo y me estresé porque tenía el pelo muy largo y despeinado. Pensé “¿cómo me voy a casar así?”. Me eché a llorar.

Supongo, con esto, que la segunda escena fue la primera pero mi narrador cerebral decidió contarlo al revés.


Hablando de sueños y aunque no venga mucho al caso… hace como dos semanas –y por primera vez en mi vida –soñé con créditos finales, como los de la películas. Yo estaba manejando un carro, mi visión se iba alejando a vuelo de pájaro mientras se escuchaba la canción “I can see clearly now, the rain is gone (…) it’s gonna be a bright, bright, bright sunshing day”. Se hizo un fade out a negro y yo pensé “ah, ya me puedo despertar, ahora ponen los créditos del sueño”.

Ja. Ojalá mis sueños de novia neurótica tuvieran créditos al final, así sabría que puedo estar en paz porque es solo un sueño. Los sigo padeciendo...


Ilustraciones: la primera la saqué de Gettyone, la segunda es de Julianne Walker

lunes, abril 16, 2007

Una mujer difícil, John Irving

Lo que digo yo:
A riesgo de repetirme, tengo que decir una vez más cuánto me gusta John Irving. Es de los escritores más ágiles que he leído jamás, sabe contar las historias de manera amena, ingeniosa, cuidada. Te deja sacar tus propias conclusiones, hace con las reglas de la novela lo que quiere: y funciona.
Como si fuera poco, este libro está escrito con una maestría impresionante, la de un tipo que –muy en su línea –cuenta historias que normalmente los novelistas no se atreven a contar, porque suelen ser excesivamente dramáticas. Pero como él es un genio, mezcla el drama con lo cómico y lo patético y de ahí sale un cóctel maravilloso.
Me declaro fan absoluta y convertida al Johnirvingismo. Si no existe ya, me declaro entonces fundadora.

Lo que dice la contraportada (Ojo, no leer lo que sigue si no se quiere saber la trama COMPLETA)
Nacida para sustituir, en cierto modo, a sus dos hermanos muertos en un accidente, Ruth Cole vive una infancia especial cuando su madre, Marion, abandona el hogar tras una tórrida aventura con un jovencito. A sus treinta y seis años, Ruth se ha convertido en una escritora de éxito y, pese a sus personalidad compleja, cuatro años después no sólo se ha casado, sino que tiene un hijo, enviuda y, por si fuera poco, se enamora por primera vez.

Tras el fin de semana

Este fin de semana fue muy movido. Estaban por Barcelona los papás de Fernan, es que el sábado era el cumpleaños de la tía K y hubo una fiesta. Aparte de hartarme de salmón marinado y gambas noruegas (AMO LAS GAMBAS, LAS AMO, LAS AMO), tuve el chance de conocer a otra parte de la familia de mi futuro. Molt be, la verdad, son gente muy agradable y me siguen tratando con naturalidad y cariño.

Ayer fuimos a cenar con mis suegros, entre otras cosas les dijimos que pretendemos irnos a vivir a Costa Rica eventualmente -por no decir a principios del 2008- y se lo tomaron muy bien. La mamá de Fernan lo resumió de la forma más tierna. Dijo que encontrar alguien con quien uno se completa es un regalo, que hay que cuidarlo y aprovechar la suerte... que ella quiere que seamos felices y si lo podemos ser en Costa Rica, ella se alegra por nosotros.

Y hoy empecé a trabajar en una tienda de pijamas y ropa interior, se llama Oysho. No, no es mi trabajo de los sueños, pero estoy decidida a seguir escribiendo y haciendo otras cosas, pero a la par, a tener un trabajo que me permita ahorrar. Además, me dan vacaciones en agosto para ir a casarme (muy importante) y cuando vuelvo sigo teniendo el trabajo. Así que soy la vende-braguitas de nylon (cien puntos para el que sepa la referencia de "braguitas de nylon", menos Murasaki y Mignonne, ¡tramposillas!)

Así, el catalán queda temporalmente suspendido, pero mi cuenta corriente agradecerá menos alimento intelectual y más del que compra billetes de avión.

miércoles, abril 11, 2007

Las vueltas que da la vida

Cuando llegué a Coruña en octubre del 2004, me topé con la sorpresa de lo que significa compartir piso. Hasta entonces había vivido bajo el ala de mi mamá gallina, aguantando cosas normales en una casa de cuatro adultos. Pero de repente estaba en otro país, en un piso horroroso y lúgubre y viviendo con dos completas extrañas (luego nos pasamos a uno hermoso y grande, con vistas de Coruña y del puerto y nos conocimos mejor).

Al principio no terminaba de acomodarme con ellas, pero menos con K porque de entrada puede resultar un poco curiosa. Me explico: si no sabe qué decir, se te queda mirando un minuto mientras piensa y se estira el labio inferior con la mano, ahorra hasta el extremo de ir caminando distancias enormes, es obsesiva con que se apaguen las luces, puede matar a quien tire comida o deje que algo se pudra. Para mí, el tener a alguien tan diametralmente opuesto fue complicadísimo. Un mes después de vivir juntas, exploté. Grité y grité y grité. Mi otra compañera de piso, L, intentaba calmarme mientras yo iba montando en rabia. K me miró, no me dijo nada... cuando dejé de gritar se acercó, me abrazó y se cercioró de no soltarme hasta que relajé los músculos y le devolví el abrazo. Me cambió la percepción de todo. Gracias a ese abrazo entendí que esa vida que empezaba era otra, donde mis berrinches eran mi problema y donde tenía que abrir mi mente. Ya no estaba en MI casa, estaba en una casa compartida por la que teníamos que ver las tres. Y entendernos.

