A mí me daría miedito que me pase una cosa así... Hay gente de la que, con sólo verle la cara, no probaría ni un vaso de agua. :-O Imaginen entonces el horror: sería como entrar a McDonald's, comerse una hamburguesa y que te sepa a injusticia social, imperialismo y vacas aburridas... ah no, son los sentimientos del cocinero.
miércoles, diciembre 14, 2011
VA DE LITERATURA: La insólita amargura del pastel de limón
A mí me daría miedito que me pase una cosa así... Hay gente de la que, con sólo verle la cara, no probaría ni un vaso de agua. :-O Imaginen entonces el horror: sería como entrar a McDonald's, comerse una hamburguesa y que te sepa a injusticia social, imperialismo y vacas aburridas... ah no, son los sentimientos del cocinero.
miércoles, diciembre 07, 2011
VA DE LITERATURA: Un día de David Nicholls
Hace unos días me acabé la novela "Un día" de David Nicholls, que además se acaba de estrenar en versión cine en esta ciudad (bueno, quien dice se "acaba" dice hace tres meses...). He aquí lo que pienso:
miércoles, agosto 10, 2011
El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de HarukiMurakami
Asesinos sin rostro, de Henning Mankell
Lo que digo yo:
Es un libro entretenido, fácil de leer. Básicamente me lo leí sin esfuerzo alguno en el bus, en dos trayectos diarios de 30 minutos. Poco más tengo que decir... no engancha, no aprovecha las oportunidades, no crea un suspense inaguantable. De hecho me sorprende muchísimo que haya sido el inicio de la famosa y tan vendida saga "Wallander", porque no tiene mucha chicha.
Como dato curioso, escuché este podcast del BBC World Book Club con el
autor y me llamó la atención que:
1. no tiene sentido del humor, o lo pierde cuando habla inglés
2. habló fatal de Stieg Larsson, y yo tengo la sensación de que debe ser porque, a pesar de sus muchas pero muchas novelas publicadas (y que sigue vivo), es probable que Larsson haya vendido más... con menos novelas y muertito.
En fin. Olvidable. Pero no me hagan caso que de novela policiaca no sé nadita.
Lo que dice la contraportada:
Kurt Wallander atraviesa uno de los momentos más sombríos de su vida personal (sus relaciones familiares son un desastre, está ganando peso, bebe mucho y duerme poco) cuando tiene que ponerse al frente de la investigación del asesinato de un apacible matrimonio de ancianos, en una granja de
Lenarp. El marido ha sido horriblemente torturado y la mujer muere estrangulada poco a poco, con el tiempo justo de pronunciar antes de morir la palabra 'extranjero'.
viernes, abril 29, 2011
Tan cerca del aire, de Gustavo Martín Garzo
Lo que digo yo:
Hace media hora básicamente pensaba que no me había gustado mucho el libro. Hace cinco minutos NO lo soporto. La diferencia... que hace media hora no sabía que era Premio Torrevieja (el 2do con más pasta tras el Premio Planeta) y que su autor se ha metido en la buchaca un tercio de millón de euros. Ahora no lo aguanto.
A ver... la idea inicial, detonante y fundacional del libro es preciosa. Poética, dulce, mágica y todo lo que queramos. Pero ya está...
Me molesta:
1. que de una idea bonita se haya forzado una novela, el planteamiento daba para un cuento largo o una novela corta.
2. que esa necesidad de extender el texto termine haciendo cansino el tema de las garzas, que era bonito de entrada pero termina saturando. Uf.
3. que el autor piense que no entendemos a la primera... se pasa veinte páginas diciendo de mil maneras pistas como (es un ejemplo cambiado) es peluda, de cuatro patas, da leche, hace mu, tiene pequeños cuernos, a veces manchas, se come la carne, se usa el cuero... para luego decir "Fulanito se dio cuenta en aquel momento que aquel animal era... una vaca..." ¡¡¡como si fuera gran revelación!!! Yo personalmente pensé: ¿Fulanito es imbécil que no se había dado cuenta o el autor piensa que yo soy la imbécil?
4. la pobreza del lenguaje. Ya sé que no podemos inventar un idioma nuevo y que ¡quien seré yo para juzgar al señor Martín Garzo! y también tengo claro que hay frases que usamos cotidianamente, pero no puedo con construcciones y lugares comunes uno detrás del otro."Una lágrima le atravesó la mejilla", ese tipo de cosas... O sea, o buscamos una manera de decirlo que no suene a repetida o directamente soy partidiaria de "lloró".
5. el autor explica lo que debemos sentir. O sea, nos dice que Fulanito lloraba, como para conmovernos, pero la verdad es que a mí Fulanito no llegó a importarme un pepino... y tampoco me creo que llore cuando lo dice el autor. Y esto me lleva al:
5.1 es que los personajes nunca llegan a serlo, no me los creí jamás... nunca pasaron de ser invenciones intermediadas por letras. No tienen sangre, ni piel... son mentira y de las malas.
