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jueves, junio 21, 2012

The leftovers, de Tom Perrotta





Leo a Tom Perrotta con cierta tranquilidad. "Juegos de niños" la disfruté mucho, "Lecciones de abstinencia" me pareció muy buena... pero esta... esta... Vamos a ver... repito: leo a Perrotta con cierta tranquilidad y es el caso, la novela está bien escrita, fluye, tiene una trama medianamente interesante, pero tiene varios peros.

El primer error es la premisa, que luego se diluye. Es decir, entiendo que se llama The leftovers y de eso va, pero si uno hace una novela sobre El Rapto (religioso, ese que dice que un día desaparecerán de golpe de la tierra todas las buenas ovejas del rebaño del señor), no puede luego transformarla en otra cosa. Y es lo que hace, la premisa que es genial acaba siendo una excusa mentirosa.

El segundo error es que Perrotta se pone excesivamente "buchón", pretende contar la vida y milagros de demasiados personajes y como resultado, me enteré de quién era quien bastante entrado el libro y me empezaron a importar los personajes hacia la última cuarta parte de la novela.

Y lo último, que me parece aún menos perdonable que todo lo demás, es que este autor se distinguía por cierto sarcasmo e ironía, o yo lo había leído así... y aquí pierde la acidez y el sentido del humor menos en un par de detalles tan nimios que pasan desapercibidos.

En fin.

martes, octubre 18, 2011

Cuando Dios era un conejo, de Sarah Winman

Lo que digo yo:

Será la portada, la descripción o el título, pero tenía altas expectativas. Altas expectativas que no acabaron de cumplirse. El planteamiento es hermoso, los personajes tienen muchas posibilidades... y sin embargo, conforme pasaron las páginas, cada vez me entusiasmó menos la novela. No es mala, pero es fácilmente olvidable :p

miércoles, abril 27, 2011

A fraction of the whole, de Steve Toltz

Lo que digo yo:


Empecé con muy buen pie esta novela, porque antes de la página 20 había encontrado un tesoro: un párrafo al mejor estilo El Aleph pero en moderno y australiano (mate!) que me emocionó. Literalmente. Caminando por la calle con los ojos vidriosos y el corazón a mil. Llegué a casa a leérselo a El Hubby, que le encanta cuando me pongo sentimental por libros y cuadros de Munch. (Creo que tiene un nombre cuando te pasa eso de sentirte abrumado o sobrepasado por el arte, pero ahora no lo recuerdo).


La novela es laaaarga laaaarga como pestañas de elefante. Hay momentos en que se percibe cierto ir y venir narrativo, de hecho a mí me dio la sensación de poca planificación por parte del autor. Pero es verdad que los pecados que comete Toltz se le perdonan por dos motivos: la novela como conjunto está muy bien... ¡y es su primera novela, nominada al Man Booker y al Guardian First Book!


Lo mejor: que tiene frases memorables, de esas que disfruto marcando con el primer bolígrafo que encuentro.


Lo peor: es demasiado larga. Las últimas 200 páginas son duras a pesar de que están bien escritas. En fin, que es ejercicio mental por su extensión.



Lo que dice la contraportada:


Finalista del Man Booker Prize 2008. Durante la mayor parte de su vida, Jasper Dean no ha sabido si compadecer, odiar, amar o asesinar a su paranoico y excepcional padre, Martin. Pero ahora que Martin ha muerto, Jasper puede reflexionar acerca del hombre que lo crió, y lo que descubre es que, pese a todas sus excentricidades, la suya fue una gran aventura. Finalista del prestigioso premio Man Booker, esta original novela nos conduce del páramo australiano al París bohemio, de las junglas de Tailandia a laberintos, psiquiátricos y guaridas de criminales, y de lo más alto del primer amor a lo más bajo de la ambición frustrada. El resultado es un alocado viaje del anonimato a la infamia, así como la historia conmovedora y memorable de un padre y un hijo cuya simetría espiritual trasciende sus abundantes desencuentros. Una divertidísima crítica del mundo moderno y el debut épico del vertiginoso talento de Steve Toltz.



