ACTUALIZO: se lo dije, don Luis Guillermo, usted es el próximo presidente de la república. Un voto hace la diferencia, ¡siempre vale la pena!
lunes, febrero 03, 2014
Vale la pena
No han empezado los cortes de las mesas, no tengo ni idea qué va a pasar con las elecciones en Costa Rica, pero este fin de semana he entendido qué quiere decir "PATRIA". Muy fuerte, precioso. Hoy me siento más costarricense que nunca y más orgullosa de serlo que nunca.
ACTUALIZO: se lo dije, don Luis Guillermo, usted es el próximo presidente de la república. Un voto hace la diferencia, ¡siempre vale la pena!
ACTUALIZO: se lo dije, don Luis Guillermo, usted es el próximo presidente de la república. Un voto hace la diferencia, ¡siempre vale la pena!
martes, enero 21, 2014
Don Luis Guillermo, por usted recorro 1400 kilómetros
¿Por qué voy a viajar 1400 kilómetros para votar por Luis Guillermo Solís? ¿Por qué ir y volver de Barcelona a Madrid en 24 horas? ¡Pero es un voto, nada más!, podría pensarse. ¿Qué diferencia hay? Una: estoy enamorada.
Para conocer a quien hoy es mi esposo recorrí España de
punta a punta. Viajé 24 horas en tren. Una locura llena de cansancio, nervios,
expectativas y dudas. Un viaje que emprendí sin saber si traería buen resultado,
algo positivo, un cambio. Lo hice porque el corazón –al menos el mío– es de
impulsos: cuando algo lo llama, va detrás.
Lo segundo que tengo que decir es que en mi casa me han
enseñado muchas cosas, entre ellas el amor a la democracia, a la elección, a
poder alzar la voz y opinar. Me enseñaron que se vale quejarse, sí, pero sólo si se
tiene un plan para cambiar aquello que provoca la queja.
Así, hace unos días mi corazón saltó. Me enamoré. Sí, lo
confieso. No sabía por quién votar, no estaba segura de que existiera un
candidato que me convenciera, por el que valiera la pena apostar. Entonces leí,
me informé, vi debates, revisé opiniones en el Facebook. Y me enamoré. Sí, lo confieso, siento una debilidad por los
hombres inteligentes, íntegros, educados. Siento una profundísima admiración
por quien sabe hablar, debatir, explicarse. Por quien se niega a entrar en
juegos sucios pero a la vez defiende sus posturas sin miedo. Por quien tiene
palabra, no se desdice, habla con su verdad y espera que ésta sea escuchada.
Por quien piensa en los demás, en el beneficio del colectivo por encima de
intereses creados (¡y encima defiende el respeto a los animales!)
Don Luis Guillermo, lo confieso, me tiene políticamente
enamorada. Veo en usted una mirada limpia, creo en su decencia, en sus ideas,
en su saber hacer. Tal vez, como usted mismo se habrá dado cuenta, tardé en
conocerlo… pero lo bueno –dicen las abuelas sabias –suele hacerse esperar. Como amo a Costa Rica la espera me sabe dulce. Amo a mi país y, por tanto, deseo que sea usted quien la cuide durante unos años. Sé que lo hará bien.
Este amor político, que me hace lanzarme a recorrer 1400
kilómetros en 24 horas, era mi secreto. Lo pensaba mantener así, pero tiene que
entender, señor Solís, que cuando un corazón salta y se entusiasma necesita que
el mundo se entere. Como enamorada de ese voto que le pienso dar el próximo 2
de febrero no concibo ser parte del silencio. Sería ayudar al juego sucio.
Sería hacer ver que no hay opción, cuando la hay. Sería restarle importancia a
una serie de valores que usted se ha encargado de
hacerme ver que aún existen. Gracias.
Viajo 1400 kilómetros y espero que mis compatriotas hagan sus 800 metros. Es un deber, un privilegio y un gusto poder alzar la voz, opinar, hacer algo. Como su admiradora (hasta
ahora secreta) quiero ser parte del cambio y no de la queja. Vivo en Barcelona e iré -por usted- hasta Madrid.
