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lunes, febrero 04, 2013

Starbucks fail Plaça Universitat

ACTUALIZACIÓN: Me han respondido de Servicio al Cliente de Starbucks y de manera muy amable. Creo que tienen "derecho de respuesta" aunque no lo pidan, así que copio su mensaje al final del post y le agradezco mucho la atención a la persona que me escribe.


Como cualquiera que me conoce sabe, voy a Starbucks a trabajar varios días a la semana. Suelo pasarme unas cuantas horas ahí, con el ordenador. Normalmente voy al de Sagrada Familia, que durante un tiempo fue deficiente pero ahora ha mejorado exponencialmente. De hecho siempre me tratan bien, siempre me reciben con amabilidad, siempre me siento cómoda. Porque -seamos honestos- uno va al Starbucks para estar tranquilo, en paz, como en un despacho con la ventaja de que te tomas un café, o un té, o un muffin o una galleta. Si quisiera el típico café de me-lo-tomo-y-me-voy-pitando, iría otros bares. De hecho cuando quiero uno de estos, es que voy a otros lugares.

Entonces me pone de muy mala leche cuando el servicio al cliente no se corresponde con mis expectativas del lugar. Como fue el caso.

Martes por la noche. Voy con Cata a un Starbucks que nos queda "de paso". Es el Starbucks de Plaça Universitat, Barcelona. No nos vamos a quedar, pero como tenemos un vale de descuento del 50% sobre las bebidas, aprovechamos para parar 10 minutos. Cata pide y el total que el cajero dice es evidentemente más alto que el normal. Lo sé porque -repito- debo ir unas tres veces a la semana en promedio y casi siempre pedimos lo mismo. Le pregunto al cajero que cuánto dijo que era, repite el monto sin descuento. Le digo que es raro porque ese monto es más alto, que si está seguro que aplicó el descuento... Cata dice que no pasa nada, que después revisamos el tiquet...

Entonces se arma Troya.

La chica que prepara los cafés se acerca y nos dice, con un tono muy borde:

"Bueno, esto es así... Starbucks es caro".


Me dan ganas de decirle de todo, pero me callo. Sé cuánto cuestan las cosas en Starbucks, me sé los precios de la mitad de la carta. Desde que llegué a Barcelona en el 2005 voy a Starbucks con cierta frecuencia. Te puedo decir las promociones del último año y aún lloro de pena por la desaparición del muffin de caramelo/sal que sacaron para celebrar los 10 años en la ciudad. Así que no me jodas... si me apuras, puede que tenga más tiempo de ser clienta que tú de trabajar ahí, así que vamos a relajarnos. Todo eso pienso. Pero me callo. Cata, que es más medida que yo y puede hablar sin despotricar le dice "lo sabemos, somos clientas".

El chico finalmente nos da el ticket, lo revisamos... y resulta que todo el tema es que nos dijo el monto total, no el monto con descuento. Se lo explicamos. Creo que no nos entiende porque me dice "las bebidas embotelladas y la comida no tienen descuento". Le digo que lo sé. Pido mi café, le doy mi vale de descuento y la chica de la barra -que se había despistado un momento- se acerca a preguntarle al cajero que dónde está mi ticket de descuento. Supone que no lo he entregado. Yo me quedo callada, no es mi problema y no pienso punzarme el hígado. El chico le dice que ya lo recogió, ella me prepara el café... doy gracias infinitas porque lo preparan a la vista del cliente...

Aunque anoche me costó dormirme así que a lo mejor su venganza fue simple: me dio café con cafeína a las 7 pm cuando pedí descafeinado.

En todo caso, estimada señorita de Starbucks Plaça Universitat... esa no es manera de tratar a una cliente, menos una que tiene la tarjeta de cliente frecuente... y menos basureando tu propio sitio de trabajo. Sí, será caro, pero si voy es para que precisamente se me trate bien. Ahora, no se preocupe que a partir de hoy, SU Starbucks me parece más caro que ninguno y no volveré. Gracias (por cierto, he enviado un mail a servicio al cliente, para que esté informada).

Y así queda demostrada la importancia de la fidelidad... vuelvo a Starbucks de Sagrada Familia.




Estimada Denise,

Ante todo, agradecerle  que haya contactado con nosotros para transmitirnos su experiencia, ya que ello contribuye a nuestra mejora diaria y sobre todo a tomar las decisiones oportunas para garantizar la mejor de las experiencias a nuestros clientes.

Al mismo tiempo, y en nombre de Starbucks Coffee España, pedirle nuestras más sinceras disculpas por la mala atención recibida en nuestra tienda de Plaça Universitat de Barcelona, ya que no se corresponde con la filosofía de la marca y lamentamos profundamente que se haya quedado con esta mala imagen de la tienda.

En Starbucks, ustedes son nuestra premisa principal y por ello siempre trabajamos intentando dar lo mejor de nosotros mismos para que al final eso se transmita en una excelente atención a todos los clientes que nos visitan cada día, además de disfrutar de nuestras confortables tiendas pensadas siempre para que tenga una auténtica experiencia Starbucks. Es obvio y por lo que nos cuenta que a veces nuestro objetivo no se cumple. Por ello, voy a remitir su e-mail a la Dirección de la marca y al District Manager para que tengan conocimiento de lo ocurrido y lo traten debidamente con la tienda para intentar que no vuelva a suceder.

