domingo, octubre 14, 2012

Lo imposible



Ayer fuimos a ver "Lo imposible" con el vikingo. No habían pasado diez minutos y ya teníamos -ambos- el corazón estrujado, hecho un puño, en la mano. Juan Antonio Bayona (en la dirección) y Sergio G. Sánchez (en guión, repiten tándem de El Orfanato) consiguen atrapar al espectador desde muy pronto y la verdad es que durante las casi dos horas que dura, no te sueltan.

Primero esperas la ola, porque sabes que vendrá. Cuando llega hay un segundo en que piensas... ¿y ahora qué carallos harán? Bueno, para saberlo hay que ver la película.

Naomi Watts ha recuperado mi respeto (supongo que esto no la dejaba dormir, clarísisisimamente). La última vez que la vi fue en King Kong y quería que se muriera el mono, ella, el director. Aquí aparece como actriz madura, que sabe lo que hace, que no se preocupa por salir bonita en los planos. El chico que hace de su hijo mayor es también bastante espectacular y Ewan McGregor no se queda atrás.

La dirección me pareció impecable, al guión le sobran un par de diálogos pero es muy bueno, la dirección de fotografía buenísima... nada que objetarle.

He leído por ahí que es una película efectista. Puede que sea así, puede que vaya directo al flanco emocional, pero en este sentido sólo puedo decir dos cosas: habla de un tsunami en el que perdieron la vida miles de personas, está claro que va a tocar la fibra sensible. Yo personalmente prefiero eso que no la frialdad numérica de los informativos. Estoy cansada de que la muerte sea tan de mentira, digo yo que si los informativos parecen ficción y no mueven a nadie, para eso tenemos la ficción que ha de mover y ser más de verdad. En todo caso y desde mi punto de vista sensiblero, el trabajo está hecho con respeto y medida.

La volvería a ver a pesar del sufrimiento que me significó. Me quedo con dos imágenes, una que no es de la película... al salir del cine, en la última fila, había un chico bastante cachas con pinta de duro. Tenía la cara medio tapada con las manos y lloraba como un bebé. Su novia intentaba consolarlo. Sí, lagrimita, pero algunas de ellas de la maravilla que es el ser humano, aunque no nos demos cuenta. La otra no puedo contarla, pero si ven la película acuérdense de esto: caricia de Daniel.

Provecho.

sábado, octubre 13, 2012

Grandes dudas de la humanidad

¿Es que el ministro de una cartera está para joder la cartera o yo soy la que malinterpreto las acciones y no acciones del flamante señor de cultura y educación?

¿No debería el gobierno intentar conciliar, o es que soy yo la que veo incendiarias declaraciones por todas partes?


Y la más importante...


¿Quiénes fueron los que eligieron al señor presidente, ahora que parece que nadie lo votó?


Sigh...

jueves, octubre 11, 2012

Meme y tiro porque me toca

Cristina de Lo que diga el espantapájaros me dejó este regalito... un meme :D Como no soy de las que no accedo a responderlos, aquí va...

Estas son Las Normas (por si alguien se anima, lo que no hago es encargarlo porque, seamos sinceros, las obligaciones según a quienes no les sientan bien).



1- Incluir el logo del premio en un post en tu blog.
2- Contestar a 10 preguntas.
3- Nominar otros 10 blogs. (lo dicho, con esta me hago la sueca)
4- Poner un link a tus nominados y comunicarles a través de sus blogs que han ganado.
5- Haz link a quien te haya nominado.


1- ¿Cuál es tu color preferido o con el que te sientes más favorecida?
Me encanta el turquesa, el morado y el amarillo y coincide que con mi color de piel me parece que me sientan muy bien.

2-    Si pudieras aparecer como por arte de magia en otro país, ¿en cuál sería?
Japón. Para empezar. Luego ya se vería.

3- ¿Cuál es tu película/serie preferida?
Tengo tantas que... a ver, mejor hablo de mis series favoritas de todos los tiempos: Friends, Sex and the City, Lost, Fringe.

PEEEEROOO soy seguidora de How I met your mother, Big bang theory, Modern Family, Two and a half men (quemadme en la hoguera, pues), Two broke girls... todas todas todas series muuuy petardas, lo reconozco.

4- ¿Con qué diseñador de moda o firma te encantaría trabajar?
No es mi rollo, no me interesa especialmente el mundillo y de hecho lo conozco muy poco. Lo único que me pasa últimamente es que me matan los zapatos carísimos.

5- ¿Tonos flúor o pastel?
Más encendidos que apagados. Los pastel... nahhh.

6- ¿Prefieres el campo o la playa?
Campo. Segurísimo.

7- Algo que te encantaría hacer pero por el momento no has podido:
Comprar una casa grande, con jardín, muy amplia. E ir a Japón, China, Tailandia...

8- Algún personaje histórico que te encante...
Frida Kalho, qué mujer. Cuenta ¿no? Es historia del arte.