5.2 lo curioso es que la situación es inverosímil y me la creí, pero no a los personajes.
6. historias periféricas que parecen estar ahí para engordar el libro. No digo que la historia sobre el cerdito no sea bonita... ¿pero a cuento de qué viene? Lo mismo la del niño muerto... en fin, que se va por las ramas.
7. los diálogos... que en realidad son monólogo... y que no están bien. Punto.
8. pretende ser una especie de tratado sobre el amor, pero es pasteloso a más no poder... hasta el punto de que todo está tan masticado y expresado de una manera tan simplona, que las reflexiones me parecieron vacuas, sosas y cursis.
En fin, que para ser un libro "mágico" le falta poesía y profundidad. Y para ser una historieta le falta estructura y peripecias. Que un libro así sea publicado, vaya y pase... pero que valga un tercio de millón... me cocina el hígado. Ya, no nací ayer, sé que los premios van con trampa, pero una cosa es premiar a grandes como Pombo o Mendoza y otra a este señor, que me merece todo el respeto como persona pero no me gusta nada como creador literario. Y de eso era el premio...
Uf.
Qué a gusto me he quedado.
Y paso de poner lo que dice la contraportada que me enciendo otra vez...
viernes, abril 08, 2011
Juntos, nada más de Anna Gavalda
Lo que digo yo:
Mi querida María habló de este libro aquí. Y me entró la curiosidad, porque María lee mucho y porque solemos coincidir en gustos. Así que cuando vi el libro en la estantería de una amiga, no dudé en pedírselo prestado.
Es un libro hermoso. Muy tierno, lleno de pequeños momentos en que adoras a los personajes, todos entrañables. La trama es sencilla pero te mantiene interesada y a pesar de ser largo... lo leí en menos de cinco días.
Si tuviera que ponerle un defecto diría que la autora es muy buena con los personajes. Me explico: de vez en cuando podrían pasarles cosas negativas. Es como si acumularan mal karma antes del libro y Gavalda se pasara toda la novela intentando resarcirles el daño. De todas maneras es hermoso y lo disfruté muchísimo.
De la película ni hablar, no pienso verla ¡mucho menos con la Audrey Tatou de prota, es que no soporto a esta tipa! (Y sí, tampoco soporto Amelie...)
Lo que dice la contraportada:
Camille tiene 26 años, dibuja de maravilla, pero no tiene fuerza para hacerlo. Frágil y desorientada, malvive en una buhardilla y se esmera en desaparecer: apenas come, limpia oficinas de noche y su relación con el mundo es agonizante. Philibert, su vecino, vive en un apartamento enorme del que podría ser desalojado; es tartamudo, un caballero a la antigua que vende postales en un museo, y el casero de Franck. Cocinero de un gran restaurante, Franck es mujeriego y vulgar, lo cual irrita a la única persona que lo ha querido, su abuela Paulette, que a sus 83 años se deja morir en un asilo añorando su hogar y las visitas de su nieto. Cuatro supervivientes magullados por la vida, cuyo encuentro va a salvarlos de un naufragio anunciado. La relación que se establece entre estos perdedores de corazón puro es de una riqueza inaudita, tendrán que aprender a conocerse para lograr el milagro de la convivencia. Juntos, nada más es una historia viva, con un ritmo suspendido en el aire, llena de esos minúsculos dramas personales que seducen por su sencillez, su sinceridad y su inconmensurable humanidad. Anna Gavalda deja hablar a sus personajes, posee un agudo sentido de la observación de la fragilidad del ser humano, del delicado equilibrio entre la felicidad y la desesperanza, entre los sentimientos y las palabras para contarlos. Ha dado en el blanco con una novela divertida, que se lee de un tirón y que celebra la felicidad de estar con quien de verdad es importante. A punto de ser llevada al cine, Juntos, nada más ha hecho temblar durante meses las listas de los libros más vendidos de Francia.
viernes, enero 28, 2011
Let the great world spin, de Colum McCann
No soy muy amante de los libros de cuentos disfrazados de novela.
Me explico... en realidad los libros de cuentos no me gustan nada. Me considero una buena lectora, pero como creo que le pasa a cualquier hija de vecina, al principio me suele costar engancharme a los libros. Encuentro que los lectores estamos haciendo un gran acto de amor al leer, entregamos tiempo a cambio de que nos entretengan y nos muestren una o dos cosas que no habíamos visto antes. Entonces, siento que el escritor tiene la responsabilidad como mínimo de no engañar. Por otro lado, para mí los cuentos son -me perdonaréis la expresión- un coitus interruptus... cuando consigues ver una luz nueva, te la apagan... inviertes tiempo y energías en engancharte y cuando lo consigues, suelen acabarse.