Como enamorada le doy mi mano y digo: sí, don Luis Guillermo, sí quiero. La decencia, la integridad, el respeto y la inteligencia son valores indispensables en un futuro Presidente de la República. Porque usted va a ganar, don Luis Guillermo, se lo digo yo.
Vamos a ganar.
Entonces brindaré por lo que viene, por un cambio que hará que mi corazón diga: yo recorrí 1400 kilómetros por dos hombres decentes en mi vida. Uno es mi marido. El otro el Presidente de la República.
Como enamorada le doy mi mano y digo: sí, don Luis Guillermo, sí quiero. La decencia, la integridad, el respeto y la inteligencia son valores indispensables en un futuro Presidente de la República. Porque usted va a ganar, don Luis Guillermo, se lo digo yo.
Vamos a ganar.
Entonces brindaré por lo que viene, por un cambio que hará que mi corazón diga: yo recorrí 1400 kilómetros por dos hombres decentes en mi vida. Uno es mi marido. El otro el Presidente de la República.
martes, diciembre 31, 2013
Cerrando el serpenteante 13
Este no ha sido un año fácil. De aprendizajes seguro, sencillo para nada. Pero no haré un resumen, es imposible y -pienso- inútil. Prefiero cerrar la puerta, cargar con lo que me puedo llevar para crecer y lo demás... hasta la vista, baby.
He leído mucho menos de lo que esperaba, novelas al menos. Cuento 17 y un libro de ensayo. Creo que hace años de años no leo menos de 20-25 novelas y aunque sé que tampoco está mal, me sabe a poco. Dejo acá la lista...
Los enamoramientos, de Javier Marías
Una mujer difícil, de John Irving (relectura)
La tabla rasa, de Steven Pinker (ensayo)
La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Jöel Dicker
La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger (relectura)
Snuff, de Chuck Palahniuk
¿Sueñan los androides con ovejas electrónicas? de Philip K. Dick
El tiempo entre costuras, de María Dueñas
Guerra Mundial Z, de Max Brooks
Wonder, de R.J. Palacio
El lado bueno de las cosas, de Matthew Quick
The bell jar, de Sylvia Plath
El cielo es real, de Todd Burpo
Otra vuelta de tuerca, de Henry James
Una familia como cualquier otra, de Silvia Teslo
Cell, de Stephen King
Una familia feliz de David Safier
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*no tengo el crédito de la foto, si alguien lo sabe que me lo pase ;) |
He leído mucho menos de lo que esperaba, novelas al menos. Cuento 17 y un libro de ensayo. Creo que hace años de años no leo menos de 20-25 novelas y aunque sé que tampoco está mal, me sabe a poco. Dejo acá la lista...
- Los buenísimos
Los enamoramientos, de Javier Marías
Una mujer difícil, de John Irving (relectura)
La tabla rasa, de Steven Pinker (ensayo)
- Los buenos
La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Jöel Dicker
La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger (relectura)
Snuff, de Chuck Palahniuk
¿Sueñan los androides con ovejas electrónicas? de Philip K. Dick
El tiempo entre costuras, de María Dueñas
- Los regulines
Guerra Mundial Z, de Max Brooks
Wonder, de R.J. Palacio
El lado bueno de las cosas, de Matthew Quick
The bell jar, de Sylvia Plath
El cielo es real, de Todd Burpo
Otra vuelta de tuerca, de Henry James
- Los tirando a malillos
Una familia como cualquier otra, de Silvia Teslo
Cell, de Stephen King
- Los pésimos
Una familia feliz de David Safier
lunes, noviembre 11, 2013
La trampa facebookeana
Hace unos días desactivé mi cuenta de facebook, necesitaba vacaciones. 24 horas después tuve que volver a activarla, porque tengo varios programas/apps/páginas vinculadas a mi cuenta de facebook y si desaparezco de una, desaparezco de las otras.
