Me sabe mal decirlo porque pareciera que soy una amargada, y no es eso... pero me jode cantidad el día de San Juan. No puedo, está más allá de mí asumir la celebración en esta ciudad. Como me repito y no hay motivos nuevos, os copio el post que hice al respecto en el 2007:
"San Juan en Barcelona...... o como desmitificar una de mis fechas favoritas.
Mi primer inicio de verano en La Coruña me enamoré de una fecha: San Juan. Fue en el 2005 y durante horas disfruté con mis amigos, sentada cerca de decenas de hogueras, quemando papelitos con cosas por olvidar y sacar de mi vida, haciendo intenciones y saltando hogueras para llamar a la buena suerte. Al final, cansada pero satisfecha, hasta me dormí en la arena (el vino ayudó, es verdad, pero estaba acelerada y exhausta, todo a la vez) y caminé cuatro kilómetros de vuelta a mi casa cuando el sol empezaba a salir.
En el 2006, viviendo en Barcelona, no pude ir a la playa para el solsticio de verano, estaba en Costa Rica. Este año tenía tantas ganas de que llegara la fecha, que el resultado me parece un fraude. Bueno, es que no contaba con la piromaniaca afición catalana por los petardos, bombetas y demás juguetitos de pólvora… y al no pensar en eso no razoné lo obvio: ¡no podía pasarla bien!
La razón es sencilla: odio con toda mi alma este tipo de cosas. Los fuegos artificiales organizados, de colores y de lejos me parecen hermosísimos, pero ver chiquitos enanos en media calle tirando cosas encendidas que les revientan a pocos metros me asusta, por ellos y porque –ya sé que puede sonar poco racional –me dan pavor dichos artefactos. PAVOR. Con todo respeto para la tradición de aquí, no entiendo cómo se le da un juguete que explota a un chiquillo y lo peor, en la mayoría de los casos se le deja solo.
Después de hacer un esfuerzo enorme por llegar hasta la playa andando, sujeta como monito en ventolero de la mano de Fernan y saltando cada dos metros con las explosiones, no disfruté nada. Tanto que a la media hora de haber bajado a la celebración del verano, veníamos de regreso para la casa."
Y como los petardos y yo no nos llevamos bien, esta noche la pasaré en casa con el vikingo. Ya nos inventaremos algún ritual como el que se supone que se debe hacer... hay un vino blanco buenísimo en la nevera, no necesito nada más.
De todas maneras, feliz solsticio de verano :)