*disponible fácilmente en inglés, castellano y catalán.

viernes, abril 08, 2011

Freedom, de Jonathan Franzen

Lo que digo yo:


Alrededor de la publicación de Freedom, el mundo literario parecía sacado de cualquier revista de prensa rosa. La razones son claras: Obama pidió  que le consiguieran una copia antes de que saliera oficialmente a la venta. Y estamos frente al autor que se atrevió a NO ir al programa de Oprah Winfrey al ser seleccionado como libro para el club de lectura. Esto pasó con Las Correcciones hace sus años, pero al ver la luz el nuevo libro, la cosa se puso interesante.


De hecho, la mitad de los comentarios sobre Freedom van de su "precio", de que se "vendió" a la industria y demás.. porque sí... esta vez fue a Oprah y aguantó la entrevista. Si la vemos con detenimiento, está claro que ha momentos en que no se le ve cómodo. Los más puristas, por decirlo de alguna manera, piensan que tenía que haberse mantenido al margen del ciclón mediático Oprah.


Sea como sea es un libro buenísimo, de un autor que cada vez me gusta más. Las Correcciones me sorprendió más que este, es verdad, pero yo veo una madurez narrativa y estructural en su manera de escribir. La familia que retrata ¡cómo no! es de esas que te dan escalofríos pero a la vez empatizas. Son detestables y adorables.


En esto Franzen es un maestro, nunca sabes quiénes son los buenos y quiénes los malos, les da aire y agua tanto como palos y pesares. No es condescendiente con sus personajes y cualquiera que haya intentando escribir alguna vez, sabe que esto es de las cosas más complicadas.


Buenísimo, sobre todo para los amantes de la mejor narrativa realista anglosajona, como yo.


 


Lo que dice la contraportada:


"A lavishly entertaining account of a family at war with itself, and a brilliant dissection of the dissatisfactions and disappointments of contemporary American life... Compelling...Freedom, though frequently funny, is ultimately tender: its emotional currency is both the pain and the pleasure that that word implies . . . A rare pleasure, an irresistible invitation to binge-read . . . That it also grapples with a fundamental dilemma of modern middle-class America—namely: Is it really still OK to spend your life asserting your unalienable right to the pursuit of happiness, when the rest of the world is in such a state?—is what makes it something wonderful. If Freedom doesn’t qualify as a Great American Novel for our time, then I don’t know what would . . . The reason to celebrate him is not that he is doing something new but that he is doing something old, presumed dead—and doing it brilliantly. Freedom bids for a place alongside the great achievements of his predecessors, not his contemporaries; it belongs on the same shelf as John Updike’s Rabbit, Tom Wolfe’s The Bonfire of the Vanities, Philip Roth’s American Pastoral. It is the first Great American Novel of the post-Obama era." —Benjamin Secher, Daily Telegraph

"The ultimate way-we-live now novel" –Lev Grossman, Time

"Writing in prose that is at once visceral and lapidary, Mr. Franzen shows us how his characters strive to navigate a world of technological gadgetry and ever-shifting mores, how they struggle to balance the equation between their expectations of life and dull reality, their political ideals and mercenary personal urges. He proves himself as adept at adolescent comedy as he is at grown-up tragedy; as skilled at holding a mirror to the world his people inhabit day by dreary day as he is at limning their messy inner lives . . . Mr. Franzen has written his most deeply felt novel yet—a novel that turns out to be both a compelling biography of a dysfunctional family and an indelible portrait of our times." —Michiko Kakutani, The New York Times

"[Freedom is] a work of total genius: a reminder both of why everyone got so excited about Franzen in the first place and of the undeniable magic—even today, in our digital end-times—of the old-timey literary novel . . . Few modern novelists rival Franzen in that primal skill of creating life, of tricking us into believing that a text-generated set of neural patterns, a purely abstract mind-event, is in fact a tangible human being that we can love, pity, hate, admire, and possibly even run into someday at the grocery store. His characters are so densely rendered—their mental lives sketched right down to the smallest cognitive micrograins—that they manage to bust through the art-reality threshold: They hit us in the same place that our friends and neighbors and classmates and lovers do. This is what makes Franzen’s books such special event." —Sam Anderson, New York Magazine

