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jueves, enero 12, 2012

Quiero aprender a coser

Hace ya dos años que tengo una máquina de coser. La pobre no ha servido para nada más que hacer bajos y algún invento adicional...

Quiero aprender a coser para hacerme cosillas divertidas como estas:










El dónde, cuándo y por qué me los pondría... eso es harina de otro costal y si hace falta, me invento fiestas y picnics vintage-retro-lo que sea.

jueves, enero 05, 2012

Pastel de elote, fácil, sencillo, delicioso

En Costa Rica tenemos un amplio recetario de cosas con maíz. Elote, le llamamos. Hoy les cuento una receta que es fácil (como las que suelo poner ;) ) y que queda riquísima. El único requisito es que les guste el maíz dulce, claro, de otra manera sería una tontería desperdiciar energía y tiempo en esto. Una cosa importante es que queda con textura "apudinada" y no como bizcocho / queque; es decir, más húmedo.

Ahí va:

Son los de aquí abajito, los de arriba son cupcakes de zanahoria


INGREDIENTES

1 lata grande de maíz dulce
1 lata de leche condensada
1/3 taza de leche (evaporada, normal o crema dulce-nata)
4 huevos grandes
1 taza de harina
1 cucharadita de vainilla
2 cucharaditas de polvo de hornear
125 gramos de mantequilla derretida, caliente.

PREPARACIÓN

Se pone en la licuadora el maíz, la leche condensada... se bate unos 20 segundos. Se agrega la leche, otros 10 segundos. Huevos... uno a uno, cinco segundos por huevo. La harina, polvo de hornear y vainilla previamente cernidas a pocos, se licúa durante 1 minuto. Mantequilla derretida y otro minuto más. Todo al horno en un molde enharinado, a 125º C durante 45 mins. Yo lo tapo con papel aluminio porque me gusta sin dorar mucho y lo destapo cuando apago el horno, pero esto son manías mías.

Luego se deja enfriar al menos 4 horas, porque tibio no está tan bueno.

Chimpún!

jueves, diciembre 29, 2011

Hummus a la vikinga

Con el vikingo nos pasa frecuentemente que yo le enseño una receta y al final él se vuelve el maestro y viceversa. En mi casa soy yo la diosa de la tortilla de patatas (que me enseñó él) pero él es el experto en hacer hummus (que le enseñé yo). Hoy les contamos la receta del hummus versión vikingo.

Una cosa importante del hummus (en realidad de cualquier plato, pero este más) es que la cantidad de ajo y limón es al gusto. Esta receta es bastante moderada en ambas cosas.

Como se nos olvidó sacarle fotos al que hicimos, me traje esta de blisstree.com


INGREDIENTES
siento eso de que las medidas sean "dedos de vaso", pero es que el vikingo mide así, de hecho tiene un vaso de Ikea guardado que es con el que mide...)

1 bote de garbanzos cocidos grande
3-4 dedos de vaso de tahini o 12-15 gotas de aceite de sésamo
4-5 dedos de aceite de oliva extra virgen
2 dedos de limón ácido
Una pizca de sal
1/2 diente de ajo

Para decorar y servir:
Un chorrito de aceite de oliva
Una pizca de pimentón dulce (paprika)
Perejil

PREPARACIÓN
Es tan fácil que da rabia: se pone todo en un recipiente alto, se procesa o tritura... y listo. Se puede hacer con la minipimer o en la licuadora. Hay que estar un rato para que quede fino de textura. Luego se prueba y corrije la sal y se pone en un recipiente. Encima un chorrito de aceite de oliva, el pimentón dulce y el perejil. Voilá.

jueves, diciembre 22, 2011

Mari, mira qué cocina

Yo tengo costumbres curiosas. Una de ellas es mirar pisos a la venta, casas, cottages, chalets... me encanta husmear en las ventanas de las inmobiliarias y en sus páginas webs. Dentro de esta categoría está mirar páginas con mega casotas, y como derivación, me gusta husmear páginas de diseño de interiores.

Una de las partes de la casa que creo que más me costará diseñar o decidir cómo la quiero será la cocina. Por la sencilla razón de que termina siendo lugar de reunión y porque, como me gusta cocinar, sé que será unos de los lugares donde pasaré buenos ratos.

El otro día miraba páginas de este estilo y me encontré varias cocinas hermosas...

La primera es elegante pero a la vez, con los detalles en madera y los azulejos del suelo, tiene un toque acogedor.


 Esta me gusta por el contraste de las sillas negras sobre tanto fondo blanco. Además el suelo es de madera, punto para la cocina.


