miércoles, abril 27, 2011

A fraction of the whole, de Steve Toltz

Lo que digo yo:


Empecé con muy buen pie esta novela, porque antes de la página 20 había encontrado un tesoro: un párrafo al mejor estilo El Aleph pero en moderno y australiano (mate!) que me emocionó. Literalmente. Caminando por la calle con los ojos vidriosos y el corazón a mil. Llegué a casa a leérselo a El Hubby, que le encanta cuando me pongo sentimental por libros y cuadros de Munch. (Creo que tiene un nombre cuando te pasa eso de sentirte abrumado o sobrepasado por el arte, pero ahora no lo recuerdo).


La novela es laaaarga laaaarga como pestañas de elefante. Hay momentos en que se percibe cierto ir y venir narrativo, de hecho a mí me dio la sensación de poca planificación por parte del autor. Pero es verdad que los pecados que comete Toltz se le perdonan por dos motivos: la novela como conjunto está muy bien... ¡y es su primera novela, nominada al Man Booker y al Guardian First Book!


Lo mejor: que tiene frases memorables, de esas que disfruto marcando con el primer bolígrafo que encuentro.


Lo peor: es demasiado larga. Las últimas 200 páginas son duras a pesar de que están bien escritas. En fin, que es ejercicio mental por su extensión.



Lo que dice la contraportada:


Finalista del Man Booker Prize 2008. Durante la mayor parte de su vida, Jasper Dean no ha sabido si compadecer, odiar, amar o asesinar a su paranoico y excepcional padre, Martin. Pero ahora que Martin ha muerto, Jasper puede reflexionar acerca del hombre que lo crió, y lo que descubre es que, pese a todas sus excentricidades, la suya fue una gran aventura. Finalista del prestigioso premio Man Booker, esta original novela nos conduce del páramo australiano al París bohemio, de las junglas de Tailandia a laberintos, psiquiátricos y guaridas de criminales, y de lo más alto del primer amor a lo más bajo de la ambición frustrada. El resultado es un alocado viaje del anonimato a la infamia, así como la historia conmovedora y memorable de un padre y un hijo cuya simetría espiritual trasciende sus abundantes desencuentros. Una divertidísima crítica del mundo moderno y el debut épico del vertiginoso talento de Steve Toltz.



*disponible fácilmente en inglés, castellano y catalán.

viernes, abril 08, 2011

Juntos, nada más de Anna Gavalda

Lo que digo yo:


Mi querida María habló de este libro aquí. Y me entró la curiosidad, porque María lee mucho y porque solemos coincidir en gustos. Así que cuando vi el libro en la estantería de una amiga, no dudé en pedírselo prestado.


Es un libro hermoso. Muy tierno, lleno de pequeños momentos en que adoras a los personajes, todos entrañables. La trama es sencilla pero te mantiene interesada y a pesar de ser largo... lo leí en menos de cinco días.


Si tuviera que ponerle un defecto diría que la autora es muy buena con los personajes. Me explico: de vez en cuando podrían pasarles cosas negativas. Es como si acumularan mal karma antes del libro y Gavalda se pasara toda la novela intentando resarcirles el daño. De todas maneras es hermoso y lo disfruté muchísimo.


De la película ni hablar, no pienso verla ¡mucho menos con la Audrey Tatou de prota, es que no soporto a esta tipa! (Y sí, tampoco soporto Amelie...)


 


Lo que dice la contraportada:


Camille tiene 26 años, dibuja de maravilla, pero no tiene fuerza para hacerlo. Frágil y desorientada, malvive en una buhardilla y se esmera en desaparecer: apenas come, limpia oficinas de noche y su relación con el mundo es agonizante. Philibert, su vecino, vive en un apartamento enorme del que podría ser desalojado; es tartamudo, un caballero a la antigua que vende postales en un museo, y el casero de Franck. Cocinero de un gran restaurante, Franck es mujeriego y vulgar, lo cual irrita a la única persona que lo ha querido, su abuela Paulette, que a sus 83 años se deja morir en un asilo añorando su hogar y las visitas de su nieto. Cuatro supervivientes magullados por la vida, cuyo encuentro va a salvarlos de un naufragio anunciado. La relación que se establece entre estos perdedores de corazón puro es de una riqueza inaudita, tendrán que aprender a conocerse para lograr el milagro de la convivencia. Juntos, nada más es una historia viva, con un ritmo suspendido en el aire, llena de esos minúsculos dramas personales que seducen por su sencillez, su sinceridad y su inconmensurable humanidad. Anna Gavalda deja hablar a sus personajes, posee un agudo sentido de la observación de la fragilidad del ser humano, del delicado equilibrio entre la felicidad y la desesperanza, entre los sentimientos y las palabras para contarlos. Ha dado en el blanco con una novela divertida, que se lee de un tirón y que celebra la felicidad de estar con quien de verdad es importante. A punto de ser llevada al cine, Juntos, nada más ha hecho temblar durante meses las listas de los libros más vendidos de Francia.

