Yo siempre fui de las que dicen que las canas son bonitas y elegantes.
Que las arrugas son hermosas porque marcan tu historia.
Que el paso del tiempo sólo afecta a quien decide dejar que le afecte.
Hasta que me salieron canas. Son como siete, que casi siempre se esconden y se disimulan gracias a lo rizado de mi pelo... pero son canas.
Hasta que tengo dos arrugas bastante visibles en la frente. Son dos, en realidad son bonitas porque se me marcan cuando hago cara de sorpresa (peor sería que sea el ceño fruncido)... pero son arrugas y no se irán, haga lo que haga.
Y hasta que a veces me sorprendo sintiéndome "grande".
Qué fácil es hablar con 20 añitos.
Qué fácil.
:D
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martes, enero 17, 2012
martes, enero 10, 2012
Tattoo time
Cuando tenía 17 años decidí que quería tatuarme. Mis papás no son nada fans de la piel entintada, pero yo me fui de escondidillas con dos amigos que también querían tatuarse. Llegamos, escogimos tatuaje y esperamos turno. Cuando me tocó hablar con el chico que tatuaba me dijo que no me recomendaba hacerme el que había escogido porque con mi color de piel los colores no quedaban bien. Me desanimé y no me hice nada. Mis amigos se tatuaron con mi apoyo moral, pero me quedé con las ganas.
Y menos mal, porque era un angelito muy bonito pero que ahora no sé si acabaría de hacerme gracia.Desde entonces he querido tatuarme, pero nunca había decidido el qué.
Ya lo decidí, lo del diseño estará pronto en proceso y cuando esté acabado iré corriendo a donde alguien con agujas y tintas que me lo pueda hacer. Me muero de las ganas, y aunque sé que los tatuajes aún levantan cejas en algunas personas (incluidos mis padres, jejejeje), me parece algo bonito qué hacer antes de cumplir los 30 y pico que cumpliré este año.
Una de mis amigas de toda la vida me preguntó que qué podía ser tan importante como para marcar mi cuerpo para siempre... y aunque ella me lo preguntó para disuadirme, en realidad la respuesta me ha ayudado a ver por qué quiero hacerlo: sí hay tres o cuatro cosas muy importantes como para llevarlas en el cuerpo y ahí las llevaré.
Pronto.
martes, enero 03, 2012
Me gusta pero me asusta: Stephen King
Con trece añitos estaba obsesionada con las historias de terror. En mi casa no había mucho libro de este estilo al cual hincarle el diente, pero conseguí varios libros entre mis amigos. Leí así libros como Las mejores historias de terror 1, 2, 3, 4... , un relato pseudo periodístico sobre Amitiville y empecé It de Stephen King. Lo de Amitiville fue bastante terrible, la verdad, pero lo de It no tiene nombre. Bueno, sí, pavor.
Esta etapa estuvo aderezada con otras contribuciones de películas: Amitiville, Cementerio de Animales 1 y 2, Halloween, El Exorcista, Viernes 13... de hecho hasta hace cinco o diez años seguía viendo cine de este tipo. Ya acepté que me muero del susto y que no vale la pena.
El otro día hablaba en facebook de que Stephen King está bastante pirado para imaginar las cosas que imagina y descubrí que no soy la única con el trauma del objeto libro. Me explico:
Cuando iba más o menos a dos tercios de It, empecé a tener insomnio provocado por el miedo. Ya había gritado varias veces mientras leía e imaginaba con todo detalle cada cosita macabra que se contaba. Me moría de las ganas de seguir leyendo, pero también cada día me era más difícil concentrarme sólo en el libro: oía ruidos, veía sombras... aquello era un sinvivir.
Entonces apagaba la luz y el asunto se magnificaba.
Hasta que descubrí que me daba miedo el propio objeto, el libro en sí. Descubrirlo me produjo aún más miedo, porque yo sabía que era papel y tinta, pero si el papel y la tinta físicamente unidos podían causar pavor... es que la cosa estaba muy seria.
Cada noche cuando terminaba de leer salía de mi habitación y atravesaba corriendo la casa (corría por si me salía un payaso asqueroso y malvado, está clarísimo) para dejar el libro en un cajón del despacho de mi padre. Luego volvía corriendo y me encerraba en mi habitación con la cabeza bien escondida debajo de la manta.
Así conseguí que el miedo se diluyera un poco antes, aunque pronto me di cuenta de que aquello no era sostenible.