Además, en Starbucks siempre queremos dar un trato muy personalizado a los clientes, por lo que si no le supone molestia nos gustaría que nos facilitara un teléfono de contacto para poder llamarle y hablar de lo sucedido.

Finalmente y como detalle por esta mala experiencia le vamos a enviar a su domicilio postal (dato que tenemos en nuestra base de datos de Club Vips al ser usted socio Oro del mismo) unas invitaciones para que pueda canjearlas por su bebida favorita en cualquier tienda Starbucks de España.

Esperamos que lo ocurrido haya sido algo totalmente excepcional y esperamos poder seguir contando con el privilegio de tenerle como cliente.

Quedo a su disposición para cualquier comentario que desee hacernos llegar.

Un cordial saludo y que tenga un buen día



domingo, junio 15, 2008

...

No tengo ganas de escribir.
De hecho, hoy, así sobre las olas y porque no tengo ganas de escribir, borraría el blog. Entero, que no queden ni las más mínimas huellas.
Ni siquiera es un grito silencioso que quiera respuestas del tipo "noooo, no lo hagas", o las respetuosas de "hazlo, te vendrá bien".
Simplemente a veces escribir es un acto complicado.
Fácilmente malinterpretable, o interpretado en todo caso... y de ahí: erróneo.
Como el autor al que ahora le achacan mil teorías... le aducen mil cosas... le plantan etiquetas. Y él únicamente quería escribir, sin segundas intenciones. A lo mejor ni pensó demasiado, dejó que las letras se escaparan de sus dedos y se metieran entre palabras y frases. Escribió. Y años después alguien dijo "escribió". A pesar suyo. Es su culpa, es verdad, por no respetar esos instantes en que no quería decir nada, por dejarse llevar por el impulso, por la pasión, por las vísceras.
Yo no tengo ganas de escribir, aunque haga lo contrario. No quiero decir nada. Bueno, talvez una sola cosa: hoy diría "adiós".
Pero resisto. O eso creo. Eso creo.

viernes, junio 06, 2008

Toros.


En las noticias denuncian la "barbaridad" de la reventa de entradas para las corridas de toros de Las Ventas. Se ve que algunos aprovechadillos venden las entradas hasta por 1000 euracos cada una.

Sí, es feo... PERO:

¿No es más fácil NO ir? 

Le aseguro, señor aficionado a los toros, que en su casa nadie lo atraca.

Esta es una de las costumbres ibéricas que no entenderé jamás.

Ilustración: Jainas, sacada de aquí.

jueves, junio 05, 2008

Hablemos de política, a las 3 a.m.

Pues sí, los gringos han votado por un candidato medio negro, con apellidos Hussein Obama. Increíble. 

Ahora a ver qué hace Hillary, cuando se le pase la rabia, que debe estar que se la lleva Candanga, a la pobre.

Y ojalá gane. 

Deberíamos votar TODOS los mayores de edad del mundo, ya que suelen meterse con todos los países. Y que tanto afectan sus decisiones a los demás... si se creen los dueños del planeta, que dejen que el planeta vote para elegirlos, carajo.

Hasta aquí la pequeña cápsula política, nada usual en este blog.

Es lo que tiene el insomnio... dan ganas de hablar de política internacional.


jueves, mayo 08, 2008

Crónica de una donación frustrada


Salgo de clases de Dicción (sí, esa que es en catalán) corriendo. Convenzo a mi querida M de venir conmigo. Es su primera vez donando sangre, yo ya me conozco el procedimiento. He donado al menos dos veces en Costa Rica, y como no me dan miedo las agujas ni la sangre, decido que es algo que puedo hacer. Me gusta pensar que estas pequeñas cosas son buen karma.

Llegamos al gimnasio del Institut, donde tienen montado el tinglado sanguinolento. Lleno el formulario, dos hojas. Espero un rato a que la doctora encargada me entreviste:

Relaciones sexuales con más de dos personas en los últimos 6 meses: nop, doctora, soy casada y fiel.Relaciones sexuales con gente dedicada a la prostitució: nop, qué manía.
Trabajo o he trabajado como prostituta: no… ¿qué insinúa? es broma...

SIDA, sífilis y afines: nop, nop y nop.

Enfermedad de Chagas: nop.

Hepatitis B y/o C: nop, nop.

Hemofilia: nop

Drogas en las venas: nop. A veces me sobredosifico con coca cola o café.

Tatuajes: nop. Alguna vez quise uno, pero no.

Piercing en los últimos 6 meses: nop.

Más de 18 años: nooooo, qué va. Lo siento, jajjaa, sí, bastantes más.

Más de 50 kilos: jeje, también.

Embarazada: nop.

Nacida en el extranjero: sip.

Dónde: Costa Rica.

¿Costa Rica?: Sí, eso dije. Costa Rica.



Diagnóstico: es usted muy sana, muy cuidadosa y tiene mucha voluntad… PERO, gracias, no queremos su sangre.