"One of those rare books that starts well and then takes off . . . a joy to read . . . With its all-encompassing world, its flawed heroes and its redemptive ending, Freedom has the sweep of a modern Paradise Lost." Economist

"The Great American Novel." —Esquire

"Epic." —Vanity Fair

viernes, enero 28, 2011

Let the great world spin, de Colum McCann

Lo que digo yo: 


No soy muy amante de los libros de cuentos disfrazados de novela.


Me explico... en realidad los libros de cuentos no me gustan nada. Me considero una buena lectora, pero como creo que le pasa a cualquier hija de vecina, al principio me suele costar engancharme a los libros. Encuentro que los lectores estamos haciendo un gran acto de amor al leer, entregamos tiempo a cambio de que nos entretengan y nos muestren una o dos cosas que no habíamos visto antes.  Entonces, siento que el escritor tiene la responsabilidad como mínimo de no engañar. Por otro lado, para mí los cuentos son -me perdonaréis la expresión- un coitus interruptus... cuando consigues ver una luz nueva, te la apagan... inviertes tiempo y energías en engancharte y cuando lo consigues, suelen acabarse.


Así que este libro -en principio- me parecía un poco libro de cuentos disfrazado de novela y una engañifa.


Las primeras 50 páginas, más o menos, te dan ganas de tirar el libro por la ventana. Es lento, tedioso, aburrido, los personajes te valen un reverendo pepinazo, casi te alegras de sus desgracias y desearías que les pasen muchas más, por repelentes y poco amables (de amarlos, no de gentiles). Pero por alguna razón extraña, sigues adelante. Hay un imán invisible. La segunda historia es de ovación de pie, así que sigues adelante porque ahora sí que ves a dónde va el autor. Luego hay otra que es curiosa pero no mata... pero sigues adelante. Y luego vuelve la genialidad. Y así sucesivamente: algunas de las historias son de premio, otras pffff... pero cuando te das cuenta has acabado. Y el muy cabrito del autor termina muy bien, como para que olvides los malos ratos.


Sea como sea, la escritura es impecable. Los personajes te importan más o menos, pero están bien delineados. Aprovecha el cliché pero huye de él, lo ilumina desde otro punto. Jo... es que me leo y me parece que me ha gustado más de lo que pensaba.


Si hay paciencia para aguantar un inicio infumable, el resto del libro es hermoso. ¡Hala, lo he dicho! De todas maneras, para mí que un par de personajes reclamaban a gritos su propia novela y el autor decidió no hacerles caso.


 


Lo que dice la contraportada:


New York, August 1974. A man is walking the sky. The city stands still in awe. Between the newly built Twin Towers the man is striding, twirling and showboating his way through the air. One hundred and ten stories below him, the lives of eight strangers spin towards each other Corrigan, a radical, passionate Irish monk working in the Bronx with a clutch of prostitutes; Claire, a delicate Upper East Side housewife reeling from the death of her son in Vietnam; her husband Solomon, a cynical judge turning over petty criminals in a downtown court; Lara, a young artist struggling with a spiralling drug addiction and a doomed marriage; Fernando, a thirteen-year-old photographer chasing underground graffiti; Gloria, solid and proud despite decades of hardship; Tillie, a courageous hooker who used to dream of a better life; and Jazzlyn, her beautiful, reckless daughter raised on promises that reach beyond the high rises of New York.

lunes, septiembre 13, 2010

Una estrella llamada Henry, de Roddy Doyle


Lo que digo yo:


Tengo serios problemas para hablar de esta novela. Por un lado me la leí bastante rápido, considerando que es algo larga. No pasó ni un día sin leer desde que la empecé, con lo cual lo primero que piensas es que será buena. Por otra parte, hay decenas de referencias que me perdí, por lo que creo que tengo una noción bastante vaga del escenario en que se plantea la historia. Y sí, creo que habría sido mucho más rica la lectura si supiera un poco de historia de Irlanda en vez de estar todo el tiempo sacando mis propias teorías.