Entonces dejé It y nunca lo acabé. Y ahora he vuelto a caer en las garras de Stephen King. Mañana les cuento cómo me fue leyendo MISERY.
martes, diciembre 27, 2011
Cosas que me emputan: venga a subir una cosa y otra
Ahora hay que pagar un euro por receta médica, así porque sí y cueste lo que cueste el medicamento recetado. Habrá casos en que salga más a cuenta pagar el medicamento directamente: si vale dos euros, el seguro me cubre el 60 céntimos (me quedan 1,40 por pagar) y tengo que pagar 1 euro adicional... (me sale por 2,40 euros) taráaaan, mejor lo pago completo de mi bolsillo. Esta brecha será más grande para la gente cuyo seguro le cubre un porcentaje mayor del precio inicial, o sea, quien menos dinero tiene.
Ya, ya, un euro por receta no es mucho...
Ahora suben el metro un euro, así porque sí y de golpe. Gasto cuatro billetes T10 al mes, o sea que 4 euros más al mes. ¿Opciones? Comprarme una bici y pedalear 45 minutos de ida, 45 de vuelta (las vueltas a las 10 pm... no es plan, digo yo)
Ya, ya, un euro por billete puede sonar a poco.
Pero vamos a ver... el que viaja en metro -por regla general- no es precisamente el de más dinero. El de más dinero va en coche y tiene plaza de parking en su propia casa. El metro es una anécdota para la gente con mucho dinero.
Y el que va al centro de salud público -por regla general- tampoco es precisamente el de más dinero. El de más dinero puede pagarse un seguro privado y prefiere ir a las clínicas que paga, para no esperar. El servicio público es una casualidad que le toca aguantar a veces.
Entonces ¿qué p**** pasa? ¿Traslado del costo de la crisis a quien menos tiene?
Una de las cosas que se ha dicho mucho en estos días es que todos tenemos que poner de nuestra parte si queremos salir de la crisis. Vale, ¿pero no hay maneras menos absurdas? En serio, qué rabia me da que "poner de nuestra parte" no sea idear nuevas maneras de relación comercial (en vez de subir los precios), incentivar un menor consumo de energía eléctrica (en vez de subir la luz), etc etc etc.
Como se nota que las decisiones las toman los del grupo de dinero. Si no, no se entiende.
Ya, ya, ya sé que sueño demasiado.
¿Y si le aplicamos la eutanasia al sistema capitalista? Moribundo está, aunque los beneficiados nos hagan pagar para mantenerlo vivo con respiradores artificiales.
En algún punto la civilización se equivocó mucho...
martes, diciembre 20, 2011
Miguelitoooooooo el sabelotodo
En mi escuela se ponían de moda distintos juegos. Desde los típicos (elástico, por ejemplo, que aquí se llamaría ¿goma?) hasta uno muy pero muy aterrador. Tened miedo, tened mucho pero mucho miedo... porque llega: MIGUELITOOOOOO.
Y acercaban los seis lápices, intentando que las puntas coincidieran, más o menos así:
Entonces empezaba la diversión, porque esta simple figura hecha de lápices era capaz de invocar al espíritu chocarrero de un niño muerto.
Interrumpimos esta transmisión para hacer hincapié en el dato: se manifestaba el espíritu de un niño llamado ¡Miguelito! que supuestamente se había muerto en la propia escuela, con la curiosa coincidencia de que se habían muerto muchos miguelitos en muchas escuelas.
Entonces uno hacía preguntas y Miguelito respondía. Miguelito el fantasma sabelotodo "¡Miguelito! ¿Vamos a aprobar el examen de Matemáticas? NOOOOOO"... porque si los lápices se hacían hacia adentro era que no y hacia afuera era que sí. "¡Miguelito! ¿El arroz con leche del comedor escolar lleva leche? NOOOOOOOOO". "¡Miguelito! ¿Le gusto a JC, el del 6-2? NOOOOOOOOO"... y así sucesivamente. También decía que sí, pero de eso yo no me acuerdo.
Durante varios meses Miguelito nos mantuvo entretenidos en los recreos. Hasta que la maestra se enteró y como era catoliquísima catoliquísima, detrás de la tontería infantil vio una amenaza con cachos.
Esa fue la primera vez que me acusaron de seguir prácticas anti religiosas. La segunda fue por asistir en calidad de invitada a un matrimonio que escenificamos entre dos compañeros de la escuela y ya la contaré otro día.
Por ahora, coged lápices que empieza la sesión...