WHAT THE…?


La gente nacida en Centroamérica NO puede donar sangre en España.



Yo me quedo con cara de incredulidad. La doctora me explica que hay virus de distintos tipos, algunos sólo existentes en Centroamérica, y que ellos no hacen exámenes para detectarlos porque la gente de aquí no los tiene.

Mi cara de incredulidad se convierte en cara de asco. Le explico que soy donante en Costa Rica. Me responde que ella no puede asumir que allá hagan las pruebas…

La miro. Estupefacta. No puedo evitarlo, me sale un “Vale” sarcástico que en realidad esconde que me siento mal. La doctora me reexplica lo que acaba de decir. Quiere estar segura que entiendo. Le digo que sí, entiendo, tampoco es tan complicado de razonar, pero que me parece muy feo. Muy desagradable e ilógico.

Las pruebas de SIDA, por ejemplo, son muy caras. Se las hacen a todas las muestras de sangre. ¿Tan tremendamente caro es hacer un análisis más?

Le digo que al menos podrían poner este detalle en el tríptico informativo, así yo no pierdo mi tiempo. Se queda callada. Luego, como gran gracia, me dice que están intentando que se hagan estas pruebas. Que a lo mejor el próximo año podré donar sangre y que con suerte en la próxima campaña puedo participar. Yo la miro, mi cara de asco estupefacto se transforma en máscara de sorna. “La próxima vez NO pienso venir. Gracias”.

Sí, entiendo, pero eso no quita que me sienta indignada. Espero que la doctora, o los doctores o quién carajos hace estas cosas nunca necesite sangre, nunca de mi tipo, porque a lo mejor hoy disminuyó sin querer sus posibilidades de sobrevivir.

martes, mayo 06, 2008

1:32 am, martes 6 de mayo

En serio. Necesito vacaciones. Cuando hasta Pasapalabra me da ganas de llorar, o de salir corriendo, o de dormir a las 8 p.m., o de tener un interruptor para encender el salvapantallas… es claro el mensaje: necesito vacaciones.

Voy a Madrid del 16 de este mes al 19 en la madrugadita. ¡Ehhhhh! La Murasaki se une a la expedición.

Tengo ganas, muchas muchas muchas, de comer pastel de chocolate. Uno bien calórico. Pero cocinarlo… ay Dios… va a ser que no. Es más, pastel de chocolate con helado de vainilla. Esto es grave.

Extraño a mi familia. Esta semana me muero por un abrazo de mi mamá, una conversación con mi papá, una discusión absurda con mi hermana, un café con historias en casa de mi abuelita. Es increíble, cuando el soporte propio falla las alarmas de familia se disparan.

Acabé de leerme Fahrenheit 451. ¡¡¡¡Diooooos, qué libroooo!!!! No quería terminar, para que no se me acabara. Lo amo, lo adoro, me fascina. Me lo leeré de nuevo apenas saque adelante la cola de libros pendientes que llevo por ahí.

Estoy leyendo “Atentado” de mi bienamada Amélie Nothomb. Iba a empezar con un par de cosillas más espesas, pero necesito algo que ya sé que me gusta.

Voy para Noruega en verano. Y a Costa Rica. Wujuuuuuuu. Life’s sweet.

Sí. Lo sé. Hoy parezco bipolar…

NECESITO VACACIONES.

lunes, abril 21, 2008

Paso.


Hay días cabrones. Te levantas con el pie izquierdo y ya no das paso en firme. Días cuando la pregunta, en mayúsculas y con letras de neón reza “¿PARA QUÉ?”.

Y a mí me dan ganas de dormir, talvez soñar, como mínimo escoger no ser. No ser. Como si fuera posible. Como si mi monólogo pudiera extinguirse con una Ofelia llorona ahogada entre crisantemos. Como si las dudas, los dolores de cabeza, los resentimientos (yo trato de que se vayan, pero vuelven) y las horas escurriéndose, pudieran ser una especie de príncipe incestuoso que sabe que algo huele a podrido pero aún no logra encontrar el qué.

Podría ser una manzana envenenada, podría ser un rápido intercambio de miradas hipócritas. Podría, si me apuran, ser este intermitente deseo de tener tiempo para mí. De no tener que pedir, ni sugerir. Sentarme aquí y dejar que el mundo entero se venga abajo con un escándalo de abejas apareándose sin resultados: como los osos pandas, que tienen la oportunidad una vez al año y, aún así, no les apetece procrearse.

No ser.

No ser parte.

No ser cómplice de un día cabrón. Es tan difícil. Tanto. Mi sonrisa se desmorona, se deshace con la facilidad de una galleta de mantequilla ahogándose en una taza de café con leche. Y a veces me siento identificada con la pobre galleta, que llora en su propio idioma mientras la cucharilla acaba de destruirla, y más allá de los límites de la taza, nadie la escucha.

domingo, abril 06, 2008

El ego y las relaciones humanas

Hablando con Fernan sobre una situación que me viene pasando hace días, llegamos a la conclusión de que lo peor, sin lugar a dudas, es tocarle el ego a la gente.