Freedom, de Jonathan Franzen

Lo que digo yo:


Alrededor de la publicación de Freedom, el mundo literario parecía sacado de cualquier revista de prensa rosa. La razones son claras: Obama pidió  que le consiguieran una copia antes de que saliera oficialmente a la venta. Y estamos frente al autor que se atrevió a NO ir al programa de Oprah Winfrey al ser seleccionado como libro para el club de lectura. Esto pasó con Las Correcciones hace sus años, pero al ver la luz el nuevo libro, la cosa se puso interesante.


De hecho, la mitad de los comentarios sobre Freedom van de su "precio", de que se "vendió" a la industria y demás.. porque sí... esta vez fue a Oprah y aguantó la entrevista. Si la vemos con detenimiento, está claro que ha momentos en que no se le ve cómodo. Los más puristas, por decirlo de alguna manera, piensan que tenía que haberse mantenido al margen del ciclón mediático Oprah.


Sea como sea es un libro buenísimo, de un autor que cada vez me gusta más. Las Correcciones me sorprendió más que este, es verdad, pero yo veo una madurez narrativa y estructural en su manera de escribir. La familia que retrata ¡cómo no! es de esas que te dan escalofríos pero a la vez empatizas. Son detestables y adorables.


En esto Franzen es un maestro, nunca sabes quiénes son los buenos y quiénes los malos, les da aire y agua tanto como palos y pesares. No es condescendiente con sus personajes y cualquiera que haya intentando escribir alguna vez, sabe que esto es de las cosas más complicadas.


Buenísimo, sobre todo para los amantes de la mejor narrativa realista anglosajona, como yo.


 


Lo que dice la contraportada:


"A lavishly entertaining account of a family at war with itself, and a brilliant dissection of the dissatisfactions and disappointments of contemporary American life... Compelling...Freedom, though frequently funny, is ultimately tender: its emotional currency is both the pain and the pleasure that that word implies . . . A rare pleasure, an irresistible invitation to binge-read . . . That it also grapples with a fundamental dilemma of modern middle-class America—namely: Is it really still OK to spend your life asserting your unalienable right to the pursuit of happiness, when the rest of the world is in such a state?—is what makes it something wonderful. If Freedom doesn’t qualify as a Great American Novel for our time, then I don’t know what would . . . The reason to celebrate him is not that he is doing something new but that he is doing something old, presumed dead—and doing it brilliantly. Freedom bids for a place alongside the great achievements of his predecessors, not his contemporaries; it belongs on the same shelf as John Updike’s Rabbit, Tom Wolfe’s The Bonfire of the Vanities, Philip Roth’s American Pastoral. It is the first Great American Novel of the post-Obama era." —Benjamin Secher, Daily Telegraph

"The ultimate way-we-live now novel" –Lev Grossman, Time

"Writing in prose that is at once visceral and lapidary, Mr. Franzen shows us how his characters strive to navigate a world of technological gadgetry and ever-shifting mores, how they struggle to balance the equation between their expectations of life and dull reality, their political ideals and mercenary personal urges. He proves himself as adept at adolescent comedy as he is at grown-up tragedy; as skilled at holding a mirror to the world his people inhabit day by dreary day as he is at limning their messy inner lives . . . Mr. Franzen has written his most deeply felt novel yet—a novel that turns out to be both a compelling biography of a dysfunctional family and an indelible portrait of our times." —Michiko Kakutani, The New York Times

"[Freedom is] a work of total genius: a reminder both of why everyone got so excited about Franzen in the first place and of the undeniable magic—even today, in our digital end-times—of the old-timey literary novel . . . Few modern novelists rival Franzen in that primal skill of creating life, of tricking us into believing that a text-generated set of neural patterns, a purely abstract mind-event, is in fact a tangible human being that we can love, pity, hate, admire, and possibly even run into someday at the grocery store. His characters are so densely rendered—their mental lives sketched right down to the smallest cognitive micrograins—that they manage to bust through the art-reality threshold: They hit us in the same place that our friends and neighbors and classmates and lovers do. This is what makes Franzen’s books such special event." —Sam Anderson, New York Magazine

"One of those rare books that starts well and then takes off . . . a joy to read . . . With its all-encompassing world, its flawed heroes and its redemptive ending, Freedom has the sweep of a modern Paradise Lost." Economist

"The Great American Novel." —Esquire

"Epic." —Vanity Fair

viernes, enero 28, 2011

Let the great world spin, de Colum McCann

Lo que digo yo: 


No soy muy amante de los libros de cuentos disfrazados de novela.


