jueves, mayo 10, 2007

Tauro.

Dicen por ahí que:

TAURO (21 de Abril al 21 de Mayo)
Símbolo : El Toro, que representa la estabilidad, la permanencia, los pies bien plantados sobre la tierra. Planeta regente: Venus. Elemento: Tierra, se le asocia con la paciencia, la determinación, lo práctico y la sensualidad. Cualidad: Signo fijo, determinación y persistencia. Frase clave: Yo Tengo. Palabra clave: Estabilidad.

Características positivas del signo Tauro
A Tauro les rige el Planeta Venus, son alegres, populares y de rápido entendimiento. Buscan seguridad, tranquilidad. Pueden ser callados en algunas situaciones y se puede decir que dóciles y humildes. Hablan usando muy bien las palabras, aunque a veces suelen ser hirientes. Los nativos de Tauro no soportan las mentiras, las intrigas, indecisiones ni los cambios rápidos e imprevistos. Poseerán habilidades manuales y artísticas. Los pertenecientes al signo de Tauro saborean la vida intensamente y se adaptan a todos los ambientes. Se toman el tiempo necesario para realizar sus proyectos, y cuando los consigue los resultados son magníficos y muy sólidos. Para estar bien consigo mismo precisan tranquilidad y, sobre todo, estabilidad.

Características negativas del Signo Tauro
Los nativos de Tauro pueden ser a veces irracionalmente tercos, perdiendo la simpatía de quienes les rodean. Hay momentos en los que también tienden a ser perezosos, se distraen con mucha facilidad. Su debilidad por la comida y el confort material a veces puede adquirir proporciones excesivas. Pueden atacar sin compasión a los que se les oponen. Son obstinados, orgullosos y sumamente celosos. Para poder entender a los Tauro, hay que aceptar abiertamente que ellos creen firmemente en el principio de la vida, la libertad y la lucha por ella y se manifiestan algo agresivos cuando no consiguen salirse con la suya.


Y yo me pregunto:

¿Será?

Como ha generado confusión, aclaro: Soy Tauro, o eso dice la astrología. Pero mi cumple es sábado 12 de mayo, lo que pasa es que llevo varios días haciéndome publicidad! :-)

Ilustración: Jing Jing

miércoles, mayo 09, 2007

Cosmofobia, Lucía Etxebarria

Lo que digo yo:
Hace unos días acepté que tengo por la autora el típico amor adolescente… me gusta aunque lo niegue y a ratos no quiera ni verla. Pero poco a poco vamos madurando, esta novela me gustó, sin los peros. Me sigue fascinando la facilidad narrativa y la fluidez con que escribe, siempre me imagino hasta los últimos detalles de sus personajes y de las situaciones.

En este caso, cuenta varias historias de personajes típicos de un barrio multicultural, El Lavapiés, en Madrid. A partir de ahí te hace descubrir la razón que lleva cuando dice que España es un país “multicultural”, pero no “intercultural”, porque no es común la mezcla. Pero además tiene la agilidad de poner a sus personajes –en muchos de los casos –a hablar desde los prejuicios y, con eso, te pone de frente a los tuyos propios. Por ejemplo, en alguna página pensé “qué tipa más prejuiciosa”, pero en otra no… eso solo me deja claro que el segundo prejuicio es parte de mi forma de pensar, por eso no lo detecto hasta que hago el ejercicio consciente.

En fin. Me lo leí en menos de una semana, así que pocas críticas puedo darle… como casi todos los libros de L. Etxebarria, lo devoré casi sin respirar y por puro placer.


Lo que dice la contraportada:

De la mano de varios personajes que se entrecruzan a lo largo de toda la obra, con una prosa más depurada que nunca, Lucía Etxebarría traza amores y destinos inmersos en la más cercana actualidad en una novela ágil y directa llamada a convertirse por méritos propios en el grito colectivo de toda una generación, en el certero retrato de una nueva sociedad más plural, más diversa. En la novela definitiva sobre una nueva época. La nuestra.