Ya sé que es evidente que esto pasaría, pero como uso el facebook en automático, no me había parado a pensar en que mucha parte de mi vida cibernética pasa por ahí... por ahí o por google.
Cuestión que también me di cuenta de otra obviedad, y es que facebook es más que una red social: es un puto vicio. Vicio para lo bueno: ver y comentar sobre la vida de la gente que uno quiere, pero también para lo malo...
He visto la lista esa de usuarios molestos de facebook que circula... y hay ciertos tipos de usuario que me ponen nerviosa, pero lo que me llama la atención es que usamos la red social para cosas raras. Por ejemplo:
Demostrar lo "X" que somos: divertidos, felices, espirituales, religiosos, creyentes, ateos, profundos, empáticos, viajeros, filosóficos.
Discutir por cosas que en una mesa de tragos sería divertido y que en FB se vuelven una bomba de bilis. El mejor ejemplo: nacionalismos, patriotismos, religión, política.
Insultar a gente que en persona no nos atreveríamos a insultar.
Lanzar indirectas o comunicarle al mundo los pesares que uno padece: ay de mí, ay de mí. Por ejemplo: "hoy me hicieron daño como pocas veces. Ay, aprendizaje". Lo peor es cuando la gente pregunta qué pasó y la persona en cuestión no responde... o sea, si es privado NO lo ponga en FB para empezar. La variante 2: hoy en el doctor y luego no explican qué pasó... de nuevo, si es privado, NO lo ponga en FB.
Aunque ahora que lo pienso la culpa no es de facebook, es sólo un reflejo de cómo funcionamos los grupos humanos.
Buf.
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tomada de http://yucatan.com.mx/wp-content/uploads/2013/10/face.jpg |
Ya sé que es evidente que esto pasaría, pero como uso el facebook en automático, no me había parado a pensar en que mucha parte de mi vida cibernética pasa por ahí... por ahí o por google.
Cuestión que también me di cuenta de otra obviedad, y es que facebook es más que una red social: es un puto vicio. Vicio para lo bueno: ver y comentar sobre la vida de la gente que uno quiere, pero también para lo malo...
He visto la lista esa de usuarios molestos de facebook que circula... y hay ciertos tipos de usuario que me ponen nerviosa, pero lo que me llama la atención es que usamos la red social para cosas raras. Por ejemplo:
Demostrar lo "X" que somos: divertidos, felices, espirituales, religiosos, creyentes, ateos, profundos, empáticos, viajeros, filosóficos.
Discutir por cosas que en una mesa de tragos sería divertido y que en FB se vuelven una bomba de bilis. El mejor ejemplo: nacionalismos, patriotismos, religión, política.
Insultar a gente que en persona no nos atreveríamos a insultar.
Y la que personalmente me pone más nerviosa:
Lanzar indirectas o comunicarle al mundo los pesares que uno padece: ay de mí, ay de mí. Por ejemplo: "hoy me hicieron daño como pocas veces. Ay, aprendizaje". Lo peor es cuando la gente pregunta qué pasó y la persona en cuestión no responde... o sea, si es privado NO lo ponga en FB para empezar. La variante 2: hoy en el doctor y luego no explican qué pasó... de nuevo, si es privado, NO lo ponga en FB.
Aunque ahora que lo pienso la culpa no es de facebook, es sólo un reflejo de cómo funcionamos los grupos humanos.
Buf.
miércoles, septiembre 25, 2013
Ay el cansancio productivo
Llevo meses de bólido, pero la planta va creciendo. Pienso que pronto dará frutos, y eso en una profesión como la mía es mucho. Mientras tanto duermo cuando puedo, como cuando puedo y sobre todo intento ser productiva aunque el cerebro diga basta.
Dentro de una semana me voy a Costa Rica con tres colegas de teatro, vamos a acabar de ensayar (y a estrenar) una obra de mi autoría que se llama "Baile y son de don Patricio Carambolas". Está siendo todo un viaje el proceso, me hago gracia a mí misma aunque suene pedante, pero es que ¡es muy divertida! Por cierto hemos empezado una campaña de crowdfunding para acabar de financiar el proyecto: http://www.verkami.com/projects/6500-baile-y-son-de-don-patricio-carambolas
Me he enviciado al Candy Crush. No entiendo con qué tiempo.