Así que este libro -en principio- me parecía un poco libro de cuentos disfrazado de novela y una engañifa.
Las primeras 50 páginas, más o menos, te dan ganas de tirar el libro por la ventana. Es lento, tedioso, aburrido, los personajes te valen un reverendo pepinazo, casi te alegras de sus desgracias y desearías que les pasen muchas más, por repelentes y poco amables (de amarlos, no de gentiles). Pero por alguna razón extraña, sigues adelante. Hay un imán invisible. La segunda historia es de ovación de pie, así que sigues adelante porque ahora sí que ves a dónde va el autor. Luego hay otra que es curiosa pero no mata... pero sigues adelante. Y luego vuelve la genialidad. Y así sucesivamente: algunas de las historias son de premio, otras pffff... pero cuando te das cuenta has acabado. Y el muy cabrito del autor termina muy bien, como para que olvides los malos ratos.
Sea como sea, la escritura es impecable. Los personajes te importan más o menos, pero están bien delineados. Aprovecha el cliché pero huye de él, lo ilumina desde otro punto. Jo... es que me leo y me parece que me ha gustado más de lo que pensaba.
Si hay paciencia para aguantar un inicio infumable, el resto del libro es hermoso. ¡Hala, lo he dicho! De todas maneras, para mí que un par de personajes reclamaban a gritos su propia novela y el autor decidió no hacerles caso.
Lo que dice la contraportada:
New York, August 1974. A man is walking the sky. The city stands still in awe. Between the newly built Twin Towers the man is striding, twirling and showboating his way through the air. One hundred and ten stories below him, the lives of eight strangers spin towards each other Corrigan, a radical, passionate Irish monk working in the Bronx with a clutch of prostitutes; Claire, a delicate Upper East Side housewife reeling from the death of her son in Vietnam; her husband Solomon, a cynical judge turning over petty criminals in a downtown court; Lara, a young artist struggling with a spiralling drug addiction and a doomed marriage; Fernando, a thirteen-year-old photographer chasing underground graffiti; Gloria, solid and proud despite decades of hardship; Tillie, a courageous hooker who used to dream of a better life; and Jazzlyn, her beautiful, reckless daughter raised on promises that reach beyond the high rises of New York.
jueves, enero 20, 2011
Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset
Hay momentos en la vida en que necesitas un libro que leerte del tirón, facilito, sin ánimo de nada más que no sea entretener... como conté, me había quedado pendiente esta novela desde el año pasado y lo llevaba a un ritmo bueno, así que me fui por la vía fácil: lo retomé.
No tengo mucho que decir, en verdad, porque es lo que acabo de resumir: un libro que se lee con facilidad, divertido, entretenido, con una trama un poco rara y demasiado culo-caca-pedo-pis-coca-dinero-mujeres-hachís en medio, pero cumple con su cometido. Me entretuvo, no dolió... aunque me alegro de no haberlo comprado (no lo robé, que conste, es un regalo que le hicieron hace unos años a El Hubby).
Lo mejor: algunas reflexiones del anti héroe del protagonista, como la que le da el título al libro y sigue así: lo mejor que le puede pasar a un cruasán es que lo unten con mantequilla.
Lo peor: el diseño de esta edición... es espantosa... ¿un cruasán como coche y monedas de ruedas? Mal gusto se queda corto. Duele mirar la portada.
Lo que dice la contraportada:
¿Qué ocurre cuando Pablo Baloo Miralles, treintañero inadaptado y vacilón, holgazán, misógino, prostibulario, además de pariente pobre y conocido filósofo en la Red, se topa de hocicos con el misterio en un barrio pijo de Barcelona?
A bordo de un deportivo con aire de pantera Bagheera, y con un humor inteligente, excéntrico y mordaz, Miralles nos conduce por una intrigante trama salpicada de alegrías etílicas, escarceos venéreos y páginas Web de dudoso contenido: el esclarecimiento de la repentina desaparición de su hermano, The First, presidente de Miralles & Miralles, la prospera empresa familiar. ¿Una fuga con la amante?, ¿la venganza de algún competidor estafado?, ¿un secuestro? Siempre de la mano de este tan impresentable como simpático Baloo de entre siglos, conoceremos a muchos personajes pintorescos: Gloria, la cuñada alcohólica con veleidades literarias; el patriarca Miralles, «difícil síntesis entre Winston Churchill y Jesús Gil»; el iracundo John, profesor de ontología en Dublín y coautor de una Teoría de la Realidad Inventada a medio postular; o la inefable Fina, heroína naïf de busto meritorio, cuyas aspiraciones románticas sobreviven a cualquier desaire. Pero lo que empezó como una misteriosa desaparición irá adquiriendo calidades oníricas y terminará llevando a nuestro Pablo Baloo hasta la Fortaleza: una invisible ciudadela incardinada en la entraña misma de esta nueva Barcelona de los prodigios.
