viernes, diciembre 02, 2011

Europa... ese sueño

Un rasgo muy español que siempre me ha fascinado es ese de ver el euro con ojos de peseta. En serio, se trata de un fenómeno digno de mención... hay una gran cantidad de gente que viene con un chip incorporado para convertir todo a pesetas o, mejor aún, que miran sus nóminas en pesetas y piensan y pesetas y se escandalizan cada día porque -¡Antes un café costaba 80 pesetas! y se llevan las manos a la cabeza. Diría que una mayoría de españoles/as mayores de 25 años tienen las neuroonas adaptadas para este fin. Más de una década después de la entrada del euro, la moneda se sigue sintiendo extraña para algunas personas e, incluso, muchos establecimientos siguen presentando los precios tanto en euros como en pesetas.

Cuento una anécdota... cuando llegué a este país en el 2004 yo también tenía el cerebro adaptado para calcular en moneda costarricense (por cierto la doña que denunció el himno por machista podría denunciar la moneda por colonialista... uy... que me voy...) decía que contaba en colones. Todo. Todo, desde el alquiler mensual hasta la cajita de leche. Y claro que me sentía desfallecer cada vez que obtenía el resultado de la multiplicación, porque en aquella época la diferencia de precios era bestial (ahora hay cosas más caras en Costa Rica que en España pero mejor no hacer números). Así seguí durante meses y meses y me escandalizaba cada día porque -¡Antes un café me costaba 300 colones! y me llevaba las manos a la cabeza.

Si se me permite la imagen análoga, se me ocurre que es como llegar a la casa de los suegros y que te traten bien y te sonrían pero que cada vez que te ofrecen té respondes que mejor café y que entonces ellos se llevaran las manos a la cabeza y dijeran: ¡Antes con Paquita tomábamos el té!, siendo Paquita la antigua nuera. No es una imagen bonita, no.

Entonces entendí que si nunca asumía el euro como mi moneda, jamás acabaría de ser parte de la economía en la que había escogido vivir.

Europa ha sido para muchos un sueño sin anhelos ni metas. El euro no ha acabado de ser asumido, siempre ha sido la nuera nueva que no es Paquita. Europa ha sido un cúmulo de espectactivas... un ideal económico al que parece que no se llegará. John Gray, filósofo y politólogo es bastante pesimista como explica en esta contra de la Vanguardia que titula ¡El sueño europeo ha terminado!. Para él, debería planificarse el desmantelamiento de algunas instituciones europeas y prepararse para el estrepitoso derrumbe del euro, seguido por una depresión económica. Todo muy idílico y esperanzador, con el agravante de que Gray plantea que a Europa la dejarán morir de inanición cuando -según él- merecería una digna eutanasia.

Siendo así yo sólo pido que se me avise con tiempo... por aquello de tener que adaptar mi cerebro a las famosas pesetas.

jueves, diciembre 01, 2011

I'm back, como Terminator

Tanta agua ha corrido debajo del río que no pienso ni hacer el intento de recapitular. Vuelvo a mi casa bloggera vieja, que estaba llena de telarañas pero aún tibiecita. Vuelvo empezando diciembre del 2011, cuando ya este año agoniza o se despide, para evitar ser tan dramáticos. Vuelvo cuando la Caja Costarricense del Seguro Social se retuerce entre huelgas y malas gestiones, cuando la crisis económica mundial parece en su punto álgido, cuando hay quien se pregunta en España si habría que volver a las pesetas.

Y yo sigo siendo la misma aunque no sea la misma. Sigo siendo tica y soy casi española. Digo vale y sigo diciendo qué varas. Digo joder con el mismo entusiasmo con que digo ah mae. Ya no me peleo con mi doble pertenencia, como mucho me quejo de una y de otra con la misma naturalidad, con el mismo amor y el mismo desprecio cuando toca.

Ya no me siento una Pluma en la tempestad, como el blog que cerré hace unos años (quien tenga ganas de husmear encontrará por aquí los archivos, pero advierto que poco queda de esa otra). Ahora soy más la tempestad dirigida, coordinada, asumida, perfilada o eso pretendo, ser la que se lleva cualquier pluma que se le ponga delante, no con maldad sino con ánimos de poner las cosas en su sitio y que no quede nada colgando. Ya nadie ni nada me baila por los aires, ya no, o al menos eso intento.