Quiero leer, no veo con qué tiempo.
Y quiero dormir un poquito.
Eso.
Dentro de una semana me voy a Costa Rica con tres colegas de teatro, vamos a acabar de ensayar (y a estrenar) una obra de mi autoría que se llama "Baile y son de don Patricio Carambolas". Está siendo todo un viaje el proceso, me hago gracia a mí misma aunque suene pedante, pero es que ¡es muy divertida! Por cierto hemos empezado una campaña de crowdfunding para acabar de financiar el proyecto: http://www.verkami.com/projects/6500-baile-y-son-de-don-patricio-carambolas
Me he enviciado al Candy Crush. No entiendo con qué tiempo.
Quiero leer, no veo con qué tiempo.
Y quiero dormir un poquito.
Eso.
viernes, julio 26, 2013
Lo que vende o lo que hace pensar...
Esta semana he ido a dos encuentros sobre teatro. Uno, con Ramón Simó (director de teatro y actual director del Festival Grec) y Michael Billington (crítico teatral británico) hablaba sobre el teatro comercial y sus perspectivas frente al "otro" teatro. El segundo, esta mañana, fue con Jordi Coca (escritor y estudioso del teatro, entre otras cosas) y Claudio Tolcachir (autor y director teatral) sobre el teatro político.
Al salir de ambas actividades me quedo con la sensación de que vivimos con la venda en los ojos. Que si el teatro comercial es el diablo, que si el no comercial no se entiende. Cuánta presuposición...
Entonces, pienso yo... la cuestión de fondo es la perspectiva. Es verdad que hay producción -ya no sólo teatral, sino artística en general- hecha para las grandes masas sin ánimos de reflexión. Pero, y he aquí el quid de la cuestión... ¿quién establece el baremo de lo que no es eso?
Por otra parte, toda producción siempre tendrá un ánimo de ser, como mínimo, autosuficiente. A menos de que vivas de las rentas, en cuyo caso es casi un hobby.
En todo caso, mi duda es... hablemos de series. ¿Six feet under es comercial o de lo "otro"? ¿O las dos? ¿es posible hacer conseguir con equilibrio y es eso lo que habría que buscar, en vez de tirarnos lo trastos a la cabeza?
Mientras tanto yo escribo lo que puedo, ya veremos si es comercial o de lo otro, o si consigo la utopía de comunicar, conmover, gustar a la vez que hacer pensar, cuestionar, reflexionar.
Al salir de ambas actividades me quedo con la sensación de que vivimos con la venda en los ojos. Que si el teatro comercial es el diablo, que si el no comercial no se entiende. Cuánta presuposición...
Entonces, pienso yo... la cuestión de fondo es la perspectiva. Es verdad que hay producción -ya no sólo teatral, sino artística en general- hecha para las grandes masas sin ánimos de reflexión. Pero, y he aquí el quid de la cuestión... ¿quién establece el baremo de lo que no es eso?
Por otra parte, toda producción siempre tendrá un ánimo de ser, como mínimo, autosuficiente. A menos de que vivas de las rentas, en cuyo caso es casi un hobby.
En todo caso, mi duda es... hablemos de series. ¿Six feet under es comercial o de lo "otro"? ¿O las dos? ¿es posible hacer conseguir con equilibrio y es eso lo que habría que buscar, en vez de tirarnos lo trastos a la cabeza?
Mientras tanto yo escribo lo que puedo, ya veremos si es comercial o de lo otro, o si consigo la utopía de comunicar, conmover, gustar a la vez que hacer pensar, cuestionar, reflexionar.
viernes, julio 12, 2013
Gravedad zero...
Leer este post con voz de doblaje español, por favor.
...