Me explico. Tenemos a P, que hasta hace unas semanas tenía una relación cordial y amable conmigo. Algo hice yo, que no puedo especificar, que la ha hecho cambiar de actitud.

Ahora P está a la defensiva, discute por cualquier cosa, me hace caras por todo. Como una adolescente resentida. CUALQUIER opinión que dé yo, es digna de ser discutida por ella. Noto perfectamente que hace esfuerzos por no saltarme a la yugular. Ya me ha dicho, entre otras cosas, esa típica de no-puedes-opinar-porque-no-lo-has-vivido.

Sé que yo también he cambiado mi percepción de P. En mi caso, sé exactamente qué hizo que me tocó el ego. Incluso podría ponerme, yo también, como adolescente y decir que fue ella quien empezó. Ya da igual. Lo que pasa es que yo evito (o al menos lo intento) que una cosa absurda como que te “toquen el ego” influya en las relaciones personales, sobre todo cuando el buen rollo común puede verse tocado.

Fernan me repite que hable con ella. Yo no tengo ganas, sé que es de esas situaciones donde difícilmente me va a decir la verdad. Y en todo caso, también creo que si es ella quien tiene un problema, es ella quien debería intentar resolverlo.

En fin. También es verdad que llevo dos o tres semanas con el ánimo un poco tocado, y esto podría ser mitad verdad mitad paranoia.

Qué sé yo.

lunes, marzo 31, 2008

Será el cansancio


...o el sueño obligado con pastillas naturales, tan escaso y poco profundo, pero ando con el ánimo por los suelos. Me pesan los pies, me pesan las ganas. Odio estar así. Ya volveré, con la sonrisa habitual. Roñosa primavera. Odio que me roben una hora. Basta de cielos grises, que quiero dejar de ser un conejito triste de Luke Chueh

viernes, marzo 28, 2008

Necesito dormir... soy un ogro andante!


Odio dormir mal. Sí, ya sé, ¿quién no? Pero hay afortunados que más o menos lo manejan. Como cualquier ser humano, la sustracción de horas me provoca desastres varios. Además de que amanezco con la misma sensación que si me hubiera tomado dos botellas de vino sola, paso el día con un humor de perros.

Lo peor es que soy de ocho. Sí, de ocho horas, menos de eso ya vamos mal. Menos de seis no entro en la categoría de ser humano. Menos de cuatro ¡aléjense de mí!

En Semana Santa dormí lo mío, pero bastó que se aproximara la semana de rutina para empezar otra vez con el rollo.

Doy vueltas, me estorba todo, tengo calor, quiero hacer pipí, me pica la cara, tengo frío, la almohada se me escurre, sueño mucho, la almohada se me apelota, ay qué frío, no tengo sueño, quiero leer, me duele la cabeza, oigo ronquidos, tapones nuevos, tengo calor, me comería una vaca entera, doy vueltas, mejor me levanto… no, que me despierto más, pateo al pobre prójimo de al lado, le quito la manta, me pica la espalda, quiero hacer pipí otra vez, medio me duermo, ahora ronco yo, me despierto con mis ronquidos, ¡pero si yo nunca ronco!, ay qué cansancio, doy más vueltas, maldita almohada y me duele el cuello.

Me ha dado por despertarme a las 5 am- 6.
Una madrugada quiero hacer pipí.
Otra tengo ataque de tos.
Otra tengo sed.
Otra tengo una seguida de estornudos.
Otra me da un pequeño rayito de sol en la cara. Primavera.

Aghhhhhhh… que quiero dormirrrrrrrrrrrrr.

lunes, marzo 03, 2008

Quid pro quo, Clarice...

Yo defiendo el egoísmo. Pero con medida. Creo que hay que pensar en uno, inicialmente, y eso significa pensar también en todo aquello que tienes cerca y que puede afectarte. Así, es una visión personal pero extendida de lo que importa.

Por otro lado creo en la solidaridad. Podría parecer contrario, pero no lo es. Si yo sé que soy susceptible de necesitar ayuda, egoístamente la doy. Por si acaso, por si un día saco la mano y quiero que haya otra mano extendida que me sujete. Soy solidaria porque en mi mundo ideal la gente que tengo cerca lo será conmigo si lo necesito.

No hablo de causas sociales, eso es diferente. Hablo del día a día, del tú a tú.

Hoy me pasó una tontería, pero fue bastante reveladora. Le pedí ayuda a una persona que quiero. Esta persona sabe que es bastante importante lo que le pedí. Su respuesta fue no. Tiene derecho, es su derecho al egoísmo… pero para mí, aunque sea muy ojo por ojo, eso la pone en riesgo. Si algún día necesita ayuda a lo mejor se la dé, pero me acordaré de que extendí la mano buscando la suya y no estaba. Y si darle ayuda me cuesta un esfuerzo, lo más probable es que acabe por decirle que no.

Ya sé que suena horrible, pero así funciona.

Es como el amigo que siempre llamas, del que siempre te preocupas, por el que siempre estás. Si no es recíproco te acabas cansando, sobre todo si sus motivos para pasar de todo son, más bien, débiles. Si fuera cierto que no esperamos relaciones recíprocas jamás acabaríamos con relaciones personales de ningún tipo.

