martes, julio 31, 2007

Voy a ser una mamá preocupona...

Tengo una compañera de la Universidad de Costa Rica en mi casa, María Luisa. Estuvo por aquí varios días, se fue a Sevilla y Granada y volvió ayer por la noche. Hoy en la mañana vino a despertarme con carita de “ya me muero”, fuimos a dar a Urgencias con su migraña, escalofríos y temblores a pesar de los 32 grados al sol, dolor de cuello y garganta hasta para respirar, mareo, dolor de oído, dificultad para moverse… le diagnosticaron una amigdalitis aguda bacteriana. Antibióticos, reposo, hidratación. Puré de patatas casi líquido que apenas probó, gelatina en la nevera esperando mejor suerte.

Me sorprendí a mí misma con mi reacción porque soy una pendeja para las enfermedades. Le ayudé a resolver todo, hablé por ella en el centro de salud y en el Hospital, hablé con su mamá en Costa Rica, le cancelé su billete a París esta tarde (absolutamente imposible que viajara, el cuadro le durará entre 4 y 6 días y hasta mañana al menos no se va a sentir ni un poquito mejor), me cercioré de que se tragara los antibióticos y se acostara un rato.

Pero por otro lado me preocupo demasiado, ahora soy yo la que tiene dolor de cabeza y mientras estuvimos en el hospital, la angustia de verla tan mal me anudó la garganta varias veces. No sé qué hacer porque el viernes me voy a Costa Rica y se queda sola, su regreso es hasta el 9 de agosto. Me preocupa, no lo puedo evitar. Me autodenomino la mamá protectora de cuántos caen en mis manos…en el caso de esta amiga es normal porque está sola a muchas millas de su casa y soy la única conocida que tiene, si yo estuviera sola en un país de 40 millones de personas agradecería mucho que me cuidara alguien.

Justamente hablando con Lulú hace unos días de otro tema, me dijo que soy “demasiado empática. Jamás pensé que se pudiera ser “demasiado…” pero veo que acertó, lo soy.

De ahí que pienso que voy a ser una mamá horrible, de esas que se enferman cuando sus hijos están mal, que logran atenuar los males pero luego caen ellas en cama… o peor, que se paralizan cuando hay que reaccionar. Tengo un miedo especial a las enfermedades, a cualquiera. Evito ir al doctor a menos de que sea gravísimo. Espero que Fernando tenga menos líos que yo en el tema de salud… o mis hipotéticos hijos la llevan clara.

Me gusta preocuparme sinceramente por la gente, siento que es una cualidad valiosa, pero a veces se me va la mano :-( Debo escribir cien veces “preocuparse por los demás no es padecer”.

Y ya está, me voy a tomarme una gelocatil o una aspirina.

ps. No puedo quejarme de la atención, en todas partes fueron amabilísimos y nos ayudaron mucho... a pesar de que Lulú, por ser turista, no tiene tarjeta de salud de aquí. Inicialmente nos dijeron que nos darían una "factura" por el importe de la consulta pero no nos dieron ni eso, incluso le hicieron un descuento del 50% en las medicinas. Estoy maravillada. Y la ilustración es de A. Boyana.

lunes, julio 30, 2007

Contame tu fetiche ;-)

Cada quien tiene sus fetiches. Hay quien pagaría 600 dólares por un libro autografiado de Harry Potter (como acabo de ver en ebay), otros que corren a las tiendas a comprar la Barbie edición limitada y la mantienen en la caja, impoluta, hasta que pasan muchos años y se multiplica por veinte su precio inicial y claro, del otro lado, hay un/a amante de estas bichas dispuesto/a a gastarse sus ahorros.

Un primo de los primos de Fernando tiene en su casa una habitación repleta de juguetillos: figuras, muñecos, tarjetas, juegos… todo expuesto pero nada es realmente para jugar, se trata simplemente de su fetiche de hombre casado y con dos hijos (que por cierto deben sufrir porque no los dejan tocar nadita). El mundo de la fantasía y la ciencia ficción le obsesiona y fascina a un punto extremo. Calculo que con lo que él se ha gastado en muñecos, yo podría comprarme un coche. Exagero, seguramente, pero es impresionante.

Yo jamás he sido de gastarme pequeñas ni grandes fortunas en objetos de valor simbólico. Lo más cerca que llego es a tener colecciones una de tarjetas postales y la de mis pendientes/aretes, pero creo que el par de aretes más caro de los que tengo (que no haya sido un regalo) me habrá costado 10 euros ó 15. Y las tarjetas ni se diga, una “muy cara” puede costarme 1 euro.