Una Lucía Etxebarria más lúcida y madura, con un extraordinario oído para captar el lenguaje de la calle y su ya emblemática sensibilidad para las cotidianas historias de amor, nos sumerge en la vida de uno de los barrios más representativos de Madrid, Lavapiés, y dibuja un fresco vívido, real, intenso, de sus virtudes, problemas e inquietudes marcadas por la inmigración, la pluralidad étnica y la lucha diaria, entre la modernidad y la miseria, por salir adelante.

martes, mayo 08, 2007

Noticia de último minuto: Lealtad ha muerto

A las tres con siete de esta madrugada encontraron a La Lealtad fría en el suelo del baño de su casa. No tenía muestras de violencia e incluso sonreía, como aliviada. El Silencio no ha querido hablar con la prensa, está en la suite presidencial, preparando el discurso que tirará por la ventana.

La Lealtad se suicidó con ansiolíticos, según fuentes confidenciales. Decía que nadie la entendía, aunque no tuvo la delicadeza de dejar una nota. El forense se rió del caso, lo declaró estúpido y por tanto cerrado y se fue a su piso de treinta metros a joder a su mujer. De todas maneras el forense no era un tipo muy astuto, no se dio cuenta de que si bien La Lealtad tomó la sobredosis de su propia mano, alguien había hecho el trabajo de llenarle la cabeza de malos humos. Algo así dijeron los detectives del caso, pero a nadie le interesa realmente si La Lealtad murió de causas naturales o si realmente se envenenó, de todas maneras eso de las muertes es bastante común.

Al funeral de La Lealtad no vino casi nadie, solo las lágrimas gemelas que vivían al lado de su casa, pero esas se asomaron por curiosidad, la verdad que nunca habían cruzado palabra con La Lealtad. Su esposo tenía que hacer doble jornada y tampoco pudo asistir, es lo que tiene ser El Silencio, hoy le tocaba plantarse en casa de Ella.

Y Ella, que sabía que era su culpa lo del suicidio, envió una corona de flores (que por supuesto se marchitó antes de llegar a su destino) y volvió a su casa de alto standing en el residencial El Engaño, a creerse tan mujer, tan mujer, tan mujer, tan dueña de su vida. Luego se atragantó con un caramelo de menta que le dio su vecina y estuvo vomitando toda la tarde, pero es que así es Ella, no soporta nada que venga de la del quinto, piensa que esa víbora de La Verdad intenta matarla.

Pero La Lealtad, antes de salir de esta tierra, miró a Ella con sorna. “El día que se dé cuenta…” pensó, “ese día tendrá ganas de venir a acompañarme, pero yo me encargaré de que El Silencio no le eche una mano”. Después pudo descansar en paz. O eso creían, porque La Lealtad es tan tonta tan tonta que renace e insiste, aunque muta. Por eso nadie se pone de acuerdo, nadie sabe de qué se trata y cada quién habla de ella como si la conociera, aunque luego no sepa cómo se le debe tratar.

La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger


Lo que digo yo:
Me leí esta novela bajo recomendación… al principio tuve miedo, porque en la mayoría de estos casos, cuando alguien me dice “es muy buena” espero demasiado y al final me falta un “algo”. Pero la verdad que no me quedé renca. Está muy bien escrita, es fácil de leer, te lleva de la mano por más de 600 páginas… aunque cuando se empieza no es tan fácil ubicarse temporalmente. Luego se vuelve lo "normal".

Lo que más me gustó es que la autora es muy ágil, presenta un personaje con el que te puedes identificar, que es bueno a pesar de que a veces tiene que ser un pillo. Eso y que la base de la novela es una idea de ciencia ficción: el viaje en el tiempo, pero lo maneja como si fuera un elemento más, no como el centro. Es decir, lo importante son los personajes y lo que les pasa, el asunto del tiempo es importante en relación con ellos.

Vale mucho la pena leerla, muchísimo, es un libro muy bonito, que se disfruta… un placer de narración donde se cuenta una historia de amor sin ser cursi, la autora sabe poner el énfasis en los momentos importantes pero no se queda ahí edulcorando innecesariamente.