Cansada de tanto blanco esta me llamó la atención... tiene dos de mis colores favoritos, aún más favoritos si están juntos y... abajo a la derecha un estante para libros: ¡ideal! (ya sé que deben ser como de cocina, pero yo puedo poner novelas porque es mi cocina y en mi cocina pongo lo que tengo ganas de poner, hombreya)


Para la casa de la montaña encontré esta. Ya sé que no es la decoración sino la construcción lo que me gusta, pero el estilo bóveda me encanta. Además, como la anterior, una discreta librería nos recibe.


Aunque las formas son menos sinuosas, esta está de muerte con sus vigas de madera, la combinación de colores sobrios pero cálidos y la cantidad de luz. Love it


Ahora sólo queda tener un pedazo de casa donde me quepa mi cocina nueva ;) Y negociar con el vikingo, claro.

jueves, diciembre 15, 2011

SOY UNA MARUJA: New York Cheesecake Duncan Style

Quien diga que no es conquistable por el estómago miente como un bellaco. Como un bellaco sin suerte, porque eso quiere decir que nunca nadie le ha hecho un plato con amorrrrr. Para prueba el vikingo (a quien le pediré que un día escriba una receta porque es buenísimo cocinero) quien, creo, acabó de caer en mis redes el día que hice un New York Cheesecake Duncan Style.

Recién sacado de la nevera, sin mermeladas ni cosas de esas... pure cheese


El vikingo y yo, en todo caso, tenemos una obsesión con el mejor postre del mundo mundial: el New York Cheesecake. Lugar donde vamos y lo ofrecen, lugar donde lo catamos y valoramos. Si alguna vez en Barcelona quieren comer y a mí no me da la gana hacerles, pregunten dónde que Vikingo & Duncan saben asesorar sobre el tema. Y de hecho estamos pensando en editar un libro sobre cómo perder peso comiendo cheesecake, porque el señor de Duncan perdió un kilo la semana pasada a punta de pastelín de queso. Palabrita que sí.

A lo que vinimos: la receta es bastante fácil pero lo que más cuesta es encontrar el punto de cremosidad, dulce y textura que a uno le guste más. Hay gente a la que le gusta que casi se deshaga el pastel, hay gente que disfruta más firmeza. Cuestión de probar.

Ahí va la receta:



INGREDIENTES
10-15 galletas, en migas (o boronas)
25 gramos de mantequilla, derretida

1 kg de queso cremoso (mejor si es 750 g de queso crema y 250 de mascarpone)
1 1/4 tz de azúcar blanca
1/2 tz de leche (puede ser normal, evaporada o nata/crema dulce)
6 huevos grandes
200 gr de nata fresca/natilla en CR (si no, 2 yogures naturales, pero mejor nata)
2 cdtas de extracto de vainilla
6 cucharadas de harina

El vikingo atacando al pobre cheesecake sin piedad alguna...

INSTRUCCIONES
  • Precalentar el horno a 375 F (mi horno es supersónico y quema pizzas en 5 minutos, así que lo pongo a 90)
  • Mezclar las galletas y la mantequilla. Se le puede agregar canela, nuez moscada y gengibre si hay ganas de que sea una masa especiada. En ese caso mejor no pasarse de un cuarto de cucharadita de cada cosa porque el dicho de siempre se puede agregar pero no quitar parece tonto, pero no lo es. Cuando está todo bien revuelto se pone en el fondo del molde (mejor si es de esos que se desmontan, por cierto yo no tengo de esos... se aceptan donativos) y se puede hacer presión con el culete de un vaso para que quede más compacto. Hay quien hornea esto unos 10 mins... yo no creo que sea necesario.
  • En un bol grande mezclar el queso crema como el azúcar hasta que quede uniforme... pero nada más, por favor no batan y batan y batan que luego queda como suspiro en vez de como pastel, no sé si me explico. Luego se le agrega la leche, los huevos uno a uno apenas para que se mezclen (de nuevo, no hace falta batir como si se fuera a acabar el mundo); la nata fresca, vainilla y de último la harina. Cuando la mezcla está homogénea se vierte sobre la masa de galletas despacito.
  • Bajar el calor del horno temperatura media-baja (como a 300F, en mi horno supersónico lo bajo a 50) y hornear durante 1 hora. Si se prefiere que quede sin dorar, lo mejor es ponerle papel de plata/aluminio.
  • Un último tip que me encontré por ahí: dicen que queda mejor de consistencia si se deja enfriar en el horno (sin abrirlo) durante unas 5 horas. Si hay paciencia se puede probar.
Luego a la nevera un rato y listo para servir. Si alguien es muy motivado/a y quiere hacer mermelada de fresa para ponerle por encima, aquí hay una receta. Para los demás mortales, siempre está la que venden ya hecha.

¡Buen provecho!


Al final le dio muerte...