Sobre todo me molestó su actitud por las razones para no ayudarme. Básicamente un “no me apetece”, sin acritud, pero enfocado en sus deseos actuales, sin proyección de futuro.

Por otro lado, una persona que no ayuda no tiene autoridad moral para pedir ayuda. Ella no da la mano, pero pide que se la den.

Ya sé que es muy bonito decir que hay que dar sin esperar nada a cambio, pero creo que es mentira. Amamos a alguien esperando que nos ame. No porque eso determine el amor, si no porque también somos un ser humano con esa misma necesidad. Si un día me prestas X cantidad de euros, yo parto de que otro día –si puedo y los necesitas –seré yo quien te los preste.

Quid pro quo.

Pensar en uno, sí, pero conjugarlo con el otro. Porque hay pocas cosas tan tristes como extender la mano, buscando la otra, y encontrarse con el aire frío. Después sólo apetece esconder las propias manos.

En fin… que llevo unos días que invitan a gritar y patalear, como los niños.

Pero mucho.

Y yo que me tengo que comportar como una adulta.



La foto es de Hans Neleman

jueves, febrero 21, 2008

Cerrada por reformas


Hay días que debería estar prohibido salir de casa, ir a clases, tratar de defender un ejercicio de dirección que sale mal, leer artículos e intentar hacer tareas.

Un día donde estuviera penado por ley hacer cualquier cosa que no fuera vagabundear, regodearse en el mal humor un poco, ver tele o pelis, da igual, pero no hacer nada “de provecho”.

Que si quisieras opinar la lengua se te congelara, a veces es mejor quedarse callada pero cómo cuesta hacerlo.

Esos días oscuros, lluviosos por dentro, de esos cuando ni siquiera hay ganas de gritar auxilio, que sólo queda el sabor áspero de sentirse, por un instante, de lleno en el fracaso. De esos días, esos conocidos y que tanto se le huye, en que la intuición de la parte más triste del alma te escupe en la mejilla, te acorrala y se ríe de tu pánico... de esos, sí, que todo el peso del pesimismo se te trepa en los rizos... y con mi pelo no es fácil desenmarañarse. Días malditos, como el poeta que -medio borracho, medio suicida -se plantea el por qué de la lucha, de las brazadas para no ahogarse, de la construcción de una balsa que a veces decide hundirse. Días, muy concretos, en que se entiende al lemming que se lanza al vacío, harto de su existencia y de toda su especie.

En estos días lo mejor sería que nadie te contradijera, que la luna llena no moviera las emociones como mareas miedosas, que hasta el señor del supermercado te hablara bajito, o mejor aún, te ignorara. 

Hay días en que el corazón, el estómago y el cerebro deberían ponerse en huelga, como mi entusiasmo, que hoy decidió quedarse en la cama. Tendría que haberle acompañado, hubiese sido mucho menos devastador para mi bienestar, estoy segura.

Hay días así… donde debería colgarme un cartelito de “no molestar” o “cerrada por reformas” y dejar de sonreír sin ganas. Días de huelga personal, sí señor, que vendrían perfectos en días como hoy.

La foto es de Hola Images

lunes, febrero 11, 2008

Ventajas y desventajas de ser Patitiesa

Ventaja: mi señor marido me trae todo. Aunque le pida cien cosas, aunque esté en otras. Va, no se queja, me lo trae. Hasta me regaña si intento hacer las cosas sola.
Desventaja: mi señor marido hoy está trabajando. Nadie me trae nada.

Ventaja: puedo ver películas y series.
Desventaja: eso era ayer, Fernan ponía el tele. Hoy… pata coja no logra cuadrar todos los movimientos para que un DVD funcione exitosamente.

Ventaja: puedo leer.
Desventaja: no tengo ganas.

Ventaja: no tengo que lavar platos ni cocinar.
Desventaja: tampoco puedo traerme un plato con comida de la cocina. Con las muletas no tengo manos libres, saltando en un pie tiraría todo por el suelo. Menos mal que mi señor marido me dejó dos manzanas y un yogurt a mano, pero ya me comí todo. Aghhh.

Ventaja: nadie me regaña si no me quiero duchar.
Desventaja: hoy sí me apetecía ducharme. Lo logré, pero fue una misión de alto riesgo, de sólo pensar en repetir mañana me da una pereza… es que quitarse y ponerse ropa haciendo equilibrio con un pie no es exactamente divertido.

Ventaja: las golosinas son parte del tratamiento.
Desventaja: se supone que yo estoy a régimen.

Ventaja: soy la alegoría de la vagancia.
Desventaja: justo en la vagancia se me ocurren ciento cincuenta cosas qué hacer.


¿Tres-cuatro días sin apoyar el pie? Mjm… eso es mañana. O sea, que mis cálculos indican que miércoles puedo intentar ser persona normal otra vez. Veremos si mi tobillo está de acuerdo con los cálculos.

jueves, febrero 07, 2008

AY PERO POR FAVOR

Ignoro si alguien que me lee (en España) vota al insigne Partido Popular. Si es así, que dé un paso al frente y me expliqué cómo se puede hacer eso. ¿¿¿CÓMO ALGUIEN PUEDE VOTAR AL PP???