De todas maneras, es bastante interesante. Creo que es buena, pero tampoco me enloqueció.


Leemos al personaje mientras crece y sus rasgos característicos se mantienen. El autor sabe darle personalidad, voz propia, y eso es de agradecer. Hay personajes peculiares, llamativos, como el padre de Henry Smart y su pata de palo, la madre alcohólica, Miss O’Shea… crea un universo particular que, aún sin haber estado jamás en Irlanda, suena a realista. Los bajos mundos se ven desde cerca, desde la mugre de Henry y sus acompañantes de vida.


Pero me costó, la verdad sea dicha, había trozos que directamente me daban pereza… aunque estoy convencida de que no es culpa del escritor, sino de la ignorancia de la lectora.


Para terminar, algo curioso: Almodóvar cree que este libro es divertido… o tenemos diccionarios que definen esa palabra de manera distinta o el libro NO lo es, más bien es bastante triste (a excepción de momentos memorables como cuando Victor grita “a tomaaaaar por culoooooo” en el pasillo de la escuela).


Lo que dice la contraportada:


Desde su rocambolesco nacimiento y su infancia en las calles de Dublín a su participación, como soldado y amante, en la revolución irlandesa, Henry Smart describe su despertar a una vida de aventuras. Mezcla de relato épico, historia de amor y retrato de la Irlanda moderna, Una estrella llamada Henry constituye una gran novela picaresca rebosante de momentos divertidos y conmovedores.


Para terminar, algo más alegre. Es difícil encontrar literatura verdaderamente divertida. Una vez leída Anita Loos, Dorothy Parker y Ramón Gómez de la Serna, no hay mucho más. Bueno sí, Roddy Doyle. Los espectadores de cine le conocerán por ser el autor de "The Commitments", "The Snapper", y "The Van" estas dos últimas dirigidas por Stephen Frears. Que sean divertidas no significa que no sean serias o estén escritas de cualquier manera. Yo soy fan de este hombre (Almodóvar)

viernes, septiembre 03, 2010

Invisible, de Paul Auster

Lo que digo yo:


A ver, a ver... yo -más allá de mis gustos personales -considero que Paul Auster es de los novelistas actuales con más técnica y colmillo en la escritura. Uno de sus libros (Mr. Vértigo) me impactó, me entusiasmó, me atrajo a leer más de Auster. Sabe construir personajes, sabe hilar tramas, sabe cómo coger una historia sin importancia y darle un toque interesante. Eso es lo que hace en esta novela. Además, juega -con mucha habilidad- a cambiar narradores, variar el punto de vista, la trama... si Viajes por el Scriptorium tenía un poco de cuadro de Escher, Invisible es un poquito muñeca rusa (poquito, diría que son dos o tres muñecas nada más). Se lee con interés, quieres saber más... pero...


No sé qué me pasa con Paul Auster. Para mi gusto le falta un condimento. Creo que de alguna manera tengo la sensación de que él mismo se preocupa mucho por el estilo y la técnica, cosa que se agradece; pero poco por la implicación emocional del lector... y es que, de hecho, me parece un escritor frío, calculador y justo por eso poco entregado. Y así me quedo cuando lo leo: maravillada por la pericia narrativa y los recursos que utiliza, fría porque no me deja depósito en el corazón, ni en el estómago. Que no se malinterprete, creo que es un libro excepcionalmente bien escrito, es una lección de narrativa, sí señor... Pero será que soy lectora visceral y tanta distancia me pone nerviosa.


