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jueves, junio 05, 2008

Hablemos de política, a las 3 a.m.

Pues sí, los gringos han votado por un candidato medio negro, con apellidos Hussein Obama. Increíble. 

Ahora a ver qué hace Hillary, cuando se le pase la rabia, que debe estar que se la lleva Candanga, a la pobre.

Y ojalá gane. 

Deberíamos votar TODOS los mayores de edad del mundo, ya que suelen meterse con todos los países. Y que tanto afectan sus decisiones a los demás... si se creen los dueños del planeta, que dejen que el planeta vote para elegirlos, carajo.

Hasta aquí la pequeña cápsula política, nada usual en este blog.

Es lo que tiene el insomnio... dan ganas de hablar de política internacional.


domingo, abril 06, 2008

El ego y las relaciones humanas

Hablando con Fernan sobre una situación que me viene pasando hace días, llegamos a la conclusión de que lo peor, sin lugar a dudas, es tocarle el ego a la gente.

Me explico. Tenemos a P, que hasta hace unas semanas tenía una relación cordial y amable conmigo. Algo hice yo, que no puedo especificar, que la ha hecho cambiar de actitud.

Ahora P está a la defensiva, discute por cualquier cosa, me hace caras por todo. Como una adolescente resentida. CUALQUIER opinión que dé yo, es digna de ser discutida por ella. Noto perfectamente que hace esfuerzos por no saltarme a la yugular. Ya me ha dicho, entre otras cosas, esa típica de no-puedes-opinar-porque-no-lo-has-vivido.

Sé que yo también he cambiado mi percepción de P. En mi caso, sé exactamente qué hizo que me tocó el ego. Incluso podría ponerme, yo también, como adolescente y decir que fue ella quien empezó. Ya da igual. Lo que pasa es que yo evito (o al menos lo intento) que una cosa absurda como que te “toquen el ego” influya en las relaciones personales, sobre todo cuando el buen rollo común puede verse tocado.

Fernan me repite que hable con ella. Yo no tengo ganas, sé que es de esas situaciones donde difícilmente me va a decir la verdad. Y en todo caso, también creo que si es ella quien tiene un problema, es ella quien debería intentar resolverlo.

En fin. También es verdad que llevo dos o tres semanas con el ánimo un poco tocado, y esto podría ser mitad verdad mitad paranoia.

Qué sé yo.

jueves, febrero 07, 2008

AY PERO POR FAVOR

Ignoro si alguien que me lee (en España) vota al insigne Partido Popular. Si es así, que dé un paso al frente y me expliqué cómo se puede hacer eso. ¿¿¿CÓMO ALGUIEN PUEDE VOTAR AL PP???

Dice Rajoy que gracias al “contrato para inmigrantes”, los extranjeros que habitamos por aquí cumpliremos la ley, aprenderemos la lengua, pagaremos los impuestos, trabajaremos para integrarnos y respetaremos las costumbres españolas. Si alguien, aunque haya cotizado como otro español que le corresponda el paro, pasa un año sin trabajo: fuera… a su país de vuelta y pitando. Además, agregaron otros amables fuentes del PP, se observará que cumplan con normas de higiene.

Vamos por partes. Hasta donde yo entiendo y he hecho, la mayoría de estas cosas YA son obligaciones legales. ¿Entonces? Casi parece que Rajoy quiere hacer creer que los inmigrantes vivimos al borde de la ley. En cuanto a las costumbres, que me lo baraje más lentito. ¿Comer tortilla, jamón, tomar vino? ¿O toros y decir "olé", bailar flamenco, hablar pronunciando la “c” y la “z”? ¿A qué carajos se refiere, de verdad? ¿A las costumbres, además, de cuál región exactamente?

Me parece super peligroso jugar con las falacias y los malentendidos… así se generan las opiniones negativas que pueden acabar en actitudes agresivas. Un político responsable no debería, bajo ningún concepto, sembrar semillas de árboles tan tóxicos.

Ay Dios. Estas declaraciones, justo cuando hice cola en el Registro Civil esta mañana, y me dieron cita para lo de la nacionalidad dentro de DOS años, me ponen muy nerviosa. Si gana el PP igual me piden hasta informe médico de las sustancias consumidas en los últimos años, para ver si he comido como española o no. O yo qué sé, me preguntan cuántos amigos extranjeros tengo VRS amigos españoles.