Este Pablo Miralles es un felicísimo hallazgo, y Lo Mejor que le puede pasar a un cruasán, debut literario de Pablo Tusset, la novela más sorprendente, divertida y brillante de las últimas temporadas.
miércoles, enero 12, 2011
Kafka en la orilla, de Haruki Murakami
Lo que digo yo:
Me gusta Murakami, cojo sus libros con una confianza fuerte porque hasta ahora no me ha decepcionado. Hay algunos que me gustan más, otros menos, pero hay una calidad de base y un estilo muy suyo que es de agradecer.
Además, como figura me resulta un personaje curioso. Hace unos meses me leí un libro que se llama “The secret handbook” y que es una larga entrevista –dividida por temas- a varios autores, entre ellos Murakami. Juro que no sé si es un tema cultural, pero el tipo parecía fastidiado por las preguntas hasta el punto de responder “Sí” y “No”, cuando el libro evidentemente tenía un carácter más amplio de instrucción a escritores noveles. Gracias a este libro, me quedé con la impresión de que es un tipo raro, pero luego El Hubby se leyó “De qué hablo cuando hablo de correr” y descubrimos: 1. Que es un tipo muy centrado 2. Que es amigo de John Irving.
Llámenme fetichista, pero me gusta pensar que dos de mis autores favoritos son colegas. Me hace gracia.
En fin, que Kafka en la orilla no es el que más me ha gustado, pero casi. Y no pondría la mano en el fuego por Tokio blues encima de este, es simplemente que fue el primero que leí y me impactó. En todo caso está escrito de manera impecable y ¡gracias a la vida! con una traducción que respeta la prolijidad del autor. Personajes de esos que él sabe crear, simpáticos y raros y buenos y peligrosos y capaces de querer y de odiar y de aparecer y desaparecer. Enigmas vivientes.
Creo que Murakami es un autor que hay que probar, pero creo que este no es un buen libro para empezar, más bien diría que es una novela para los ya seguidores del autor japonés, aunque puede que esté menospreciando al lector medio. En todo caso yo, como seguidora, lo disfruté y saboreé muchísimo, su tempo, sus laberintos, sus juegos, los planteamientos que –como siempre- se cuestionan sobre lo real…
Lo mejor: La descripción del bosque, te entra una angustia inmensa; Nakata, personaje entrañable y misterioso, y la coña de ponerle a dos personajes Johnnie Walken y Colonel Sanders…
Lo que dice la contraportada:
Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.
Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia -en el sentido clásico-, sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido -en el sentido real-: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida.En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron en coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. A los sesenta años, pobre y solitario, abandona Tokio tras un oscuro incidente y emprende un viaje que le llevará a la biblioteca de Takamatsu.
miércoles, septiembre 15, 2010
Biografía del hambre de Amélie Nothomb
lunes, septiembre 13, 2010
Una estrella llamada Henry, de Roddy Doyle
Lo que digo yo:
Tengo serios problemas para hablar de esta novela. Por un lado me la leí bastante rápido, considerando que es algo larga. No pasó ni un día sin leer desde que la empecé, con lo cual lo primero que piensas es que será buena. Por otra parte, hay decenas de referencias que me perdí, por lo que creo que tengo una noción bastante vaga del escenario en que se plantea la historia. Y sí, creo que habría sido mucho más rica la lectura si supiera un poco de historia de Irlanda en vez de estar todo el tiempo sacando mis propias teorías.
De todas maneras, es bastante interesante. Creo que es buena, pero tampoco me enloqueció.
Leemos al personaje mientras crece y sus rasgos característicos se mantienen. El autor sabe darle personalidad, voz propia, y eso es de agradecer. Hay personajes peculiares, llamativos, como el padre de Henry Smart y su pata de palo, la madre alcohólica, Miss O’Shea… crea un universo particular que, aún sin haber estado jamás en Irlanda, suena a realista. Los bajos mundos se ven desde cerca, desde la mugre de Henry y sus acompañantes de vida.
Pero me costó, la verdad sea dicha, había trozos que directamente me daban pereza… aunque estoy convencida de que no es culpa del escritor, sino de la ignorancia de la lectora.
Para terminar, algo curioso: Almodóvar cree que este libro es divertido… o tenemos diccionarios que definen esa palabra de manera distinta o el libro NO lo es, más bien es bastante triste (a excepción de momentos memorables como cuando Victor grita “a tomaaaaar por culoooooo” en el pasillo de la escuela).
Lo que dice la contraportada:
Desde su rocambolesco nacimiento y su infancia en las calles de Dublín a su participación, como soldado y amante, en la revolución irlandesa, Henry Smart describe su despertar a una vida de aventuras. Mezcla de relato épico, historia de amor y retrato de la Irlanda moderna, Una estrella llamada Henry constituye una gran novela picaresca rebosante de momentos divertidos y conmovedores.