¡Anda, Paul, desnúdate un poco! :-D



Lo que dice la contraportada:


En 1967, Adam Walker, un joven poeta ávido de vida y literatura, estudia en la Universidad de Columbia, se opone a la guerra de Vietnam y es muy apuesto. Una noche, en una fiesta de estudiantes, conoce a una pareja de franceses sofisticados, Rudolf y Margot. Tras varios días en que ambos ejercen su ambigua seducción sobre el inocente americano, Rudolf, le ofrece a Adam la dirección de una revista literaria que él financiará. Adam ya sospecha que quizá el profesor sea un hombre peligroso, pero no puede resistirse a su oferta. Y tampoco se resistirá a la insinuante Margot... Pero, en estos juegos peligrosos, ¿quién es la presa y quién el cazador? «Con unos personajes fascinantes, una estructura en espiral y un final digno de Joseph Conrad y El corazón de las tinieblas, es una novela de un suspense impecable, inteligente e inquietante» (Donna Seaman, Booklist); «Posiblemente nos encontramos ante la mejor novela de Auster» (Don McLeese).

sábado, agosto 28, 2010

Last night in Twisted River, de John Irving

Lo que digo yo:


Empiezo con la reiterativa confesión de culpa: yo amo a John Irving. Cualquier cosa que diga es probable que esté condicionada por el hecho de que es de mis escritores favoritos. Pero intentaré ser objetiva con su último libro.


Last night in Twisted River empieza con la descripción de un pueblo alrededor de un aserradero y la muerte de un chico. Anuncia un poco la violencia –justificada- de la vida de los personajes, y que resume la tesis del libro. Pero Irving también habla del amor (siempre es tema, aunque no se quiera), de la amistad, de las marcas de la infancia, de las consecuencias de los actos (incluso los ajenos) y de la creación literaria.


Sobre este último punto recalco dos cosas, el propio autor hace reflexiones –inmersas en la ficción- acerca de su quehacer y, a la vez, creo que la novela es en sí misma una lección de escritura: tiene una estructura precisa, personajes redondos, detalles que enriquecen la lectura aunque parezcan nimiedades, dosificación de la información para mantener el interés y la intriga… honestamente creo que es el mejor libro de Irving que yo haya leído.


O sea que evidentemente lo recomiendo. Ahora, si hay alguien que ya haya probado con el universo Irving y no conecta, pues que no pierda el tiempo. Esta novela es menos “Irving” en apariencia, pero sigue siendo muy de su estilo.


En vez de lo que dice la contraportada, que es un despropósito -para variar- dejo las primeras líneas del libro.


Lo que dice Irving:


1
Bajo los troncos


El joven canadiense, que tendría a lo sumo quince años, había vacilado más de la cuenta. Suspendido en el aire por un instante, dejó de mover los pies sobre los troncos que flotaban en el remanso situado por encima del recodo del río; antes de que alguien alcanzase a sujetar su mano extendida, ya se había hundido por completo. Uno de los madereros, más veterano, tendió el brazo hacia el largo cabello del joven: buscó a tientas con los dedos en el agua gélida, densa, casi tan espesa como un caldo a causa de los fragmentos de corteza desprendidos. De repente dos troncos chocaron con fuerza, atraparon el brazo del frustrado rescatador y le partieron la muñeca. La alfombra de maderos en movimiento se había cerrado por completo sobre el joven canadiense, que ya no volvió a salir a la superficie; no asomó nada de él sobre aquella agua marrón, ni tan siquiera una mano o una bota.


En un atasco de troncos, tan pronto como se conseguía destrabar el madero clave, los gancheros tenían que moverse con rapidez y sin parar; si se detenían, aunque fuera sólo por uno o dos segundos, se veían lanzados a la impetuosa corriente. En el acarreo de una maderada, uno podía morir aplastado entre los troncos que avanzaban corriente abajo antes de ahogarse, pero ahogarse era lo más habitual.