Como si fuera poco, el secretario ejecutivo de economía y empleo del mismo partido se ha dejado decir unas cosas bien bonitas, entre ellas que el crecimiento económico que ha “ayudado” a crear los inmigrantes es de “baja calidad”. Agrega que, para colmo de sus males, la mano de obra que viene ya ni siquiera es cualificada, como antes, porque ya no se encuentran "aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia”.

Querido señor secretario ejecutivo del bla bla bla del pp: NO ESTOY AQUÍ PORQUE LAS MAMOGRAFÍAS SEAN GRATIS, NO VINE A ESTE PAÍS A SERVIRLE CAFÉ y aunque ese fuera mi objetivo… puede irse usted al CARAJO Llévese a Rajoy, así se ahorran un viaje en metro con todos esos inmigrantes zarrapastrosos.

ps. sí, estoy que me lleva... que me lleva Candanga, como dicen en mi casa. Aghhh
ps 2. Se me acaba de quitar la mitad de la rabia... la razón es que existo en una de mis librerías favoritas:

domingo, octubre 28, 2007

Domingo de Herodes


Starbucks me gusta. Es un buen lugar para sentarse horas y horas con un café, el ordenador o un libro. Nadie te trae la cuenta como forma disimulada de echarte, ni se te mira mal si gastas poco y te quedas mucho. Pero: tiene un gran pero. Los domingos por la tarde parece la sala de fiestas Tricolín. Para quienes no sabe de la referencia, explico: Tricolín era una sala de fiestas que quedaba en Moravia (San José, Costa Rica) en la que se hacían actividades para niños, fiestas de fin de curso, cumpleaños, etc. Así, hoy vimos desfilar a tantos chiquitos malcriados que mi amor por los peques se vio en peligro de extinción.

El problema, en realidad, no son los chiquitos si no los papás. Es evidente que los llevan ahí porque así pueden hacerse los locos mientras los enanos corren, gritan, se asoman a las pantallas ajenas… es como el campo de juegos donde ellos de paso pueden saborear un café.

Pero hay cosas que no perdono. Ejemplo: dos carajitas de unos diez años hablando a un volumen altísimo, actuando como si tuvieran tres años, tirando una bola por ahí (incluyendo a Fernando que pasó cerca… bola para él) y riéndose de sus estupideces a un volumen demasiado alto para ser natural. Una chica –creo que era italiana porque la verdad que para entonces ya había puesto mi música a todo volumen y los auriculares poco dejaban oír- se hartó y se acercó a pedirles que bajaran el volumen. La madre de las criaturitas se limitó a decirles “se los estoy diciendo”. Una de ellas, herida en su ego de soy-el-centro-del-mundo-a-ver-si-te-enteras empezó a burlarse de la chica que fue a callarlas. Entre remedar como hablaba y decir “es más fea que la novia de Frankestein” se solazó un rato. La madre no le dijo nada.

Aunque la comparación sea -digamos- grosera, me acordé de un programa que me gusta mucho, que se llama “Dog whisperer” o algo así, lo dan en la Cuatro. El tipo –domador de perros, básicamente- explica que si el perro se da cuenta de que puede mandar, lo hace: se autodenomina jefe de la manada y a partir de ahí los límites los pone él, no el dueño.

A veces me da la impresión de que algunos papás, hartos del trajín de tener hijos, los dejan ser jefes de manada. Luego se quejan de que hacen lo que les da la gana… Hablo sin conocimiento de causa, lo admito, pero creo que el que haya pequeños encantadores (alguna vez he terminado enseñándole fotos de la computadora a algún enano en Starbucks, o jugando con otro...) prueba que hay papás que no hacen bien su trabajo.

No digo que haya que castrar a nadie, ni tenerlos bajo régimen militar, pero un mínimo de normas de conducta no les vendría mal a muchos… Los niños inteligentes y bien criados suelen saber cómo comportarse en cada ocasión, aunque a veces se les vaya la pinza y se porten mal. Eso es normal, pero cuando esa conducta errática es la común... algo no funciona.

Y sobre todo, me guardo en el disco duro la siguiente orden “no irás a Starbucks un domingo en la tarde nunca más”. Es casi tan anticonceptivo como el supermercado el sábado en la tarde…

Ilustración de Iskra (photostock)
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