A ver, a ver... yo -más allá de mis gustos personales -considero que Paul Auster es de los novelistas actuales con más técnica y colmillo en la escritura. Uno de sus libros (Mr. Vértigo) me impactó, me entusiasmó, me atrajo a leer más de Auster. Sabe construir personajes, sabe hilar tramas, sabe cómo coger una historia sin importancia y darle un toque interesante. Eso es lo que hace en esta novela. Además, juega -con mucha habilidad- a cambiar narradores, variar el punto de vista, la trama... si Viajes por el Scriptorium tenía un poco de cuadro de Escher, Invisible es un poquito muñeca rusa (poquito, diría que son dos o tres muñecas nada más). Se lee con interés, quieres saber más... pero...
No sé qué me pasa con Paul Auster. Para mi gusto le falta un condimento. Creo que de alguna manera tengo la sensación de que él mismo se preocupa mucho por el estilo y la técnica, cosa que se agradece; pero poco por la implicación emocional del lector... y es que, de hecho, me parece un escritor frío, calculador y justo por eso poco entregado. Y así me quedo cuando lo leo: maravillada por la pericia narrativa y los recursos que utiliza, fría porque no me deja depósito en el corazón, ni en el estómago. Que no se malinterprete, creo que es un libro excepcionalmente bien escrito, es una lección de narrativa, sí señor... Pero será que soy lectora visceral y tanta distancia me pone nerviosa.
¡Anda, Paul, desnúdate un poco! :-D
Lo que dice la contraportada:
En 1967, Adam Walker, un joven poeta ávido de vida y literatura, estudia en la Universidad de Columbia, se opone a la guerra de Vietnam y es muy apuesto. Una noche, en una fiesta de estudiantes, conoce a una pareja de franceses sofisticados, Rudolf y Margot. Tras varios días en que ambos ejercen su ambigua seducción sobre el inocente americano, Rudolf, le ofrece a Adam la dirección de una revista literaria que él financiará. Adam ya sospecha que quizá el profesor sea un hombre peligroso, pero no puede resistirse a su oferta. Y tampoco se resistirá a la insinuante Margot... Pero, en estos juegos peligrosos, ¿quién es la presa y quién el cazador? «Con unos personajes fascinantes, una estructura en espiral y un final digno de Joseph Conrad y El corazón de las tinieblas, es una novela de un suspense impecable, inteligente e inquietante» (Donna Seaman, Booklist); «Posiblemente nos encontramos ante la mejor novela de Auster» (Don McLeese).