Dice Rajoy que gracias al “contrato para inmigrantes”, los extranjeros que habitamos por aquí cumpliremos la ley, aprenderemos la lengua, pagaremos los impuestos, trabajaremos para integrarnos y respetaremos las costumbres españolas. Si alguien, aunque haya cotizado como otro español que le corresponda el paro, pasa un año sin trabajo: fuera… a su país de vuelta y pitando. Además, agregaron otros amables fuentes del PP, se observará que cumplan con normas de higiene.

Vamos por partes. Hasta donde yo entiendo y he hecho, la mayoría de estas cosas YA son obligaciones legales. ¿Entonces? Casi parece que Rajoy quiere hacer creer que los inmigrantes vivimos al borde de la ley. En cuanto a las costumbres, que me lo baraje más lentito. ¿Comer tortilla, jamón, tomar vino? ¿O toros y decir "olé", bailar flamenco, hablar pronunciando la “c” y la “z”? ¿A qué carajos se refiere, de verdad? ¿A las costumbres, además, de cuál región exactamente?

Me parece super peligroso jugar con las falacias y los malentendidos… así se generan las opiniones negativas que pueden acabar en actitudes agresivas. Un político responsable no debería, bajo ningún concepto, sembrar semillas de árboles tan tóxicos.

Ay Dios. Estas declaraciones, justo cuando hice cola en el Registro Civil esta mañana, y me dieron cita para lo de la nacionalidad dentro de DOS años, me ponen muy nerviosa. Si gana el PP igual me piden hasta informe médico de las sustancias consumidas en los últimos años, para ver si he comido como española o no. O yo qué sé, me preguntan cuántos amigos extranjeros tengo VRS amigos españoles.

Como si fuera poco, el secretario ejecutivo de economía y empleo del mismo partido se ha dejado decir unas cosas bien bonitas, entre ellas que el crecimiento económico que ha “ayudado” a crear los inmigrantes es de “baja calidad”. Agrega que, para colmo de sus males, la mano de obra que viene ya ni siquiera es cualificada, como antes, porque ya no se encuentran "aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia”.

Querido señor secretario ejecutivo del bla bla bla del pp: NO ESTOY AQUÍ PORQUE LAS MAMOGRAFÍAS SEAN GRATIS, NO VINE A ESTE PAÍS A SERVIRLE CAFÉ y aunque ese fuera mi objetivo… puede irse usted al CARAJO Llévese a Rajoy, así se ahorran un viaje en metro con todos esos inmigrantes zarrapastrosos.

ps. sí, estoy que me lleva... que me lleva Candanga, como dicen en mi casa. Aghhh
ps 2. Se me acaba de quitar la mitad de la rabia... la razón es que existo en una de mis librerías favoritas:

lunes, diciembre 03, 2007

Eureka... ¿aló?


Si no es una cosa de ver series raras... eso lo tengo asumido. Mis misterios empezaron hace años con Scooby Doo, aumentaron con Misterios sin Resolver y culminaron con las ochenta veces que vi cada episodio de Dimensión Desconocida. Aunque ahora no me acuerdo de ninguno, sólo del miedillo que pasaba con solo la musiquita turi ruri turi ruri turi ruri... dimensión... desconocida.

Pero... pero... pero... Eureka es demasiado. La premisa es buena: un pueblo donde, tras la II Guerra Mundial, están reunidos los genios más genios del mundo. Un agente federal va a dar ahí... y se arma un pequeño lío entre su presencia y un fallido experimento.

Insisto, la idea me parecía genial, pero aquí estoy a punto de dormirme mientras veo el piloto de una de las series más freakies que ha parido productora. Y lo PEOR es que es freaky-hueca, que si fuera hiper rara, profunda y enredada pues bueno, pero no. Y yo que pensé que habíamos encontrado un entretenimiento decente mientras llega la próxima temporada de Lost... o como mínimo de House. Maldita huelga de guionistas... ¡me aburrooooo!

En fin.

Bostezo. Bostezo super dotado... BOSTEZAZO.

miércoles, noviembre 21, 2007

Ya huele a tamales

En Costa Rica hay un plato típico de Navidad que se llama “tamal”. Cada vez que se acerca la época navideña, las cocinas empiezan a oler a ese platillo tan nuestro. Yo, con esta Navidad, voy a cumplir cuatro navidades sin tamalitos. O talvez no, pero eso es un detalle que todavía no comento.

La cosa es que, a fuerza de costumbre, he reemplazado ese olor por otros, como el del jamón recién cortado, el aquavit y el salmón. Confieso que me apasionan estas comidas, pero sigo añorando los tamales de mi madre con una taza de café.

Me gusta la Navidad, aunque aquí ha sido bastante tristecilla por no estar con mis papás, siempre hay un momento en que me pongo llorona, o reflexiva, incluso creo que da la impresión de que la paso mal; no es eso, es que esta fecha en concreto siempre fue de estar juntos, hasta que me vine para España.

Y, aunque me guste como concepto, me pone muy nerviosa y estresada el rollo de regalar. Sé que lo que vale es la intención y bla bla bla, pero eso sólo cuenta con Fernando. Agh. Ahora que lo pienso… queda menos de un mes y ni me había parado a pensar qué regalarle.