Hace un par de meses cumplí 7 años en este país y aunque todo pinte marrón, yo le apuesto al número 7. Porque resulta que hace 7 llegué y resulta que en el Tarot hay un número de la vida y uno del alma, y en ambos soy el 7. Y porque en numerología mi nombre suma 7. Y porque el 7 siempre me ha gustado mucho. O sea que decreto que este año que empieza ahora y que incluye al 2012 será espectacular y necesitaba dejar constancia en alguna parte.

Comenzamos. O volvemos.


ps. una última cosa... si usted es de las personas curiosas y se va al archivo a husmear, genial. Se encontrará mis opiniones sobre libros que he leído en los últimos años y, un poco más atrás, los archivos de mi blog anterior "Pluma en la tempestad". Si ahí se encuentra historias sobre usted o referencias a cosas que hicimos junt@s, disfrútelo. Si no consigue disfrutarlo y no quiere ser parte del archivo o estar con su nombre/cara en un blog, puedo entenderlo... pero dígalo, mejor que me lo cuente y no que incube y encone un rencorcillo inútil. Sólo basta que me envíe un mail a d.duncan.v@gmail.com con la fecha y el título del post en cuestión y yo lo borraré/cambiaré. Todo muy decente y amable...no hace falta alterarse porque ya es pasado ;)

martes, octubre 18, 2011

Cuando Dios era un conejo, de Sarah Winman

Lo que digo yo:

Será la portada, la descripción o el título, pero tenía altas expectativas. Altas expectativas que no acabaron de cumplirse. El planteamiento es hermoso, los personajes tienen muchas posibilidades... y sin embargo, conforme pasaron las páginas, cada vez me entusiasmó menos la novela. No es mala, pero es fácilmente olvidable :p

lunes, octubre 17, 2011

Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero

Lo que digo yo:


Me es muy difícil hablar de esta novela por dos motivos... el primero es que había leído "Bella y oscura" y "Te trataré como a una reina" de Rosa Montero... y Lágrimas en la lluvia no tiene nada que ver con estas dos. El segundo es que desde hace unos años digo que no me gusta la ciencia ficción... y Lágrimas en la lluvia es ciencia ficción pura y dura.


Entonces vamos por partes. El que no se parezca a las otras novelas suyas que leí no es bueno ni malo. Es un dato objetivo. El que yo diga que no me gusta la ciencia ficción es mentira. Ja. No me gusta cierto tipo de ciencia ficción, pero cada vez le cojo más el tranquillo a los temas de futuro, espacio, tiempo y esas cosas.


A todo esto, la novela me gustó. La protagonista me cayó bien, la imaginé y la invitaría a tomar café un día, si me la encontrara por la calle... es una tipa interesante. Por el lado negativo, creo que tiene detalles que hasta una no amante de la ciencia ficción como yo nota, detalles de descuido o desfase o no sé... de repente cosas que chirrían en el contexto de la novela, que desentonan con el conjunto. Pero es porque quiero ponerme puñetera, porque leerla me dio ganas de leer más a Rosa Montero, y creo que eso ya es una buena señal.


Tengo por ahí Instrucciones para salvar al mundo, que creo que me pondré pronto con ella.


The slap, de Christos Tsiolkas

Lo que digo yo:


Me gustó. Me sorprendió. Me mantuvo interesada. El autor hace un juego muy interesante, que es jugar descaradamente con tus prejuicios, identificaciones, filias y fobias. No sabes con quién ir y de eso, precisamente, va la novela.


Como mayor virtud diría que Tsiolkas consigue algo que considero complicado, que es justificar la coralidad en una novela. No se queda como un juego de estilo, sino que ayuda a conformar un universo propio, particular, formado por individuos ¡como todos! reprobables y adorables. No, no, perdón, más bien todos un poco detestables, pero  motivaciones, carne y vísceras y realidad.


Además, expone -sin remarcar innecesariamente- a una Australia multicultural pero deseosa de esconderlo, que se quiere menos "mezclada". Una Australia metaforizada por la familia de la historia, que también quiere esconder algunos trazos de su historia. Otra novela de familias locas, pero bien parida, dichosamente.