Viernes por la mañana. Entro a una tienda de accesorios especializados en X. Digamos que en alas y zapatos antigravedad, por decir algo. El dependiente, "Frankie" por ejemplo, está conversando sobre los modelos, el material, etc. Bien... hasta que me doy cuenta de que, en realidad, le encanta conversar y su deseo real sería tener un bar donde todo el mundo se sepa tu nombre. Lo noto cuando Frankie dice "Joder, Joe, es que esas tiendas son una basura, colega, tienes que venir aquí, en esas tiendas, colega, te tratan como uno más. Yo no, Joe, sabes bien que yo no. ¿Y cómo están las niñas, tío?".
Tras 40 minutos esperando (2 clientes más) me toca turno. Para entonces tres personas han esperado, se han hartado y se han ido, pero otras tres aguantamos estoicas nuestro momento con Frankie. Frankie parece no inmutarse de que la cola se haga enorme y de que los clientes se le vayan. Porque Frankie se lo pasa bien vendiendo zapatos antigravedad y alas.
"Tienes con bordado post venusianas, con llamas de saturno, con espinas lunares"... dice Frankie. Hace rato que no entiendo nada de lo que dice. Habla a un nivel de especificidad que se diría que es física cuántica multi molecular.
Me toca el turno.
Cuestión que yo ayer había pedido por teléfono que me reservara unas sandalias no-flow gran voladoras. Ayer. Ayer hacia las 8 pm. No han pasado muchas horas, de hecho la tienda cerraba a las 9 pm y abría hoy... exactamente 20 minutos antes de que yo entrara por la puerta. Así que en horas laborales, le pedí las sandalias no-flow gran voladoras hace 1hr y 20 mins.
Las busca.
Las busca.
Diez minutos después... "tía, lo siento, pero que no las encuentro".
Yo lo miro con cara de póker. Primero porque he esperado 50 minutos. Y segundo porque -llamadme chapada a la antigüa- no me gusta que me llamen "tía" en ninguna tienda.
"Es que no las tengo, te juro que ayer las tuve en la mano". Se lleva la mano a la cabeza. Me mira. "Joder, colega, o me las han pispa'o o no sé qué pasa, las tenía ayer". Ayer no, Frankie, AYER NO. Las tenías en la mano hace 1 hora jodida hora con 20 jodidos minutos. Me has fallado, Frankie. Y encima usas "pispar"... que es como palabra inventada, colega. Joder Frankie, no lo esperaba de ti.
50 minutos de mi vida que no volverán. Frankie se las ha "pispa'o".
Ahora, esto se explica con señalar un par de detalles:
a. Uno de los clientes que atendió es un "amigo de la casa". Lo llama por su nombre: "Michael", por ejemplo. Michael entra y se le nota a la legua que debe tener las botas antigravedad más especiales del mundo, únicas, customizadas. Michael es ese tipo de tío, lo ves con una mirada rápida.
Frankie no ha hecho lo que Michael le pidió hace unos días, pero le dice que lo llamará cuando lleguen sus alas newtonianas green division. Antes de que salga le dice: Perdona, Michael, dame tu número de teléfono. Charlie flipa, se ríen los dos. "Joder, Frankie, sabes mi nombre, sabes mi jodido nombre, hasta diría que sabes mi dirección, colega", dice Michael. Le repite el número y Frankie lo anota en su libreta. Una de las tres que tiene llena de apuntes encima del mostrador, que no guardan ningún tipo de orden.
b. Otro de los clientes, "Little Pete" se ha llevado 375 euros en zapatos y alas. Le convenció de la aerodinámica de no sé qué y... 375 euros. De las alas que no se llevó Little Pete aún quedan cinco pares encima del mostrador. Son alas caras, carísimas. Frankie se ha ido tantas veces del mostrador que le podría haber "pispa'o" las alas caras si me hubiese dado la gana.
De aquí es fácil deducir que... Frankie, tío... la crisis a ti no te toca, Frankie, debe ser por los zapatos antigravedad y las jodidas alas. Eres un jodido chaval con suerte.
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