Con el tiempo logré entrar en su mundo, que se reserva muchísimo de mostrar a los demás, o la gente no suele tomarse el tiempo de investigarlo. Aprendí que si piensa qué decir es porque le pasan mil ideas por la cabeza y le gusta analizar hasta la cuadratura del círculo. Que apaga las luces porque no soporta el desperdicio (de nada, ni de electricidad, ni de comida, ni de tiempo) y que su obsesión por ahorrar se explica en dos: no es consumista y si puede pagar menos por algo, lo hace y segundo, ha pasado muchas penurias económicas en su vida y sabe lo que le cuesta ganarse su salario.

De ella aprendí tantas cosas que no me bastará la vida para sorprenderme. Es una mujer justa y bondadosa con quienes aprecia. Y sobre todo, fue mi principal compañía por un año y medio. K y L terminaron siendo como mis hermanas, entraba a mi casa deseando verlas, almorzar juntas, tirarnos en la sala a ver tele los sábados... llegué a sentir la necesidad física de los abrazos de las chicas, la satisfacción de estar tan locas como para dormir la siesta las tres juntas, acostadas de medio lado porque si no no cabíamos en mi cama individual. Las extraño cada día porque fueron mi bastón. Y más las echo de menos cuando entro a mi casa y veo a mis propias compañeras de piso... una es simpática y dulce, pero no pasamos de conversaciones ocasionales. La otra... sin comentarios, tenemos año y medio de compartir techo y no nos sabemos ni el apellido de la otra. Cuando se comparte piso, ese grado de cercanía que logramos L, K y yo, es una suerte. Sobre todo porque al principio nadie hubiera dado ni un cinco por semejante triunvirato.

Esas son las vueltas que da la vida. Dos personas que jamás habrían sido parte de mi existencia ahora son importantes. En la boda de L lloré de emoción, como lo haría por mis amigas de siempre y nunca voy a olvidar del nudo en la garganta y el pecho apretado en diciembre del 2005, cuando la última persona de la que me despedí fue de K antes de venirme a Barcelona. Sé que eventualmente perderemos cercanía, el día que me vaya a CR tendré que pensar que las veré poco o nada durante años, pero las voy a llevar siempre en mi corazón.

Fotos: la 1era la sacó mi amigo F, de Coruña, en la boda de L.
La segunda la sacó Fernan, mi novio, la semana pasada que estuvo
K por Barcelona :-)

martes, abril 10, 2007

Cuentos de novia


Como hace días no cuento nada de la boda, es decir, de las neurosis típicas de la novia… pues toca.

Por jugar, Fernan y yo nos pusimos a intentar ordenar a la gente en las mesas para la fiesta. ¿Dónde sentamos a Fulano? ¡Con Sutano! No, mejor con Perencejo... Primer desastre, lo dejamos unos minutos después sin conclusiones. Ya sabemos que hasta un par de días antes mejor ni hacerlo, porque no tendremos la lista definitiva de invitados, pero el haber probado la dificultad de sentar a la gente es un poco estresante.

Segundo punto complicado… yo le había pedido a una amiga que fuera mi madrina de bodas, lo hice hace más de ocho meses y porque estaba convencida de que eso quería. Han pasado algunas cosas –en su vida, en la mía, en las de las dos en conjunto –y aunque seguimos siendo amigas, la verdad que ya no me nace que cumpla ese papel. Pero, el caso es que si soy sincera y le pido directamente que no lo sea, estaré echándole un poco de tierra más a la montaña que nos hemos ido creando y que por lo menos por mi parte intento derrumbar antes de que sea infranqueable. Por la otra parte, si por no caer mal o “cuidarla” dejo las cosas así, me voy a sentir incómoda. Tampoco sé qué hacer.

Tercero y final. Una nota hermosa… la tía de Fernando nos va a regalar el vestido y el traje… ¡nos salvó la vida! Bueno, no solo ella, porque últimamente solo recibimos muestras de cariño de la gente cercana. Tenemos dos amigos que –además de alistar viaje a Costa Rica desde Barcelona –nos dieron un regalote, que significó completar lo de los billetes de avión. Me emociona mucho sentirme querida, es que me da igual si es un abrazo o unos billetes, lo hermoso es darse cuenta de que aquí también tengo brazos que me sujetan y oídos atentos.

A veces, y con estas cositas, me siento en casa.


Ps. He aquí una auto-foto de mi casi marido y yo :-)

martes, abril 03, 2007

Lluvia


Odio la lluvia, me moja hasta el alma. En serio, los días grises -más si se siguen unos a los otros sin tregua, como ahora- me dan ganas de enrollarme en las mantas y no salir. Me dan ganas de no comer, de no ducharme, de no leer... me dan ganas de desaparecer, como en acto de magia, hasta que el sol vuelva a salir.
Ayer llovió, hoy también, no ha salido el sol ni por 5 minutos ¡ya está bien! ¿no?



Foto: Dennis C.

lunes, abril 02, 2007

Beyoncé y Shakira

A veces entiendo a los hombres... estas dos son demasiado demasiado DEMASIADO guapas, al menos en este video estan matadoras! :-)

Feliz Semana Santa!

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