Por ahora, coged lápices que empieza la sesión...
martes, diciembre 13, 2011
SE DICE DE MÍ: de estreno
Lo habré contado cien mil veces, pero cien mil uno no hace daño: yo quería ser actriz de novelas mexicanas. Quería irme a Televisa a estudiar y dedicarme a decir líneas como "Francisco Esteban, sabes perfectamente que lo nuestro es imposible". Tenía 14 años y mi futuro profesional me parecía aguantable sólo si me dedicaba a ser actriz.
Salí del colegio/instituto con 16 años, así que mis padres me dijeron que no iba sola a ningún lado, incluyendo México, y que buscara otra carrera para compensar mis sueños artísticos. Entré a Comunicación Colectiva pensando en ser publicista pero acabé siendo periodista. Pero en segundo año ya estaba también haciendo la carrera de Teatro y, para resumir, acabé dedicándome a ser actriz, directora y dramaturga tras probar un par de años lo de periodista.
No sé qué haría si me saliera un hijo/a artista. :D Suena a broma, pero es verdad. Por un lado hay vocaciones con las que es mejor ni luchar, por otro hay realidades con las que es mejor ni luchar. Es verdad que los artistas hacemos malabares cuando empezamos y que esta es de las profesiones menos estables que uno pueda encontrar, pero por otra parte... nadie decide ser artista si no es porque le nace. Todos tenemos vocación, pero honestamente creo que esta es de las pocas que no puede fingirse: se es o no se es.
Nunca fui una buena periodista, me parece, diría que estaba en el percentil bajo... básicamente no me interesaba mucho y era muy joven para llevar aquello que me parecía tan árido a mi propio terreno. No sé si estoy en el percentil alto en la escritura o el teatro, pero al menos puedo asegurar que no me pesa ni un día dedicarme a lo que me dedico. Me apasiona hacerlo y es una necesidad vital. Me alegro de que no me dejaran irme a México con 16 años, tanto como me alegro de dedicarme a escribir. Como le dije a S hace unos días: es un privilegio que nuestro trabajo sea inventar historias. Es precioso y estoy muy agradecida de haber vuelto al camino que tan claro tenía desde los 14 años, porque en esencia es lo mismo.
Todo esto lo cuento porque el viernes se estrena: Més enllà de la foscor (Más allá de la oscuridad), una obra compuesta de textos de Cristina Cordero, Núria Vizcarro, Salvador S. Sánchez y yo; dirigido por Joan Arqué. Vamos a estar en el Teatre de la Aurora, Igualada durante este fin de semana y luego hay más funciones de las que iré avisando. Por cierto que en febrero estaremos una semana en la Sala Beckett, Barcelona.
No sé si debería estar más nerviosa, pero es que confío en el equipo y en el trabajo, así que en realidad lo que tengo son muchas ganas de ver el resultado. ¡Vamos que nos vamoooos!
martes, diciembre 06, 2011
SE DICE DE MÍ: por todo ello, pido perdón
El otro día hablaba con S sobre las tendencias musicales de la adolescencia. Dicho así suena a que teorizamos sobre cosas importantes, cuando en realidad se trató de un breve intercambio de "meas culpas". Como compartir es riqueza y aquí todos tenemos el techo de vidrio, quiero confesar un par de cosas.
- Me gustaba Eros Ramazotti. Uno de los primeros conciertos a los que fui fue justamente del italiano y por cierto casi morimos asfixiadas cuando la gente se abalanzó para entrar al estadio donde era. Hoy pienso que esa voz nasal es insoportable y que pertenece a un estilo que no me dice nada.
- Me gustaba Arjona. Creía que era profundo-intelectual-interesante-sorprendente. Me sigo sabiendo algunas de sus canciones pero en mi defensa hace años que no reconocería sus piezas sino fuera por la voz del tipo. Hoy pienso que se ha hecho famoso con rimas sacadas de la caja del cereal y la misma melodía versionada.
- Me gustaba Alejandro Fernández. Fui a algún concierto sola porque no encontré con quien ir y yo no me lo podía perder. Bueno... me sigue gustando, está bien. Es un placer muy pero muy culpable. No tengo ni idea qué discos ha sacado en los últimos 8 años, pero los anteriores los atesoro, culpable de mí. En mi defensa me he sonrojado admitirlo.
- Me gustaba mucho... ehhhh... no, no... hay límites y a ese no pienso admitirlo aunque me corten la lengua.
Quien esté libre de cantantes pateticos en su colección de casettes... que tire la primera piedra. Y, en todo caso... ¡nadie es tan cool como su lista de música de Spotify ni tan alternativo como lo que cuelga en facebook a través de Grooveshark!
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