Me explico... en realidad los libros de cuentos no me gustan nada. Me considero una buena lectora, pero como creo que le pasa a cualquier hija de vecina, al principio me suele costar engancharme a los libros. Encuentro que los lectores estamos haciendo un gran acto de amor al leer, entregamos tiempo a cambio de que nos entretengan y nos muestren una o dos cosas que no habíamos visto antes.  Entonces, siento que el escritor tiene la responsabilidad como mínimo de no engañar. Por otro lado, para mí los cuentos son -me perdonaréis la expresión- un coitus interruptus... cuando consigues ver una luz nueva, te la apagan... inviertes tiempo y energías en engancharte y cuando lo consigues, suelen acabarse.


Así que este libro -en principio- me parecía un poco libro de cuentos disfrazado de novela y una engañifa.


Las primeras 50 páginas, más o menos, te dan ganas de tirar el libro por la ventana. Es lento, tedioso, aburrido, los personajes te valen un reverendo pepinazo, casi te alegras de sus desgracias y desearías que les pasen muchas más, por repelentes y poco amables (de amarlos, no de gentiles). Pero por alguna razón extraña, sigues adelante. Hay un imán invisible. La segunda historia es de ovación de pie, así que sigues adelante porque ahora sí que ves a dónde va el autor. Luego hay otra que es curiosa pero no mata... pero sigues adelante. Y luego vuelve la genialidad. Y así sucesivamente: algunas de las historias son de premio, otras pffff... pero cuando te das cuenta has acabado. Y el muy cabrito del autor termina muy bien, como para que olvides los malos ratos.


Sea como sea, la escritura es impecable. Los personajes te importan más o menos, pero están bien delineados. Aprovecha el cliché pero huye de él, lo ilumina desde otro punto. Jo... es que me leo y me parece que me ha gustado más de lo que pensaba.


Si hay paciencia para aguantar un inicio infumable, el resto del libro es hermoso. ¡Hala, lo he dicho! De todas maneras, para mí que un par de personajes reclamaban a gritos su propia novela y el autor decidió no hacerles caso.


 


Lo que dice la contraportada:


New York, August 1974. A man is walking the sky. The city stands still in awe. Between the newly built Twin Towers the man is striding, twirling and showboating his way through the air. One hundred and ten stories below him, the lives of eight strangers spin towards each other Corrigan, a radical, passionate Irish monk working in the Bronx with a clutch of prostitutes; Claire, a delicate Upper East Side housewife reeling from the death of her son in Vietnam; her husband Solomon, a cynical judge turning over petty criminals in a downtown court; Lara, a young artist struggling with a spiralling drug addiction and a doomed marriage; Fernando, a thirteen-year-old photographer chasing underground graffiti; Gloria, solid and proud despite decades of hardship; Tillie, a courageous hooker who used to dream of a better life; and Jazzlyn, her beautiful, reckless daughter raised on promises that reach beyond the high rises of New York.

jueves, enero 20, 2011

Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset

Lo que digo yo:


Hay momentos en la vida en que necesitas un libro que leerte del tirón, facilito, sin ánimo de nada más que no sea entretener... como conté, me había quedado pendiente esta novela desde el año pasado y lo llevaba a un ritmo bueno, así que me fui por la vía fácil: lo retomé.


No tengo mucho que decir, en verdad, porque es lo que acabo de resumir: un libro que se lee con facilidad, divertido, entretenido, con una trama un poco rara y demasiado culo-caca-pedo-pis-coca-dinero-mujeres-hachís en medio, pero cumple con su cometido. Me entretuvo, no dolió... aunque me alegro de no haberlo comprado (no lo robé, que conste, es un regalo que le hicieron hace unos años a El Hubby).


Lo mejor: algunas reflexiones del anti héroe del protagonista, como la que le da el título al libro y sigue así: lo mejor que le puede pasar a un cruasán es que lo unten con mantequilla.


