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sábado, julio 05, 2008

Diario de Golondrina, de Amélie Nothomb

Editorial Anagrama
112 págs.

Lo que digo yo:
Entretenido… pero no tengo mucho más que decir, sobre todo porque me encanta la Nothomb, pero empiezo a verle los ticks, las repeticiones y el truco. De este libro, como me pasó con Atentado (de la misma autora) me molesta terriblemente que me da la impresión de que se tratan de geniales ideas sin desarrollar. No digo que todas las grandes novelas tengan que ser largas y densas, para nada, pero el otro extremo tampoco me hace tan feliz. Creo que es hora de darme vacaciones con una de mis autoras favoritas, para volver a ella con entusiasmo. Olvidable, la verdad, aunque entretenido.

Lo que dice la contraportada:
Primero fue la pérdida de un gran amor. Después el bloqueo de las emociones y, más tarde, el descubrimiento de que ya no había vuelta atrás. Así empieza este libro intimista y descarnado en el que un hombre de identidad cambiante descubre que la única manera de recuperar el placer es con experiencias radicalmente nuevas. El primer umbral será la música de Radiohead. El segundo, el asesinato. Mata por encargo, al principio, y después las víctimas son elegidas al azar. Hasta que un día se enamora... La pluma de Amélie Nothomb se encarna en una voz masculina, en un Yo frío y distante, no exento de ironía, que nos reta a desvelar el secreto que esconden las páginas del diario del asesino.

miércoles, marzo 19, 2008

El sabotaje amoroso de Amélie Nothomb

Lo que digo yo:
Amo a la autora. Sé, con seguridad, que nunca que la leo me siento defraudada. Me puede gustar más o menos el libro, pero jamás siento que haya perdido el tiempo. Pero este libro es el que más me ha gustado hasta ahora de ella. No sólo por la historia en sí, que resuma ternura y maldad infantil, si no por el humor con que cuenta las cosas. Un caballo que vuela con ella en el lomo en un ghetto en China, guerras entre niños con ataques de orina y vómito... la diversión está asegurada. Si en Metafísica de los Tubos hablaba de que ella era el centro del universo, en esta acepta –con dolor –que lo es alguien más. Todos los conflictos, infantiles pero también adultos son vistos desde el prisma de la necesidad de sentirse amada.

Como todas los demás, es una novela corta que se lee casi de un tirón. No hay arrepentimientos, las páginas me han confirmado mi amor por esta novelista y sus mundos, siempre bizarros y ricos en imágenes.

La mejor cita:

“El error es como el alcohol: uno enseguida se da cuenta de que ha ido demasiado lejos, pero en lugar de tener la sensatez de detenerse para limitar las secuelas, una especie de rabia cuyo origen es ajeno a la ebriedad le obliga a continuar. Ese furor, por raro que pueda parecer, podría llamarse orgullo: orgullo de clamar que, pese a todo, hacíamos bien en beber y teníamos razón al equivocarnos. Persistir en el error o en el alcohol adquiere entonces categoría de argumento, de desafío a la lógica: si me obstino, significa que tengo razón, piensen lo que piensen los demás. Y me obstinaré hasta que los elementos me den la razón: me volveré alcohólico, tomaré partido a favor de mi error, esperando a desplomarme bajo la mesa o a que se burlen de mí, con la vaga y agresiva esperanza de convertirme en el hazmerreír del mundo entero, convencido de que al cabo de diez años, de diez siglos, el tiempo, la Historia o la Leyenda acabarán dándome la razón, lo cual, por otra parte, ya no tendrá ningún sentido, ya que el tiempo lo relativiza todo, ya que cada error y cada vicio vivirá su edad de oro, porque equivocarse o no es siempre una cuestión de época”.

Como dice un amigo ¡bendita editorial Anagrama!

Lo que dice la contraportada:
Presentamos ahora la segunda novela de Amélie Nothomb, y una de las mejores. Si en Metafísica de los tubos exploraba su singular autobiografía hasta los tres años en Japón, en El sabotaje amoroso recoge las conmovedoras vivencias de su infancia posterior en China. En el gueto de los diplomáticos, en Pekín, la narradora, que entonces tenía siete años, se enamora de una bellísima niña italiana, Elena, quien le enseñará todos los padecimientos del amor. En la senda de Lolita y de Ada o el ardor, transita aquí la mejor narrativa joven de la actualidad.

viernes, enero 04, 2008

Antichrista, de Amélie Nothomb


Lo que digo yo

Por primera vez, ante un libro de Nothomb digo “bla bla”. Me lo leí entero porque es pequeño y tenía la esperanza de que cambiara algo, de que diera un giro y me dejara maravillada, de que la historia no fuera tan simple como parecía. Pero no.

Se trata de una novela que parte de una idea genial, llena de posibilidades y que se queda en la anécdota, y en una bastante pobre. Digamos que es como ir a ver una película y que el protagonista dice al principio “soy el asesino” y nunca se contradicen… deja de ser interesante.

De hecho, la tesis o idea que propone y evidencia desde la página uno no cambia nunca… Nothomb la describe y explica pero no hay conclicto, ni personajes que cambian ni ná de ná. Estas dos características serían perdonables y admirables si, por ejemplo, su reflexión fuera tan rica que no se puede resistir; o si fuera una maestra de las descripciones. Pero no lo es.

En fin, libro –para mí- asbsolutamente prescindible, que se entiende que estés publicado porque su autora vende, haga lo que haga.