Para terminar, algo más alegre. Es difícil encontrar literatura verdaderamente divertida. Una vez leída Anita Loos, Dorothy Parker y Ramón Gómez de la Serna, no hay mucho más. Bueno sí, Roddy Doyle. Los espectadores de cine le conocerán por ser el autor de "The Commitments", "The Snapper", y "The Van" estas dos últimas dirigidas por Stephen Frears. Que sean divertidas no significa que no sean serias o estén escritas de cualquier manera. Yo soy fan de este hombre (Almodóvar)
viernes, septiembre 03, 2010
Invisible, de Paul Auster
A ver, a ver... yo -más allá de mis gustos personales -considero que Paul Auster es de los novelistas actuales con más técnica y colmillo en la escritura. Uno de sus libros (Mr. Vértigo) me impactó, me entusiasmó, me atrajo a leer más de Auster. Sabe construir personajes, sabe hilar tramas, sabe cómo coger una historia sin importancia y darle un toque interesante. Eso es lo que hace en esta novela. Además, juega -con mucha habilidad- a cambiar narradores, variar el punto de vista, la trama... si Viajes por el Scriptorium tenía un poco de cuadro de Escher, Invisible es un poquito muñeca rusa (poquito, diría que son dos o tres muñecas nada más). Se lee con interés, quieres saber más... pero...
No sé qué me pasa con Paul Auster. Para mi gusto le falta un condimento. Creo que de alguna manera tengo la sensación de que él mismo se preocupa mucho por el estilo y la técnica, cosa que se agradece; pero poco por la implicación emocional del lector... y es que, de hecho, me parece un escritor frío, calculador y justo por eso poco entregado. Y así me quedo cuando lo leo: maravillada por la pericia narrativa y los recursos que utiliza, fría porque no me deja depósito en el corazón, ni en el estómago. Que no se malinterprete, creo que es un libro excepcionalmente bien escrito, es una lección de narrativa, sí señor... Pero será que soy lectora visceral y tanta distancia me pone nerviosa.
¡Anda, Paul, desnúdate un poco! :-D
Lo que dice la contraportada:
En 1967, Adam Walker, un joven poeta ávido de vida y literatura, estudia en la Universidad de Columbia, se opone a la guerra de Vietnam y es muy apuesto. Una noche, en una fiesta de estudiantes, conoce a una pareja de franceses sofisticados, Rudolf y Margot. Tras varios días en que ambos ejercen su ambigua seducción sobre el inocente americano, Rudolf, le ofrece a Adam la dirección de una revista literaria que él financiará. Adam ya sospecha que quizá el profesor sea un hombre peligroso, pero no puede resistirse a su oferta. Y tampoco se resistirá a la insinuante Margot... Pero, en estos juegos peligrosos, ¿quién es la presa y quién el cazador? «Con unos personajes fascinantes, una estructura en espiral y un final digno de Joseph Conrad y El corazón de las tinieblas, es una novela de un suspense impecable, inteligente e inquietante» (Donna Seaman, Booklist); «Posiblemente nos encontramos ante la mejor novela de Auster» (Don McLeese).
sábado, agosto 28, 2010
Last night in Twisted River, de John Irving
Empiezo con la reiterativa confesión de culpa: yo amo a John Irving. Cualquier cosa que diga es probable que esté condicionada por el hecho de que es de mis escritores favoritos. Pero intentaré ser objetiva con su último libro.
Last night in Twisted River empieza con la descripción de un pueblo alrededor de un aserradero y la muerte de un chico. Anuncia un poco la violencia –justificada- de la vida de los personajes, y que resume la tesis del libro. Pero Irving también habla del amor (siempre es tema, aunque no se quiera), de la amistad, de las marcas de la infancia, de las consecuencias de los actos (incluso los ajenos) y de la creación literaria.
Sobre este último punto recalco dos cosas, el propio autor hace reflexiones –inmersas en la ficción- acerca de su quehacer y, a la vez, creo que la novela es en sí misma una lección de escritura: tiene una estructura precisa, personajes redondos, detalles que enriquecen la lectura aunque parezcan nimiedades, dosificación de la información para mantener el interés y la intriga… honestamente creo que es el mejor libro de Irving que yo haya leído.
O sea que evidentemente lo recomiendo. Ahora, si hay alguien que ya haya probado con el universo Irving y no conecta, pues que no pierda el tiempo. Esta novela es menos “Irving” en apariencia, pero sigue siendo muy de su estilo.
En vez de lo que dice la contraportada, que es un despropósito -para variar- dejo las primeras líneas del libro.