Desde la margen del río, donde el cocinero y su hijo de doce años oyeron los juramentos del maderero que se había partido la muñeca, saltó a la vista de inmediato que alguien se hallaba en una situación más apurada que el frustrado rescatador, quien, tras liberar su brazo herido, había recuperado el equilibrio sobre los troncos en movimiento. Los otros cuadrilleros, sin prestarle la menor atención, se dirigieron con pasos cortos y ligeros hacia la orilla, voceando el nombre del muchacho perdido. Los hombres hincaban sin cesar sus bicheros en los troncos flotantes para encauzarlos. Los gancheros buscaban, en su mayoría, el camino más seguro hacia la orilla; pero, a ojos del esperanzado hijo del cocinero, daba la impresión de que quizás intentaban abrir un espacio de anchura suficiente para que el joven canadiense saliera a la superficie. Cierto que en ese momento sólo había huecos intermitentes entre los maderos. Así de rápido desapareció el chico que se había presentado ante ellos como «Angel Pope, de Toronto».


-¿Es Angel? -preguntó a su padre el niño de doce años.


Quizás alguien hubiera podido confundir a este chico, por sus ojos de color castaño oscuro y su expresión extremadamente seria, con el hermano menor de Angel; pero en todo caso era inconfundible el parecido familiar entre el niño de doce años y su padre, un hombre siempre alerta. En el cocinero se advertía un halo de aprensión contenida, como si por norma esperase los desastres más imprevistos, y en la seriedad de su hijo se traslucía un reflejo de eso mismo; a decir verdad, el chico era el vivo retrato de su padre, tanto es así que varios de los leñadores habían manifestado su sorpresa por el hecho de que el hijo no caminase también con la acusada cojera del padre.


El cocinero sabía de sobra que el joven canadiense era quien, en efecto, había caído bajo los troncos. Él mismo había advertido a los madereros que Angel estaba demasiado verde para trabajar con la cuadrilla delantera; el muchacho no debería haberse metido a intentar deshacer un atasco de troncos. Pero seguramente el chico tenía ganas de complacer, y tal vez en un primer momento los gancheros no habían reparado en su presencia.

viernes, enero 08, 2010

Atmospheric disturbances, de Rivka Galchen

Lo que digo yo:


A veces un libro te ofrece la luna y luego te da una piedra. En una metáfora bastante acertada de El Hubby, es como que los últimos diez segundos del Carmina Burana fueran sustituidos por un “chin- pún” estrepitoso. O como que en una película como Kill Bill al final Kiddo se casara con Bill y fueran felices y comieran perdices.


Pero vamos al principio. Durante 230 de las 240 páginas, la autora es genial. Le da vida a un personaje muy curioso, un psiquiatra que de repente padece el Síndrome de Capgras. Este síndrome, básicamente, hace que el paciente no pueda reconocer a una persona, normalmente muy cercana, y que esté convencido de que quien lo reemplaza es un impostor. Genial idea para empezar.


A partir de ahí, la autora tiene la maestría de llevarte –desde el punto de vista del protagonista, el afectado –por los caminos que sigue para intentar desentrañar el misterio. A pesar de que ves su punto de vista, en realidad entiendes que está fatal de la cabeza. Y sientes pena por quienes le rodean. Quieres que se ponga bien, o que la autora lo resuelva de una manera ágil, tan ágil como el propio planteamiento.


Y es una lástima, de verdad… porque ella misma echa a perder las 230 páginas anteriores. El final es tan absolutamente nefasto, abrupto y facilón que acabas pensando que el libro es malo. Y no lo es, pero eso, queriditos, nos muestra lo delicado de terminar una historia.


Una lástima que una joya haya terminado siendo una pelusilla.



Lo que dice la contraportada:


Imagine what it might be like to realize that the person you love is, in fact, not the person you love but a doppelgänger: or, what Leo Liebenstein coolly terms a "simulacrum" of his wife Rema at the outset of Atmospheric Disturbances. David Byrne's infamous cry that "this is not my beautiful wife" seems the most likely response, but Leo's reaction to this sea change takes unpredictable and dazzlingly plotted turns in the story that follows. Leo's journey to recover the "real" Rema is nothing short of byzantine; among its many mysteries is the delightfully inscrutable Dr. Tzvi Gal-Chen, a master meteorologist who in cleverly constructed flashback sequences takes up residence in the daily rhythms of Leo and Rema's marriage and becomes as much a focus of Leo's obsession as his wife's whereabouts. (Think Vertigo but directed by Charlie Kaufman.) Make no mistake: this is dizzying debut fiction, bursting at the spine with beautifully articulated ideas about love, yes, but also--and with maddening resonance--about the private wars love forces us to wage with ourselves. Be sure to keep a pen or pencil handy: it's impossible to resist underlining prose this good.