Lo que dice la contraportada

Blanche conoce a Christa en la Universidad de Bruselas. Ambas tienen dieciséis años, Blanche es solitaria, tímida e insegura, Christa deslumbra por sus dotes de seducción y su descaro. El encuentro de estas personalidades podría haber propiciado una amistad duradera, pero se convierte en un doloroso camino de manipulación, abusos y humillaciones para Blanche, quien decide rebelarse. Antichrista, tragicomedia iniciática sobre las dependencias emocionales de la adolescencia y una reflexión sobre la vulnerabilidad, el sufrimiento y las expectativas de esa tierra de nadie situada entre la infancia y la juventud.

jueves, noviembre 01, 2007

Metafísica de los tubos, Amèlie Nothomb


Lo que digo yo:
Una vez más, ya casi sin sorpresa, me veo gozando frente a un libro de Nothomb. Este es genial, me encanta la visión de mundo que plantea, la forma de meterte en la mente de la niña, los pequeños pincelazos sobre la vida de una pequeñita extranjera en Japón, los errores de concepción de la infancia que tienen (o tenemos) los adultos… En fin, no puedo decir más porque simplemente estoy encantada, quiero más quiero más quiero más. Personalmente pienso que Amèlie Nothomb es una geniecilla brillante y divertida.
Quiero más.

Lo que dice la contraportada:
Esta novela narra los primeros años de la vida de una niña obsesionada por el agua que, disconforme con su entorno, adopta la inerte forma de tubo como condición existencial. Con la crueldad, realismo y humor a que nos tiene acostumbrados, la autora rememora episodios de su infancia japonesa en un relato que, como su aplaudida novela Estupor y temblores, posee una gran carga autobiográfica y vuelve a deslumbrarnos con fogonazos de humor descarnado e impactante.

Algo que dice la autora:
“La mirada es una elección. El que mira decide fijarse en algo en concreto y, por consiguiente, a la fuerza elige excluir su atención del resto de su campo visual. Ésa es la razón por la cual la mirada, que constituye la esencia de la vida, es, en primera instancia, un rechazo.”

jueves, julio 26, 2007

Cosmética del enemigo, Amélie Nothomb


Lo que digo yo
Este librito (bastante mini, menos de cien páginas) es muy ingenioso, me tomó por sorpresa la trama y el planteamiento. Es bastante distinto al otro libro de Nothomb que leí, aunque tiene constantes: pasiones extremas y difíciles de entender, muerte, gente perturbadilla. La novela, si es que se le puede llamar así, está hecha prácticamente con diálogos, así que mi mente teatral la vio en escena, me imaginé las luces, los decorados, el vestuario, la música… me movió la imaginación, pero no creo que sea nada del otro jueves. De hecho, mi problema con Nothomb es que creo que siempre espero "más".

Lo que dice la contraportada
El empresario Jérôme Angust escucha el anuncio de que su vuelo sufre un retraso sin determinar. Un inesperado interlocutor, Textor Texel, le dará conversación a pesar de su manifiesta resistencia. A lo largo del relato, la violación y el asesinato se irán perfilando con nitidez cada vez mayor y Textor se transformará en una abominable encarnación de todos los fantasmas de Angust, quien verá convertida su anodina espera en una aventura ominosa y alucinante.

Cosmética del enemigo se convirtió en el gran acontecimiento del otoño de 2001 en Francia, donde agotó en la primera semana una tirada de 150 000 ejemplares. La crítica coincidió con el lector de a pie: una vez más, Nothomb se había superado a sí misma.

martes, mayo 22, 2007

Diccionario de nombres propios, Amélie Nothomb

Lo que digo yo:
Desde la página uno, Nothomb te arrastra a un mundo peculiar… y lo hace de forma verosímil, no sé cómo. Y página a página, igualmente sin saber cómo, me vi devorándome el libro entero (también es cortito, es verdad, pero me lo leí en dos sesiones) solo para seguir conociendo la mente retorcida y ocurrente de la escritora.

Se trata de Plectrude, la niña que quiere ser bailarina… pero también de su madre, de su padre y de su madre y su padre. De sus hermanas, de los deseos y los sueños, de las obsesiones, de la muerte. Diría que lo único que resentí es que a veces es tan ambiguo el hilo de narración que no sé si escribió por inercia y ya está, o si tenía claro qué quería contar. Pero qué más da… el teatro del absurdo, para no ir más lejos, a veces parece que no “habla” de “nada”, cuando yo creo que lo hace, y mucho. Igual aquí, todo lo que la autora no me dice me sirve para añadirlo yo.

Leí por ahí que Nothomb se repite mucho… no sé si es verdad, pero como es el primer libro que me leo de ella, simplemente disfruté del libro y de un poco de humor corrosivo, de crítica alejadísima del panfleto y de una prosa muy agradable.

Lo que dice la contraportada:
Este Diccionario de nombres propios muestra cómo se combinan en Nothomb dos capacidades sorprendentes hoy en día: la de inventar historias a una velocidad casi mayor a la que cualquier escritura pudiera seguir y la de tener un control completo de su materia, como si cada una de sus novelas fuera una pieza dentro del vasto mundo que su obra está destinada a representar, como una Comedia humana del siglo XXI; es decir: fragmentaria, femenina, sin mayores certezas que sus ambigüedades. Un mundo narrativo que, por otra parte, carece de parangón en la literatura del momento.

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