En casa de su familia hacen intercambio de regalos y sufro de pensar que, según quién me toque, mis días de Navidad serán un estrés absoluto.

Supongo que sin carreras, regalos de última hora, gastadera de dinero, multitudes agolpadas en las tiendas y este frío, no tendría sentido la festividad.

domingo, octubre 28, 2007

Domingo de Herodes


Starbucks me gusta. Es un buen lugar para sentarse horas y horas con un café, el ordenador o un libro. Nadie te trae la cuenta como forma disimulada de echarte, ni se te mira mal si gastas poco y te quedas mucho. Pero: tiene un gran pero. Los domingos por la tarde parece la sala de fiestas Tricolín. Para quienes no sabe de la referencia, explico: Tricolín era una sala de fiestas que quedaba en Moravia (San José, Costa Rica) en la que se hacían actividades para niños, fiestas de fin de curso, cumpleaños, etc. Así, hoy vimos desfilar a tantos chiquitos malcriados que mi amor por los peques se vio en peligro de extinción.

El problema, en realidad, no son los chiquitos si no los papás. Es evidente que los llevan ahí porque así pueden hacerse los locos mientras los enanos corren, gritan, se asoman a las pantallas ajenas… es como el campo de juegos donde ellos de paso pueden saborear un café.

Pero hay cosas que no perdono. Ejemplo: dos carajitas de unos diez años hablando a un volumen altísimo, actuando como si tuvieran tres años, tirando una bola por ahí (incluyendo a Fernando que pasó cerca… bola para él) y riéndose de sus estupideces a un volumen demasiado alto para ser natural. Una chica –creo que era italiana porque la verdad que para entonces ya había puesto mi música a todo volumen y los auriculares poco dejaban oír- se hartó y se acercó a pedirles que bajaran el volumen. La madre de las criaturitas se limitó a decirles “se los estoy diciendo”. Una de ellas, herida en su ego de soy-el-centro-del-mundo-a-ver-si-te-enteras empezó a burlarse de la chica que fue a callarlas. Entre remedar como hablaba y decir “es más fea que la novia de Frankestein” se solazó un rato. La madre no le dijo nada.

Aunque la comparación sea -digamos- grosera, me acordé de un programa que me gusta mucho, que se llama “Dog whisperer” o algo así, lo dan en la Cuatro. El tipo –domador de perros, básicamente- explica que si el perro se da cuenta de que puede mandar, lo hace: se autodenomina jefe de la manada y a partir de ahí los límites los pone él, no el dueño.

A veces me da la impresión de que algunos papás, hartos del trajín de tener hijos, los dejan ser jefes de manada. Luego se quejan de que hacen lo que les da la gana… Hablo sin conocimiento de causa, lo admito, pero creo que el que haya pequeños encantadores (alguna vez he terminado enseñándole fotos de la computadora a algún enano en Starbucks, o jugando con otro...) prueba que hay papás que no hacen bien su trabajo.

No digo que haya que castrar a nadie, ni tenerlos bajo régimen militar, pero un mínimo de normas de conducta no les vendría mal a muchos… Los niños inteligentes y bien criados suelen saber cómo comportarse en cada ocasión, aunque a veces se les vaya la pinza y se porten mal. Eso es normal, pero cuando esa conducta errática es la común... algo no funciona.

Y sobre todo, me guardo en el disco duro la siguiente orden “no irás a Starbucks un domingo en la tarde nunca más”. Es casi tan anticonceptivo como el supermercado el sábado en la tarde…

Ilustración de Iskra (photostock)

viernes, octubre 26, 2007

Knock out en dos rounds

Vivan los servicios en este país. Es como meterse con Tyson… muerda o no la oreja, hay un peligro tangible de caer fulminado con uno de sus golpes.

Primer Round:
Chica en bikini y Cling-cling-cling

Hace tres semanas que los de ONO nos tienen como pelota de tennis, de un lado a otro, con pasar la línea telefónica. Nos han dicho CUATRO veces que viene el técnico “entre 4 y 7” y héte tú que esperamos entre 4 y 7 y el técnico nunca aparece. Y ya ni hablemos del rollo de llamar a la central y oír cosas como “a mí me aparece aquí que ya tiene el teléfono instalado”. Sí, es verdad, lo tenemos conectado guapa, pero como no tenemos a quien llamar un viernes por la noche, la llamamos a usted, disculpe que estemos enamorados de su voz... Y luego la mentira más grande que ha parido empresa: “nosotros los llamamos en un rato/el lunes/mañana”. ¿Por qué carajos no dicen “vuelva a llamar”, que es lo que al final pasa?

Quienes crean que los servicios mejoran cuando hay competencia pues… bájense de la nube y, para muestra, este país. Hay al menos cinco compañías de teléfono-internet y TODAS son una mierda. Lo digo con conocimiento de causa. Hay al menos cuatro compañías de móviles… y TODAS son una mierda. El servicio puede ser más o menos bueno, pero son usureros profesionales.