Lo que dice la contraportada:
Clare y Henry forman una pareja aparentemente normal, se quieren e intentan ser felices. Sin embargo, Henry padece una extraña enfermedad que le impulsa a viajar en el tiempo, que le permitió conocer a Clare cuando aún era una niña y que lo condena a enfrentarse a su incierto, y acaso trágico, futuro.

Una narración tremendamente original y entrañable sobre el paso del tiempo y la perdurabilidad del amor que sin duda fascinará desde la primera página.

lunes, mayo 07, 2007

Mi fin de semana.

Como diría Fanma, cosas que hice el fin de semana:

Fuimos a clases de canto, me pasé de vinos y acabé cantando sí, pero de vuelta a la casa y el himno del Barça (“blaugraaanaaa al veeent, un crit valent…tenim un nom qui ho sap tothom…Barça, Barça, Baaaaarça!). A veces se siente tan sabroso cuando uno hace el ridículo. De la resaca ni hablar.

Leí mucho, mi libro nuevo de Lucía Extebarria. Voy a acabar fundando el club de fans de Barna y dejándome de rollos en plan “no me gusta, miimimimimi, blablabla”. Aprendí que quiere decir aquí “repipi”.

No trabajé sábado. Se me fue volando el fin pero es una sensación sin igual esto de librar dos días seguidos. Hoy por la tarde volvemos a la realidad.

Me divertí pensando y hablando con Fernan de algunas cosas extrañas, como los himnos. Por ejemplo, a mí me enseñaron con 6 añitos el de la independencia de Costa Rica. Dice “nuestro brazo nervudo y pujante, contra el déspota inicuo, opresor… a los ruines esbirros espante, que prefieren el ocio al honor”. Todavía tengo que pensar lo que significa la mitad de las palabras, jejeje, y que nadie se asuste si me toca ir al diccionario. ¿Esbirros? Ni quiero imaginarme lo que yo creía que decía cuando me lo enseñaron. Pobres chiquillos.

Me puse muy muy muuuy contenta porque mi madre me dijo que ya habló con JULIA, que nos va a hacer las fotos de la boda. ¡Gracias, Julia, sabés que es un honor!

Fuimos a ver “Sunshine”. No me gustó nadita de nada. La primera hora estuvo bien y luego se acabó lo que se daba. Además, como Murphy es un cabronzuelo, detrás de nosotros estaba Saruman (la compañera de piso) y su novio horroroso, Bond. Lo bueno es que recuperé mis 6 euros de la entrada porque Fernan dijo que si no me gustaba él me invitaba, eso y que las próximas dos veces que vayamos al cine escojo yo! Ñaca ñaca ñaca. Quiero ver La Maldición de la Flor Dorada (dir. Zhang Yimou) y Retrato de una obsesión (sale la hermosa más hermosa, Nicole Kidman).

Hablé con mi mamá, escribí un mail muy muy triste pero el más honesto de mi vida y empecé a cerrar capítulo. Como cuando uno se corta, hay que darle tiempo a la herida para que cierre, pero espero que sea un proceso poco doloroso, que ya haya pasado lo peor y que todo esto tengo alguna razón de ser.

¡Feliz semana... antes de que se acabe yo tendré un año más de vida!

sábado, mayo 05, 2007

Lo que me hace feliz

Para contrarrestar el mal sabor de los últimos días, he decidido hacer una lista, incluso a ratos ñoña, de las cosas que me hacen feliz, a hoy 5 de mayo del 2007. La idea la saco de @le, que hace un tiempo hizo su propia lista. Por cierto que ahora colgó la lista de las que odia, pero esa la haré en unas semanas cuando tenga el hígado desinflamado.

Las cosas/personas/situaciones que me hacen feliz, en orden azaroso:

1. Despertarme y encontrarme con esa mirada. Fernando me hace feliz. Y a cada segundo agradezco que exista.

2. Mi mamá, mi papá y mi hermana. Hablar con ellos los domingos (o solo con mi mamá) me recarga las energías inmediatamente.