Lo peor: el diseño de esta edición... es espantosa... ¿un cruasán como coche y monedas de ruedas? Mal gusto se queda corto. Duele mirar la portada.


 


Lo que dice la contraportada:


¿Qué ocurre cuando Pablo Baloo Miralles, treintañero inadaptado y vacilón, holgazán, misógino, prostibulario, además de pariente pobre y conocido filósofo en la Red, se topa de hocicos con el misterio en un barrio pijo de Barcelona?


A bordo de un deportivo con aire de pantera Bagheera, y con un humor inteligente, excéntrico y mordaz, Miralles nos conduce por una intrigante trama salpicada de alegrías etílicas, escarceos venéreos y páginas Web de dudoso contenido: el esclarecimiento de la repentina desaparición de su hermano, The First, presidente de Miralles & Miralles, la prospera empresa familiar. ¿Una fuga con la amante?, ¿la venganza de algún competidor estafado?, ¿un secuestro? Siempre de la mano de este tan impresentable como simpático Baloo de entre siglos, conoceremos a muchos personajes pintorescos: Gloria, la cuñada alcohólica con veleidades literarias; el patriarca Miralles, «difícil síntesis entre Winston Churchill y Jesús Gil»; el iracundo John, profesor de ontología en Dublín y coautor de una Teoría de la Realidad Inventada a medio postular; o la inefable Fina, heroína naïf de busto meritorio, cuyas aspiraciones románticas sobreviven a cualquier desaire. Pero lo que empezó como una misteriosa desaparición irá adquiriendo calidades oníricas y terminará llevando a nuestro Pablo Baloo hasta la Fortaleza: una invisible ciudadela incardinada en la entraña misma de esta nueva Barcelona de los prodigios.


Este Pablo Miralles es un felicísimo hallazgo, y Lo Mejor que le puede pasar a un cruasán, debut literario de Pablo Tusset, la novela más sorprendente, divertida y brillante de las últimas temporadas.

miércoles, enero 12, 2011

Kafka en la orilla, de Haruki Murakami

Lo que digo yo:


Me gusta Murakami, cojo sus libros con una confianza fuerte porque hasta ahora no me ha decepcionado. Hay algunos que me gustan más, otros menos, pero hay una calidad de base y un estilo muy suyo que es de agradecer.


Además, como figura me resulta un personaje curioso. Hace unos meses me leí un libro que se llama “The secret handbook” y que es una larga entrevista –dividida por temas- a varios autores, entre ellos Murakami. Juro que no sé si es un tema cultural, pero el tipo parecía fastidiado por las preguntas hasta el punto de responder “Sí” y “No”, cuando el libro evidentemente tenía un carácter más amplio de instrucción a escritores noveles. Gracias a este libro, me quedé con la impresión de que es un tipo raro, pero luego El Hubby se leyó “De qué hablo cuando hablo de correr” y descubrimos: 1. Que es un tipo muy centrado 2. Que es amigo de John Irving.


Llámenme fetichista, pero me gusta pensar que dos de mis autores favoritos son colegas. Me hace gracia.


En fin, que Kafka en la orilla no es el que más me ha gustado, pero casi. Y no pondría la mano en el fuego por Tokio blues encima de este, es simplemente que fue el primero que leí y me impactó. En todo caso está escrito de manera impecable y ¡gracias a la vida! con una traducción que respeta la prolijidad del autor. Personajes de esos que él sabe crear, simpáticos y raros y buenos y peligrosos y capaces de querer y de odiar y de aparecer y desaparecer. Enigmas vivientes.


Creo que Murakami es un autor que hay que probar, pero creo que este no es un buen libro para empezar, más bien diría que es una novela para los ya seguidores del autor japonés, aunque puede que esté menospreciando al lector medio. En todo caso yo, como seguidora, lo disfruté y saboreé muchísimo, su tempo, sus laberintos, sus juegos, los planteamientos que –como siempre- se cuestionan sobre lo real…


Lo mejor: La descripción del bosque, te entra una angustia inmensa; Nakata, personaje entrañable y misterioso, y la coña de ponerle a dos personajes Johnnie Walken y Colonel Sanders…


Lo que dice la contraportada:


Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.


Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia -en el sentido clásico-, sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido -en el sentido real-: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida.En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron en coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. A los sesenta años, pobre y solitario, abandona Tokio tras un oscuro incidente y emprende un viaje que le llevará a la biblioteca de Takamatsu.

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