Lo que dice Irving:
1
Bajo los troncos
El joven canadiense, que tendría a lo sumo quince años, había vacilado más de la cuenta. Suspendido en el aire por un instante, dejó de mover los pies sobre los troncos que flotaban en el remanso situado por encima del recodo del río; antes de que alguien alcanzase a sujetar su mano extendida, ya se había hundido por completo. Uno de los madereros, más veterano, tendió el brazo hacia el largo cabello del joven: buscó a tientas con los dedos en el agua gélida, densa, casi tan espesa como un caldo a causa de los fragmentos de corteza desprendidos. De repente dos troncos chocaron con fuerza, atraparon el brazo del frustrado rescatador y le partieron la muñeca. La alfombra de maderos en movimiento se había cerrado por completo sobre el joven canadiense, que ya no volvió a salir a la superficie; no asomó nada de él sobre aquella agua marrón, ni tan siquiera una mano o una bota.
En un atasco de troncos, tan pronto como se conseguía destrabar el madero clave, los gancheros tenían que moverse con rapidez y sin parar; si se detenían, aunque fuera sólo por uno o dos segundos, se veían lanzados a la impetuosa corriente. En el acarreo de una maderada, uno podía morir aplastado entre los troncos que avanzaban corriente abajo antes de ahogarse, pero ahogarse era lo más habitual.
Desde la margen del río, donde el cocinero y su hijo de doce años oyeron los juramentos del maderero que se había partido la muñeca, saltó a la vista de inmediato que alguien se hallaba en una situación más apurada que el frustrado rescatador, quien, tras liberar su brazo herido, había recuperado el equilibrio sobre los troncos en movimiento. Los otros cuadrilleros, sin prestarle la menor atención, se dirigieron con pasos cortos y ligeros hacia la orilla, voceando el nombre del muchacho perdido. Los hombres hincaban sin cesar sus bicheros en los troncos flotantes para encauzarlos. Los gancheros buscaban, en su mayoría, el camino más seguro hacia la orilla; pero, a ojos del esperanzado hijo del cocinero, daba la impresión de que quizás intentaban abrir un espacio de anchura suficiente para que el joven canadiense saliera a la superficie. Cierto que en ese momento sólo había huecos intermitentes entre los maderos. Así de rápido desapareció el chico que se había presentado ante ellos como «Angel Pope, de Toronto».
-¿Es Angel? -preguntó a su padre el niño de doce años.
Quizás alguien hubiera podido confundir a este chico, por sus ojos de color castaño oscuro y su expresión extremadamente seria, con el hermano menor de Angel; pero en todo caso era inconfundible el parecido familiar entre el niño de doce años y su padre, un hombre siempre alerta. En el cocinero se advertía un halo de aprensión contenida, como si por norma esperase los desastres más imprevistos, y en la seriedad de su hijo se traslucía un reflejo de eso mismo; a decir verdad, el chico era el vivo retrato de su padre, tanto es así que varios de los leñadores habían manifestado su sorpresa por el hecho de que el hijo no caminase también con la acusada cojera del padre.
El cocinero sabía de sobra que el joven canadiense era quien, en efecto, había caído bajo los troncos. Él mismo había advertido a los madereros que Angel estaba demasiado verde para trabajar con la cuadrilla delantera; el muchacho no debería haberse metido a intentar deshacer un atasco de troncos. Pero seguramente el chico tenía ganas de complacer, y tal vez en un primer momento los gancheros no habían reparado en su presencia.
viernes, enero 08, 2010
Atmospheric disturbances, de Rivka Galchen
Lo que digo yo:
A veces un libro te ofrece la luna y luego te da una piedra. En una metáfora bastante acertada de El Hubby, es como que los últimos diez segundos del Carmina Burana fueran sustituidos por un “chin- pún” estrepitoso. O como que en una película como Kill Bill al final Kiddo se casara con Bill y fueran felices y comieran perdices.
Pero vamos al principio. Durante 230 de las 240 páginas, la autora es genial. Le da vida a un personaje muy curioso, un psiquiatra que de repente padece el Síndrome de Capgras. Este síndrome, básicamente, hace que el paciente no pueda reconocer a una persona, normalmente muy cercana, y que esté convencido de que quien lo reemplaza es un impostor. Genial idea para empezar.
A partir de ahí, la autora tiene la maestría de llevarte –desde el punto de vista del protagonista, el afectado –por los caminos que sigue para intentar desentrañar el misterio. A pesar de que ves su punto de vista, en realidad entiendes que está fatal de la cabeza. Y sientes pena por quienes le rodean. Quieres que se ponga bien, o que la autora lo resuelva de una manera ágil, tan ágil como el propio planteamiento.
Y es una lástima, de verdad… porque ella misma echa a perder las 230 páginas anteriores. El final es tan absolutamente nefasto, abrupto y facilón que acabas pensando que el libro es malo. Y no lo es, pero eso, queriditos, nos muestra lo delicado de terminar una historia.
