jueves, junio 21, 2012
The leftovers, de Tom Perrotta
Leo a Tom Perrotta con cierta tranquilidad. "Juegos de niños" la disfruté mucho, "Lecciones de abstinencia" me pareció muy buena... pero esta... esta... Vamos a ver... repito: leo a Perrotta con cierta tranquilidad y es el caso, la novela está bien escrita, fluye, tiene una trama medianamente interesante, pero tiene varios peros.
El primer error es la premisa, que luego se diluye. Es decir, entiendo que se llama The leftovers y de eso va, pero si uno hace una novela sobre El Rapto (religioso, ese que dice que un día desaparecerán de golpe de la tierra todas las buenas ovejas del rebaño del señor), no puede luego transformarla en otra cosa. Y es lo que hace, la premisa que es genial acaba siendo una excusa mentirosa.
El segundo error es que Perrotta se pone excesivamente "buchón", pretende contar la vida y milagros de demasiados personajes y como resultado, me enteré de quién era quien bastante entrado el libro y me empezaron a importar los personajes hacia la última cuarta parte de la novela.
Y lo último, que me parece aún menos perdonable que todo lo demás, es que este autor se distinguía por cierto sarcasmo e ironía, o yo lo había leído así... y aquí pierde la acidez y el sentido del humor menos en un par de detalles tan nimios que pasan desapercibidos.
En fin.
lunes, agosto 03, 2009
Lecciones de abstinencia, de Tom Perrotta
Ed. Salamandra
384 págs.
Lo que digo yo:
Me gusta Tom Perrota, la verdad. Me gusta su criticidad hacia la sociedad estadounidense, pero que podría ser cualquier sociedad cerrada y conservadora. Me gusta el estilo de escritura, de hecho tengo ganas de leerlo en inglés. Y como tanto me gusta, esta novela la disfruté.
Básicamente se fundamenta en el retrato de uno de esos barrios “bien” que Perrotta prefiere retratar. Poco a poco vamos viendo como la apacible primera mirada se convierte en una crítica detallada de los componentes de esa sociedad, de sus valores y prioridades.
Lo genial del libro (que tampoco es un libro genial, ojo…) es que el autor consigue no hacer demasiado evidente su propia opinión. Es decir, yo sé perfectamente de parte de cuál personaje estaba Perrotta cuando escribió la novela, pero también está claro que te pone a los dos personajes principales bajo la lupa, a ambos. No hay buenos, ni malos… como mucho hay gente razonable, fanáticos, gente con necesidades espirituales que sacia con la religión y gente con necesidades espirituales que mira a otra parte.
Lo leí rápido, lo disfruté… eché de menos más acción, más giros… pero eso ya son puñetas.
Lo que dice la contraportada:
La educación sexual en la escuela en un ambiente cargado de puritanismo es la original propuesta de esta nueva novela de Tom Perrotta, uno de los más interesantes novelistas estadounidenses de la actualidad. Definido como «un Chejov americano» por The New York Times Book Review y aclamado por su maestría para retratar con inteligencia y sensibilidad las aflicciones de la vida contemporánea, Perrotta tiene ya dos novelas trasladadas al cine con éxito, una de las cuales, Little Children —Juegos de niños, publicada también por Salamandra—, mereció tres nominaciones al Oscar.
Recientemente divorciada, madre de dos niñas y mujer independiente y decidida, Ruth Ramsey es profesora de educación sexual en una escuela del imaginario Stonewood Heights, un idílico entramado de casas con jardín cuyos habitantes conviven en un ambiente de tolerancia y moderación. Sin embargo, un comentario casual de Ruth a sus alumnos desata las protestas de los feligreses de una iglesia evangélica local, el Tabernáculo de la Verdad Evangélica, que no tardarán en pedirle a Ruth que cambie el enfoque de sus clases y promueva exclusivamente la castidad. Y por si esto fuera poco, Ruth se verá obligada a plantar cara al entrenador del equipo de fútbol de su hija, el agraciado y carismático Tim Mason, un ex alcohólico que ha reconducido su vida con el apoyo y el consejo del pastor del Tabernáculo. Si en Juegos de niños Tom Perrotta tejía un hilarante relato de vicios privados y públicas virtudes, en Lecciones de abstinencia retrata con gran empatía y sin prejuicios las dos caras de una apasionante controversia, en la que dos personas que creen estar en terrenos irreconciliables descubren las ventajas de no dejarse guiar por las apariencias.
sábado, julio 21, 2007
Juegos de niños, Tom Perrotta

Lo que digo yo
Al haber visto la película, me costó un poco quitarme las imágenes vistas de la mente al leer el libro… tengo que recordarme a mí misma eso la próxima vez que vaya a ver una película basada en una novela.
De todas formas, me gusta que ese humor un tanto sardónico y oscuro de algunos autores estadounidenses. Creo que logra sacar sonrisas por el tono y el estilo de lo que cuenta, pero además porque refleja personajes metidos en mundos extraños, pero de apariencia muy normales… gente “de bien” asfixiada por su rol y su vida, pero a lo mejor incapaz de salir de ahí.
Es un libro bueno, fácil de leer, con detalles adicionales a la película, aunque la adaptación es bastante fiel. No entra en mi lista de imprescindibles pero lo disfruté muchísimo.
Lo que dice la contraportada
Especie de paraíso en technicolor, los apacibles barrios residenciales norteamericanos son el escenario propicio donde se teje la trama de esta hilarante historia de vicios privados y públicas virtudes.
Su autor, descrito como "un Chejov americano" por The New York Times Book Review, se encuentra sin duda entre los más interesantes novelistas de la actualidad, y al éxito del libro se ha añadido el de su reciente versión cinematográfica, 'Little Children', candidata a varios Oscars.
En un microcosmos de sospechosa felicidad, donde nunca ocurre nada grave y los días se funden unos con otros como "ceras de colores en una bolsa de plástico olvidada al sol", los idílicos hogares son el caldo de cultivo del tedio y la frustración, un entorno del cual no pocos sueñan con escapar.
Por ejemplo Sarah, atrapada en su papel de madre y esposa, situación que nunca hubiera imaginado pocos años atrás, mientras preparaba su doctorado. O Todd, padre moderno y excitante icono entre las aburridas madres del parque, que se ocupa de su hijo de tres años mientras su mujer se dedica a producir documentales. Cuando la corriente eléctrica fluye inconteniblemente entre ambos,el frágil equilibrio de la comunidad se tambalea. Y por si no fuera suficiente, la llegada del inquietante Ronnie, que vuelve a casa de su madre tras cumplir condena por exhibicionismo, altera definitivamente la paz de este plácido enclave.
Los miedos y obsesiones salen a la luz, poniendo de relieve el contraste entre el discurso público y la miríada de traiciones y deslealtades que contaminan las relaciones de los mismos personajes en la esfera privada.