Segundo Round:
Chica en bikini y cling-cling-cling

Cuando entramos a este piso, lo hicimos bajo el supuesto de que los servicios estaban dados de alta, y que era cuestión de ponerlos a nuestro nombre. De hecho, otras opciones fueron descartadas por ese detalle. No teníamos que pagar el alta de los servicios. Eso nos dijo el de la inmobiliaria y eso nos dijo el dueño. Casi un mes después, resulta que la inquilina anterior no le da la gana pasar los servicios porque ella pagó el alta. Ahora pretende que le paguemos los doscientos y pico de euros que le costó.

Yo, personalmente, entiendo que le siente mal haber puesto ella un dinero y ahora no recuperarlo, pero no entiendo por qué putas es culpa nuestra. Y, como es normal, se pasan la pelota de uno a otro: que si el dueño, que el de la inmobiliaria, que si la chica esta.

Es que me siento casi chantajeada y me da rabia, tenemos la opción de pagarle lo que ella quiere o de padecer (véase primer round) para que nos instalen servicios tan básicos como la luz y el gas. Me dan ganas de ponerme muy muy muy yanqui y decirle “nosotros no negociamos con terroristas”, que se dé de baja a los servicios y ya está, pero tengo un marido conciliador que irá el lunes a hablar con ella. A mí que ni me diga que vaya, que la puedo mandar a freír churros.


10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 cliiing cliiiing cliiiing.
Knock out
.


Todo esto bajo un catarro monumental que me ha caído estos días. Pensar con tos, dolor de cabeza y mocos… juro que no es nada productivo. Menos si parece que el universo entero tiene ganas de tocarnos las narices.


lunes, octubre 22, 2007

Inmigrante de m...

El señor Sergi se subió al metro en Plaza Espanya, muy acalorado, hablando por su móvil sobre moros y sudacas. El tema lo llevó a calentarse aún más, diríamos, y encontró en una carajilla ecuatoriana el blanco perfecto.

Primero unos gritos, bien cerquita del oído de “vete a tu país”. Como la chiquilla esa estúpida de 16 años no le hizo caso (debe ser que la conexión de metros le pillaba lejos de “su país”), siguió gritándole cositas cariñosas como “zorra” e “inmigrante de mierda”; pero es que esta gente de "allá" no entiende, oiga, no entienden, son tontos como burros.

Entonces Sergi, que no tiene la culpa no señor no señor vio como ella –lamuyguarra- volteó la cara, entonces él le sujetó cariñosamente un seno –para ser exactos el izquierdo que le quedaba más cómodo por la cercanía de su mano izquierda, ya que en la derecha llevaba el móvil- a lo que la chiquilla saltó un poco. Saltó por jugar de decente, porque ya se sabe que son unas cerdas. Pero no lo suficiente, no señor, porque Sergi gritó un poco más y cuando vio que llegaba a su estación cerró su participación con una patada directa a la cara de la muchacha.

No es culpa de él, no, que no, es que el metro pone nervioso a cualquiera. Y no es culpa de él, que no que no, es que este país está echado a perder con tanto extranjerillo y algo hay que hacer, oiga. Sobre todo porque esos extranjeros son unos guarros, cerdos, corrientes y andan por la calle haciendo indecencias. No como Sergi, que sólo busca que vuelvan los buenos tiempos a su hermoso pueblito y dejar de ver caras bronceadas por no decir de color. Que es que Sergi está cansado de tanto acento raro, de tanta comida rara y de tanta gente rara.

Menos mal que al pobre Sergi lo dejaron salir de la cárcel rapidito, apenas "con cargos", por que si no ¿quién se encargaría de limpiar de hijos de piiiiip su vecindario?

El que quiera recrearse que vaya a buscar palomitas y haga clic aquí. Yo por lo pronto me iré en metro cada día, que mi vida está demasiado aburrida últimamente y nada como un macho ibérico que le ponga algo de sabor. Sergi, ven a mí.

Y sí, a veces estas cosas me dan por el sarcasmo. Si no, me deprimo.

miércoles, septiembre 19, 2007

Quina mandra!

Hoy es uno de esos días laaargos y chiclosos en los que no pasa nada de nada. Pero tanta tanta nada que ni siquiera se me ocurre nada que decir, hacer o pensar. Y me niego a lavar los platos, que es lo único práctico que puedo hacer a esta hora.

En serio empiezo a saturarme con el tema de los pisos. Necesito saber qué ondas con dos que vimos y entregamos los papeles y me da pereza llamar a las inmobiliarias… a las 4 me pongo en eso, sé que me toca, aunque los de las agencias hayan dicho “esta tarde te llamo sin falta” y ‘esta tarde’ fue hace dos días.

Cuando se inventó la pérdida de tiempo, se decidió que días como hoy existirían para ejemplificarlo.

Me gusta la palabra pereza en catalán: MANDRA. Suena como algo espeso y turbio, como una pereza muy muy gorda que no cabe por las puertas.

Bla bla bla. Quiero un control remoto como el de Click (qué película más estúpida, no aguanté más de media hora viéndola) para darme fast-forward hoy.

Me voy a sacar fotos a la calle. O a andar en bici.

O no… qué pereza.

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