lunes, enero 04, 2010

La llamada de la naturaleza, de Jack London

Lo que digo yo:

Tras varios intentos de El Hubby, decidí darle una oportunidad a Jack London. Y es que tengo una confesión que hacer… los libros de autores nacidos antes de 1900 me dan no sé qué… sé que es prejuicio, pero soy un poco perezosa para los clásicos. A mí todo lo que esté fechado de los años 60 para acá me parece apetitoso. Lo demás me cuesta mucho más.

Creo que también tiene que ver con la poca especialización que parecían tener los traductores hace unas décadas… y este es el caso de este libro. Es un libro hermoso, en verdad que sí, pero si me lo leí fue porque El Hubby se lee cerca de 70-80 novelas al año y jamás me ha decepcionado con sus reomendaciones.

Cuestión que si hay que leerlo, mejor en idioma original. Y en su defecto, hay que huir a toda prisa de las de Alianza… es la 3era que leo y que te mueres del asco de cómo la han traducido (las otras dos Mrs. Dalloway y El Lobo Estepario).

En resumen, un libro precioso que casi muere asfixiado por unos traductores sin vergüenza.

Lo que dice la contraportada:

El protagonista de esta historia se llama Buck, pero no es una persona, es un perro, un cruce San Bernardo y pastor escocés propiedad de un rico juez californiano. En una finca espaciosa y soleada pasa sus días feliz y tranquilo hasta que lo raptan para utilizarlo como perro de tiro en el norte de Canadá. Así que pasa del sol y la buena vida, al frío y las penurias del trabajo duro. Tendrá que aprender rápido y recuperar instintos perdidos (la llamada de la naturaleza ancestral), si quiere sobrevivir.

Maus, de Art Spiegelman



Lo que digo yo:


Me gustó. Aunque esperaba más. Más no sé qué… últimamente me pasa mucho, pero me faltó algo. Creo que me distancié de la historia –a diferencia de Persépolis, por ejemplo –por lo personal, casi pornográfico del relato.

Es decir, entiendo que los libros siempre parten de las vivencias del autor. Cualquier libro, pienso, tiene un punto de exhibición… me atrevería a decir que hasta Harry Potter esconde alguna historia personal de la autora. Así que no le critico eso… es más bien la sensación de que lo único que tiene el libro es la intención. Me explico… el autor, para mí, “exhibe” a su padre por el simple hecho de haber pasado la desgracia que pasó. No me parece que le aporte nada, y de ser así, ya podría haberse quedado en una biografía.

Ahora, los dibujos me gustan. Me gusta el traslado de la realidad histórica al cómic. Se lee rápido, te ríes y sufres. Está bien, creo que mi problema es con el marketing.

lunes, diciembre 28, 2009

I know this much is true, de Wally Lamb

Lo que digo yo:


Novela laaarga laaarga como las pestañas de un elefante. Pero hermosa. Empieza con la historia de un gemelo esquizofrénico paranoide que intenta automutilarse en una biblioteca pública. A partir de este hecho, su hermano gemelo no enfermo hace un repaso tanto de la vida de su familia durante varias generaciones como de la situación de su gemelo.


Curiosamente, y a pesar de la extensión, creo que hubo un solo momento en que me pareció excesivo el detalle con que Lamb narra, pero dos o tres capítulos más allá vi el sentido de aquello.


Con esta novela confirmo lo que ya había visto en “She’s come undone”, del mismo autor, y es la maestría con que Lamb construye la tensión dramática y lo complejo de los personajes que retrata, de hecho creo que me enamoré –para variar- del libro sólo porque los personajes son de esos que siempre digo que parece que saltan de las páginas, no son juzgados a pesar de lo que hacen, es el lector quien debe decidir qué pensar sobre ellos.