Una lástima que una joya haya terminado siendo una pelusilla.
Lo que dice la contraportada:
Imagine what it might be like to realize that the person you love is, in fact, not the person you love but a doppelgänger: or, what Leo Liebenstein coolly terms a "simulacrum" of his wife Rema at the outset of Atmospheric Disturbances. David Byrne's infamous cry that "this is not my beautiful wife" seems the most likely response, but Leo's reaction to this sea change takes unpredictable and dazzlingly plotted turns in the story that follows. Leo's journey to recover the "real" Rema is nothing short of byzantine; among its many mysteries is the delightfully inscrutable Dr. Tzvi Gal-Chen, a master meteorologist who in cleverly constructed flashback sequences takes up residence in the daily rhythms of Leo and Rema's marriage and becomes as much a focus of Leo's obsession as his wife's whereabouts. (Think Vertigo but directed by Charlie Kaufman.) Make no mistake: this is dizzying debut fiction, bursting at the spine with beautifully articulated ideas about love, yes, but also--and with maddening resonance--about the private wars love forces us to wage with ourselves. Be sure to keep a pen or pencil handy: it's impossible to resist underlining prose this good.
lunes, enero 04, 2010
La llamada de la naturaleza, de Jack London
Maldito karma, de David Safier
Lo que digo yo:
Dichosamente para mí, medio leí la contraportada… de hecho la miré un poco, pero no seguí. Así que algunas de las cosas que ya se desvelan ahí, a mí me llegaron de improviso. Y digo dichosamente porque me maté de la risa con las ocurrencias del autor.
Desde la página uno tienes claros a los personajes, desde esa misma página tienes una sonrisa en la cara y no tardas en echar algunas risillas. No es un libro que pretenda pasar a los anales de la literatura como un tratado filosófico, sino entretener. Y eso lo hace con creces.
En mi caso, serán las vacaciones o el libro es gracioso, pero las risas fueron abundantes.
Memorables los momentos de conejito de indias y la conversación araña-hormiga. Y hasta aquí puedo leer.
Lo que dice la contraportada (leerlo bajo propia responsabilidad)
...
..
.
Una desternillante novela sobre el secreto de la felicidad que ya ha hecho reír a un millón de lectores en Alemania.
La presentadora de televisión Kim Lange está en el mejor momento de su carrera cuando sufre un accidente y muere aplastada por el lavabo de una estación espacial rusa. En el más allá, Kim se entera de que ha acumulado mal karma a lo largo de su vida: ha engañado a su marido, ha descuidado a su hija y ha amargado a cuantos la rodean. Pronto descubre cuál es su castigo: está en un agujero, tiene dos antenas y seis patas… ¡es una hormiga! Kim no tiene ganas de ir arrastrando migas de pastel. Además, no puede permitir que su marido se consuele con otra. Sólo le queda una salida: acumular buen karma para ascender por la escalera de la reencarnación y volver a ser humana. Pero el camino para dejar de ser un insecto y convertirse en un ser bípedo es duro y está plagado de contratiempos.
lunes, diciembre 28, 2009
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
Lo que digo yo:
Bueno… me es muy difícil decidir qué pienso sobre esta novela de 900 páginas. Me gustó muchísimo, por un lado, porque tiene esos elementos de Murakami que ya esperas, pero por otro lado creo que es durillo entrar si no sabes a qué vas.
Tiene, como yo esperaba, estos hechos “raros” que se encadenan entre sí (un poco porque la trama convence, un poco por mano evidente del autor). También están los personajes curiosos, de los que sabemos poco… de hecho conocemos su presente y nos da algunas pistas del pasado, pero nunca llega a ser un relato en detalle (y no sería por falta de espacio, digo yo). Y el enigma que o no se resuelve o bien deja de ser lo importante.
Las historias del presente del protagonista me interesaron mucho, mientras que las del teniente Mayima y similares pues no sé… me sobraron un poquito. Sobre lo que no me gustó… pues la extensión, creo que Murakami se regodea en detalles y vericuetos de la historia que no aportan nada. Y no me gustó el final, no sé lo que esperaba pero seguro que no eso.
Creo que vale la pena leerlo si ya eres ‘Murakamiero’, si no… puede que empezar con otros que sean menos “agresivos” para entrar en su mundo.