9- ¿Chocolate o fresa?
Mjm... no sé... creo que prefiero dulce de leche.

10- Alguien en quien inspirarte

Decenas de escritores, sobre todo novelistas. Empezando por John Irving, pasando por Murakami y acabando en Lionel Shriver. Me gusta la pasión de su trabajo.

Listo :) Ahí queda eso.

martes, octubre 09, 2012

De vuelta a casa y echamos a rodar


Levantarse antes de las 5 am para volver de cualquier lado es complicadito, pero en buena compañía todo es menos desagradable, jejeje.




Estoy convencida de que vi a "alguien" cruzar la calle, un alguien que cuando pasamos al lado de donde tendría que estar... desapareció. Y juraría que vi un ser del bosque con la cabeza roja. También vimos un zorro pero ese era tangible y demostrable. Juro que no estaba bajo los efectos de nada raro, a como no resulte que el banano es alucinógeno.


De vuelta en casa empezamos a resolver la vida, a acomodar el mundo y a planear el universo. Y en esas seguimos.

domingo, octubre 07, 2012

Top of the world

Teníamos pensado subir una montaña ruda y salvaje, un poco porque tenía su gracia y otro poco porque el chico de la oficina de turismo como que nos subvaloró. La cosa es que nos levantamos, fuimos a buscar un café y... la ruta de la marmota quedó relegada a un segundísimo plano.




Llegamos a Barruera al mismo café del día anterior pero héte tú que estaba llenísimo de coches. Cuando por fin conseguimos aparcar, descubrimos una serie de puestitos en la acera, desde miel y mermeladas hasta magdalenas de chocolate y nueces... pasando por inciensos, bufandas, campanas para vacas y cabras. Resulta que una vez al año hacen una feria y nos tocó presenciarla.


El punto álgido de la mañana fue ver a un montón de señores y señoras mayores bailando con pañuelos. Luego sin pañuelos. Las señoras bailaban entre ellas así que nos pusimos a hacerles competencia. Vimos gente, compramos un par de cosillas, caminamos por ahí. Puedo jurar y no me da miedo equivocarme, que éramos las únicas no nativas. Nosotras y un mexicano que nos habló de su gran amor perdido, a quien le escribió una carta que pone a leer a todos sus amigos.


Cuando nos dimos cuenta era demasiado tarde para el recorrido de cinco horas que pretendíamos hacer y, como nos dejamos fluir, decidimos ir a conocer los pueblitos cercanos: Boí, Taüll, Pla de l'Ermita.

La tarde se nos fue recorriendo calles empedradas y luego viendo las nubes, sentadas en una montaña que casi parecía el último pico antes del cielo. Segundo día redondo, sí señora.


viernes, octubre 05, 2012

De setas, perros sin ojo y bueyes mugientes

Segundo día. Dormí medianamente mal, básicamente porque tengo una de esas frikadas raras: duermo con tapones para los oídos y sí... los olvidé. Es curioso porque no puedo escuchar ni mi propia respiración... pero eso es tema de otro post. Me desperté poco dormida pero súper feliz.

Lo primero: un café. La compañera de viaje lo exige para sentirse persona y yo... yo hago el esfuercito :D. En Barruera lo del café es bastante más sencillo que lo de comer a deshoras. Una panadería pequeñita nos ayudó a entrar en calor para poder subir al Parc Nacional Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.





Empezamos a subir. Setas rojas, aunque no vimos a los pitufos. Subir, subir, subir y subir. Dos sapos grandes que casi pisamos. Subir. Uno pequeño que escapó muy rápido. Subir más y subir aún más. Un ratoncillo que me hizo saltar más que Anna Chicherova porque lo vi de repente. Subir subir subir y seguir subiendo. Un río tan bonito que hay que parar y mirarlo. Subir, una mini planicie, subir subir subir. Bajar un poco, el estanque está allá abajo. Bajar. Un buey que nos muge a una distancia prudencial. Cata dice: ay, no importa, yo lo empujo un poquito. No es broma, ella está empeñada en que si los campesinos arrean las vacas, nosotras podíamos espantar un buey. Al final el buey muge de nuevo y nos convencemos de que nos mira mal. Media vuelta.




Subir otra vez y luego bajar bajar bajar bajar bajar... cuatro horas de caminata nos dejan exhaustas y muertas de hambre. PERO... un mesón muy familiar nos salva la vida. Los iluminados tienen la cocina abierta todo el día, los canelones no están nada mal, el pollo guisado me devuelve la vida, la crema catalana me sabe a gloria. Y del vino ya ni hablemos. En realidad lo de comer, más que la vida, me devuelve la movilidad de una mano que por alguna extraña razón se me había reducido. El dueño nos regala torrijas hechas por él a cambio de ser dos viajeras muy simpáticas que le damos consejos de diseño gráfico para mejorar su flyer.