Por otra parte, me llama la atención el valor que le damos a las cosas. Una firma puede valer miles, un objeto viejo pero cuidado de repente deja su estatus de “basura” y la tendencia es a volver a lo pasado. Para muestra, los discos de vinilo. Me encanta el sonido sucio de la aguja encima del disco, pero me niego a pagar 200 euros por un tocadiscos de estos, si hace menos de diez años seguro que tiramos uno a la basura porque ya nadie atendía desperfectos técnicos de "esos aparatos pasados de moda".

Me pregunto si es una cosa de personalidad… o de dinero. Es decir, si yo tuviera mucha mucha mucha pasta… ¿sería capaz de pagar bestialidades por cosas que me gustan? Y sobre todo ¿cuál sería mi fetiche?


ps. tengo que sacarle una foto a MIS aretes, mañana lo hago.

domingo, julio 29, 2007

Home Alone

Los primos de Fernan se lo llevaron hace unas horas de despedida de soltero. Yo, me quedé en casa, mi fiesta será en Costa Rica la semana antes de la boda.

He comido muchas porquerías, vi “Natural Born Killers”, que nunca la había visto. Me perturbó muchísimo, me parece excesivo todo aunque el planteamiento que yo interpreto es interesante, pero es como demasiado, demasiado viaje alucinógeno, demasiado violento el montaje... en fin. Me gustó mucho la actuación de Juliette Lewis y de Woody Harrelson, eso sí y me di cuenta de que mi tonada del móvil/celular aparece en la película...

En todo caso… para borrar el mal cuerpo que me dejó la película, me puse muy tópica… pijama, limonada sin azúcar, mi cama, las almohadas y mi seriecilla favorita. Esas cuatro newyorkinas siempre me entretienen.

Y ahora, frente al tele, me doy cuenta de que no había pasado sola en casa una noche de sábado desde hace –al menos- dos años. Es extraño estar sin Fernan fuera de lo rutinario, como que me falta un pedacito. Los dos meses que estuve en Costa Rica sin él salía con mis amigas, o estaba con mis papás. Antes de eso vivía en Coruña y siempre estaba al menos una de mis dos compañeras de piso en casa, o mi amiga gallega de entonces. Y antes de eso los sábados estaba dando función o en ensayo o viendo tele por decisión propia en el sofá de mi casa.

Me gusta la soledad, pero como que pierdo la costumbre fuera de los horarios definidos.

La parte buena es que lo echo de menos… y me hace mucha gracia extrañarlo, es como si no viviéramos juntos y fuera a ver a mi novio más tarde. Wiiiii.

Ilustración: Denisilla en versión Los Simpsons, avatar hecho en la página de la peli después de que me antojé de la idea de Claudia.

viernes, julio 27, 2007

El curioso incidente del perro a medianoche, Mark Haddon


Lo que digo yo
De una forma muy sutil, Mark Haddon logra meternos en la mente de Christopher, un chico de 15 años muy peculiar. A partir de la visión que él tiene del mundo, de los demás, de las relaciones humanas, me sentí identificada a ratos, a ratos asustada e inquieta. No porque sea una historia para meter miedo, si no porque a veces el desconocimiento de mundos, personas, circunstancias distintas nos hacen ciegos. Fue hermoso descubrir la belleza en ese mundo que no conozco, entender la genialidad desde otra perspectiva y disfrutar con el particular razonamiento del protagonista.

Se lee sin esfuerzo, es entretenido, tierno y gracioso.

Además, es un libro con dibujitos y gráficos, eso siempre es un plus.


Lo que dice la contraportada

El curioso incidente del perro a medianoche es una novela que no se parece a ninguna otra. Elogiada con entusiasmo por autores consagrados como Oliver Sacks e Ian McEwan, ha merecido la aprobación masiva de los lectores en todos los países donde se ha publicado, además de galardones como el Premio Whitbread y el Premio de la Commonwealth al Mejor Primer Libro. Su protagonista, Christopher Boone, es uno de los más originales que han surgido en el panorama de la narrativa internacional en los últimos años, y está destinado a convertirse en un héroe literario universal de la talla de Oliver Twist y Holden Caulfield.

A sus quince años, Christopher conoce las capitales de todos los países del mundo, puede explicar la teoría de la relatividad y recitar los números primos hasta el 7.507, pero le cuesta relacionarse con otros seres humanos. Le gustan las listas, los esquemas y la verdad, pero odia el amarillo, el marrón y el contacto físico. Si bien nunca ha ido solo más allá de la tienda de la esquina, la noche que el perro de una vecina aparece atravesado por un horcón, Christopher decide iniciar la búsqueda del culpable. Emulando a su admirado Sherlock Holmes —el modelo de detective obsesionado con el análisis de los hechos—, sus pesquisas lo llevarán a cuestionar el sentido común de los adultos que lo rodean y a desvelar algunos secretos familiares que pondrán patas arriba su ordenado y seguro mundo.

jueves, julio 26, 2007

Sueños macabros

He tenido el sueño más horrible del mundo. Bueno, dos, pero el primero se resume en atravesar una piscina enorme en colchonetas inflables intentando no llamar la atención de un tiburón, para luego defenderme desde una ventana de un tipo que me quería matar con un rifle (pero fui más rápida y le disparé primero).