En fin, que me podría extender pero para qué… es buenísima la novela, buenísimo el autor.



Lo que dice la contraportada:



No mucho, críticas de esas típicas de “a masterpiece”, etc etc que me da palito copiar :-D

domingo, septiembre 27, 2009

Matar a un ruiseñor, de Harper Lee

Lo que digo yo:


Hasta donde entiendo, esta novela ganadora del Pulitzer fue la única que escribió Harper Lee. Se trata de una ficcionalización de sus vivencias en un período concreto de su infancia. Desde la primera página te metes en los rincones de la casa de la familia Finch y vas viviendo con ellos los acontecimientos.


Hay dos cositas que me guardo con especial cariño: no todos los personajes-personas son exactamente como creemos. Los buenos, los malos, los viejos, los peligrosos… depende de la situación pueden cambiar de etiqueta. La autora sabe hacerlo sin que quede forzado. Y la segunda… el capítulo del juicio –no digo más- que me dejó patidifusa y sobrecogida… ohhhhhh.



Muy recomendada. Mucho.

Lo que dice la contraportada:


Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama (EE UU), cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Matar a un ruiseñor muestra una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales.

Oryx y Crake, de Margaret Atwood

Lo que digo yo


Aunque suene raro, no sabía que era una historia de ciencia ficción. Honestamente esto me jugó a favor porque me declaro como no-amante-de-la-scifi, aunque hay honrosas excepciones. Al poco tiempo empecé  anotar que hablaban de elementos no “realistas”, que la situación era algo apocalíptica…


Me gustó mucho el uso de descripciones en algunos trozos, en otros lo curioso de los personajes.


Pero… y esto es lo que me jodió –con perdón-, la autora desperdicia constantemente sus propias propuestas. Me explico: pone unos personajes que podrían ser apasionantes, pero no se sitúa desde la óptica de ninguno, no te cuenta suficiente como para que te identifiques y que los ames o los odies… y claro, eso desencadena en un segundo problema: te da igual lo que les pase. La trama, entonces, se vuelve previsible o indiferente.



En general es un libro lleno de chispazos muy buenos, muchas veces mal resueltos.



Lo que dice la contraportada:



In Oryx and Crake, a science fiction novel that is more Swift than Heinlein, more cautionary tale than "fictional science" (no flying cars here), Margaret Atwood depicts a near-future world that turns from the merely horrible to the horrific, from a fool's paradise to a bio-wasteland. Snowman (a man once known as Jimmy) sleeps in a tree and just might be the only human left on our devastated planet. He is not entirely alone, however, as he considers himself the shepherd of a group of experimental, human-like creatures called the Children of Crake. As he scavenges and tends to his insect bites, Snowman recalls in flashbacks how the world fell apart.

While the story begins with a rather ponderous set-up of what has become a clichéd landscape of the human endgame, littered with smashed computers and abandoned buildings, it takes on life when Snowman recalls his boyhood meeting with his best friend Crake: "Crake had a thing about him even then.... He generated awe ... in his dark laconic clothing." A dangerous genius, Crake is the book's most intriguing character. Crake and Jimmy live with all the other smart, rich people in the Compounds--gated company towns owned by biotech corporations. (Ordinary folks are kept outside the gates in the chaotic "pleeblands.") Meanwhile, beautiful Oryx, raised as a child prostitute in Southeast Asia, finds her way to the West and meets Crake and Jimmy, setting up an inevitable love triangle. Eventually Crake's experiments in bioengineering cause humanity's shockingly quick demise (with uncanny echoes of SARS, ebola, and mad cow disease), leaving Snowman to try to pick up the pieces. There are a few speed bumps along the way, including some clunky dialogue and heavy-handed symbols such as Snowman's broken watch, but once the bleak narrative gets moving, as Snowman sets out in search of the laboratory that seeded the world's destruction, it clips along at a good pace, with a healthy dose of wry humor

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