Como mayor defecto diría que desaprovecha el tema central... de hecho en la versión anglosajona que tengo, la premisa es que a partir de la bofetada a un niño se desarrolla la trama. Y es mentira, porque en realidad es simplemente una excusa. No es problema, en el fondo, pero para mí el detonante era tan poderoso que podría haber sido de más provecho a lo largo del libro.


Por lo demás, bien.

miércoles, agosto 10, 2011

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de HarukiMurakami

Lo que digo yo:

No vamos a ocultar que me gusta Murakami. De hecho, el otro día preguntaba Celes que si una vez leído uno, ya es como si hubieses leído todos... tengo que decir que un poco sí y un poco no. Hay dos que efectivamente se parecen mucho (Kafka y Crónica del pájaro...) porque comparten imaginario, simbolismo, tono, atmósfera. Luego, para mí, está After Dark que es curioso en sí mismo y que tiene cierto aire a estas dos, pero que también se acerca a Tokio Blues Y luego están justamente Tokio Blues y Sputnik mi amor. No puedo seguir con la clasificación porque no he leído más. Bueno, acabo de terminar El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Y a este lo situaría también como una setita medianamente independiente.

Me gustó mucho. Lo único que le reprocho son los últimos dos o tres capítulos de una de las historias que cuenta (dos, paralelas) porque destiñan un cierto ñoñismo que no me esperaba en el autor.

Por lo demás, incluso diría que es un Murakami menos embelesado consigo mismo, y eso es muy agradable. Ahora, no es apto para amantes de Kafka y Crónica del pájaro porque aunque echa mano de sus dejes característicos, no es exactamente lo que uno espera al abrir un libro del japonés.

En todo caso, me gusta mucho leer a Murakami porque vas a tiro hecho, me pasa como con John Irving, Lionel Shriver... esos autores que pueden apasionarte más o menos, pero que no te saldrán con algo que parece parido por otro.


Lo que dice la contraportada:

Dos historias paralelas se desarrollan en escenarios de nombre evocador: una transcurre en el llamado «fin del mundo», una misteriosa ciudad amurallada; la otra, en un Tokio de un futuro quizá no muy lejano, un frío y despiadado país de las maravillas. En la primera, el narrador y protagonista, anónimo, se ve privado de su sombra, poco a poco también de sus recuerdos, e impelido a leer sueños entre unos habitantes de extrañas carencias anímicas y unicornios cuyo pelaje se torna dorado en invierno. En la segunda historia, el protagonista es un informático de gustos refinados que trabaja en una turbia institución gubernamental, enfrentada a otra organización no menos siniestra en una guerra por el control de la información; sus servicios son requeridos por un inquietante científico que juguetea con la manipulación de la conciencia y de la mente y vive aislado en la red de alcantarillado, una red poblada por los tinieblos, tenebrosas criaturas carnívoras.


Asesinos sin rostro, de Henning Mankell



Lo que digo yo:


Es un libro entretenido, fácil de leer. Básicamente me lo leí sin esfuerzo alguno en el bus, en dos trayectos diarios de 30 minutos. Poco más tengo que decir... no engancha, no aprovecha las oportunidades, no crea un suspense inaguantable. De hecho me sorprende muchísimo que haya sido el inicio de la famosa y tan vendida saga "Wallander", porque no tiene mucha chicha.


Como dato curioso, escuché este podcast del BBC World Book Club con el


autor y me llamó la atención que:


1. no tiene sentido del humor, o lo pierde cuando habla inglés


2. habló fatal de Stieg Larsson, y yo tengo la sensación de que debe ser porque, a pesar de sus muchas pero muchas novelas publicadas (y que sigue vivo), es probable que Larsson haya vendido más... con menos novelas y muertito.


En fin. Olvidable. Pero no me hagan caso que de novela policiaca no sé nadita.



Lo que dice la contraportada:


Kurt Wallander atraviesa uno de los momentos más sombríos de su vida personal (sus relaciones familiares son un desastre, está ganando peso, bebe mucho y duerme poco) cuando tiene que ponerse al frente de la investigación del asesinato de un apacible matrimonio de ancianos, en una granja de


Lenarp. El marido ha sido horriblemente torturado y la mujer muere estrangulada poco a poco, con el tiempo justo de pronunciar antes de morir la palabra 'extranjero'.

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