El segundo sueño fue muy muy vívido:

Estaba en una especie de campamento con varios de mis amigos, metiéndonos en la piscina, tomando cervecitas… en eso el supuesto encargado del lugar nos reunió para decirnos que entendía que éramos jóvenes y nos gustaba la fiesta, pero que ese lugar tradicionalmente era tranquilo, entonces que nos pedía que nos calmáramos. Ah, es que había mucha más gente desconocida y más bulliciosos.

Yo estaba intentando oír, pero había tres tipas detrás hablando en inglés, un poco alto. Me volteé –pensando que estaban más lejos- y dije "could you shut the fuck up?”, con la mala suerte de que una de ellas, rubia con cara de chica cool, estaba demasiado cerca y casi se lo grité en la cara. La tipa me miró de arriba abajo con furia y cuando el encargado terminó el discurso y la gente se dispersó, vino, me hizo una zancadilla que me dejó tumbada boca arriba en el suelo, me dio una patadita suave en la mejilla y me dijo “you have to say please”, yo dije “por favor” sin chistar, consciente de que la nena me tenía a tiro si quería partirme la cara en dos, ella soltó una risa y me dejó en paz.

Más tarde entré en la casa donde teníamos las cosas, fui a la cocina a llamar a otra amiga que no estaba, para que llegara. Al rato vino ella y varias personas más conocidas mías. Los otros participantes hacían cada vez más escándalo, así que fui a una de las habitaciones a buscar una pastilla para el dolor de cabeza, cuando entré, la tipa que me tumbó al suelo estaba en mi habitación, con una pinta de desquiciada impresionante. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que nada, que estaba bien. Yo sabía que no era así pero me estaba bloqueando la salida, así que me lancé a la ventana para gritar e intentar escaparme. La tipa me alcanzó cuando apenas empezaba a decir "Ayúdenme".

Cinematográficamente… corte y cambio de escena.

La chica esta aparece en el patio donde estábamos antes, con una carretilla de construcción. Era evidente que los que mandaban en el lugar eran ella y sus amigos y muchas personas más estaban por ahí tiradas, golpeadas o peor... Dentro de la carretilla, enroscada como un ovillo, estaba yo… muerta.

Creo que prefiero los de novia neurótica, o aquel cuando Gael García Bernal era mi abuelastro...

Cosmética del enemigo, Amélie Nothomb


Lo que digo yo
Este librito (bastante mini, menos de cien páginas) es muy ingenioso, me tomó por sorpresa la trama y el planteamiento. Es bastante distinto al otro libro de Nothomb que leí, aunque tiene constantes: pasiones extremas y difíciles de entender, muerte, gente perturbadilla. La novela, si es que se le puede llamar así, está hecha prácticamente con diálogos, así que mi mente teatral la vio en escena, me imaginé las luces, los decorados, el vestuario, la música… me movió la imaginación, pero no creo que sea nada del otro jueves. De hecho, mi problema con Nothomb es que creo que siempre espero "más".

Lo que dice la contraportada
El empresario Jérôme Angust escucha el anuncio de que su vuelo sufre un retraso sin determinar. Un inesperado interlocutor, Textor Texel, le dará conversación a pesar de su manifiesta resistencia. A lo largo del relato, la violación y el asesinato se irán perfilando con nitidez cada vez mayor y Textor se transformará en una abominable encarnación de todos los fantasmas de Angust, quien verá convertida su anodina espera en una aventura ominosa y alucinante.

Cosmética del enemigo se convirtió en el gran acontecimiento del otoño de 2001 en Francia, donde agotó en la primera semana una tirada de 150 000 ejemplares. La crítica coincidió con el lector de a pie: una vez más, Nothomb se había superado a sí misma.

miércoles, julio 25, 2007

Soy Michael the turtle

Tortuga, tortuguita

Prestame tu caparazón un rato: tan sólo por diez minutos quiero esconderme del mundo.

Estoy cansadaaaaaa. No logro dormir bien. Cada día me duele algo. Quiero ladrarle a más de uno, a veces hasta morder a más de uno, aunque sea un poquito. Escondo los dientes, o más bien los muestro con una sonrisita mentirosa. Aghh.

Mi estado de ánimo se resume así






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