*dos advertencias: 1. es una receta para un cheesecake bastante grande, digamos que unas 12 porciones abundantes, así que si es para menos gente o menos molde, hay que dividir las cantidades. Y 2. esto es una bomba calórica, más o menos 500 calorías por ración. Que nadie diga que no avisé ;)

jueves, diciembre 08, 2011

SOY UNA MARUJA: Crema de calabaza de llorar de la emoción

Pues resulta que yo, amante de un buen solomillo o lomito según donde lo pida, fui vegetariana durante un tiempo. Todo por un vídeo en que mataban a unos cerdos de manera -digamos- poco agraciada y bastante sanguinolenta. Chillidos de chancho iban, chillidos de chancho venían, en medio un pollo en una jaulita que parecía piso de soltero, en el que apenas podía moverse. Vacas tristes que se endurecían antes de que las mataran porque sentían el cuchillo asesino acercarse, vacas con lágrimas de vaca arruinando el queso recién hecho... en fin, algo así como el apocalipsis del mundo animal, todo perpetrado por los malos humanos sin corazón. 

Cuestión que cuando volví a mi casa había carne para comer y casi me da algo cuando destapé la olla. Ese “casi me da algo” me duró dos años, meses arriba, meses abajo.

Bueno, estrictamente hablando era ovo-lácteo vegetariana y de vez en cuando (a escondidas, detrás de un sofá casi) comía pescado. El resto de los nutrientes venían de unos embutidos de soja bastante asquerosillos y de cosas como garbanzos y lentejas.

Pero héte tú que la carnívora y devora ajos España se interpuso en mi camino, representada por el vikingo con que me casé, que podría comerse una vaca sin más ayuda que sus incisivos si le dijeran que es una vaca de calidad (no exagero, el señor marido come carne hasta cruda). Él, no sé por qué, tal vez para probarme, me hizo una cena en la que prácticamente me ofrecía la vaca en cuestión como señal de su amor incondicional y yo, que tengo el corazón débil y soy bastante amable cuando quiero, no pude sino comer vaca. Me la comí y tuve que aceptar que estaba buenísima la jodida. Y desde entonces como vaca. Como vaca y ni siquiera me siento culpable. Y como pollos. Y también cerdos, faltaría más.

Pero de mis años mozos de ovo-lácteo vegetariana me quedó un buen legado: sé cocinar verduras de maneras bastante diversas. Por ejemplo, hago esta crema de calabaza de llorar de la emoción, modestia aparte, que por cierto se llama crema aunque no lleva leche pero que es la leche (chiste fácil, lo sé, pido disculpas por el humor chabacano).

Ahí va la receta.



INGREDIENTES
2 kg de calabaza (más o menos)
1 ½ kg de zanahorias
2 cebollas grandes
½ taza de vino blanco
Caldo de pollo (1 litro) o cubitos de pollo (avecrem, maggy)
Aceite de oliva
Sal
Pimienta blanca
Nuez moscada
Jengibre en polvo
Queso grana padano (para servir)

PREPARACIÓN
1- Rallar las zanahorias. Repito: RALLAR las zanahorias. La textura es diferente si se rallan o si se pican y como soy una puñetera, digo que hay que rallarlas. Saque tiempo porque esto es un ratito tratándose de tanta zanahoria, pero si no me hace caso luego no acepto reclamos ;)

2- Cortar la calabaza en rebanadas... aquí al gusto del cliente, aunque yo las corto en julianas.

3- Picar la cebolla del tamaño que quiera, aproveche porque es estilo libre.

4- Poner en una olla anti adherente (preferiblemente o rociada con spray anti adherente) un chorrito de aceite de oliva y freír las cebollas a fuego medio. Cuando empiezan a caramelizarse (apenas que se pongan un poquitititito marrones) se le agrega la zanahoria RALLADA y la calabaza. Se sofríe un poco, digamos unos 3 minutos dándole vueltas siempre.

5- Agregamos el vino y subimos el calor. Unas cuantas vueltas más y se deja que se evapore el líquido.

6- Se agrega el caldo de pollo poco a poco, cada vez que baja el líquido se le pone un poco más, o si usa cubitos se le ponen dos cubitos y vasos de agua hasta completar unos cuatro.

7- Especies al gusto: yo le pongo una pizca de pimienta, una media cucharadita de jengibre y un cuarto de cucharadita de nuez moscada. Puede ir probando por si acaso. También le queda bien el pimiento rojo/paprika y el ajo en polvo... muy poquito de ambas cosas.

8- Váyase a leer o a ver tele, porque todo esto estará en el fuego unos 45 minutos, hasta que la calabaza casi se deshaga sola y la zanahoria esté suavísima. La gracia es que quede con líquido apenas al nivel de las verduras, no mucho más porque queda aguada ni mucho menos porque queda como papilla de bebé.

9- Procese con la licuadora o el túrmix. Corrija sal y especias al gusto.

10- Sirva caliente con una buena cantidad de queso grana padano RALLADO por encima. Ja. Bueno, el queso se lo pueden poner como les venga en gana.

Y listo.

Bon profit!
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