3. Leer. Lo encuentro físicamente muy placentero.

4. Escribir. Lo encuentro el triple de placentero que leer… y leer me gusta mucho.

5. Abrir el correo y encontrarme mensajes… pero que no sean cadenas, por favor.

6. Comer gofres (waffles) con helado de dulce de leche y sirope de chocolate.

7. Comprarme libros, creo que les tengo la debilidad enfermiza que tiene Carrie Bradshaw por los zapatos. Un libro en tapa dura es mi Manolo Blahnik, mi Jimmy Choo, aunque me conformo con las ediciones de bolsillo.

8. Los días soleados pero no demasiado calurosos.

9. Ver que se bajó el capítulo de “Lost” que acaban de emitir en Estados Unidos y saber que Fernan y yo podremos verlo el domingo, acompañado con un pollastre a l’ast (pollo asado, estilo catalán).

10. Saber que tengo fe en Dios, en la gente y en mí, aunque a veces me lleve palos por eso.

11. Vivir tan cerquita del mar. Ir a sentarme a ver las olas y oír el ruidito que hacen.

12. Coleccionar tarjetas postales. Sueño con el día que las coloque adecuadamente expuestas… tengo muchísimas.

13. Los abrazos.

14. Un ataque de risa. El cansancio posterior es sabroso.

15. Jiji. No lo digo.

16. Salir a comer a un restaurante. La semana pasada fui a un sushi bar… ñaaaaam y la antepasada a un restaurante sirio.

17. Haberme librado del 99% de mis complejos de adolescente.

18. Sonreír, aún cuando no tengo ganas.

19. Una cerveza o un vino… sin motivos.

20. Viajar, pero cambiar de país, de idioma... viajar en serio.

Y ya tá.

No está mal...

Fotos: Stockbyte, Eric Burass y Raimund Koch

martes, mayo 01, 2007

En busca de la felicidad


Vi en estos días “The pursuit of happyness” (En busca de la felicidad). Además de que me gustó mucho, es hermooosaaa y me sorprendió la actuación genial de Will Smith, me sentí muy movida por algunas cuestiones que plantea.

El personaje principal, Chris Gardner, decide creer en sus posibilidades y apostar muy alto por lo que quiere, aunque esto le significa todas las incomodidades materiales inimaginables. El que lo ve, padece con él cada una de sus hazañas y sus fracasos y sabe lo que cada dólar significa en su bolsillo, pero además la motivación que tiene: su hijo. Digamos que por ese lado es una apuesta a la esperanza, pero por otro, dice cosas que a veces me canso de escuchar: el costo enorme de conseguir lo que uno quiere.

Frases como “no se puede tener todo” o la muy costarricense “el que quiere celeste, que le cueste”, me parecen formas idóneas de hundir las esperanzas antes de que aprendan a flotar. Entiendo que detrás de ese razonamiento está la visión de que hay que esforzarse… perfecto, no defiendo que te caigan del cielo las cosas, hay que buscarlas, trabajarlas y lograrlas, pero también da la impresión de que el requisito para ser feliz es sufrir antes.

Chris Gardner dice en algún momento que pareciera que la felicidad es algo que solo puede ser “buscado” o “perseguido”. Yo quisiera pensar que hay otras vías, que eso de “ser” feliz no tiene que ser la recompensa a llevar palo primero.

Talvez el problema no está en querer cosas "imposibles", si no en que la sociedad no te deja ni siquiera soñar con esas cosas. Te dicen qué se puede y que no se puede lograr. Es más fácil encontrar un amigo que te felicite por tu trabajo de mier... que uno que te apoye en tus quijotadas. Si algo tengo presente es que lo socialmente agradable es que soy periodista, no que soy directora de teatro o que escribo. Solo la fama acreditaría esas otras cosas que hago, mientras no produzcan dinero, no pasan de ser "hobbies" a los ojos de la mayoría. Resulta que ser artista, en cualquiera de sus expresiones, es un poco como la maldición. Pero, para mí, lo es porque vivimos en un sistema que apuesta por el consumo, no por la satisfacción.

A veces quisiera yo misma tener el valor, mandar todo al reverendo carajo y dar el salto de fe.

Lo acepto: asusta.
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