Lo que dice la contraportada:
Desde una arboleda cercana llegaba el chirrido regular de un pájaro, un ric-ric, como si estuviera dándole cuerda a algún mecanismo. Nosotros hablábamos de él como del pájaro-que-da-cuerda…» Haruki Murakami es uno de los novelistas japoneses contemporáneos con mayor prestigio en su país. Pero hablar aquí de literatura japonesa sugiere siempre un mundo exótico, ajeno por completo al nuestro. Sin embargo, Murakami no sólo está considerado ya en Occidente un autor de culto, sino que su extensa obra narrativa ha roto fronteras y la crítica mundial lo sitúa entre Mishima y Pynchon. Era, pues, imprescindible darle a conocer definitivamente también en nuestra lengua. Tooru Okada, un joven japonés que acaba de dejar voluntariamente su trabajo en un bufete de abogados, recibe un buen día la llamada anónima de una mujer. A partir de ese momento la vida de Tooru, que había transcurrido por los cauces de la más absoluta normalidad, empieza a sufrir una extraña transformación. A su alrededor van apareciendo personajes cada vez más extraños, y la realidad, o lo real, va degradándose hasta convertirse en algo fantasmagórico. La percepción del mundo se vuelve mágica, los sueños son realidad y, poco a poco, Tooru Okada deberá resolver los conflictos que, sin sospecharlo siquiera, ha arrastrado a lo largo de toda su vida. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo pinta una galería de personajes tan sorprendentes como profundamente reales. El mundo cotidiano del Japón moderno se nos aparece de pronto como algo extrañamente familiar.
I know this much is true, de Wally Lamb
Lo que digo yo:
Novela laaarga laaarga como las pestañas de un elefante. Pero hermosa. Empieza con la historia de un gemelo esquizofrénico paranoide que intenta automutilarse en una biblioteca pública. A partir de este hecho, su hermano gemelo no enfermo hace un repaso tanto de la vida de su familia durante varias generaciones como de la situación de su gemelo.
Curiosamente, y a pesar de la extensión, creo que hubo un solo momento en que me pareció excesivo el detalle con que Lamb narra, pero dos o tres capítulos más allá vi el sentido de aquello.
Con esta novela confirmo lo que ya había visto en “She’s come undone”, del mismo autor, y es la maestría con que Lamb construye la tensión dramática y lo complejo de los personajes que retrata, de hecho creo que me enamoré –para variar- del libro sólo porque los personajes son de esos que siempre digo que parece que saltan de las páginas, no son juzgados a pesar de lo que hacen, es el lector quien debe decidir qué pensar sobre ellos.
En fin, que me podría extender pero para qué… es buenísima la novela, buenísimo el autor.
Lo que dice la contraportada:
No mucho, críticas de esas típicas de “a masterpiece”, etc etc que me da palito copiar :-D
domingo, septiembre 27, 2009
Matar a un ruiseñor, de Harper Lee
Lo que digo yo:![]()
Hasta donde entiendo, esta novela ganadora del Pulitzer fue la única que escribió Harper Lee. Se trata de una ficcionalización de sus vivencias en un período concreto de su infancia. Desde la primera página te metes en los rincones de la casa de la familia Finch y vas viviendo con ellos los acontecimientos.
Hay dos cositas que me guardo con especial cariño: no todos los personajes-personas son exactamente como creemos. Los buenos, los malos, los viejos, los peligrosos… depende de la situación pueden cambiar de etiqueta. La autora sabe hacerlo sin que quede forzado. Y la segunda… el capítulo del juicio –no digo más- que me dejó patidifusa y sobrecogida… ohhhhhh.
Muy recomendada. Mucho.
Lo que dice la contraportada:
Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama (EE UU), cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Matar a un ruiseñor muestra una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales.
La suma de los días, de Isabel Allende
Lo que digo yo
Ya está bien de disimulo… a mí me gusta la forma de escribir de Isabel Allende. Sé que se le ha dictado de usar su propia vida para vender libros, de ser más “rock star” que artista, de escribir desde una pose. Puede ser… puede ser… pero a mí me gusta.
Me leí La suma de los días en poquitos días, valga la redundancia. Creo que tiene la suma correcta de exhibicionismo y profundidad en las historias. Me quedo con dos cosas que dijo, una que manda sus textos –cuando corresponde- a familiares y amigos nombrados para evitar problemas tras la publicación, y que siendo escritora, ya se ha acostumbrado a que siempre habrá alguien que se ofenda.
La historia más graciosa es la que cuenta de que la mitad de su familia dejó de hablarle cuando se publicó La casa de los espíritus, pero que le volvieron a hablar cuando salió la película… en vez de las foto de sus abuelos, en el salón de la casa familiar estaba el póster de la familia.
En fin, que es una especie de novela-libro de cuentos bastante entretenido.
Lo que dice la contraportada
Isabel Allende narra a su hija Paula todo lo que ha sucedido con la familia desde el momento en que ella murió. El lector vive, junto con la autora, la superación personal de una mujer con una fuerza inspiradora, rodeada siempre de amigos y familiares. Su historia es emotiva, pero también está repleta de humor, personajes pintorescos y anécdotas caóticas y divertidas sobre la complicidad, el amor, la esperanza, la magia y la fuerza de la amistad.