Al día siguiente -decidimos- nos toca la ruta más larga y difícil, esa, la que el chico de la oficina de turismo nos miró de arriba abajo y nos dijo: Uy, es bastante dura, alta montaña. Supongo que no teníamos pinta de excursionistas profesionales.

Volvemos al hostal a arreglar el mundo y a dormir un poco. Antes escuchamos al chico del hotel decirle a unas siete señoras cincuentonas que la calefacción no la ponen porque todavía no hace frío. "No hace frío" quiere decir que los 2-3 grados por la noche le parecen poco relevantes. Ja. Nosotras estamos salvadas porque Cata pidió ayuda con su sonrisa de recién llegada y su dulzura aún incólume y nos dieron un radiador.



Pijama, tapones para los oídos preparados, libro que apenas si conseguí abrir. Nos vamos a dormir. Yo no tardo mucho en caer rendida, agotadísima. Como el perro sin un ojo que me dio un susto de muerte cuando lo descubrí de repente... ahí medio irreal medio fantasmagórico, a mis pies, jadeando y viéndome con el ojo que sí le quedaba, mientras yo le sacaba una foto al cementerio de Erill La Vall.


miércoles, octubre 03, 2012

Qué curioso el silencio... se te mete aquí

La semana pasada llegó a tierras catalanas una de mis amigas del alma. Como sabíamos que el Vikingo se podía hartar de las horas que planeábamos pasar juntas, escogimos irnos de fin de semana de chicas a la montaña.



Y unos cuatro días que... a ver... cuatro días en La Vall de Boí son cuatro días de lujo. Sobre todo si estás con una compañía preciosa. Os lo digo ya.

En la mañana nos llevamos un mini susto cuando la agencia en la que había pensado nos anuncia que no tienen coches disponibles. No pasa nada porque Cata es más eficaz que ná, así que media hora después en Sants el tema está arreglado.

Cogimos un coche de alquiler que por un par de euros más pasó de ser una cositilla pequeña a uno bastante más cómodo. El Tomtom (rebautizado tontón) nos explica cómo llegar porque yo con los mapas que no son de ciudad no tengo una relación tan buena como quisiera y Cata acaba de llegar. Tontón y yo nos peleamos un rato, luego Cata se pelea otro, la de la agencia de coches pasa de nuestra cara. Lo insultamos, él se defiende atacando, la cosa parece que irá mal entre nosotros. Al final conseguimos entendernos y aunque Tontón se cree que en 4 horas estaremos en el destino, pronto lo ponemos en su lugar y le hacemos entender que el ritmo lo decidimos nosotras. Tontón se acostumbra a las múltiples paradas que hacemos, a veces por un café, a veces a mirar un río, a veces a esquivar un jabalí, a veces a hacernos una foto cuyo sentido en realidad sólo entendemos nosotras.



El jabalí, en media calle, parece malherido. Cata se ofrece a bajarse y "empujarlo un poquito". No es broma, de hecho se indigna un poco y pasan varios minutos hasta que suelta el puchero de tristeza por no poder ayudarlo. Lo de empujarlo, según ella, era para sacarlo de la carretera, yo le digo que Pumba podía ser muy simpático en la película de Disney, pero por más lástima que nos dé el jabalí no es bicho para ser empujado. Lo de intentar empujar seres vivos será una constante en el viaje, porque Cata tiene una debilidad enorme (y muy bonita) que se llama exceso de empatía.

Nos hospedamos en Erill La Vall, en un hostal hermoso llamado La Plaça en el que por cierto se come de lujo. Ese día hacemos una breve visita de reconocimiento por Barruera, descubrimos que -será por la temporada- pero se come cuando se come y ya la hora en que paseamos no es hora de comer. Entonces nos conformamos con comprar cuatro tonterías en dos mini supermercados. Cenamos pues cuatro tonterías mientras hablamos de lo humano y lo divino.

Por la noche hacemos zapping, hablamos de las protestas en Madrid, del programa Salvados, de otra decena de temas que habíamos anotado en la agenda de temas por tratar. Hacemos planes de futuros viajes, trabajos, proyectos, conversaciones. Todo va, todo fluye, todo es digno de sonreír.

Pronto empieza la fiesta que una botella de vino ayuda a animar. Bajamos a pedir otra porque nos quedamos cortas. Hasta la colcha brinda con nosotras. Y yo brindo con mi amiga y en silencio porque me parece mágico tenerla cerca, a ella que tanto quiero y que tan lejos (sólo físicamente) he tenido durante ocho años.

Leyendo las crónicas de Fanma sobre su viaje de verano me doy cuenta de lo que nos resulta llamativo. Él alucina con los sonidos de bichos nocturnos en parajes naturales. Yo me quedo callada un segundo (no más, Cata y yo casi no podemos parar de hablar durante cuatro días) y se me llena todo de silencio. Y es que en verdad lo pienso, es tan curioso el silencio... se mete aquí. Y ahí se queda y como que todo va mejor.



A veces la vida se porta muy bien.
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